
Cenicienta, un cuento de Hollywood
Mo'Nique se resistió a aceptar el papel porque ella misma sufrió incesto a
manos de su hermano
Casi todo lo que dijo la popular presentadora norteamericana Oprah Winfrey
de la orondísima Gabourey Sidibe, cuando presentaba su candidatura al
Oscar a la mejor actriz principal por Precious,vale para la sólo oronda
Mo´nique - nacida con el nombre Monique Nimes-actriz que ayer se hizo con el
Oscar a la mejor actriz de reparto por la misma película, en detrimento de la
segunda estatuilla de Penélope Cruz - que de ganar, habría empatado a
premios de la Academia con... ¡Meryl Streep!-.Oprah habló del cuento de
Cenicienta, porque en un puñado de meses Gabourey Sidibe había pasado de
no ser nadie a sentarse en el Kodak Theatre.
La actriz Mo'Nique sostiene su premio Óscar a la Mejor Actriz en papel
Secundario en la película "Precious", durante la 82 edición de la ceremonia de
entrega de los Premios Óscar de la Academia
El caso de Mo´Nique tiene algo que ver, aunque a ella esta película no la ha
rescatado de ninguna cuneta, pues tiene una incipiente carrera como actriz en
el cine y un programa propio en la televisión por cable, en la que oficia de
monologuista.
Sin embargo, su historia tiene el componente dramático perfecto para
emocionar a la platea y poner de pie a Meryl Streep - que en la ceremonia de la
madrugada de ayer parecía tener chinchetas en el asiento: se puso en pie en
media docena de ocasiones, incluida la vez que Sandra Bullock se quedó con
un Oscar, el de actriz protagonista, que, en justicia, otra vez, era suyo-:ocurre
que Mo´Nique interpreta a una madre indiferente a los abusos que su hija
sufre de su propio padre, con quien la joven tiene dos hijos. Y se da la
circunstancia biográfica - perfecta para hacer salivar a los cronistas-de que
Mo´Nique sufrió abusos y un caso de incesto al que la sometió, según ella
misma ha relatado, su hermano. Tan así que dudó de aceptar el papel y
cuando por fin lo hizo, subrayó que empleó el recuerdo de su hermano para
interpretar a una madre que es "un monstruo".
No extraña pues que se emocionara ayer al oír su nombre de boca de Robin
Williams, bien a pesar de que su papel en Precious ya le haya proporcionado
un sinfín de parabienes y galardones. Porque, como decía Juan José
Campanella - ganador ayer del Oscar a la mejor película de habla no inglesa
por El secreto de sus ojos-,el Oscar no es el premio más importante (y
democrático), es simplemente, "el premio", no existe otro.
Debía de ser cierto, y no un arrebato de falsa modestia, que Penélope Cruz,
ayer de nuevo acompañada por Javier Bardem, no contaba con ninguna
esperanza de ganar la segunda estatuilla consecutiva, a juzgar por el
entusiasmo de su aplauso y el generoso despliegue de su sonrisa cuando el
profesor Keating pronunciaba el veredicto en favor de su rival, que ya se había
impuesto también en el Globo de Oro, entre otros premios.
En todo caso, no quedó claro qué quería decir Mo´Nique cuando se retrepó
hasta la tarima, y emocionada, señalando el dorado trofeo, decía: "Quisiera
dar las gracias a la Academia por mostrar que esto puede ser sobre la
interpretación y no la política", como dando a entender que otro resultado
hubiera sido una decisión más política que artística. Raro, raro, teniendo en
cuenta que las otras cuatro candidatas eran Maggie Gyllenhaal por la
deficiente pero muy bien interpretada Corazón rebelde,y Vera Farmiga y Anna
Kendric por la olvidada de la noche, Up in the air,y que ninguna de estas
películas se destaca por apostar a la corrección política tanto como lo hace
Precious,que es toda ella buenas y compasivas intenciones y discretos
resultados.
Aunque Mo´Nique estuvo a punto de rechazar el papel que le ofrecía Lee
Daniels y que ayer le hacía tocar la gloria por sentirlo excesivamente próximo a
su experiencia familiar, pesó mucho que ambos se conocieran de
Shadowboxer (2005), debut de él como realizador. En la carrera de Mo´Nique,
no obstante, prima la televisión, desde sus frecuentes apariciones en la serie
The Parkers,hasta una pequeña intervención en la versión norteamericana de
Betty la fea,Mi nombre es Bea o como quiera que se llamara la primera de
todas estas telenovelas de la chica guapa con granos y gafotas, con la que el
destino se ensaña y que finalmente se revela lo guapa que es y conquista al
chico guapo. Y así llegamos a Cenicienta,que era justamente de donde
veníamos.
