Sorenstam y Henin, últimos casos del apagón femenino de
estrellas

Los anuncios de jubilación casi simultáneos de la golfista sueca
Annika Sorenstam, la versión femenina de Tiger Woods hasta la
reciente irrupción de la mexicana Lorena Ochoa, y de la tenista
belga Justin Henin, actual primera raqueta del planeta, han
abierto una herida en el orbe del deporte femenino mundial.

Este inesperado y prematuro "apagón" de dos de las mejores
profesionales del mundo en sus respectivas disciplinas, a la
sazón deportes (golf y tenis) que generan más dividendos, abre
un debate centrado en las razones que empujan a las mujeres de
primera línea a retirarse, generalmente, antes que los hombres
en idéntica posición.

Sorenstam ha anunciado que a final de este año colgará los
palos. Para entonces habrá cumplido 38 años, la edad con la que
saltan a la elite muchas otras golfistas.

Henin, número uno de la WTA y ganadora de siete Grand Slam
excepto Wimbledon, abandona el tenis profesional en el escalón
más alto. La retirada de la tenista belga, de 35 años, llega un año
después de la de su compatriota Kim Clijsters, que decidió
abandonar el deporte de la raqueta para centrarse en la familia y
la maternidad.


















Ese mismo motivo, la familia y los hijos, es el que ha llevado a
Sorenstam a una retirada prematura. Su relación sentimental con
Mike McGee, hijo del también golfista Jerry McGee, y el deseo de
formar una familia han sido los motivos esgrimidos por la golfista
sueca.

Sorenstam pondrá fin a 15 años como profesional. La sueca,
nacida en Estocolomo, se convirtió en la primera mujer que logró
encabezar los escalafones de Europa y Estados Unidos en un
mismo año (1995)

También, fue la primera tras Babe Zaharias, en 1945, que
compitió en un torneo masculino en los Estados Unidos (Colonial
de 2003), logró diez 'majors', 72 torneos del circuito
estadounidense, la primera en firmar una vuelta de 59 golpes y
número uno mundial durante cinco temporadas consecutivas,
hasta 2005.

La despedida de Sorenstam se produce una semana después
de ganar el Open Michelob, en el que también participaba la
mexicana Ochoa, la actual mejor golfista del planeta.

El adiós de Henin se produce en su décima temporada como
profesional y, al igual que Sorenstam, aparentemente en
perfectas condiciones físicas para la alta competición.

Pero los anuncios y las retiradas de Sorenstam, Henin y Clijster
no han sido los únicos que se han producido en los últimos doce
meses ni tampoco han influido en el cien por cien de los casos el
inherente instinto maternal.

El deporte mundial se vio anímicamente sacudido el primero de
noviembre de 2007 por la retirada de la tenista Martina Hingis,
nacida en la eslovaca Kosice pero de pasaporte suizo. A sus 27
años, la mujer más joven en lograr el puesto de número uno del
mundo y en ganar un Grand Slam en la categoría júnior (Roland
Garros en 1993 con 12 años) puso el punto y final a una
trayectoria.

Hingis, que estaba destinada a ser una de las grandes de este
deporte y, por eso, su madre le bautizó con el mismo nombre y en
homenaje a la gran Martina Navratilova, se vio envuelta en un
asunto tan turbio como es el dopaje, acusada de dar positivo de
cocaína en Wimbledon.

"Soy inocente al cien por cien, pero no quiero mantener una pelea
con las autoridades antidopaje", explicó Hingis la mañana de su
retirada.

Otro nuevo y sorprendente anuncio vino por boca de la
estadounidense Venus Williams. La estadounidense de 27 años
y la mayor de las Williams comunicó el pasado 8 de abril su
retirada temporal sin dar explicaciones.

El tenis vivió, asimismo, la retirada de la argentina Paola Suárez
el pasado mes de septiembre, quien durante años encabezó el
escalafón mundial de dobles con la española Virginia Ruano
Pascual.

También se despidió el pasado mes de enero la medallista de
plata en los 400 metros de los Juegos Olímpicos de Atenas, la
mexicana Ana Gabriela Guevara.

La que fuera una de las mejores especialistas en las pruebas de
velocidad larga y la mejor iberoamericana de la historia en 400
metros se retiró a los 30 años y hastiada de cuanto le rodeaba.

"Mientras más conozco a la gente más quiero a mi perro", fue una
de las frases duras que la velocista mexicana empleó en la
conferencia de prensa en donde comunicó su adiós.

"Me siento triste, consternada porque retirarme no era mi
propósito en este momento, pero no compagino con el sistema
del deporte actual", añadió la atleta, tres veces monarca
panamericana.

Pero la retirada más prematura, hace ahora casi ocho meses, la
protagonizó la campeona olímpica y mundial de gimnasia, la
francesa Emilie Le Pennec. Puso fin a su carrera deportiva a los
19 años, a causa de las lesiones repetidas que sufrió.

Oro en barras asimétricas en Atenas 2004 y campeona del
mundo en 2005, Le Pennec tuvo que renunciar a los Mundiales
de este año en Sttutgart a causa de una lesión.

El 20 de marzo, la nadadora alemana Sandra Völker, ganadora de
44 títulos nacionales y unas 60 medallas internacionales,
anunció su retirada de la competición y renunció a participar en
los Juegos de Pekín.

La nadadora de 33 años, plata en 100 metros libre y bronce en 50
metros en Atlanta'96, tuvo una hija hace 16 meses. El día de su
anuncio declaró: "Es una despedida con una sonrisa y con un ojo
llorando".

También la ex campeona del mundo cubana de 400 metros
vallas Daimí Pernía anunció, con 31 años cumplidos, su retirada
de las pistas en los primeros días del pasado mes de diciembre,
tras quince años en la alta competición que la llevaron a tocar la
gloria en los mundiales de Sevilla en 1999.

La familia y los hijos de manera mayoritaria, y en menor medida
las lesiones, el hastío, la fatiga competitiva y el dopaje han
convertido a los últimos ocho meses en uno de los periodos más
pródigos en "apagones" del estrellato deportivo femenino.