Propone Camacho acuerdo nacional para rescatar a Pemex.
Plantea comisión que elabore política energética en un año.
Manuel Camacho Solís propuso un acuerdo amplio para rescatar
a Pemex, que se cancele la apertura a la iniciativa privada en
áreas estratégicas y sacar a la empresa del Presupuesto
Egresos para facilitar su operación. Al participar en el Foro
"Organización y administración de Petróleos Mexicanos", sugirió
que el Senado convoque a la creación de una comisión
independiente para que en el plazo de un año, después de las
elecciones de 2009, presente una política energética integral y un
plan nacional de energía. "Una reforma seria no puede consistir
en llevar agua al molino de los partidos y fondos adicionales a los
presupuestos locales, ya que implica reconstruir el mando y la
autoridad en el sector energético", dijo el colaborador de Andrés
Manuel López Obrador. En la sede del Senado, planteó el
establecimiento de una comisión de planeación para evitar los
dispendios en Petróleos Mexicanos (Pemex) y definir claramente
la naturaleza estatal de la actividad petrolera.
En ese sentido, solicitó que al Congreso asumir una mayor
responsabilidad en la aprobación del plan sectorial de energía,
que sea la instancia que nombre a los miembros del Consejo de
Administración, y que la Cámara de Diputados asegure el
cumplimiento de la nueva norma que se apruebe. Además
exigió terminar con "el dominio" del Ejecutivo federal y de la
secretarías de Hacienda y de la Función Pública sobre la
paraestatal, conforme a un calendario de transición. De lo
contrario, opinó, cualquier política de autonomía de gestión
fracasará. También demandó que se apruebe una reforma
donde el Ejecutivo rinda cuentas sobre el manejo de los
excedentes petroleros de manera transparente, "de otra manera
sería el propio Ejecutivo federal quien introduzca la desconfianza y
vulneraría las iniciativas de reforma energética que envió al
Congreso". Ante legisladores federales e invitados, consideró
que la propuesta presidencial en la materia aceleraría la debacle
de Pemex, se abrirían las puertas a la privatización, y se seguiría
con la protección "de reputaciones dudosas y decisiones
administrativas que implican un franco conflicto de intereses".


