Alfredo y Soledad, su secretaria y la mujer con la que se ha
casado en secreto, están en el bufete donde ambos trabajan.
La pareja, sin percatarse de que José Fernando le espía, se
besa con amor. José Fernando, abogado y cuñado de
Alfredo, mira con deseo a la secretaria de su cuñado. Poco
después, Alfredo y Soledad salen juntos. La mujer le dice
que está cansada de mantener en secreto su relación y todo
porque él no quiere enfrentarse a su hermana, Valeria.
Abatida y decepcionada, Soledad se marcha dejando a
Alfredo solo.

José Fernando secuestra a Soledad
Algo más tarde, Alfredo le regala una joya para hacer las
paces. Sin embargo, a Soledad no le interesan los regalos y,
entristecida, le dice que deja el trabajo; pero él la convence
para que se quede
Al día siguiente, José Fernando irrumpe en el bufete y obliga
a Soledad a subirse a su coche. Llegan a una playa de
Veracruz, montan en una lancha y se disponen a perderse en
el mar. Cuando se entera de que su cuñado ha secuestrado
a su amada, Alfredo toma otra embarcación y les sigue. En
una playa, José Fernando está dispuesto a matar a Alfredo,
pero éste dispara su pistola y José Fernando cae herido de
muerte. Aterrada, Soledad grita a
Amor de madre. Soledad no quiere que su hija crezca en la
cárcel y, con el corazón destrozado, entrega su bebé a su
hermana Dolores. Además, le hace jurar que no le dirá a
nadie la verdad, ni siquiera a Javier, su marido.


















Alfredo que huya y que ella se hará cargo de todo. La policía
no tarda en llegar y, mientras la vida de José Fernando se
apaga, Soledad es acusada de un crimen que no ha
cometido. Valeria se dirige al hospital en el que está
ingresado su esposo, pero al llegar allí él ha muerto.
Soledad es condenada a veinte años de cárcel. La mujer,
destrozada, asume la sentencia. Pero el destino todavía le
tiene preparada otra sorpresa: el médico le comunica que
está embarazada. Alfredo, que tiene profundos
remordimientos, se presenta ante ella. Pero Soledad le dice
que no vuelva a visitarla nunca más; su amor ha muerto por
culpa de su cobardía. Además, le ordena que anule su
matrimonio. Pasan los meses y, mientras Valeria siembra el
odio en el noble corazón de su hijo Fernando José, Soledad
da a luz una preciosa niña. La pequeña es tan linda como
una rosa, por lo que deciden llamarla Rosalinda. Nada más
nacer, Soledad confía su hija a su hermana, Dolores, y le
suplica que la trate como si fuera su propia hija.
Los años pasan y Rosalinda se convierte en una bella joven.
Junto a sus hermanos, Beto, Lucy y Fedra, Rosalinda crece
feliz. Dolores y su esposo Javier la adoran. Un buen día,
Rosalinda, que trabaja en una floristería, tiene que llevar
unos ramos a un lujoso restaurante. Una vez allí, se
encuentra con Fernando José, el hijo de Valeria, que está
tocando el piano. Sus miradas se cruzan e, inmediatamente,
la llama del amor prende en sus corazones. Fernando José
le confiesa a Rosalinda, que escucha entusiasmada su
música, que ella es la inspiración de su melodía y le
pregunta si podrá verla al día siguiente. Ella se sonroja y se
va sin responder.



















Dolores, preocupada por Rosalinda
Mientras tanto, en la casa de Dolores, Javier acusa a su hijo
Beto de ser un vago. Dolores, que está muy enferma,
contempla entristecida la escena familiar. La mujer es
consciente de que la vida se le escapa y, destrozada, ruega a
la Virgen que le dé fuerzas para contarle a su esposo, antes
de morir, el secreto que oculta en su corazón. Además, se
pregunta qué ocurrirá con Rosalinda si ella fallece. En ese
instante, la joven irrumpe en la casa como un torbellino. Se
siente feliz porque ha conocido al hombre de su vida y así se
lo cuenta a sus hermanas, Lucy y Fedra. Dolores le entrega
un anillo a Rosalinda y pide a la muchacha que lo guarde
con cariño, ya que esa valiosa joya tendrá un valor muy
importante a lo largo de toda su vida.Rosalinda y Fernando
José pasean acaramelados por el bosque de Chapultepec.
De repente, sus manos se entrecruzan, se miran
enamorados y sellan con un beso el inicio de su romance.
Feliz, la joven vuelve a casa e irrumpe en el cuarto de
Dolores. La mujer, que está enferma, escucha a Rosalinda,
que le confiesa que ya tiene novio y que éste se llama
Fernando José Altamirano. Al oír ese nombre, en el rostro de
Dolores se dibuja una mueca de terror, pues recuerda que
ése es el hijo del hombre por cuyo asesinato Soledad están
en la cárcel.

Dolores escribe una carta para Soledad
Días después, y en su lecho de muerte, Dolores le da una
misteriosa carta a Zoila para que se la haga llegar a
Soledad. Después, hace un gran esfuerzo para regresar a la
cama. Pero cuando Rosalinda llega a su casa se encuentra
a Dolores desmayada en el suelo. Rápidamente contacta
con un médico, quien le confirma que ha sufrido una subida
de tensión provocada por
Valeria humilla a Rosalinda. Valeria, que ha contratado a un
detective para que siga a su hijo, se presenta en el puesto de
flores de Rosalinda para conocerla. Pero cuando Rosalinda
llega a la mansión Altamirano, se sorprende al encontrarse
de nuevo con la mujer que estuvo en su floristería. Pero
Valeria asegura no conocerla y la humilla.


una inesperada noticia. En el restaurante, Fernando José se
encuentra con Pamela. La altiva muchacha se sorprende al
saber que el pianista tiene novia. Entonces, decide
contárselo a Valeria. La tensión y la angustia sobrevuelan la
casa de Rosalinda. Dolores, con un hilo de voz, solicita ver a
su esposo. La moribunda le confiesa que una de sus hijas
no es de él. Aturdido, Javier le grita que le diga cuál, pero
Dolores no puede responder, porque ha fallecido. Con los
ojos rojos por la ira, Javier abandona el cuarto de su difunta
esposa y mira con desprecio a sus hijas. Rosalinda se
entera de que la mujer que tanto ha querido ha fallecido y,
muy afectada, corre a abrazarla. Al día siguiente, Dolores es
enterrada. Javier no puede disimular su odio y, despechado,
se niega a hablar con sus hijas. Sólo la compañía de su hijo
Beto le reconforta. Zoila le entrega a Fedra la carta que
escribió Dolores antes de morir, y le ruega que se la dé a
Soledad. Pero la chica olvida la carta junto a los periódicos
viejos y Lucy la tira a la basura. Más tarde, la astuta Fedra,
haciéndose pasar por una amiga, le cuenta a Soledad que
Dolores ha fallecido. Todos los vecinos ya se han percatado
del extraño comportamiento de Javier. Dispuesto a descubrir
qué es lo que le ocurre, Bonifacio le visita. El viudo de
Dolores le confiesa que su esposa le contó antes de morir
su gran secreto: que una de sus tres hijas no era suya.

F. José desea casarse con Rosalinda
Rosalinda ha logrado que su amado Fernando José le
presente a su madre. La chica, que hasta ahora pensaba
que su novio era pobre, se queda de piedra al comprobar
que Fernando José es millonario. Angustiada, le hace ver
que pertenecen a clases sociales diferentes y que su amor
no funcionará. Pero Altamirano está dispuesto a defender su
amor y, emocionado, le pide que se convierta en su esposa.
Rosalinda, aunque halagada, le ruega que no vayan tan
rápido, pues tienen que conocerse mejor.Soledad le cuenta
a Clarita que ella no cometió el crimen por el cual fue
condenada. Además, piensa que puede ser que Alfredo no
sepa que es padre. Pero, tras tantas tristezas, está a punto
de llegar la alegría de su indulto. Fernando José quiere que
Alfredo conozca a Rosalinda. Cuando se la presenta, él
siente algo extraño. Clarita le aconseja a Soledad que vaya a
vivir a casa de sus sobrinos. Paralelamente, Valeria también
acaba de tener noticia de que la mujer a la que cree la
asesina de su marido está a punto de alcanzar la libertad, y
monta en cólera.
El jefe de Fedra, Ayala, coquetea con su empleada, y ella se
deja querer. Incluso la invita a viajar a Nueva York, y la joven
acepta. Aníbal, que se ha enamorado de ella, se le declara.
Pero Fedra le rechaza porque es pobre. Entonces, Aníbal le
pide que tenga cuidado con su jefe. Más tarde, en casa,
Fedra ve el bonito vestido que Lucy le ha hecho a Rosalinda
para que cause buena impresión en Valeria, y piensa que
ella debería
Fernando José, loco de amor. A Fernando José no le importa
que su madre, Valeria, no acepte a su novia, ni que Pamela
no deje de insinuársele. Él está seguro de su amor por
Rosalinda. El chico le pide la mano de la joven a Javier, y él,
aunque confundido, se la concede.


ocupar su lugar en la vida de Fernando José.
Éste, por su parte, corre a la prisión para impedir el indulto.
Irrumpe en el despacho de la directora y no se da cuenta de
que Soledad está allí, de espaldas. Fuera de sí, grita que no
se puede liberar a una asesina. Soledad está sobrecogida.

Beto es detenido por intento de robo
Beto y sus compinches intentan robar una camioneta. Pero el
plan sale mal, y Beto es detenido. Rosalinda corre a liberar a
su hermano. Le piden dos mil pesos de fianza, que reúne
entre los vecinos. Cuando Javier se entera de lo ocurrido, le
dice a su hijo que acuda a él si le necesita. Beto se muestra
indiferente, y Javier, a su vez, se sigue mostrando muy duro
con sus hijas. Lucy y Rosalinda hablan de Fedra cuando
llaman a la puerta. Al abrir, la segunda se encuentra con
Soledad, que le pregunta si ella es Rosalinda. Las dos
hermanas reciben a la mujer sin saber quién es. Soledad,
emocionada por estar por fin junto a su hija, les explica que
es hermana de Dolores. Rosalinda manda llamar a su padre
y, cuando éste llega, Soledad le pide que le deje quedarse
con ellos y que a partir de entonces la llamen Marta. Él
acepta. Valeria charla con Alfredo. Le pregunta qué es eso de
sus amores en el pasado con una mujer de clase inferior, de
los que ha sabido por Fernando José. Él desvía la
conversación. Ella vuelve entonces sobre Soledad. Quiere
devolverla a la cárcel. Soledad se da cuenta de que
Rosalinda lleva el anillo que le regaló Alfredo años atrás. La
joven le dice que su madre le pidió que no se lo quitara
jamás, y así lo ha hecho. Fernando José va a buscar a
Rosalinda y le abre la puerta Soledad, que, al oír su voz, huye
a su cuarto. El chico, que no sabe quién es, se queda muy
extrañado con su reacción. Más tarde, cuando en la prisión
trate de dar con el paradero de la asesina de su padre,
Clarita le dirá que no fue Soledad, sino un hombre, quien
cometió ese crimen


Hartos de la oposición de sus familias, Rosalinda y
Fernando José se casan por lo civil y en secreto. Florentino y
Becky son los testigos del enlace y los únicos invitados a la
boda.

Valeria acoge en su casa a su hija Abril
Y, mientras la pareja disfruta de su luna de miel, Valeria
recibe la visita de Abril, su verdadera hija y a quien contratará
como sirvienta.
El tiempo pasa rápidamente y Fernando José y Rosalinda
regresan, muy apenados, de su viaje. De repente, la
muchacha comienza a sentirse muy cansada, sufre
continuos mareos y tiene náuseas. Preocupada, Rosalinda
decide acudir al médico, que, unas horas después, le
comunica que está esperando un hijo. Guiada por las alas
de la felicidad, la joven corre en busca de su esposo para
contarle la gran noticia. Fernando José, emocionado, abraza
a la futura mamá.
La noticia del embarazo de Rosalinda corre como la pólvora y
llega a oídos de Valeria. Furiosa, la viuda jura que ni
Rosalinda ni su futuro bebé entrarán en su casa. Beto, que
ya sabe que su tía se llama en realidad Soledad Romero,
utiliza dicha información para pedirle dinero por su silencio.