Calderón envía ayuda médica a Hermosillo
El Presidente expresó sus condolencias a los familiares de los
niños que murieron en el incendio; ordena a PGR investigar el
incidente ocurrido en la guardería del IMSS
El presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, giró
instrucciones al director del Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS), Daniel Karam Toumeh, para que se trasladara de
inmediato a Hermosillo, Sonora donde esta tarde perdieron la
vida niños de una guardería de tras un incendio.
A través de un comunicado, el mandatario expresó sus
condolencias, y la de su familia a los familiares de los menores
de edad e informó que el IMSS, en coordinación con la Secretaría
de Marina y la Dirección General de Protección Civil de la
Secretaría de Gobernación, han desplazado ya a 15 médicos
expertos en reconstrucción e intensivistas y tres ambulancias
aéreas, así como medicamentos diversos, materiales de
curación y asistentes de respiración.
El titular del Ejecutivo ordenó al Procurador General de la
República, Eduardo Medina Mora, que se inicien cuanto antes las
investigaciones sobre lo ocurrido y, en su caso, se deslinden las
responsabilidades correspondientes.
En esta ciudad nadie imaginó que el viernes 5 de junio quedaría
en la historia por ser el día que la ciudad completa lloró.
No hubo quien no lamentara la tragedia de la guardería ABC de la
colonia “Y-Griega”, un barrio del sur de la ciudad, donde habitan
familias de la clase media y media baja.
El pesar es general, nadie habla de otro tema que no sea el de
los niños que fallecieron en dicha estancia infantil, que ardió en
llamas y que además sufrió derrumbes producto del
calentamiento de débil construcción.
Era una tarde normal de viernes, la gente se encontraba relajada
por la llegada del fin de semana; un poco menos de calor que
otros días, solamente el termómetro marcó los 40 centígrados.
Nadie imaginaba que sobre el Periférico Sur y la calle Mecánicos
ocurriría la tragedia más grande que los hermosillenses
recuerden: la muerte de al menos 31 niños y varios lesionados
por el incendio de la estancia infantil subrogada por el instituto
Mexicano del seguro Social.
Alrededor de las 15:00 (tiempo de Sonora) las sirenas
empezaron a escucharse por doquier. Iban y venían, mientras que
alrededor de las instalaciones de la guardería ABC todo era caos,
gritos, desesperación, dolor.
Las ambulancias de cruz roja, servicios estatales de salud y del
seguro social no paraban de trasladar niños lesionados.
Probablemente algunos ya iban muertos, nadie lo ha confirmado
o negado hasta el momento.
Todo era incertidumbre, desinformación, solo gritos de angustia y
dolor. Hasta que lejos de ahí, en Arizona, el Gobernador, Eduardo
Bours, quien cumplía con una reunión de trabajo con su
homóloga de esa entidad de Estados unidos, Jan Brewer dio la
noticia: “Queremos pedirles sus plegarias por una tragedia que
hace un momento ocurrió en Hermosillo. Una guardería del
seguro social se incendió y varios niños murieron”.
La noticia conmocionó a todos. En Hermosillo, donde todo era
desinformación, se confirmó lo que nadie quería saber.
Los hospitales se llenaron de personas, de padres de familia
que llenos de angustia buscaban a sus hijos, a esos pequeños
que muy temprano tuvieron que dejar en ABC para poder ir a
trabajar.
Varios niños ya habían muerto y los demás no podían ser
identificados, pues su edad, de entre 11 meses y 4 años les
impedía hablar, decir quiénes eran.
Por eso, el miedo se apoderó de cientos de personas. En el
momento del incendio había alrededor de 150 niños en la
estancia.
La ciudad entró en shock, algunos no sabían qué pasaba, pero
presentían una tragedia, pues la sirenas no cesaban, se oían por
todas partes.
Los datos empezaron a fluir antes de las 4 de la tarde. El número
de víctimas empezó a crecer: Primero fueron 15, luego se habló
de 17, después de 29 y luego de 31.
Igual crecían los lamentos y la gente que lloraba desconsolada
esta tragedia.
Nada parecido, nada igual se había escrito en esta ciudad: Niños
inocentes, de entre 11 meses y 4 años de edad, que fueron
víctimas de un accidente, que se combinó con negligencias y la
incapacidad de reaccionar rápidamente.
La tragedia ya está en la mente de los hermosillenses, ya está en
la historia, será la tarde que Hermosillo lloró.

