El trabajo en Google intenta mantener su espíritu libre pese a su
crecimiento

Ha sido nombrada este año la mejor empresa para trabajar en
EEUU y recibe cada día unas 1.300 solicitudes de empleo pero, a
medida que crece, Google tiene más difícil integrar a los nuevos
trabajadores en su original cultura corporativa.

Los altos salarios y flexibilidad laboral de los "googlers", como se
conoce a los empleados del buscador, atraen cada año a miles
de trabajadores y la compañía cuenta ya con una plantilla de casi
20.000 empleados y 50 sedes en todo el mundo.

La más reciente se abrió el pasado mes en Buenos Aires para
atender el negocio en España, América Latina e Italia.

Un 99 por ciento de sus trabajadores recibe opciones sobre
acciones de la empresa. Los títulos de Google han multiplicado
por cuatro su precio desde que empezaron a cotizar en 2004 y
pese a su retroceso a comienzos de año ahora cotizan de nuevo
cerca de los 600 dólares.

A ello se suman ventajas laborales que van bastante más allá de
lo habitual en EEUU, como formación pagada (8.000 dólares
anuales por empleado), ayudas para guardería o costes de
adopción (5.000 dólares anuales) y una subvención de 5.000
dólares para aquellos que compren un automóvil híbrido.



















En Googleplex, la sede de la firma en Silicon Valley, los
empleados disfrutan del sol californiano en restaurantes al aire
libre -el campus cuenta con 11 cafeterías- donde la comida y
bebida es gratis y la calidad muy superior a la de los
establecimientos de la zona.

La sede, sembrada de futbolines y áreas para el descanso,
cuenta con un servicio de masajes, lavandería, tintorería,
gimnasio y sala de cine y es frecuente que los empleados lleven
sus perros a la oficina.

Pero lo que atrae a muchas personas con talento a Google es la
flexibilidad: los empleados pueden dedicar un 20 por ciento de su
tiempo a ideas propias relacionadas con el buscador y fomenta la
movilidad interna para que todos encuentren la tarea más
satisfactoria.

"Google es una empresa inusual y algunos ejecutivos tienen
dificultades para adaptarse a nuestro estilo de trabajo", reconocía
el consejero delegado del buscador, Eric Schmidt, en un reciente
encuentro con la prensa al que acudió Efe.

"Nuestro rápido crecimiento sigue siendo un problema", dijo el
directivo, que considera que el gran tamaño supone una dificultad
a la hora de trabajar de forma eficiente e integrar a nuevos
empleados.

Los problemas han aumentado cuando Google ha adquirido otra
empresa, como fue el caso de la firma de publicidad online
DoubleClick, su mayor compra realizada hasta el momento y que,
según Schmidt, aún está siendo digerida por el buscador.

Para Alberto Arebalos, director de comunicación de Google para
América Latina, el estilo de trabajo que el buscador tenía en sus
comienzos no se ha perdido pese a que ahora es una gran
multinacional.

"Google no nació como una empresa sino como un proyecto
universitario y sus fundadores -Sergey Brin y Larry Page- se han
esforzado por mantener ese espíritu", dijo Arebalos a Efe.

Para Arebalos, que se incorporó hace un año a la compañía y
trabaja desde la oficina de Buenos Aires, "la cultura empresarial
no se ha diluido" pese al rápido crecimiento, en gran parte porque
los criterios de selección de personal se han hecho más estrictos.

La empresa, famosa por sus duras pruebas de selección y
eternas rondas de entrevistas, pone cada vez más atención en
estimar lo que Arebalos califica de grado de "Googleness" del
candidato.

"Es esa capacidad de compartir esa cultura corporativa y
sumarse a un equipo y es una de las principales cualidades que
se valoran durante las entrevistas", dijo Arebalos. "Y a medida
que hemos ido creciendo el filtro ha sido más grande", añadió.