Felipín y su madre iban a reunirse con Don Alfonso Cáceres
de Ribera, Duque de Oriol. Un rico hacendado español
cuando el barco en el que viajaban se hundió, dejando a
Felipín y a Magdalena solos en una lancha sin rumbo fijo.

Felipín naufragó y viajó en un barquito por largos días hasta
llegar a casa de Nisa, una  bella joven que salva al pequeño
niño de la muerte. Nisa es una mujer que vive junto a la playa
y trabaja de alfarera en su casa para mantenerse, al
encontrar a Felipín su vida cambia por completo.


















Nadie puede explicar como fue que el niño llegó hasta ahí. Al
reponerse con los cuidados de Nisa, Felipín le cuenta que
viajaba con su madre en un barco que se hundió. Al llevarlo
al hospital, se encuentran con algunos sobrevivientes del
naufragio y un marinero les cuenta que vió morir a la madre
de Felipín, pero no sabe que en realidad fue su tía, que
viajaba con ellos, la que realmente murió.

Felipín se siente y Nisa permite que se quede con ella a vivir.
Lo que el niño no sabe es que su madre está viva
recorriendo las calles del pueblo pero ha perdido la
memoria. Lena, la madre de Felipín cae en manos de Alberta
una mala mujer que la engaña y la hace creer que es otra
persona y que la policía la persigue, mientras la trata como
esclava y no le permite salir de su casa.

El pequeño empieza una nueva vida en compañía de nuevos
amigos Blasito, Biri y Mariali quienes juegan y se divierten
con él escuchando las historias de Chirimbolo, un viejo que
los consiente y aconseja en todo momento
















.

Un mal día Chirimbolo sufre un accidente y Felipín se ve
obligado a pedir un préstamo a la malvada Alberta, quien le
pide a cambio que engañe a los españoles de la hacienda
haciéndose pasar por el heredero de Don Alfonso y ella
pueda así, cobrar una buena recompensa.

Cuando Felipín llega a la hacienda haciéndose pasar por
otro, quienes viven ahí le hacen la vida imposible y al igual
que a Nisa, quien se enamora de Eduardo, un apuesto joven
que se quedó a cargo de la hacienda, quien a su vez le
corresponde.

Constanza y Alberta se encargarán de interponerse en la
felicidad de los tres sin saber que Felipín es el verdadero
heredero de la fortuna del Duque de Oriol. Y su madre poco a
poco irá recordando en sueños al pequeño hijo que el mar le
arrebató de las manos hasta por fin encontrarloNisa es una
hermosa joven que vive sola en su casita junto al mar y se
sostiene de su oficio de alfarera. Un día, aparece
inesperadamente una barca donde yace inconsciente un
hermoso niño. Nadie se explica de dónde pudo llegar aquel
pequeño, pero para la joven Nisa es como un regalo que le
trae el mar. Gracias a sus cuidados, Felipín pronto recobra el
conocimiento y le cuenta a su nueva amiga que él y su madre
viajaban en un barco que se hundió. Nisa lo lleva al hospital,
donde se encuentran algunos sobrevivientes del naufragio y
ahí un marinero asegura haber visto morir a la madre de
Felipín, sin saber que a la que vio morir fue a Gloria, la tía
que viajaba con ellos. Mientras tanto, Lena, la madre de
Felipín, vaga confundida por las calles del pueblo y para su
infortunio, cae en manos de Alberta, una malvada usurera
que la encierra en su casa haciéndola creer que es buscada
por la policía y la pone a trabajar casi como esclava. Lena no
recuerda que ella y su hijo iban a reunirse con Don Alfonso
Cáceres de Ribera, Duque de Oriol, un rico hacendado
español que representa un papel clave en su vida
adolescente. Felipín se queda a vivir con Nisa y en compañía
de sus nuevos amiguitos: Blasito, Biri y Mariali, vive mil
aventuras y pasa momentos mágicos escuchando las
fantásticas historias y los sabios consejos del viejo y
bondadoso Chirimbolo. Pero cuando este señor sufre una
enfermedad, Felipín pide un préstamo a la bruja Alberta para
pagar su operación. A cambio, la codiciosa usurera exige a
Felipín que engañe a los españoles de la hacienda de Don
Alfonso, para así ella poder cobrar una buena recompensa.
Pero lo que no se imagina esta malvada es que nuestro niño
llegará a la hacienda tras una mentira que al final, tendrá su
toque de verdad.

En su nuevo hogar, Felipín se encuentra con personas que
no se alegran de su presencia… Constanza se da cuenta de
que el apuesto Eduardo se siente atraído por Nisa, por lo
que el odio y los celos la dominan… La malvada Alberta está
dispuesta a hacer lo que sea con tal de obtener más
riquezas… Lena recuerda entre sueños al hijo que el mar le
arrebató… Y el rostro de Nisa se entristece al pensar en su
amor imposible por Eduardo, pero sonríe al oír la risa de
Felipín, el pequeño que llegó para llenar de luz su existencia.
.