Encarna Nicolas Cage en "Presagio" a un astrofísico y padre
soltero.

El actor estadunidense Nicolas Cage tendrá que ver por la
sobrevivencia de la humanidad en la nueva película "Presagio",
una historia que mezcla la ciencia ficción con la fantasía y que se
estrenará el próximo 27 de marzo.

En esta ocasión, el histrión ganador del Oscar por su papel en la
película "Adiós a Las Vegas", en la que encarnó a un alcohólico
suicida, da vida a "John Koestler", un catedrático de astrofísica y
padre soltero.

En la historia, "Koestler" decodifica un mensaje de una cápsula
del tiempo, que hace 50 años fue enterrada en una escuela
primaria por unos niños, objeto en el cual los infantes dibujaron
el futuro que ellos imaginaban.


















Tras encontrar dicha cápsula, el catedrático descubre
predicciones de severos desastres naturales que están por
ocurrir, por lo que tendrá que advertir del suceso a todo el planeta
y tratar de evitar una catástrofe.

Por si fuera poco, además de ver por el bien de la humanidad y
enfrentarse al enemigo más grande del ser humano, la madre
naturaleza, "Koestler" tendrá que lucha con su padre, un
predicador cristiano.

Con esta historia, el actor de filmes como "Contracara" y "Con Air:
Riesgo en el aire", por mencionar sólo algunos, comparte
créditos con Rose Byrne y Chandler Canterburry, además de
regresar a las pantallas de cine del país, ahora bajo la dirección
de Alex Proyas.

Recauda "Presagio" 24.8 mdd en taquilla de EU durante estreno

El filme protagonizado por Nicolas Cage se situó en el primer
lugar El filme "Presagio" (Knowing), que protagoniza Nicolas
Cage, recaudó en taquilla durante su primer fin de semana, un
total de 24.8 millones de dólares.   Por cada sala de exhibición,
se logró un promedio de siete mil 477 dólares, el más alto
registrado en el top ten de las entradas, según informó la
distribuidora en México, Corazón Films.   "Presagio" llevó la
delantera al competir con otras películas de estreno como "I Love
you man" y "Duplicity". De esta forma, aumenta la expectativa de
verla en México, añadió la empresa que en 2008 presentó la
exitosa película de vampiros adolescentes, "Crepúsculo"
(Twilight).   Además de Nicolas Cage, actúan Rose Byrne ("Troya,
Starwars: Episodio II") y Chandler Canterbury ("El curioso caso de
Benjamin Button"), bajo la dirección de Alex Proyas ("Yo, robot",
"Dark city", "El cuervo").   La historia que en México se estrenará
este viernes, es un drama/thriller repleta de acción y efectos
especiales que aborda el caso de un profesor de astronomía
viudo (Nicolas Cage), quien abre una cápsula del tiempo
enterrada durante años en el colegio de su hijo

Las películas sobre desastres han sido una constante en el cine
mundial desde sus inicios, y por lo general siguen una fórmula
perfectamente establecida: alguna catástrofe amenaza al mundo,
país o ciudad, y un grupo de audaces humanos logran combatirla
aunque sea con un elevado sacrificio personal. Sobra decir que el
género sigue vigente, y quizás más próspero que antes gracias a
los efectos digitales que hoy hacen relativamente fácil y barato
crear imágenes que Irwin Allen ni siquiera soñaba en los
setentas. Sin embargo, me parece que el nuevo siglo trajo
consigo una curiosa variación en la fórmula; hace apenas diez
años podíamos ver películas como Independence Day,
Armageddon y Deep Impact, en las que el consabido ensamble
de valientes soldados y científicos unían fuerzas para rescatar al
planeta. El mensaje era evidente: el mundo (o, para ser más
claros, Estados Unidos) está preparado para cualquier
eventualidad que arrojara el destino, y podíamos confiar en que
todo peligro global podría ser rechazado por Bruce Willis o Ben
Affleck. Bueno, Ben Affleck podría considerarse por sí mismo una
amenaza global, pero eso es una discusión para otro día.

El punto es que desde hace cinco años hemos visto surgir una
nueva especie de catástrofe fílmica en cintas como The Day After
Tomorrow, I Am Legend, The Happening, War of the Worlds,
incluso Cloverfield: películas donde el desastre es inevitable, no
tiene simple solución, y sus protagonistas sólo buscan escapar
con vida. La revisada fórmula ya no requiere heroicos redentores
(norteamericanos) equipados con alta tecnología, irreverente
actitud y una guapa mujer de ciencia a su lado; ahora basta con
tener el ingenio (o la suerte) suficiente para permanecer un paso
adelante de la tragedia, con la esperanza de vivir un día más.
Incluso si la humanidad (o el país, ciudad, etc.) sobrevive,
usualmente es por azar o por un factor externo que
milagrosamente nos indulta en el último momento. ¿Cuál es el
nuevo mensaje que nos transmite esta tendencia? Supongo que
podría interpretarse metafóricamente como desesperanza en la
consciencia colectiva y resignación por situaciones mundiales
fuera de nuestro control... o pragmáticamente por los siempre
presentes terrores milenarios.

Presagio es la más reciente película con estas características, y
comienza en 1959, cuando los estudiantes de una escuela
preparan el contenido de una cápsula de tiempo (básicamente un
tubo de metal hermético) que será abierta en 50 años. Dicho
contenido consiste en dibujos donde cada niño imagina el
mundo del futuro; pero en vez de hacer su dibujo, la pequeña
Lucinda (Lara Robinson) escribe febrilmente una larga secuencia
de números sin aparente significado. No queriendo
decepcionarla, su maestra incluye el papel en la cápsula que, en
el año 2009 es desenterrada con gran ceremonia por los
modernos alumnos de la misma escuela. El papel con la
enigmática secuencia numérica cae en manos del pequeño
Caleb (Chandler Canterbury) y se lo enseña a su padre John
(Nicolas Cage), un destacado profesor en el Instituto Tecnológico
de Massachusetts, quien rápidamente descubre el significado de
los números: no sólo predicen la fecha de accidentes y tragedias
pasadas, sino que especifican el número de víctimas y la
locación de los eventos. Mejor aún: la lista se extiende al futuro
próximo, presagiando catástrofes que quizás puedan evitarse con
este inesperado conocimiento. Pero la última fecha en la lista
sugiere algo mucho más siniestro y de mayor envergadura...
¿quizás el fin del mundo?

Los primeros noventa minutos de Presagio son más o menos
entretenidos. Nicolas Cage saca del armario su papel de
"genérico hombre torturado por su pasado" y aún le queda bien
aunque esté bastante gastado. La investigación es
razonablemente interesante, pero resultan poco creíbles las
excesivas coincidencias con las que se encuentra a cada paso.
Como siempre, lo único que eso "presagia" es un libreto flojo
escrito por media docena de guionistas que no supieron cómo
aprovechar la original premisa, y decidieron rodearla con clichés y
efectos especiales (los cuales son ciertamente impresionantes
aunque no del todo realistas). Pero la última media hora
desciende rápidamente al más profundo absurdo, culminando
con un hilarante "deus ex machina" que Rod Serling hubiera
rechazado con una carcajada... pero que de algún modo fue
perfectamente aceptable para Alex Proyas.

Y ahí tenemos la segunda gran decepción de Presagio. Me
gustaron mucho las películas semi-independientes de este
cineasta australiano, pero su labor como director a sueldo para
los grandes estudios hollywoodenses parece haber extinguido el
visionario talento detrás de The Crow, Dark City y la simpática
Garage Days. Si la película I, Robot fue un entretenido pero
insípido (e irrespetuoso) bocadillo de pseudo-ciencia ficción,
Presagio es una indigesta y espesa sopa de misterio que
empieza bien pero termina dejando un mal sabor... además de
causar flatulencia.

No niego que hay algunas ideas interesantes en la película; el
contraste entre la ideología del protagonista y la de su religiosa
familia sugiere la intención de examinar la eterna disyuntiva entre
ciencia y religión, bastante apropiado en vista del apocalíptico
tono de la trama. Pero cualquier serio comentario sobre el tema
se pierde rápidamente ante la avalancha de aparatosos efectos
especiales, forzado sentimentalismo y... ¿mencioné el ridículo
final? Quizás en el estado de ánimo correcto Presagio podría ser
una película "tan mala que es buena", pero la decepción de ver a
Alex Proyas prostituyéndose con otra estúpida película
hollywoodense evitó que pudiera verla así. Sin embargo, estimo
que puede funcionar como comedia involuntaria adornada con
buenos efectos especiales, con la siempre agradable presencia
de Rose Byrne y una o dos líneas graciosas ("Ph doble D"). No
me arrepiento de haberla visto porque me fascinan las malas
películas que logran entretener, además de que me gustó su
idea central; pero no la recomendaría excepto como una
curiosidad fílmica que ejemplifica el concepto de "potencial
desperdiciado". Mejor suerte para la próxima, Sr. Proyas.