Abolición de las corridas de toro en Cataluña
Pero bueno, vayamos a la cuestión taurina que es un tema que a mí me
parece que no es tan superficial como podría parecer desde su primer
abordaje.
Partamos de la idea de que Cataluña es un país en sí mismo, con tradición,
con identidad, con idioma, con historia propios y que está territorialmente
comprendido dentro de la península ibérica como está Portugal, como está
el país Vasco, como está Andalucía, como está Valencia, como está Galicia.
Es una diversidad cultural que ha enriquecido mucho la vida española,
ellos tienen sus cuestiones de sus autonomías y sus cosas que es algo
difícil de entender para quienes queremos que un país sea una unidad sin
matices.
Esta prohibición de los toros en Barcelona es parte de una expresión de un
eterno, constante y nunca logrado intento de separación cultural de
Cataluña y el reino de España.
Es muy complicado de explicarlo, pero es una realidad permanente.
Entonces esto tiene un matiz político que para algunos, incluyendo algunos
toreros que se habrán manifestado en esto, no tiene sino una finalidad de
golpear la unidad de España desde dentro, rompiendo la continuidad de
una expresión cultural tradicional como es la fiesta de los toros.
Obviamente muchas de las personas que nos hacen el favor de
escucharnos me dirán a mí que la fiesta de los toros no es una expresión
cultural, sino una salvajada. Y yo diría que es una salvajada que forma parte
de nuestra expresión cultural, tanto en España como en México, y a quienes
duden el arraigo de la fiesta de toros en México yo les digo una cosa muy
sencilla, el primer producto de la sinergia que hubo entre España y México
se dio en la fiesta de los toros.
Los mexicanos fuimos a los toros antes de conocer a la Virgen de
Guadalupe, porque el culto guadalupano empieza a propagarse en 1531 y
la fiesta de toros se da en 1526. Entonces primero taurinos, después
guadalupanos. Esa fue la forma cómo se fueron implantando y mezclando
los valores de las culturas hispánica y prehispánica de México.
Incluso la ley en México dice que la fiesta de toros es una manifestación
cultural, eso dice la ley y a quien le disguste la ley pues que la cambie y por
ley me refiero al reglamento de espectáculos taurinos que hay en la Ciudad
de México.
Eso no justifica la crueldad, no, no la justifica, pero justifica la existencia de
la crueldad en un mundo aparentemente civilizado, aparentemente porque
conocemos muchas atrocidades que no deberían ser, claro una no anula a
la otra.
Pero ahora que estamos festejando la Revolución Mexicana, yo quiero
contar una anécdota que se las había yo dicho si me lo hubieran
preguntado algunos de los catalanes cuando estaban discutiendo esto, la
inutilidad absoluta de prohibir las corridas de toros.
Mira, una de las primeras cosas que hizo en México la Revolución de 1910
triunfante y convertida en un gobierno constitucionalista en las manos de
Venustiano Carranza, qué fue, prohibir las corridas de toros. ¿Y qué pasó?
Pues se prohibieron y después se levantó la prohibición.
Y la fiesta misma tuvo un elemento vengativo en contra de don Venustiano,
hizo matador de toros y quizás el más famoso de todos después de
Rodolfo Gaona, a un bisnieto de Venustiano Carranza llamado Manuel
Martínez Ancira, Manolo Martínez era nieto o sobrino nieto, bisnieto, un
parentesco ahí más o menos en línea directa de don Venustiano Carranza,
el hombre que prohibió los toros.
El otro hombre que prohibió los toros en Oaxaca fue Benito Juárez y en
Oaxaca no hay toros, pero tampoco hay una prohibición de hacerlo, si
alguien quiere mañana montar una plaza portátil en Oaxaca y hacer una
corrida de todos, lo puede hacer; nadie lo hace porque sería faltarle al
respeto al ejemplo del benemérito allá, pero pues ahora como tantas cosas
han cambiado en Oaxaca pues a lo mejor ya se puede organizar una de
ésas.
Yo creo que prohibir las cosas no tiene ningún sentido, el que quiera ver
toros, verá toros, los verá en Francia, los verá en España, los verá a la
portuguesa en Lisboa o en una plaza de la zona turística de Portugal o se
irá a Colombia, a Ecuador, a Perú, a Venezuela o a México que son países
en donde sigue dándose ese terrible, crudelísimo, sangriento, primitivo e
incomparable espectáculo de la tradición cultural de Iberoamérica que se
llama la fiesta de los toros.
Y como un último apunte, mientras haya un muchacho que esté como hoy
está Arturo Macías tirado en una cama con el tórax partido en dos por las
astas de un toro, mientras los toreros sigan pagando el precio de la
crueldad no sólo con la sangre del toro, sino con la sangre del hombre,
mientras eso pase habrá toros.


EspectáculosMéxico.com