
Acerca Margarita la Diosa de la Cumbia
En la historia reciente del concepto de música tropical, Margarita
(Margarita Vargas Gaviria; Medellín, Colombia) tiene un sitio
importante en la variante popular llamada cumbia, una fuerza,
ritmo y pasión acendrados en miles de barrios de la República
Mexicana, donde cada fin de semana cientos de grupos, muchos
versátiles y sonideros hacen bailar a la "humilde concurrencia
que nos acompaña".
Ha ofrecido cientos de entrevistas, pero por ese prurito propio de
mujer, se niega a decir su edad. Se da al juego de rememorar
episodios de su vida y deja al entrevistador las cuentas del paso
de los años. Más que Diosa de la cumbia, su segundo nombre
artístico derivado de una de sus interpretaciones, Margarita es
terrenal.
En la actualidad puede vérsele actuar en los más diversos sitios,
desde los que están por la estación Oceanía del Metro, en El
Rayo, en Chalco, Ecatepec. Ríe al cantar y se sabe sensual:
"Digamos que soy una gordita sensual", se define con sentido del
humor, minutos antes de una actuación, en la que ya la esperan
sus fans, algunos de los cuales se le "lanzarán", sin que ella se
ofenda. "Soy artista y ya llevo muchos años en esto. Pero tampoco
soy vieja." El tiempo, una y otra vez.
Su padre, la primera influencia musical Su padre, Félix Vargas, un
gerente de radio, fue su primera influencia musical. De la cabina
de la emisora se emitían las canciones que ella y sus paisanos
repetían. La pequeña Medellín es una provincia, exuberante, con
un paisaje verde, de clima cálido, a veces bochornoso por las
lluvias. Margarita jugaba y oía las canciones, la música propia de
esos lares.
A tierra caliente, ritmo caliente. Se ve normal que la familia baile,
que la gente salga y se deje llevar por el ritmo. "Me acuerdo que
cantaba Ojitos verdes, canción mexicana, a los 13 años. Creo que
ahí empecé. Fuimos cinco hermanas."
Al morir su padre cuando tenía esa edad, la vida dio un giro de
180 grados. "En ese entonces la música no era un alternativa
profesional; era un pasatiempo. Componía canciones, tocaba la
guitarra. Oía mucha música, eso sí."
A los 14 años, cuando "apenas iba a entrar a la prepa, tuve que
buscar trabajo. Me metí en las ventas y desarrollé otros oficios".
De ahí hasta los 18 años. Se sacrificó para que estudiaran sus
hermanas. Pero ya estaba en la música. "Cantaba en un grupo,
en los hoteles." Soñaba con novios, con el amor, con una vida
tranquila.
Margarita era una muchacha común. Ahora tiene experiencia,
pero se resiste a que se haga una biografía, pues acostumbra
olvidarse del pasado. "Lo que pasó, ya. Hay muchas cosas de las
que no me quiero acordar. De pronto la mente no quiere
acordarse. He estado en terapia, en la hipnosis, en la regresión,
pero eso es para estar bien. Esta vida es para gozarla, no para
estar sufriendo. Lo pasado, pasado.
"No acordarme es bueno para mí porque así me conservo joven.
Me iba a casar, pero yo soñaba con ser artista. En ese tiempo, un
muchacho que hacía jingles, en Barranquilla, que se llama Memo
Carmona, me escuchó cantar y me contrató para hacer jingles,
para la radio y televisión.
"De ahí me conoció un productor, Fernando Parra. Tuve un novio
que me dijo que él quería una esposa, no una artista. Me sentí
presionada. En ese momento elegí la música. En cuatro meses
grabé un disco. Así comencé. Sí me dedicaba a la música, pero
no totalmente, pues tuve que hacer otras cosas.
"De ahí paré dos años. Empecé a vender varios productos, pero
no me sentía feliz. Me dí cuenta de que era porque no estaba
trabajando en la música. De vez en cuando hacía shows. Nos
fuimos a vivir a Medellín y grabé en Discos Fuentes. Me paraba en
la disquera desde las dos de la tarde. Víctor Nani escuchó mi voz
y dijo que quería esa voz con la Sonora Dinamita. Pasó tiempo
para que yo viniera a México.
"En Medellín pasaba hambres. Grabé, en Colombia, Oye, La
cumbia del sida, La maleta, La cortina y otras; el caso es que
recibí dos discos de Oro, allá, en Medellín. Me los mandaron de
aquí; aun con esos discos de Oro en la mano pasaba otros
trabajos. No recibía regalías, porque yo no firmé por ellas. Era
una muchacha sola, sin conocimiento de lo que pasaba en la
industria".
La explosión
Todo fue vertiginoso. Era famosa y no lo sabía. Tampoco ganaba
lo que debía. Era un sino adverso. Vino la propuesta de viajar a
México para unirse a La Dinamita. "No agarraba trabajos por eso.
Cuando me vine para acá no tenía la más mínima idea de que
este país fuera tan grande, del tamaño de esta ciudad. Llegué al
aeropuerto, me hospedé y no salí del cuarto de hotel.
"Me decía: Dios mío, qué voy a hacer, me voy a perder. Tenía
tanto, tanto miedo, y al otro día había un baile. Llegar a vivir sola
es difícil; estaba acostumbrada a vivir con mis hermanas. Al llegar
aquí me la pasaba en un cuarto de hotel sola, sola; sólo la
televisión y yo. Fue muy difícil, horriblemente difícil. Ahí compuse
muchas canciones, escribí muchos poemas, cientos de cartas."
En La Sonora Dinamita conoció al líder Lucho Argaín, hoy
fallecido. "Digamos que fue un hombre que me quiso mucho y yo
a él. Tuvimos muchas diferencias; lógico, porque... cuando me
salí pasaron cosas muy feas que no debieron haber ocurrido.
Gracias a Dios, antes de morirse Lucho tuvimos la oportunidad
de perdonarnos: yo por haberme salido y él por haberme metido
a la cárcel."
Es el "incidente Argaín". Ríe al preguntársele sobre el tema. Los
recuerdos. El tiempo otra vez. Lo malo, para olvidarlo. Explica:
"Nosotros trabajábamos como Sonora Dinamita. Me salí porque,
primero, me embaracé. El papá de mi hijo estaba en el grupo y
Lucho no quería que estuviéramos juntos. 'O él o tú', nos dijo.
"Además había otras cosas que no le gustaban. No estoy
acostumbrada a herir a los hombres ni a que cuenten sus cosas.
Viajábamos mucho y yo los oía platicar de sus cosas, de historias
de mujeres. Les reclamaba que yo no tenía por qué escucharlos.
Eso fue otro motivo.
"¿Lo de la cárcel? Al salir trabajé, canté, y me demandó por
plagio. Antes de una presentación llegó la policía. Me llevaron a
los separos. Me revisaron. Me encerraron, y yo con mi ropa de
artista. ¡Fue una cosa terrible! Cuatro días estuve ahí, con la
misma ropa, encerrada, pero las policías me dejaban bañar en
su baño. Me dejaban hacer una llamada a mi casa. Yo había
dejado de fumar, y volví a fumar. El comandante me daba mis
cigarros. No comía; sólo tomaba café".
Fumar, fumar. ¿Cómo se fuma en la cárcel? "Horrible. Se fuma
uno el tiempo. Te incomunican, no te dejan pasar una almohada.
No sabes qué te va a pasar."
Asegura que Lucho Argaín nunca la golpeó ni la mandó golpear.
"¡Para nada! ¡Nunca!" Se reivindica: "Soy una persona a la que no
le gusta hacer las cosas chuecas. Si alguna vez cometo un error,
lo reconozco. Soy humana. Me gusta vivir libre. No soy de las
personas que pisan a alguien para someterla".
Nunca ha pensado en el retiro ni en esos días del incidente.
"¿Después qué haría? Al salir de la cárcel me quedó un delirio de
persecución. Al ver una patrulla acercarse me daba miedo. Hubo
gente que me mantenía asustada, la cual me citaba el 33, el de la
expulsión de los extranjeros. Eso sí aprendí: que cualquiera te
puede meter a la cárcel.
"Hoy soy muy feliz. Si alguna vez le hice daño a alguien ya lo
pagué, ¿no?". Su espíritu no menguó: "Me puse a trabajar, saqué
el carácter. Grabé un disco con un grupo, en 1990, llamado
Margarita y su Coco Loco. Vino una película y regresos a
Colombia. Cambié el nombre del conjunto al de La Sonora de
Margarita".
Desde entonces ha grabado 14 discos, algunos con Peerles,
más compilaciones, quizá otros siete. "No sé cuántos discos he
vendido. No tengo idea. Nunca he tenido una promoción como
debe ser, hasta ahora."
-¿Por qué en México tiene éxito la cumbia, su género?
-Porque el mexicano es rumbero. Y hay una historia, con la
Santanera y tantas otras agrupaciones, desde hace muchas
décadas. El mexicano tiene la música tropical en la sangre;
aparte de lo norteño, la banda y todo eso, lleva lo tropical. Aquí
bailan de una manera muy peculiar, diferente a los colombianos.
-¿La cumbia es para el pueblo?
-Es para todo el mundo. Yo estuve con mi grupo en la boda de
Emilio Azcárraga Jean. No hay a quien no le guste la música
popular. Los que consideran esta música de bajo nivel están mal.
Al fin y al cabo en ninguna fiesta falta un disco de música tropical.
Depende de la educación que se tenga. Yo me he aventado
evoluciones que ni me la creo.
De espíritu joven
En su nuevo disco, Cuidado que vengo yo, hay una evolución. Hay
vallenato, baladas, ritmo puro. "Este disco es mi disco, el de mi
carrera. Ojalá no sea el último. Por este nuevo voy a pelear, voy a
luchar. No soy una quinceañera; soy madura, pero con un espíritu
bastante joven; soy una artista de corazón, que ama lo que hace y,
sobre todo, ama lo que hace arriba del escenario, la
comunicación que hay entre el público y yo.
"Cuando estoy en el escenario no me acuerdo de nada de abajo.
Estoy ahí, y punto. Nada de lo que viví hace años se me viene de
recuerdo. En mi nuevo disco le dije al productor, Bernardo Osa,
en esta cumbia enloquécete, nada más no pierdas mi base. Si no
innovo, entonces no voy a crecer. Quiero trabajar muchos años,
hacer muchos discos". Sus discos son ejemplos de variedad
rítmica. Hay baladas, temas tranquilos y románticos, y otros
bailables, para las fiestas, para alegrarse. "Yo pienso que el
estilo lo llevamos en la voz. Sí, hay quien vulgariza la cumbia,
pues no la conoce".
-No faltar quien diga que tu incursión en el vallenato, en tu nuevo
disco, es una aventura; lo baila Gabriel García Márquez, es una
subcultura en Monterrey, impulsado por Celso Piña. Es un ritmo
que ha permeado a otros géneros, como el rock, concretamente
al Gran Silencio.
-Sí, pero toda mi vida es una aventura. Lo mío es una fusión de
música con vallenato, porque lleva trompetas, el bajo va diferente,
güiro, armonías, guitarras. Es un vallenato que a mí me suena
así, pero con una innovación. Quien lo escuche lo sabrá.
Debemos estar abiertos a los cambios, pues un síntoma de vejez
es oponerse a los cambios.
MARGARITA LA DIOSA DE LA CUMBIA
Margarita Vargas Gaviria es originaria de Medellín, Colombia.
Nació un 3 de octubre bajo el signo Libra, y a muy temprana edad
fue llevada por sus padres Doña Marina y Don Félix (quien fungía
como importante ejecutivo de una conocida cadena de radio
colombiana) junto con el resto de la familia a radicar a
Barranquilla, en donde transcurrió su adolescencia y gran parte
de su juventud.
A la edad de 14 años, la vida le mostró por primera vez su lado
más difícil al perder a su padre, suceso que la obligó a salir en
busca de trabajo para ayudar a su familia compuesta por su
madre, 3 hermanas y un hermano: “Apenas iba a entrar a la prepa
cuando tuve que buscar trabajo. Me metí en ventas y también
desarrollé otros oficios como hasta los 18 años” cuenta ella.
Su incursión de lleno en el mundo de la música se dio por esa
época, cuando empezó a cantar en fiestas de amigos, con grupos
locales en el lobby de hoteles y eventos diversos siendo todavía
una adolescente común que soñaba con los novios, el amor y
una vida normal en su querida Medellín.
Por esa época empezó a tomar forma el sueño de ser artista,
porque se dio cuenta de que disfrutaba estar arriba del escenario
y que a la gente le gustaba su voz. Entre sus varios empleos
Margarita empezó a grabar ‘jingles’ para la radio y la televisión en
los estudios de Discos Fuentes, donde el productor de la Sonora
Dinamita Víctor Nanni (mismo personaje de la industria que años
después le daría el apelativo de “La Diosa de la Cumbia”) la
escuchó y le pidió que fuera voz para del grupo, mismo que ya
empezaba a ser muy conocido no solo en Colombia sino en el
extranjero, especialmente en México.
Sin pertenecer totalmente a “La Dinamita”, Margarita grabó éxitos
como “Oye” (Disco de Platino en México), “La Cumbia del Sida”,
“La Maleta” y “La Cortina”, entre otros, que le permitieron darse a
conocer a nivel masivo y que más adelante le dieron la
oportunidad de venir a radicar a México con el grupo en 1986,
pocos meses después del temblor del ‘85.
Después de sus años de vida tranquila en Colombia, llegar a vivir
a México fue todo un ‘shock’: empezaron los bailes y el éxito. Su
vida cambió totalmente.
Fueron 6 años de trabajo incansable recorriendo el país y gran
parte de la Unión Americana, hasta que en 1990, tomó la decisión
de ir en busca de su propia suerte como artista. Dejó la Sonora
Dinamita y firmó con Discos Peerless para grabar con su propio
grupo Margarita y su Coco Loco, que sólo duró 2 años como tal y
que después conoceríamos como la famosa Sonora de Margarita.
A partir de ese momento, Margarita inicia una vertiginosa aventura
que la ha llevado a grabar 21 álbumes entre discos inéditos, de
concepto y recopilaciones. Su evolución como artista es
indudable, así como el cariño que el público le profesa gracias a
su inconfundible estilo de interpretar y a su carisma personal.
Durante 8 años consecutivos ha sido premiada por revistas como
Furia Musical en la categoría “Mejor Intérprete de la Música
Tropical” y en el 2003 se ganó el prestigiado Premio OYE a la
música grabada, entre otros importantes reconocimientos.
Los discos de Margarita son verdaderos ejemplos de variedad
rítmica. En su curiosidad por explorar, Margarita ha grabado no
solamente cumbias bailables, sino boleros, baladas y hasta
vallenato. Como ella misma lo comenta: “Lo mío es estar abierta
a los cambios y a la evolución, me encanta experimentar, tocar
los diferentes géneros, hacer fusiones, es un síntoma de vejez
oponerse a los cambios”.
El éxito de Margarita hoy día es definitivamente el resultado de 25
años de lucha incansable; su música y alegría contagiosa se han
convertido en elemento obligado de todas las fiestas; es una
mujer fuerte y apasionada por la vida cuya personalidad la ha
convertido en todo un icono de la música. Ha creado un código de
comunicación con su gente.
En este 2007, Disa Latin Music se llena de orgullo en anunciar,
que esta talentosa mujer se ha unido a nuestro elenco, lanzando
su primera producción bajo este sello titulada “TENTACIONES”,
misma que desprende como primer sencillo, el tema “Si tienes
otro amor”.
Once son los temas que incluye este álbum, ocho de ellos a ritmo
de cumbia y en los que podemos mencionar “A bailar”,
“Tentación”, “Rehilete”, “Son tus ojos”, “Y lloro”, “Desde que te vi” y
“No te pido flores”, además de un bolero titulado “Olvido no”, una
balada denominada “Jurémonos” y una bachata de la autoría de
Fato de nombre “Ojalá”.






