Acepta Trujillo ponerse el tutú

Desde hace 17 años no hacía teatro, pero cuando leyó el libreto
de Los Lobos y se enteró del reparto que había, Víctor Trujillo no
lo pensó dos veces.

"Tenía dos años arrastrando el pendiente de hacer una obra y de
pronto llega esta invitación más que seductora con Héctor
(Bonilla) y con estos actorazos; pues es una gran ilusión.

"Nunca había trabajado con ellos; entonces, regresar al teatro
después de 17 años con estos chambelanes, ¡claro que me
pongo el tutú!", comentó Trujillo.

El más reciente montaje en el que participó fue en El Dedo del
Señor, que permaneció casi un año en el Teatro de los
Insurgentes.


















Aunque también se trató de una obra relacionada con la política,
Trujillo reconoció que ha tenido que recordar algunos detallitos
del protocolo teatral.

"La intercomunicación entre los que trabajamos es mucho más
personal, porque la televisión también tiene su encanto, pero
funciona de otra manera, estamos preparando algo para que
suceda una hora y ya no vuelva a pasar.

"Y aquí no, aquí es en vivo, es afinar nuestros timings, nuestros
instrumentos, estar en conexión porque vamos a jugar con el
juguete que más nos gusta y lo vamos a jugar una vez más y
tienes la oportunidad de sentirte el niño original", mencionó.

Pese a que en Los Lobos no se hace referencia directa a ningún
político, Trujillo sabe que la gente podría relacionar las
situaciones de la obra con la realidad.

"Hace 25 años no podías hablar en un teatro o centro nocturno
del Presidente, del Ejército o de la Virgen de Guadalupe, pero ya
son otros tiempos, y esto no es un sainete burlón, es una pieza
bien hecha y no, no hay miedo de nada".