Ven a Lucía como el contacto de FARC
Fuentes de inteligencia reportaron que la mexicana Lucía Andrea
Morett Álvarez, sobreviviente de la incursión militar colombiana en
Ecuador, ha sido identificada como el principal contacto entre las
FARC con organizaciones de apoyo a esa guerrilla en México.
Seguimientos realizados por órganos de inteligencia mexicanos y
colombianos coinciden en que Morett Álvarez ganó poco a poco la
confianza de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC) y comenzó a tener una mayor relación con el grupo
armado, lo que evidenció al ser hallada en Ecuador dentro de la
zona devastada el sábado pasado por el fuego colombiano.
De acuerdo con las investigaciones realizadas en México, Lucía
encabeza una célula de 38 personas activas para las FARC que
opera desde la UNA
En tanto, el ministro de Defensa de Ecuador, Wellington
Sandoval, anunció que Morett Álvarez y otras dos mujeres que
resultaron heridas en el área que bombardeó el ejército de
Colombia serán juzgadas por los tribunales de su país.
Con el apoyo de las autoridades mexicanas y al amparo de
convenios bilaterales, el gobierno de Colombia realiza
investigaciones relacionadas con la presencia en México de
activistas de las FARC vinculados con el crimen organizado,
aseguró el embajador Luis Camilo Osorio.
En entrevista, el diplomático colombiano descartó que realicen
actividades ilegales y que su participación sea injerencista.
Al respecto, la Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que
existe una estrecha colaboración entre las autoridades de México
y Colombia en materia de seguridad y combate al crimen
organizado.
Sin embargo, añadió que la asistencia incluye “el intercambio de
información sobre grupos de simpatizantes y vinculados a las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pero por
ningún motivo presupone autorización para la operación de
autoridades colombianas en México”.
Desde 2007 el gobierno del país sudamericano indaga en México
una lista de direcciones de casas y oficinas donde se reúnen
simpatizantes y activistas de las FARC.
“Nosotros tenemos la responsabilidad de resguardar la
seguridad de nuestro país, de tener comunicación con las
naciones donde podamos encontrar elementos que puedan ar-
ticular actividades que tienen que ver con Colombia, pero no
vamos a actuar en solitario, sino en coordinación con las
autoridades de ese país”, aseguró el diplomático.
Sin embargo, fuentes en Colombia sostienen que desde enero
de 2007 agentes de inteligencia del gobierno de su nación han
visitado con frecuencia México, tras obtener información de
relaciones entre activistas y narcos mexicanos con las FARC.
Lucía Andrea Morett Álvarez ha sido identificada como el principal
nexo entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC) con organizaciones de apoyo a esa guerrilla en México,
según informaron fuentes de inteligencia mexicanas y
colombianas.
En tanto, el ministro de Defensa de Ecuador, Wellington
Sandoval, anunció que la mexicana, junto con otras dos mujeres
que fueron encontradas heridas en la zona que fue bombardeada
por el Ejército de Colombia, serán juzgadas por los tribunales
ecuatorianos, lo que da un giro a las declaraciones anteriormente
vertidas por funcionarios de esa nación que indicaban que en
cuanto Lucía Andrea Morett Álvarez fuera dada de alta sería
repatriada a México.
Seguimientos realizados por órganos de inteligencia de México y
Colombia coinciden en que Lucía Andrea Morett ganó poco a
poco la confianza de las FARC al grado de que, desde que la
oficina de esa organización en México fue cerrada en 2002, la
mexicana comenzó a mantener una mayor relación con el grupo
armado lo que evidenció al ser encontrada dentro de la zona
devastada por el fuego colombiano en la que también murió el
número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia, Raúl Reyes y su esposa, la guerrillera Olga Marín,
también hija del principal dirigente, Manuel Marulanda, Tirofijo.
Según la inteligencia civil mexicana Lucía Andrea Morett encabeza
una célula de 38 personas activas para las FARC que operaba
desde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De acuerdo con información de inteligencia civil del gobierno
mexicano, desde 2002, Lucía Andrea Morett intensificó, junto con
los integrantes de la cátedra Libertador Simón Bolivar sus
encuentros con Marco León Calarca, entonces titular de la oficina
de las FARC en México, para que impartiera conferencias y
pláticas con los jóvenes de la UNAM.
También se tiene documentado que Lucía Andrea sostuvo
encuentros con Olga Marín, quien al igual que Calarcá se
encontraba en las oficinas de las FARC en México y ambas
iniciaron la construcción de una red de apoyo al grupo armado.
A partir de ese intensivo intercambio, las FARC identificaron
espacios en México para integrar la red de simpatizantes y
activistas de su organización que se extendió por Monterrey,
Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, la Universidad Autónoma de
Chapingo y Texcoco, en el estado de México.
El liderazgo de Lucía Andrea Morett hizo que ella fuera designada
entonces como coordinadora de la cátedra Simón Bolivar, y a
través de ella se canalizaba a estos jóvenes reclutados para los
programas de adiestramiento en aquel país sudamericano.
Según el reporte, éstas células han mantenido acercamientos
con grupos de “movilización radical” en México como el EPR, el
ERPI y el EZLN.
Autoridades colombianas que pidieron el anonimato afirman que
tienen pruebas de que Lucía Andrea había estado antes en
Colombia para sostener contactos con las FARC.
Liliana López Palacios era la guerrillera Olga Marín, la mujer
encargada de los enlaces con los estudiantes de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UNAM, la promotora de acercamientos con
Luis Alberto Albán alias Marcos Calarcá y la única que lo
acompañó cuando tras vencerse sus visas salieron del país el 12
de abril de 2002.
Ante esta salida se decidió que Lucía Andrea realizara las labores
que venía desempeñando Olga Marín.
Información del gobierno de Colombia ubica a Olga Marín como
la mujer de los enlaces con los simpatizantes de México con los
que nunca perdió contacto en su regreso a Colombia, en parte
por el peso que tenía el ser la hija de Pedro Antonio Marín alias
Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, el principal líder de las FARC.
Tras la muerte de Olga Marín en Ecuador, Colombia espera
conocer con más detalle la red que integró en México.
El ataque colombiano contra un campamento guerrillero en
Ecuador tiene un impacto negativo para el gobierno del
presidente Felipe Calderón, que ha tenido en el régimen del
mandatario Alvaro Uribe a uno de sus más cercanos aliados en
América Latina.
Por un lado, la aparición de víctimas mexicanas en el bombardeo
contra el vivaque de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
Colombianas (FARC) coloca al gobierno mexicano ante lo que
una fuente consideró como “factor de complejidad” ante sus
posibles implicaciones.
Por otro, el que el gobierno colombiano haya sido el agresor pone
a Calderón en una situación difícil, ya que el régimen de Uribe ha
sido uno de sus más firmes aliados internacionales.
De hecho, el que las FARC hayan sido acusadas de nexos con
narcotraficantes en México llevó a que el gobierno tolerase o
cerrara los ojos a la vigilancia de colombianos sobre
representantes o simpatizantes de las FARC.
El que las FARC hayan podido establecer redes de
simpatizantes, si no de reclutamiento en México, añade al
problema. La existencia de un muerto y posiblemente ocho
detenidos en el refugio guerrillero agrega a la situación una
dimensión de protección consular.
Pero sobre todo, en términos de política exterior, el que el
gobierno Uribe haya sido el agresor coloca a Calderón en una
situación no deseada, ante las actitudes de dureza asumidas por
Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, frente a
lo que califican como belicosidad colombiana.
De ahí la urgencia de “calmar las aguas” y evitar que la
confrontación llegue a mayores. El gobierno mexicano,
embarcado en lo que califica como proceso de “reconstrucción”
de relaciones con América Latina, no necesita enfrentarse al
bloque que parece encabezar Venezuela pero tampoco puede
olvidar a Colombia.
Al mismo tiempo, está obligado a suavizar la situación doméstica
y determinar el alcance de las redes de las FARC en México. Por
un lado, no necesita una alianza entre narcotraficantes y grupos
políticos, al estilo atribuido a las FARC. Por otro, tampoco hay
ventaja en que haya mexicanos involucrados en la guerra de otro
país.
Tampoco puede dejar de evaluar la posición de Estados Unidos,
no sólo por lo que implica sino también por la ayuda
antinarcóticos del “Plan Mérida”, aunque según fuentes
estadounidenses su principal obstáculo es la política doméstica
en ese país.
El guerrillero colombiano Raúl Reyes, abatido el pasado fin de
semana en un ataque de tropas colombianas en Ecuador,
insistió sin éxito en 1998 ante un emisario de alto rango de
Estados Unidos con el que se reunió en secreto en Costa Rica,
en que sería más beneficioso que el dinero que Washington
otorgaba a Bogotá para combatir al narcotráfico fuera invertido en
desarrollo alternativo.
El diplomático Phillip Chicola, director del Departamento de
Estado de EU para Asuntos Andinos, replicó a Reyes que
Washington continuaría con el programa de combate al
narcotráfico en Colombia.
Chicola relató que Reyes llegó a la cita acompañado de Olga, de
quien dijo que aparentemente “ha vivido” en México y Costa Rica.
Olga era la esposa de Reyes y es hija de Pedro Antonio Marín,
alias Manuel Marulanda o Tirofijo, máximo dirigente de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Los detalles de dos encuentros secretos entre Reyes y Chicola,
el 13 y el 14 de diciembre de 1998 en un hotel y en un
apartamento en San Pedro, aparecen en un extenso
memorándum del diplomático al que EL UNIVERSAL tuvo acceso
tras ser desclasificado por el Departamento de Estado. El
diplomático contó que Reyes tenía espejuelos “de borde dorado”
y Olga portaba un “anillo de matrimonio”.
“Los dos proclamaron que las FARC aborrecían el comercio de
drogas y que no estaban envueltos en eso”, explicó. “Cuando se
les presionó, admitieron que recaudaban impuestos”, pero que
no los cobraban a “los pequeños productores (de coca), sino a
los intermediarios que los barones de la droga enviaban a los
pueblos de la jungla a comprar coca”, subrayó.
El impuesto al narcotráfico de las FARC fue descrito por ambos
como el que Robin Hood imponía a los ricos de la Inglaterra del
siglo XIV, para defender a los oprimidos, señaló.
Reyes y Olga siguieron “con vivo interés” la explicación sobre el
presupuesto de EU “e hicieron muchas preguntas” de la ayuda
antinarcóticos a Colombia. “Reaccionaron con incredulidad
cuando se les informó que solo 1.2% del presupuesto era para
asuntos externos y aún más sorprendidos por encontrar que 98%
de los fondos antinarcóticos eran gastados en programas
domésticos”, describió.
“Admitieron que creían que la (mayor) cuota del león de la ayuda
antinarcóticos de EU venía a la Policía Nacional de Colombia y a
las Fuerzas Armadas (colombianas). Ellos también dijeron que
este dinero hubiera sido mejor gastarlo en desarrollo alternativo”,
agregó.
En ese momento, recordó, insistió en que “independientemente
de esta reunión o de cualquier otro desarrollo positivo en el
proceso de paz, yo les dije que el gobierno de EU tiene la total
intención de continuar la erradicación (de cultivos) y otros
programas antinarcóticos con el gobierno de Colombia”, precisó.
La cita del número dos de las FARC con el alto diplomático para
América Latina de la administración del presidente Bill Clinton
(1993-2001), fue gestionada por el político colombiano Álvaro
Leyva, asilado en Costa Rica desde abril de 1998, para dialogar
sobre proceso de paz, narcotráfico, paramilitares, corrupción
policial y militar, secuestros, asesinatos y otros factores de la
guerra en Colombia.
La primera reunión fue en el apartamento de Leyva y la segunda
en el Hotel Jade. A ambas, Chicola llegó con dos políticos
colombianos. En la del hotel, Reyes y Olga adujeron que el cultivo
de coca creció por la crisis agrícola colombiana, puntualizó el
diplomático.
En el segundo día, Reyes lanzó una frase clave sobre el
narcotráfico, añadió. “Desafortunadamente, dijo él, ésta es la
única exportación agrícola en la cual Colombia tiene una ventaja
competitiva en el mercado mundial”.
México investiga si dos de sus ciudadanos murieron en
campamento de las FARC
Personal diplomático de México colabora con autoridades de
Colombia y Ecuador para "corroborar informes del posible
fallecimiento de dos mexicanos" en Ecuador durante una
operación del Ejército colombiano contra las FARC, informó hoy la
Cancillería.
"El resultado del proceso de confirmación oficial será dado a
conocer cuando este concluya, a fin de garantizar el respeto a la
integridad física y moral de las personas que pudieran estar
involucradas y de sus familias", dijo la Cancillería mexicana en un
comunicado, sin dar más detalles.
Fuentes periodísticas locales han señalado en las últimas horas
que dos mexicanos habrían muerto en el campamento de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en
Ecuador atacado el sábado pasado por militares colombianos.
En ese operativo murió Luis Edgar Devia, alias "Raúl Reyes",
considerado el segundo al mando y portavoz internacional de esa
guerrilla, y otros 23 rebeldes.
También durante la acción militar resultó herida la mexicana
Lucía Andrea Morett Álvarez, estudiante de Filosofía y Letras de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Esta universidad rechazó hoy en un comunicado que sea refugio
de grupos subversivos, y expresó su consternación "frente a la
posibilidad de que algún otro miembro de la comunidad haya
resultado afectado fatalmente en los sucesos del pasado 1 de
marzo".
La UNAM rechaza el "uso de estereotipos que deforman la
imagen de los universitarios y de nuestra institución. Estos
señalamientos no son nuevos. Preocupa que, una vez más, se
intente como hace más de cuatro años, involucrar a esta casa de
estudios con grupos ajenos al quehacer universitario", dijo la
universidad.
Los padres de Lucía dijeron ayer en una carta a los medios que
su hija no era guerrillera y que "tiene las inquietudes sociales de
cualquier joven universitario", además de que es "una alumna
destacada de la Facultad de Filosofía y Letras" de la UNAM,
donde lleva a cabo su tesis profesional.

