Responden al 'llamado' del amor

Llamando a un Ángel muestra personajes con una gran carga de
soledad y un deseo tan profundo de ser queridos.

Pese a lo trágico de las historias, Llamando a un Ángel recurre a
la comedia y el humor negro para contar las peripecias de sus
personajes

Entregar el corazón sin prever lo que puede pasar, es un riesgo
que hay que tomar, aun cuando todo indique que las
consecuencias pueden ser peligrosas, tal como lo comprueban
los personajes de la película Llamando a un Ángel.


















La ópera prima de Pancho Rodríguez, Héctor Rodríguez y Rodolfo
Guzmán presenta tres historias que se ligan a través de las
llamadas que realiza Fátima (Mónica Dionne), cuando años
después de haberse casado, decide buscar al que realmente es
el hombre de su vida.

Pero al no saber el número telefónico, deja mensajes románticos
que cambian la vida de varios hombres con el mismo nombre:
Ángel Flores Fuentes.

"El amor puede llegar a ser muy doloroso, y, a veces, no sabes
que la persona que más amas puede ser la que más te dañe. Y
aunque a veces lo sepas, estás dispuesto a pagar el precio.

"La idea era aterrizar esta idea sin ninguna moralina, sin decir: 'Si
eres infiel, te va a ir de la chingada'. No tanto así, sino más bien:
'Quieres amar, pues te puede pasar esto'", comenta Pancho
Rodríguez.


















Y es que Llamando..., que se estrenó ayer con 150 copias y
tienen clasificación B15, muestra personajes con una gran carga
de soledad y un deseo tan profundo de ser queridos, que están
dispuestos a sufrir.

"Cada quien lo maneja de modo distinto. A veces, esta soledad
se torna en mezquindad o en maldad; también hay personajes
que su soledad la tornan en un idealismo, en una ensoñación o
en un arriesgue de jugarse el todo por el todo, para emprender el
viaje en busca del amor", explica Patricia Llaca, una de las
protagonistas.

A pesar de lo trágico que pueden sonar las historias, la cinta,
filmada totalmente en Guadalajara, recurre a la comedia y el
humor negro para contar las peripecias por las que pasan los
personajes, interpretados por Luis Felipe Tovar, Sherlyn, Juan
Pablo Abitia, Marco Treviño, Julio Bracho y Lalo España, entre
otros.

Todos actúan en historias diferentes, ya que cada uno de los
mediometrajes que conforman el fime fue dirigido por un director
distinto.

"Queríamos contar una historia totalmente urbana; otra (que
fuera) una especie de 'road movie', y otra un poco más elitista y en
una zona minimalista.

"Las diferentes visiones también se van a las apuestas en
cámaras: en la primer historia se usa más la cámara en hombro;
en la segunda, hay planos más prolongados y tranquilos, y en la
tercera, hay tomas más complicadas con grúa", indica Rodolfo
Guzmán.

Y es que a final de cuentas, el amor nunca tiene una misma cara,
por más que siempre provoque mariposas en el estómago y
suene como el llamado de un ángel.

¿Sabías que?

Yordi Rosado y Lalo España son productores asociados del filme.

La cinta ganó el premio del Público a Mejor Película, en el Festival
de Guadalajara. La película tuvo un presupuesto de 1 millón de
dólares.

Originalmente, el filme se llamaba De Ángeles, Flores y Fuentes.

Vende un 'ángel' boletos para el cine
 
El elenco de Llamando a un Ángel vendió boletos en varios cines
para ayudar a la cinta.

El elenco de Llamando a un Ángel ingresó a la sala de Cinemex
Parque Delta donde fueron recibidos entre aplausos

Patricia Llaca, Mónica Dionne, Julio Bracho y Lalo España saben
que para que a una película mexicana le vaya bien en taquilla se
necesita más que encomendarse a una divinidad, es por eso que
decidieron "echarle una manita" a su ángel.

Y es que, para apoyar el primer fin de semana de proyección de la
cinta Llamando a un Ángel, ellos, junto con Marco Treviño, Pablo
Abitia y Julio César Frido, parte del elenco del filme, acudieron a
tres complejos cinematográficos para animar a la gente y vender,
ellos mismos, boletos para algunas funciones.
"Quise mucho apoyar esta película, y les dije: 'Estoy dispuesta
hasta a vender boletos' y, de pronto, se volvió una idea más seria.
Me da mucho gusto por todos mis compañeros actores, todos
nos subimos a este barco y vamos a apoyarlo", comentó Patricia,
en uno de los momentos en los que su caja no tenía gente, en el
Cinemex Cuauhtémoc.

Desde que la actriz ingresó al área de taquillas puso en práctica
sus tácticas de venta, que le funcionaron, incluso, para convencer
a aquellos que iban con la idea de ver alguna superproducción
hollywoodense.

"Ahorita llevo dos convencidos, venían a ver una película gringa, y
les dije: 'Ay es casi a la misma hora, ¿por qué no le dan chance a
la película?' A dos los convencí, y hubo un tercero que me dijo:
'No, no me va a gustar', es gente que prefiere invertir su dinero en
un churro americano, ese es el reto del cine nacional y creo que
al ángel al que estamos llamando es al público".

Patricia y Lalo eran los más efusivos, y desde sus cajas, gritaban
a la gente, que los miraba con sorpresa, pues no creían que ellos
les fueran a vender sus boletos.

"¡Bara, bara, Llamando a un Ángel, llévelo llévelo, lleve su boleto!
Está padre esta estrategia", comentó Lalo entre risas.

Fue en el Cinemex Parque Delta en el que Julio y Mónica se
unieron al equipo de "taquilleros", y en ese lugar la estrategia fue
más efectiva, pues consiguieron que una de las funciones se
agotara.

Ninguno de los actores perdía el entusiasmo: Marco y Pablo
aplaudían cuando alguien compraba boleto para la cinta por
iniciativa propia, Julio César se encargaba de repartir playeras a
quienes adquirían entradas para el filme, las mismas que el
elenco accedió a firmar.

Además de ser el más piropeado, Julio tuvo a bien responder a la
gente que, curiosa, les preguntaba qué hacían ahí.

"El exhibidor es muy cruel, y si no juntas cierta cifra te sacan de
cartelera", les explicaba.

Mientras los histriones explotaban sus mejores técnicas de venta,
hombres y mujeres sacaban sus celulares para, aunque fuera de
lejos, llevarse un recuerdo de ellos.

"Está bien guapo, es una chulada de hombre", expresaba
tímidamente una chica que no se animaba a acercarse a Julio.

Antes de partir al último punto, en Cinemex Polanco, el elenco de
Llamando a un Ángel ingresó a la sala que, gracias a su
esfuerzo, estaba repleta, y fueron recibidos entre aplausos.

Cerca de las 22:00 horas la campaña de apoyo terminó, y,
aunque no podían ocultar el cansancio, los actores mantenían la
sonrisa pues habían dado un muy buen "empujón" a su ángel.