Héroes ciudadanos salvaron a varios niños
La guardería operaba en las más terribles condiciones de
inseguridad

Fueron héroes ciudadanos quienes evitaron que la tragedia fuera aún
mayor tras la explosión y posterior incendio en una guardería infantil
privada, denominada ABC, que operaba en las más terribles
condiciones de seguridad, a un costado de una gasolinera, un gran
taller de llantas y sin salidas de emergencia o extinguidores, en el sur
de la capital sonorense.

El fuego inició después de las tres de la tarde, hora local, en una
bodega de automóviles contigua al parecer del Gobierno del Estado y
se propagó al jardín de niños, cuyo techo de plafón empezó a caer
casi de inmediato sobre las cunas y salones con más de 170 niños y
10 empleadas que se encontraban en el lugar, un bodegón habilitado
como estancia infantil.


















Fueron los empleados de la gasolinera ubicada en la calle de
Mineros y Periférico Sur, quienes utilizaron sus extinguidores para
entrar junto con varios peatones que pasaban por el lugar, para
ayudar a las maestras en las tareas de rescate de los menores.

“Los niños salían sin piel, totalmente quemados, yo saqué cuando
menos a tres y quería sacar a más pero ya llegaron los cuerpos de
seguridad y nos retiramos, adentro no se veía nada, con el extinguidor
iba apagando el plafón del techo para poder llegar a donde parecía
que había niños”, narró Othón Mendoza Solís, de 32 años de edad,
empleado de la gasolinera ubicada justo frente al jardín de niños.

Señaló que vio cuando menos 30 cuerpos de niños con la piel
totalmente quemada, algunos muertos y otros aún con vida.

Sergio Castro, otro empleado de la gasolinera, dijo que fueron 5 en
total los trabajadores de la estación que entraron a sacar a varios
niños, todos en condiciones muy graves.

“El muchacho de la Cheyenne que iba pasando, que arriesgo su vida
y su carro para tumbar las paredes, ese fue el héroe yo no sé que
hubiéramos hecho si el no abre esos huecos, porque por ahí salió
mucho humo y se pudo sacar a más niños”, señaló.

Los empleados de la gasolinera explicaron que todo ocurrió muy
rápido, que fueron los mismos civiles quienes rescataron a la
mayoría de los niños y las propias empleadas del Jardín de Niños,
algunas de ellas salían con los brazos totalmente quemados y
cargando niños ennegrecidos por las quemaduras y con tiras de piel
colgando de sus cuerpecitos.

Calcularon que los cuerpos de seguridad habrían tardado entre 7 y 10
minutos para empezar arribar al lugar.

Otro empleado de la gasolinera dijo que el trasladó en una patrulla de
la policía municipal a 2 niños al hospital privado CIMA, el más
cercano al lugar de la explosión, en donde vio al menos a 20 niños en
camas de emergencia en muy malas condiciones. Otros pequeños
fueron trasladados al Hospital General, al Hospital del Instituto
Mexicano del Seguro Social y al Hospital Ignacio Chávez, todos en
Hermosillo, pero al menos 15 de ellos serían trasladados vía aérea a
Tucson, Arizona, a un centro médico especializado en quemaduras
en las próximas horas.

Isabel Margarita López, madre de un niño de 4 años de edad, también
entrevistada en el lugar, señaló que no encontraba a su hijo y mostró
su indignación por que las autoridades no revisaron las condiciones
de seguridad del lugar.

“Yo ahorita no sé dónde está mi hijo, me dicen que vaya a los
hospitales, pero nadie nos da razón de cómo o por dónde empezar,
es una desesperación y es una rabia contra estas autoridades que
tenemos”, dijo la mujer que mostró su indignación.

El alcalde priísta Ernesto Gándara Camou, fue una de las primeras
autoridades en llegar al lugar casi una hora después de la explosión
y aunque dijo no tener la cifra de muertos y heridos, hizo públicas sus
condolencias para los padres de los menores fallecidos.

El Gobierno del Estado de Sonora, informó que el gobernador priísta
Eduardo Bours Castelo, viajó de inmediato desde Scotsdale, Arizona,
en donde estaba en una reunión de la comisión Sonora-Arizona.
con información de dossier politico


















Francisco derribó muros con pick up y salvó vidas

Con sólo 23 años de edad y a casi una semana de convertirse en
padre por primera vez, Francisco Manuel López Villaescusa siente la
satisfacción de haber hecho todo lo que estuvo a su alcance para
salvar la vida de decenas de niños.

Él fue el héroe anónimo que la tarde del viernes abrió las paredes de
la guardería ABC para ayudar en las labores de rescate de los más
de 100 bebés que seguían adentro.

Con su pick up, una Silverado modelo 1997, impactó en al menos
ocho ocasiones cada muro, para lograr abrir tres boquetes, por los
cuales los bomberos, policías y civiles que ayudaron en el
salvamento pudieron agilizar el rescate.

Ese día estaba trabajando en el taller de laminados cercano al lugar,
cuando su padre le avisó por teléfono que había un incendio en la
guardería, por lo que él no dudó en trasladarse hacia allá.

“Me dijo ‘parece que se está quemando la guardería’, yo le pregunté
que si me iba para allá, y me dijo ‘pues vente y tráete el carro porque
a lo mejor tienes que tumbar unas bardas’”, recordó

con información del Imparcial