ZONA DEL SILENCIO Y ENCUENTROS CERCANOS
En la Zona del Silencio convergen los estados de Chihuahua,
Coahuila y Durango, es un área con presencia de bancos de
fósiles, extensiones con gran concentración de fragmentos de
aerolitos. La existencia en la región de una especie endémica de
tortuga del desierto y de la abundancia de nopales violáceos de
escasa distribución, sirvió de base para conferirle a esta zona
características sobrenaturales: tales como que desde al entrar a
esta Zona no se podía escuchar la conversación de otras
personas, hasta la idea de que hay una base de aterrizaje de
extraterrestres.
REPORTAR LO QUE HACIA 60 MINUTOS
Fue precisamente el 8 de noviembre de 1978 cuando el periodista
e investigador del fenómeno OVNI y paranormal, Luis Ramírez
Reyes, fue enviado a esta enigmática región por parte de una
televisora, en su calidad de jefe de prensa, acompañado de un
fotógrafo profesional para dar a conocer lo que hacia en ese sitio el
equipo de trabajo de “60 minutos” de la naciente Televisa. Sin
embargo, para llegar al lugar donde se realizaría la grabación, se
había contratado a un guía, quien no llegó, por lo que se
aventuraron en medio del desierto para alcanzar a sus
compañeros; minutos después se perdieron, eran cerca de las 12
del día, “con un sol cayendo a plomo y un calor que cobraba más
vida a cada minuto”, aseguró Ramírez Reyes.
El también escritor de 14 libros mencionó que “de la nada”, cuando
estaban a punto de darse por vencidos mientras recorrían la zona
en un auto compacto, aparecieron tres personas de las cuales su
amigo no pudo ver hasta la tercera ocasión vez que éstas se
aparecieron.
¿NOS RESCATARON TRES EXTRATERRESTRES?
“Una vez ante ellos, al lado del camino de terracería, recibimos la
recomendación de avanzar a campo traviesa para reunirnos con el
grupo. Esto lo hizo uno de los hombres de campo señalando un
triángulo dibujado en el suelo. Su aspecto era normal, como todo
campesino del norte. Nada indicaba algo ajeno a nuestros
sentidos. Nosotros seguimos nuestro camino sorteando
habilidosamente los obstáculos de plantas y piedras; y siguiendo
las indicaciones de los tres hombres que dejamos atrás. Tiempo
después, logramos divisar gente a lo lejos, de quienes llamamos
su atención luego de subirme al toldo del automóvil y que el
fotógrafo hiciera señales con las luces y el claxon del carro; con
ello, finalmente un equipo de los Ángeles Verdes que custodiaba a
los periodistas de 60 minutos, nos visualizaron”.
PROBLEMAS FÍSICOS
Al relatar su experiencia, los aventureros se percataron de que los
conocedores de la Zona del Silencio no creían que se hubieran
encontrado a alguien que les indicara cómo llegar al lugar de la
grabación, pues debido a las condiciones del clima y las
características de la región, no había nadie en el desierto que les
hubiera dado tales señas, tras recorrer casi 90 kilómetros sin guía.
Una semana después, Luis y su camarógrafo sufrieron de
problemas estomacales, irritación en la piel y sueños con seres
monstruosos y naves espaciales; meses más tarde, diversos
investigadores, entre ellos Joseph Allen Hynek, considerado el
padre de la ovnilogía, le dijeron que lo más importante era que
estaban vivos.


Los Grandes Misterios del
Tercer Milenio