No hay satisfacción más grande que ser profesor: Díaz Mastache
Asesoró a uno de los jóvenes que ganaron el Campeonato
Mundial de Geografía 2007 Francisco Díaz Mastache es un
profesor de telesecundaria que llegó a Hidalgo hace 26 años
proveniente de la comunidad de Apipilulco, municipio de Cocula,
Guerrero, sin más equipaje que sus conocimientos e ilusiones
para salir adelante. No oculta su orgullo y emoción cuando se le
pregunta por Carlos Elías Franco Ruiz, uno de sus alumnos que
obtuviera el primer lugar en el Campeonato Mundial de Geografía
2007, junto con otros dos estudiantes mexicanos en San Diego,
California, Estados Unidos. Recuerda que Elías Franco llegó de
su comunidad, Zapotlán de Juárez, a la Telesecundaria 566 "José
Vasconcelos" de la colonia San Antonio el Desmonte, por tener
algunos problemas en su escuela, precisamente por su
inquietud, talento y capacidad. Este profesor, quien vive en un
pequeño departamento al sur de esta ciudad con sus tres hijos,
recuerda que fue así que tuvo la fortuna de ser asesor de este
menor en la Olimpiada Estatal de Geografía, "además de que era
mi alumno, en segundo grado". Díaz Mastache asesoró a Carlos
Elías Franco Ruiz, quien, junto con Emanuel Johansen Campos y
Angel Aliseda Alonso, fueron los mexicanos que por primera
ocasión ganaron el Campeonato Mundial de la National
Geographic Society de entre competidores de 14 países
eliminados en ronda preliminar.
Sobre su profesión, el profesor explica que tras iniciarse en el
trabajo y con más dinero en los bolsillos, empezó a estudiar una
maestría en Pachuca, en la Escuela Normal Superior, y resalta
orgulloso: "Mi especialidad es Administración Educativa".
Evidentemente, dice, "uno tiene que empezar desde abajo, yo
empecé a trabajar en una comunidad rural del municipio de
Huasca de Ocampo, en Santo Domingo, también estuve en la
comunidad de Puerto México, de San Agustín Tlaxiaca". De las
capacidades de Carlos Elías, añade, "ama los libros de
geografía, entonces yo me fui por el lado de lo que pensé que él
no había estudiado, le conseguí algunos almanaques, que por
cierto me comentó le fueron muy útiles", y recuerda las arduas
jornadas en las que lo asesoró. Respecto a su relación con los
alumnos señala: "A la mejor no es normal, pero depende del
maestro, yo sí recuerdo que me quedaba con él y otros alumnos
después del horario de clases para repasar almanaques,
enciclopedias que yo le prestaba, algunos juegos interactivos
también que a él le encantaban". Al abundar sobre su relación
con Carlos Elías Franco, el joven que participara en el
Campeonato Mundial de Geografía, afirma que es de amigos.
"El vio mi compromiso, aunque ha pasado un año, él me
frecuenta, viene seguido, convive con mis hijos, se queda un día",
dice orgulloso. Reconoce que es difícil llegar a una comunidad y
dar clases, pues el burocratismo es una traba para "enseñar",
pero es más aún, observar la pobreza de los alumnos, "el ver que
no cuentan con recursos para poderse comprar un libro, o
comprarse algo en el recreo para comer". Díaz Mastache señala
que tiene que ver por sus hijos, "asistirlos, cuidarlos y
aconsejarlos", tras confesar que es padre solo. "Me levanto a las
6:30, le preparo su lunch al pequeño para que se lo lleve a la
escuela, mi hija va a la preparatoria en la tarde, mi hijo trabaja",
explica. Sin embargo, no por ello descuida la escuela
telesecundaria, a la cual llega puntualmente. "Regreso, compro
comida porque yo estoy separado de mi esposa, tengo que ver
por mis hijos, mi esposa no vive aquí, vive en otro lado", expresa.
Sostiene que el sueldo que ganan como profesores no es
suficiente, pues "uno va al día, tiene uno sus hijos", además que
hay prioridades. Los maestros, dice, realizan su mejor esfuerzo,
pero evidentemente faltan recursos, canchas, materiales,
"supuestamente cada aula cuenta con una computadora, lo que
no es así, pizarrón electrónico, tampoco". "Cada alumno debería
contar con un libro, y solamente tenemos un libro, y sacarle
copias a un libro implica mucho para los padres de familia, hay
muchos detalles que nos impiden a nosotros desempeñar
nuestra labor más eficientemente"", reconoce. Para él, la
satisfacción más grande es ser profesor, que fue una de sus
metas cuando era niño. "Me ha dado muchas satisfacciones la
escuela", refiere, tras señalar que lo que más valora son los
logros de ex alumnos que encuentra y ya son unos
profesionistas, quienes le recuerdan algunos consejos que les
daba. De las actualizaciones que deben tener dice que son
permanentes, y "en la escuela que laboro afortunadamente
tenemos una directora que se preocupa en ese sentido y todos la
apoyamos, tenemos cursos muy continuos, es fundamental para
tener herramientas". Reconoce que como maestro tienen retos
que alcanzar, por la situación familiar, falta de materiales, por
diversas causas, pero enfatiza que él piensa que "los maestros
somos afortunados". A diferencia de otras carreras, subraya, la
profesión de maestro es muy benévola, es buena, "quizás no
tengamos los sueldos que merecemos, pero vivimos
decorosamente", y enfatiza que se siente orgulloso de ingresar
cada día a un aula, ya que ello derivará en grandes satisfacciones
futuras.

