Visión del Director - Carlos Cuarón (Cursi)
Rudo y Cursi fue como un proyecto que hicimos en familia, literalmente porque uno de los
productores (Alfonso Cuarón) es mi hermano, los otros dos (Alejandro González Iñárritu y
Guillermo del Toro) son amigos entrañables, Diego y Gael son como mis carnalitos y el resto
del crew se convirtieron en mis hermanos creativos. Se generó una gran familia en donde
todos acabamos unidos por una misma causa. Alejandro, Guillermo y Alfonso me explicaron
todo lo que me podría pasar y sentir al dirigir mi ópera prima. Diego y Gael me explicaron y
opinaban sobre todo lo que querían con respecto a cuestiones actorales. Así que estuve muy
cobijado.
¿Qué más se puede pedir que tus productores sean gente que entiende
creativamente el cine y que estén dispuestos a ayudar en todo momento y a aportar
consejos valiosísimos, con el talento, el oficio y la experiencia que ellos tienen? Es tener lo
mejor de dos mundos porque no sólo te apoyan con la capacidad financiera y de logística
que tienen como productores, sino creativamente, porque tuve una retroalimentación
constante.


















En el caso del fotógrafo, primero pensé en diversos mexicanos con los que ya había
trabajado y quería volver a trabajar, pero ninguno estaba disponible. Cuando lo hablé con los
productores me dijeron: “Deja de pensar en español, tienes el mundo enfrente de ti”, lo cual
es una gran frase y una gran filosofía que define lo que significaron los productores para la
película. Me entrevisté con fotógrafos de todo el mundo, entre ellos con Adam Kimmel y sus
propuestas fueron muy interesantes. Es un genio de la luz. Cuando le presenté el guión le
gustó la propuesta y cuando empezamos a trabajar hicimos el compromiso mutuo de
respetar de principio a fin el concepto original que le había pedido, que había generado y que
lo había jalado al proyecto.
Con Eugenio Caballero (Diseñador de Producción) quería trabajar desde hace mucho
tiempo. Le había platicado el proyecto, pero no me había tomado en serio. Después lo
estuve buscando pero andaba con lo de su nominación al Oscar. Antes de que se fuera a la
ceremonia lo encontré, le dije que me gustaría que hiciera mi película y le mandé el guión.
Cuando volvió me habló para decirme que el guión estaba chingonsísimo y que sí quería
hacer la película. A los dos días ya estábamos trabajando. El contexto de autenticidad y
originalidad de la historia pudo hacerse gracias al trabajo de Eugenio y todo su equipo
(incluidas las vestuaristas Annaí Ramos y Ana Terrazas). Tuvo un gran cuidado en el detalle
y en las texturas para generar un universo paralelo a la realidad que vivimos en México, pero
idéntico. Eso sólo se logra con mucho talento.
Rudo y Cursi, una película de Carlos Cuarón
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Oí el trabajo de Felipe Pérez Santiago (Música Original) cuando todavía estaba
escribiendo y ni siquiera se empezaba a levantar la producción. Iba en el coche oyendo el
radio y escuché algo que sonaba moderno y distinto, de “un joven compositor mexicano”. Ya
en la postproducción, cuando tenía que meter la música, le pedí a Anette Fradera
(Supervisora Musical) que me contactara con Felipe porque me latió que traía algo
interesante. Me gustó tomar el riesgo de jalar como scorista de cine a un músico
desconocido —con una gran capacidad para la música de cámara y electroacústica—. Le
pedí algo como si fuera un concierto de cuerdas y acordeón, que era un riesgo enorme. Pero
salió bien.
Diego y Gael le dieron todo a los personajes, fue un proceso gratísimo ver cómo de la
nada de repente estaban ahí, de carne y hueso, unos personajes que no tenían nada que ver
con los actores. Al principio estaban desconcertados porque Diego decía que por su
naturaleza él era el Cursi y Gael lo mismo con el Rudo, y yo estaba de acuerdo. Pero justo
por eso no quise hacerlo así, quería hacer una película en contra del tipo natural.
Guillermo Francella (“Batuta”) es el comediante más conocido y reconocido de Bueno
Aires. De entrada me sorprendió que quisiera hacer un casting y más tarde su gran humildad
para trabajar. Entendió perfectamente que yo no estaba buscando a Francella el comediante
sino al actor y eso es lo que me dio: un Batuta real que te crees de principio a fin. Fue
riquísima la experiencia de trabajar con Guillermo.
Para el resto del reparto, quería usar caras distintas, porque las caras de los tres
principales son muy reconocibles. Cuando hablé con Dolores Heredia (“Elvira”) y le conté
que quería caracterizarla como una mujer costeña, con el pelo deslavado, encanecida y
hacerla lucir mayor, le encantó la idea porque se ve muy distinta de como es en la vida real.
Para los demás personajes, fue buscar actores o actrices que se hubieran visto poco. Tuve
la fortuna de encontrarme con Adriana Paz (“Toña”), que es una excelente actriz que viene
del teatro y que me sorprendió cuando la incluí. Jessica Mas (“Maya”) había hecho algo en
televisión (que yo no conocía) y era una cara totalmente distinta. Además yo estaba
convencido de que quería que el personaje de Maya fuera caribeña, no sabía de qué país, y
acabó siendo ella. Lo mismo se puede aplicar a todos los demás, actores y no actores. Los
usé porque quería generar una autenticidad de la realidad del guión de Rudo y Cursi, que no
necesariamente es la realidad tal cual es: hay una ligera estilización.
La película está filmada con cortes limpios porque quería dar un efecto de realismo;
mientras más manierismos empiezas a hacer, más realidad pierdes, entonces los evité. Al
principio hay más planos abiertos y planos secuencia; conforme avanza la historia hay cada
vez menos. La película se vuelve más cortada hasta que llega la locura del penalti. El tercer
acto tiene muchos más cortes que el resto y esto fue pensado a propósito, con la intención
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de irse metiendo a la intimidad de los dos personajes poco a poco: primero son los campos
plataneros y lentamente se van cerrando las tomas hasta llegar a los ojos de cada uno. Eso
es un planteamiento formal de realización. En la edición (a cargo de Alex Rodríguez), la
intención es que no caiga el ritmo. No se pierde un segundo, es decir, apenas estás
terminando de ver una escena cuando ya está empezando otra, y así se sigue toda la
película: no para, no respira.
Creativamente las obras no son lo que uno imagina. Al principio tienes una idea de lo
que quisieras que tu obra, novela o película fuera, pero la realidad es que la vas
construyendo cada día. Como escribí y dirigí la película, sí tenía una imagen de cosas pero
no tenía una expectativa concreta porque estaba muy en el tiempo presente de la
construcción. Y no había más para mí.
Visión del Guionista - Carlos Cuarón (Rudo)
Decir que la vida es como el futbol, ya hasta es lugar común. En la vida tienes penaltis,
corners, amonestaciones… En cierta manera es un espejo de la sociedad, un microcosmos
de lo que sucede en el mundo. En este caso, el fútbol es una metáfora de la vida y la vida se
vuelve una metáfora del juego. Yo lo que intenté fue hacer un retrato fiel de la sociedad
mexicana. Para mí el tono de Rudo y Cursi es de un drama realista más que una comedia, lo
que pasa es que hay mucho sentido del humor.
Originalmente Rudo y Cursi se me ocurrió como un falso documental sobre Tato, un
jugador de origen humilde que llega a la gloria dentro del fútbol profesional, pero de repente
desaparece misteriosamente y se convierte en una leyenda. Cuando le conté la historia a
Diego y a Gael, los dos me dijeron que querían ser Tato, lo cual estaba bien padre; el
problema era que sólo había un personaje. En ese momento me di cuenta de que lo que
quería era volver a trabajar con los dos juntos y que tenía que ampliar la historia a dos
personajes. Lo primero que me vino a la mente era la imagen de dos futbolistas resolviendo
un drama íntimo antes de un penalti en medio de un estadio lleno de gente. Pensé que por
qué no eran hermanos, y de ahí comencé a construir para atrás.
Todo proceso creativo en mí es caótico, nada se da en orden. Lo voy ordenando
según se van sucediendo las ideas. Fue muy complicado escribir el guión, tan complicado
como el rodaje mismo. Escribir me parece muy difícil y dirigir también. Todo el tiempo lo
gozo, pero son procesos difíciles. Tuve que reescribir en momentos insólitos —o muy
raros— durante una preproducción muy intensa, porque no había de otra. Es un proceso
distinto cuando la historia la descubre el guionista a cuando la descubre el director. Para el
Rudo y Cursi, una película de Carlos Cuarón
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primero es casi un hecho literario en donde le encuentra el drama y la coherencia, para el
director es eso más el hecho de saber cómo la va a realizar.
Espero que la honestidad y autenticidad sean las que traigan a la gente a ver la
película. Más allá del reparto, es un concepto original que trata un tema universal —la
hermandad—, que todos hemos vivido de una manera o de otra. Además está contado
dentro de un contexto muy rico: el contexto platanero y de la costa, y el planteamiento de los
lados oscuros y brillantes de cómo sucede el fútbol profesional en este país (aunque NO es
una película de deportes).


















CARLOS CUARÓN (Director y Guionista)
Carlos Cuarón nació en la Ciudad de México en 1966. Estudió Letras Inglesas en la
UNAM y participó en el taller de narrativa de Hernán Lara Zavala, y posteriormente en el
taller de guión de Syd Field y en el Laboratorio de Guionistas del Sundance Institute en dos
ocasiones. Ha sido becario del FONCA y es autor de cuentos y de obras de teatro como
Llantas contra el pavimento, Zapatos y alpargatas, Puro y natural, y Coco Tuétano y la
rebelión de las armas.
En 1988, Carlos inicia su colaboración con su hermano Alfonso al coescribir varios
episodios de la serie de televisión La hora marcada. Luego, a partir de una idea de los dos,
Carlos escribió el guión de Sólo con tu pareja. La cinta, protagonizada por Daniel Giménez
Cacho y Claudia Ramírez, tuvo un gran éxito en México, ganó el Ariel al Mejor Argumento
Original para Carlos y Alfonso, y fue nominada para otros tres Arieles, entre ellos Mejor
Ópera Prima para Alfonso y Mejor Fotografía para Emmanuel Lubezki.
En 1997, Carlos dirigió su primer cortometraje, Sístole Diástole, en el que actúan
Salma Hayek y Lumi Cavazos. Ese mismo año coescribió ¿Quién diablos es Juliette? de
Carlos Marcovich, que ganara dos Arieles y diversos premios en festivales como
Guadalajara, La Habana, Cartagena y Sundance.
Carlos después escribió y dirigió los cortos Noche de bodas (2000), seleccionado
para la Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cannes, y Me la debes (2001).
Mientras tanto, Carlos y Alfonso coescribieron Y tu mamá también, protagonizada por Gael
García Bernal y Diego Luna. La película alcanzó un gran éxito crítico y comercial a nivel
internacional y recibió, entre numerosos premios y nominaciones, el León de Plata del
Festival de Venecia al Mejor Guión, y nominaciones al Oscar y al BAFTA por Mejor Guión
Original.
En 2002, Carlos escribió y dirigió su siguiente cortometraje, Juego de niños. También los
cortometrajes para televisión No me digan Hugo, Amor perdido y Amor al Tri, que abordaban
humorísticamente el tema del futbol. Al año siguiente, escribió El misterio del Trinidad,
película dirigida por José Luis García Agraz, ganadora de dos Arieles y nominada para otros
siete, entre ellos Mejor Guión Cinematográfico Original.
En 2005, Carlos escribió y dirigió el cortometraje Ofelia. Al mismo tiempo, fue
cocreador y productor de la serie de cápsulas animadas Poncho Balón va a la final, que
salieron al aire en varios países de Iberoamérica durante el Mundial de Alemania 2006. Y en
2007 fue invitado a participar en la mesa redonda "Futbolistas que escriben y escritores que
futbolean".
Rudo y Cursi, una película de Carlos Cuarón
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Carlos trabajó varios años en el guión de Rudo y Cursi, que es su ópera prima y la
primera producción de Cha Cha Chá, la productora de Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y
Alejandro González Iñárritu.
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