La Industria del Cable
Los gigantes del mercado de TV por cable están llegando a poblados
donde el cablero local era el rey. ¿Qué hacen estas pequeñas firmas para
no ser desconectadas?
Carlos Contró narraba al teléfono la situación de su empresa de televisión
por cable cuando una mala noticia lo obligó a colgar. El receptor de la señal
satelital del canal TNT había recibido una descarga eléctrica. Repararlo le
costaría 1,000 dólares.
La situación de la empresa no está como para solventar gastos ''extra'',
sobre todo cuando se acerca la amenaza de las grandes cableras. Pero no
puede frenar su operación. Por eso, cada fin de semana un equipo de
empleados de Kblex (cablera de Escárcega, en Campeche) llega a la plaza
principal de algún poblado cercano de no más de 15,000 habitantes, como
Becal o Dzibalchée, y monta una televisión con la esperanza de que la
gente del pueblo vea su programación y contrate sus servicios, para
aumentar su cartera de apenas 3,500 usuarios.
A 1,700 kilómetros de distancia, en Guadalajara hay fiesta. Megacable, una
de las cableras más grandes del país, presume su última adquisición. A
mediados de junio, la empresa que dirige Enrique Yamuni y que llega a 1.7
millones de suscriptores con servicios de tv de paga, telefonía fija e internet,
anunció la compra por 400 millones de pesos (mdp) de Grupo Omnicable,
un cablero mediano que opera en Sonora y Chihuahua. La tapatía sumó
62,000 usuarios a su base de clientes.
Y mientras Yamuni planea rentarle su red a otras cableras para la
transmisión de datos (recién ganó junto con Televisa y Telefónica la
licitación de parte de la red de fibra óptica de la Comisión Federal de
Electricidad), Carlos Contró, de Kblex, busca que TNT cubra la reparación
del aparato dañado.
Éstos son los contrastes de la industria de tv por cable en México que
apenas llega a 16% de los hogares y que además enfrenta la amenaza de
servicios de bajo costo de tv satelital (conocida como DTH) de empresas
como Dish y Sky. En el primer trimestre del año sólo se registraron 64,000
suscriptores nuevos de tv por cable frente a 542,000 de DTH.
Pero las cableras grandes están bien paradas. Su entrada al mercado de
triple play (tv de paga, internet y telefonía fija) las pone a la altura de
jugadores globales, mientras que 200 pequeños cableros buscan
sobrevivir a un entorno de consolidación que amenaza con desconectarlos
del negocio.
Así, empresas como Megacable, que en 2009 ingresó casi 6,900 mdp; o
Televisa, que tuvo ventas por 9,200 mdp (generadas por su filial
Cablevisión -que no respondió a la solicitud de entrevista de Expansión- y
sus socios Cablemás y Cablevisión Monterrey), le pusieron la soga al
cuello a las pequeñas cableras que apenas rebasan el par de miles de
usuarios.
Estas pequeñas empresas ubicadas en zonas de poca densidad
poblacional, casi siempre familiares y con operaciones rudimentarias
(sistemas de administración en papel y una oferta limitada de canales por
su tecnología analógica), empiezan a sentir el peligro: nuevos
competidores satelitales, cableros más grandes que llegan a sus
localidades y la posibilidad de que Telmex también entre al mercado de
video.
Hay dos caminos para que estas cableras permanezcan en el juego: hacer
fuertes inversiones en infraestructura que tienen que financiar con recursos
propios, o despertar el interés de algún comprador. El escenario más
temido es tener que dejar el negocio.
Una Industria Bidireccional
En la última década, el servicio de tv por cable evolucionó de redes
diseñadas para llevar la señal televisiva, a sistemas que manejan telefonía,
datos y hasta video bajo demanda.
"Comenzamos a transformarnos a fines de los 90, lo que implicó muchas
inversiones", señala Yamuni, también accionista de Megacable, quien
activó un suministro autónomo de energía para que el servicio de voz sobre
internet funcionara aunque se fuera la luz. Otras cableras también
robustecieron sus redes desde entonces para entrar a las grandes ligas.
Cambiar las redes de las que sólo llevaban información al usuario a las
que van en ambos sentidos, hizo más compleja la operación de una
cablera, dejando en desventaja a las que no tuvieron dinero para
modernizarse. "No sólo cambias cables.
Requieres nuevos mecanismos de facturación, pues antes cobrabas lo
mismo a todos", señala Ignacio Cepeda, de la consultora Asercom.
Los empeños de una empresa
Kblex es una de las más de 200 cableras pequeñas que hay en el país
(menos de 30,000 suscriptores), que en usuarios sólo representan 11.5%
de la industria, según la Cámara Nacional de la Industria de las
Telecomunicaciones por Cable (Canitec).
En ese grupo está Cable Z, una cablera de la ciudad poblana de Zacatlán,
cuyo origen se remonta a los años 70, cuando el padre de Daniel Cazares,
su actual director, contrató a un ingeniero que instalara una antena
receptora para que sus hijos pudieran ver la televisión. "Mi papá se
dedicaba a la producción de aguardiente, pero el ingeniero lo convenció
para convertir la idea en negocio y empezó a ofrecer tv por cable a los
hogares del poblado", recuerda Cazares.
De acuerdo con Ignacio Cepeda, de Asercom, durante décadas la mayoría
de estas empresas gozaron de ser los únicos concesionarios de cable en
sus localidades. Pero en los últimos años, la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes ha otorgado concesiones para operar redes
de cable en localidades donde eran el único proveedor, con lo que han ido
perdiendo dominio y tranquilidad.
La dependencia de las cableras pequeñas del contenido de Televisa les
crea una situación complicada. Cazares, de Cable Z, dice que la gente
contrata sus servicios para tener una buena señal de los canales de
Televisa "con muy poco interés en otros canales".
Esto es un problema. Para transmitir los canales nacionales, las cableras
tienen que comprar el combo que creó Televisa a raíz de un decreto de la
Comisión Federal de Competencia en 2007. El paquete incluye los canales
nacionales y 10 más por 1.96 dólares por suscriptor al mes. No parece
caro, pero considerando que Kblex y Cable Z cobran entre 150 y 175 pesos
mensuales por el servicio, los canales de Televisa consumen hasta 16%
de sus ingresos.
Por si fuera poco, en los últimos dos años los proveedores de tv satelital
cuyo mercado era el de altos ingresos, se han interesado por uno más
económico con paquetes de hasta 149 pesos mensuales como los que
ofrecen Dish, operado por MVS, y VETV de SKY (Televisa), Esto pone
presión adicional a los pequeños cableros. "Con un competidor que ofrece
bajos precios, un aumento abrupto en la tarifa puede hacer que los
consumidores migren de servicio", advierte Cepeda, de Asercom. Y la
situación de Cable Z, cuya base de 2,700 suscriptores ha perdido 9% en
manos de Dish, es el mejor ejemplo. "Ofrece un costo menor y convence a
los clientes que pueden vivir sin los canales de Televisa (que Dish no
ofrece) o que prefieren verlos vía aérea", dice Daniel Cazares.
El jugoso medio
Para romper esta situación, algunas empresas han buscado integrar a su
oferta internet y telefonía fija. "Algunas cableras regionales han logrado
transformar sus redes y crecer con nuevos servicios", apunta Alejandro
Navarrete, director general del Centro de Investigación e Innovación en
Telecomunicaciones (Cinit), el brazo de investigación de Canitec.
En este bando juega Grupo Hevi, una cablera de Guadalajara con más de
40 años de historia, conocida en 80 ciudades con su marca Telecable.
Axel Vielma, director de Finanzas del grupo e hijo del fundador, quien
empezó el negocio que aprendió trabajando en Cablevisión en los años 60,
ha financiado el crecimiento de la empresa con recursos propios, pues "el
negocio de la tv por cable da mucha liquidez", dice. Esto lo ha llevado a
atreverse a instalar líneas de fibra óptica para llegar a localidades como
Ciudad Guzmán, a 180 kilómetros de la capital tapatía, lo que llega a costar
hasta 15,000 dólares por kilómetro, según Navarrete, de Cinit.
El plan de Grupo Hevi, que ha sido señalada como posible sujeto de
compra de Megacable, es seguir independiente. Para asegurar su
crecimiento ofrecerá más servicios (50% de los nuevos suscriptores
contratan los tres servicios -tv, internet y telefonía- en una compra), ampliar
sus redes y adquirir pequeñas cableras cercanas a sus redes de
distribución.
Las cableras medianas son un bocado jugoso para Megacable y las
compañías aliadas bajo el paraguas de Televisa. En los últimos cuatro
años, la empresa de Emilio Azcárraga Jean ha invertido más de 750 mdd
para tener participación accionaria en cableras como Cablemás y
Cablevisión Monterrey, y en la operadora de redes Bestel.
Por su parte, Megacable ha gastado desde 2007 casi 370 mdd comprando
cableras como Acotel, Cabletec, TCO, Mascom y Grupo Omnicable.
Y esto es sólo la punta del iceberg. Aunque a un precio tres veces superior
a su valor, Kblex ya le tuvo que vender a Megacable y a Cablecom redes que
alguna vez tuvo en los estados de México, Querétaro y San Luis Potosí.
El mercado es boyante para jugadores grandes y medianos, pero los
cableros pequeños requieren una mayor inversión para alcanzar la base de
clientes de un competidor de alcance regional con más de 100,000
clientes. Y no es fácil.
"Mientras en una ciudad una línea de cable de un kilómetro puede alcanzar
centenares de casas, en nuestro caso apenas pasa frente a un par de
hogares", dice Carlos Contró, de Kblex. Además el equipo para controlar
una red con capacidad de video y datos cuesta hasta 40,000 dólares por
unidad, según Alejandro Navarrete, de Cinit.
Pero hay esperanza. Los cableros pequeños se pueden unir para crear
redes interlocales y compartir los costos administrativos y la fuerza de
ventas, apunta Navarrete. También pueden aprovechar los pocos privilegios
que les quedan, como Cable Z, que es el único oferente de tv de paga de la
región que transmite los canales de Televisa y Tv Azteca.
Su director, Daniel Cazares, también ha pensado en ofrecer internet, pero
no tiene los 6 mdp que necesitaría invertir.
Futuro enredado
Entretanto, el mercado sigue consolidándose. Las adquisiciones por parte
de las cableras grandes proseguirán. Un estudio reciente de BBVA
Bancomer señala tres empresas como las que podrían seguir en la lista:
Cablecom (con 625,000 suscriptores), Grupo Hevi (con 383,000) y Maxcom,
firma de telefonía, pero con 34,000 usuarios de video.
El crecimiento del modelo de negocio de las cableras vendrá de un
portafolio variado. "Nuestro negocio es la televisión, pero esto cambiará con
la demanda de nuevos servicios para usuarios residenciales", apunta
Yamuni, de Megacable.
Lo dice por la red que administrará a partir de 2011 y por la que otras
cableras pagarán para llevar datos a más hogares.
Y a la larga, el consumidor se beneficiará. Rodolfo Bermejo, director
general de KW (canal mexicano de tv de paga), dice que en ciudades como
Querétaro, donde compiten varias empresas, el precio de un paquete de
televisión es de cerca de 250 pesos, mientras que en ciudades con menos
jugadores, como Cunducán, Tabasco, el costo es de hasta 375 pesos.
Por ahora, la estrategia de las pequeñas empresas de tv por cable será
crecer unidas con otras. Carlos Contró está considerando invertir con otros
cableros y modernizar la red de Kblex, y Cable Z busca conectarse con otra
red de fibra óptica que lo lleve al siguiente nivel.
Así, en lo que juntan el dinero para actuar, y cruzan los dedos para que las
gigantes no se acerquen más o al menos retrasen su llegada, Carlos
Contró se concentra en la reparación del decodificador dañado. Por ahora,
su prioridad es ahorrarse esos 1,000 dólares.


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