

Violencia contra música grupera
Sergio Gómez era el principal vocalista del grupo K Paz de la
Sierra.
Un nuevo episodio de violencia en la escena musical mexicana
se cobró la vida de Sergio Gómez, un cantante de la llamada
"música grupera", cuyo cuerpo apareció con signos de
estrangulamiento, golpes y quemaduras, en el estado de
Michoacán.
Vocalista principal de la banda K Paz de la Sierra, Gómez, de 34
años de edad, había sido secuestrado tras participar en un
concierto el sábado pasado en la ciudad de Morelia.
Gómez es una víctima más en la lista de ocho populares
cantantes que han sido asesinados durante el último año, en lo
que la policía mexicana considera que se trata de crímenes
relacionados con el tráfico de drogas.
El secuestro del vocalista ocurre horas después del asesinato de
la cantante Zayda Peña, quien fue ultimada en la ciudad de
Matamoros, Tamaulipas.
La también artista de música grupera fue asesinada
presuntamente por un sicario mientras se encontraba ingresada
en un hospital recuperándose de las heridas que había sufrido
recientemente en un tiroteo.
Peña, de 28 años de edad y vocalista del grupo Zayda y Los
Culpables, recibió dos disparos en la cara.
"Narcocorridos"
Los intérpretes de música grupera muchas veces incluyen en sus
temas corridos sobre el narcotráfico, o "narcocorridos", que
ensalzan a personas o acontecimientos relacionados con el
tráfico de drogas.
El gobierno envió tropas a Michoacán para combatir el
narcotráfico.
Incluso, en ocasiones las letras indican aprobación de ese tipo
de actividades.
Estas bandas suelen actuar a lo largo de la frontera entre México
y EE.UU., donde se concentra parte de la actividad del tráfico de
estupefacientes y donde operan las mafias que controlan la
emigración ilegal hacia territorio estadounidense.
Julián Miglierini, de la BBC, dice que estos últimos sucesos son
vistos por muchos como asesinatos premeditados y a sangre fría
que intensifican los temores de que la llamada narcoviolencia
está lejos de ser erradicada en México.
Ese tipo de violencia ha ocasionado más de 2.000 muertos este
año, según las autoridades, y obligado al presidente Felipe
Calderón a tomar medidas como el envío de tropas al estado de
Michoacán.
