Aseguran que una flotilla de Ovnis aterrizó en Chicoana

Las huellas dejadas sobre los campos, son de cerca de un metro
de profundidad y de formas geométricas.

Una serie de extrañas marcas geométricas -circulares y
rectangulares- dejadas supuestamente por objetos voladores no
identificados (OVNI) que se habrían posado sobre tres campos de
trigo de Chicoana -en la Quebrada de Tilián, al sur de la localidad;
en Pulares, al oeste y a un costado del camping Las Mesitas, en el
acceso norte-, se han transformado en la gran incógnita de este
pueblo del Valle de Lerma, situado a 35 kilómetros al sur de la
capital. Las huellas, que parecen haber sido dejadas por las
"patas" de enormes estructuras, fueron advertidas al amanecer del
jueves pasado, luego de una noche que a juicio de cientos de
testigos fue "alucinante" porque justo sobre esos campos se vieron
"extrañas luces que "bailaban" sobre ellos aunque "en un momento
detuvieron sus movimientos, casi erráticos, y permanecieron a
poca altura durante un lapso de tiempo considerable, luego de lo
cual se elevaron y desaparecieron por el horizonte", relató entre
perplejo y maravillado, el vecino Raúl Martínez, que vive en el barrio
chicoanisto de San Cayetano, a dos kilómetros del camping Las
Mesitas y de uno de los trigales que quedaron surcados por las
peculiares grietas.



















"Las primeras luces las divisamos con mi hijo a eso de las tres de
madrugada y estuvimos tratando de filmarlas pero, curiosamente,
nuestros celulares dejaron de funcionar como si no tuviesen
baterías. Era una sucesión loca de destellos de colores, luego se
aquietaron y parecieron formar un todo en el marco de una
estructura enorme. El fenómeno lo observé durante cinco minutos.
Después, lo que estaba posado en el campo y desde donde
emergían los destellos, subió y se alejó a una velocidad
asombrosa. Acto seguido los celulares volvieron a la normalidad",
contó Martínez. Los estudiantes Por su parte, los alumnos de la
escuela rural 588 "María Valdivieso", de Villa Fanny, en la Quebrada
de Tilián, siete kilómetros al sur de Chicoana, también fueron
testigos del fenómeno, ocurrido a una distancia considerable del
acceso norte de la localidad, aunque de características virtualmente
idénticas.

"Quisimos llamar a la policía para decir lo que estaba pasando,
pero los celulares no funcionaban", dijo uno de los chicos que
también disfrutó del curioso de la presentación celeste. "La escena
duró unos cinco minutos y nadie pudo captar imágenes porque las
cámaras no funcionaban", dijo otro de los estudiantes, quienes, al
día siguiente, descubrieron las mismas marcas geométricas en
uno de los trigales. En Pulares Pero no fue todo: seis kilómetros
hacia el oeste de Chicoana, en la zona de Pulares, los vecinos
también aseguran haber visto un extraño show lumínico, que se
desarrolló durante el mismo lapso de tiempo, a una hora análoga y
que dejó, para el amanecer un sello idéntico que en los otros dos
lugares. Huellas de más de un metro o más de profundidad, de
orígenes inexplicables. Lo curioso es que entre las tres zonas
afectadas, por decirlo de alguna manera, por los supuestos
"aterrizajes", se puede formar un triángulo isósceles casi perfecto,
en cuyo centro se encuentran los tristemente célebres cerros La
Candelaria y El Antigal, escenarios de tres fatales accidentes
aéreos, todos producidos, eventualmente, por inesperados fallos
en sus sistemas.



















Los detalles La escuela albergue de Villa Fanny tiene 100 alumnos.
Esa noche 80 estaban presentes y todos aseguran haber sido
testigos del fenómeno lumínico. Los vecinos de la escuelita, dicen
que al aparecer las luces los animales se escondieron pese a que
no se produjo ningún ruido. La gente se agolpó a tomar fotos de las
raras huellas Los habitantes de Chicoana así como muchos
turistas, detuvieron sus autos entre el jueves, viernes, sábado ,
domingo y ayer para tomar fotografías y observar las extrañas
marcas que quedaron sobre el trigal situado a un costado del
camino de acceso al pueblo. Federico Arnaldo Gutiérrez, un técnico
del canal de televisión de la zona "Nortevisión Satelital", fue uno de
los pocos que atravesó el alambrado y recorrió las marcas. "Es
muy extraño. El piso estaba como si algo extremadamente pesado
se hubiese posado. El trigo estaba aplastado pero no cortado. No
habían señales de quemaduras ni nada. Sólo estos rastros
geométricos. Graciela, una profesora de Biología de la localidad
que también se llegó con su cámara para registrar imágenes de
las figuras que quedaron grabadas en los sembradíos comentó
que "esta área es rica en fenómenos extraños y avistamientos de
Ovnis.

Recuerden ustedes -añadió- que en los últimos 15 años se
precipitaron en esta área tres aviones y en todos los casos, las
razones fueron las mismas: sus instrumentales dejaron de
funcionar, al igual que lo que le pasó a los que en la madrugada
del jueves avistaron las luces de colores y quisieron fotografiarlas,
pero no pudieron porque sus aparatos no funcionaron". Por su
parte, las autoridades de la Comisaría de Chicoana no quisieron
opinar sobre el tema, aunque un efectivo que pidió reserva de su
nombre "porque voy a dar una opinión personal y por ello no puede
tomarse como una versión oficial", dijo a El Tribuno que
"efectivamente recibimos muchos comentarios sobre la cuestión
pero nadie quiere radicar una denuncia por escrito. A mi juicio,
todas esas marcas son producto del viento y la lluvia", señaló. Sin
embargo y de acuerdo a consultas al servicio meteorológico, no
hubo precipitaciones ni vientos durante los días previos y de los
sucesos mismos. Y si las hubiese habido ¿por qué las huellas
sólo están en tres trigales y no en todos, que son centenas?

El director de la escuela 558, José Silva, cuyos alumnos fueron
testigos de los fenómenos, dio su opinión. "Hace diez años que
estoy aquí y jamás había visto marcas de este tipo. Descarto que
hayan sido producto de la naturaleza o que alguien las hubiese
hecho. Es raro, muy raro", indicó. Los niños del albergue también
dijeron a El Tribuno que los que tenían celulares y vieron las luces
trataron de sacar fotos y no pudieron. "Mi tía -dijo Pedro, de 13
años- vive cerca de la escuela y tiene un aparato con filmadora. Le
pasó lo mismo que a los demás: no le funcionó, como si se
hubiese quedado sin pilas". "Yo nunca vi algo así si la gente dice
que las huellas fueron producto de las luces, hay que ser claros:
las luces no tienen peso", concluyó el director del centro educativo.
Jaime Barrera.
Los Grandes Misterios del
Tercer Milenio