Recuerdan su niñez en el parque
Jackie se dio tiempo para consentir a sus fanáticos más
pequeños.
Los protagonistas de Las Tontas no Van al Cielo repartieron
autógrafos entre los asistentes a Six Flags que los reconocieron
La magia de los juegos mecánicos tuvieron el poder de convertir
a Jacqueline Bracamontes y Valentino Lanús en un par de niños
de 10 años, cuando visitaron Six Flags para grabar algunas
escenas de la telenovela Las Tontas no Van al Cielo.
Y es que Candy (Jacqueline) eligió este lugar para disfrutar de
una segunda oportunidad en su relación con Patricio (Valentino),
y con los hijos de ambos: Chava (Robin Vega) y Beto (Diego
Ramírez).
"Claro que me gustan los parques, son de mis favoritos, cuando
era niña sólo esperaba la temporada de vacaciones porque me
llevaban a los parques en Estados Unidos, ahí es donde me
divertía mucho, la verdad es que no era mucho de juegos bruscos
o de esos de bajadas y subidas, porque me mareo, siento que se
me revuelve el estómago.
"Lo que más me gustaba era la casa de las muñecas o cosas
así, como lugares donde podía entrar y ver, eso me divertía
mucho más", comentó la protagonista, que no paró de repartir
saludos a la gente que la reconocía en el parque.
De pronto el cielo se tornó nublado y la lluvia hizo sus estragos en
la locación, por lo que tuvo que ser cambiada a algunos lugares
techados como los comedores, donde los cuatro actores
disfrutaron de una hamburguesa con papas y refresco.
"Yo sí soy bastante arriesgado, de subirse a los juegos más
fuertes, a mí sí me gusta que den vueltas, que se volteen de
cabeza, todo eso me prende, soy de los que disfruto mucho,de
niño y aún ahora.
"Además compartir la escena con estos dos niños siempre te
inyecta energía, fíjate que son las 12 de la noche y aunque tengan
llamado, siempre están fresquísimos, de ellos aprendo, es más,
les digo: ¿cuántos años tengo?, pues como ocho", bromeó
Valentino.
Pero la insistente lluvia impidió que este par cumplieran el sueño
de subirse a algún juego, por lo que ocuparon su tiempo para
repartir autógrafos y fotografías a decenas de jovencitos que se
arremolinaban a su paso.
"Para todos ya soy Candy, la gente nos reconoce y empieza a
llamarnos, y es difícil grabar, pero ni modo, recuerdo mucho
cuando estuvimos en Guadalajara, como era de noche los
flashes de las cámaras no nos dejaban trabajar, porque se veían
a la hora de grabar, pero son cosas que suceden siempre, en
cualquier grabación", dijo la actriz.

