"Michelito", torero mexicano de diez años, suma 55 orejas y 16
rabos en 2008
A golpe de capote, "Michelito", un joven torero mexicano de 10
años, ha cortado este año un total de 55 orejas y 16 rabos, y ya
cuenta en su currículum taurino con una salida a hombros por la
puerta grande en una gran plaza.
"Mi hijo está viviendo su pasión", dijo en entrevista con Efe su
padre, Michel Lagravere, un matador de toros francés de 45 años
que prepara nuevos profesionales del ruedo en su escuela de
tauromaquia en Mérida, capital del suroriental estado de Yucatán.
"Michelito", que lleva 27 festejos en 2008, dio sus primeros
capotazos a los cuatro años, debutó en público a los cinco y mató
su primer becerro a los seis, relató con orgullo su padre.
Después entró en la escuela taurina de su padre y a partir de ahí
comenzó a participar en los concursos nacionales de toreo para
su categoría de edad (9-12 años), primero en Querétaro y
después en Aguascalientes, ambos estados del centro de México.
El niño, que mató por primera vez a sus nueve años un novillo de
250 kilos, al menos cinco veces más pesado que él, despertó la
atención del ramo y recibió una invitación para torear en Arles
(Francia), donde su padre había vivido.
Allí se llevó los trofeos al triunfador y a la mejor faena, frente a
otros jóvenes toreros de entre 14 y 16 años.
Fuera de su México natal, su gran triunfo lo tuvo en Perú, en la
capitalina plaza de Acho, el coso más antiguo de América, donde
después de matar cuatro novillos el pequeño diestro salió a
hombros por la puerta grande, también según su padre.
Diariamente, "Michelito" hace una hora de entrenamiento físico y
unos cuarenta minutos de "toreo de salón" (sin toro), con su
hermano de ocho años emulando al astado para él.
"Las clases son la condición más importante que le hemos
puesto, así lo hicieron en mi caso, el día que bajen las
calificaciones se para esto", apuntó Lagravere.
Por el momento, el niño tiene "muy buenas notas", aclaró.
Cuando pierde clase por torear fuera de Mérida, "Michelito"
recupera las lecciones por Internet, explicó.
Sus compañeros de clase acuden a menudo a verlo torear en la
plaza o en la escuela donde su padre entrena a 23 alumnos, de
entre tres y 17 años.
Michel Lagravere pidió respeto para la elección profesional de su
hijo y el papel que le corresponde como padre.
"El que un niño se ponga en medio del ruedo con un toro no es
algo que se haga obligado", zanjó.
"Ha nacido en la casa de un torero, me ha visto en un hospital con
las cornadas, un toro le metió un pitón en la boca", apuntó
Lagravere sobre la conciencia de riesgo que tiene "Michelito".
El joven también ha toreado con el español Jairo Miguel, de 15
años, quien en 2007 sufrió una gravísima cogida que lo dejó una
enorme cicatriz, una marca que "Michelito" ha visto y que le sirve
para recordar los peligros del astado.
"Nunca pensábamos que iba a adelantar tan rápido
técnicamente, de vaquitas de 50 kilos a novillos de casi 300, ha
toreado mucho para la edad que tiene", agregó.
El niño "tiene 10 años para la vida real, pero para los toros tiene
20", según su padre.


