
Miguel Bosé no volverá a cantar en Venezuela
Con 20 kilos menos después de seguir una dieta “Ayurvédica”, 53 años y con
la autoestima muy alta tras haber vendido 2 millones de copias en todo el
mundo de su anterior disco “Papito”, el cantante Miguel Bosé se presentó ante
los medios de comunicación para hablar de su nuevo trabajo: “Cardio”
(significa corazón en griego).
Un álbum “lleno de solidaridad y buen rollo ochenteno”, como él mismo lo
define, que sale a la venta en todo el mundo.
Son 12 canciones de pop fresco y sin artificios, con el que se ha divertido
mucho al grabarlo, y con el que ha querido agradecer a su público el llevar 30
años en el mundo de la música. “Un disco irónico, fresco y solar”, según sus
palabras.
Durante una conferencia de prensa en la que casi se habló más de América
Latina que de su disco, el artista anunció que el sábado viajará a México de
promoción y en agosto hará una gira por el país; reconoció que le encantaría
volver a cantar en Venezuela pero que no puede hacerlo “porque no me dejan
entrar”, y recordó su concierto “Paz sin fronteras”, que celebró en La Habana.
Juanes y él ya están trabajando en el próximo concierto de “Paz sin fronteras”,
pero Bosé no quiso revelar aún cuándo y dónde se celebrará. El concierto de
más de cinco horas que ofrecieron junto a un amplio grupo de artistas en la
Plaza de la Revolución de la Habana fue muy criticado por el exilio cubano.
La polémica fue tal que Juanes y Bosé llegaron incluso a recibir amenazas de
muerte. Bajo el título de “Júrame”, el español ha incluido un tema en su nuevo
disco, en el que cuenta la historia de cómo se gestó el evento y la unión entre
él y Juanes para sacarlo adelante pese a las presiones.
El artista quiso reiterar que el concierto de La Habana salió adelante con las
facilidades del gobierno cubano y del estadounidense. “Nadie incumplió nada,
ninguna de las dos administraciones”, aseguró Bosé, que apuntó a una parte
del exilio cubano como responsable de haber puesto “en riesgo algo que no
se debía poner. Todos tenemos nuestras ideologías políticas, pero cuando
vas a hacer un concierto de paz no te puedes teñir de ideología”.
“El que salió ganando fue el pueblo de Cuba. Ha estado mascando la
herencia de ese concierto”, apuntó Bosé.
Cuestionado sobre si, tal y como se ha venido especulando, tenía pensado
hacer lo mismo en Ciudad Juárez en memoria de las mujeres asesinadas,
respondió que no.
“Es un concierto por la paz, y no sólo paz frente a la guerra, sino frente a
conflicto, enfrentamiento, tensión... Ese tipo de violencia no es de nuestra
competencia, pertenece a otro sector, no es un conflicto que vaya a rebotar de
manera internacional. Ahí no vamos a ir. Hay otros lugares que podrían ser y
en ellos es en los que estamos pensando y en junio diremos cuáles son”.
Polémico como siempre, y sin pelos en la lengua, en la rueda de prensa no
faltaron los momentos de tensión, como cuando un guardaespaldas del
artista expulsó a un reportero de un programa de los llamados “del corazón”, a
quien el propio Bosé llamó “cerdo” después de que quedara en ropa interior.
O como cuando otro reportero le acusó de vetarle y él respondió que no vetaba
a nadie, y que si su casa de discos lo hacía sería porque “o tenéis mala
reputación, o podéis llegar a tener malas intenciones o hacéis preguntas que
se salen de tono”, le espetó.
Pero en la rueda de prensa hubo más. Mencionó que estaba viviendo en un
garaje “porque me estoy construyendo una casa”, aclaró ante la mirada atónita
de los reporteros; presumió de haber bajado “de 104 kilos a 82, lo que me
permite comprarme ropa de marca de las tallas 36 y 38”; y reconoció haberlo
logrado gracias a una dieta y no en un gimnasio, porque “me aburre lo de la
pesa”.
Por último y sobre una novela que tiene escrita desde hace varios años,
explicó que no ha tenido tiempo para reducirla por consejo de los editores,
debido a la cantidad de conciertos que ha ofrecido estos dos últimos años con
su gira “Papitour”.
