El presidente Correa dice que triunfo de Liga demuestra que
"todo es posible"



El triunfo de Liga de Quito en la Copa Libertadores de América
demuestra que "todo es posible", dijo hoy el presidente de
Ecuador, Rafael Correa, a los integrantes de la plantilla que
asistieron a un almuerzo en la sede de la Presidencia.

"Liga nos ha demostrado que todo es posible si nos
mantenemos fieles a nosotros mismos", dijo Correa ante los
futbolistas, miembros del cuerpo técnico y directivos que
acudieron al almuerzo junto con varios de sus familiares en el
Palacio de Carondelet, en Quito.



















"Nos dieron la mayor enseñanza, el mayor ejemplo, al haber
logrado la Copa, sin amilanarse", enfatizó el mandatario.

Liga Deportiva Universitaria ganó el pasado miércoles la Copa
Libertadores de América, por primera vez para el fútbol de
Ecuador, después de superar en una final definida en la tanda de
penaltis al brasileño Fluminense, en el mítico estadio Maracaná,
de Río de Janeiro.

El tiempo reglamentario y la prórroga de ese compromiso
terminaron 1-1, el mismo marcador del partido de ida disputado
en Quito hace dos semanas.

"Dominaron al Fluminense tuvimos que haber ganado incluso en
el tiempo extra del juego porque el gol de la Liga fue totalmente
lícito", dijo Correa en referencia a un gol que anuló el árbitro del
partido del Maracaná.



















"En todo caso, felicitaciones campeones. Dejaron en alto a toda
la Patria", insistió el jefe de Estado.

Antes de ingresar en el salón para el almuerzo, el capitán del
equipo, Patricio Urrutia, el arquero Francisco Cevallos, el ministro
de Deporte, Raúl Carrión, y Correa mostraron la Copa desde el
balcón de la Presidencia a los cientos de hinchas que se dieron
cita en las afueras del Palacio de Carondelet.

"Olé, olé, olé campeones", coreaban los seguidores de Liga de
Quito, que portaban banderas blancas en las que se distinguía la
letra 'U' en colores azules, que es el símbolo del equipo campeón
de la Libertadores.

Urrutia se limitó a alzar la Copa ante los hinchas, que no se
cansaban de corear a los integrantes del equipo.