BIBLIOTECA NACIONAL DE NICARAGUA
La BIBLIOTECA NACIONAL DE NICARAGUA fue creada por decreto
ejecutivo el 4 de marzo de 1871 con la finalidad de recoger en su seno, para
contribuir a la educación de la ciudadanía, un compendio de las principales
obras literarias existentes y de las que fueran surgiendo, en una época de
efervescencia de la cultura, el humanismo y la ilustración en Nicaragua.
En un principio, la gran mayoría de las obras que engrosaron los fondos de
la biblioteca procedían de canjes con países hermanos y de las
aportaciones del entonces cónsul de Nicaragua en París, Desiré Pector, un
intelectual y científico que desde Francia mandaba a Managua todo tipo de
publicaciones.
Si bien la mayor parte de estas obras eran en francés, para la obtención de
los libros en castellano, el gobierno de Nicaragua nombró una comisión de
intelectuales españoles, presidida por Emilio Castelar, a la que se encargó
elegir los trabajos que considerasen imprescindibles para integrar el fondo
básico inicial de la Biblioteca Nacional.
De este modo, cuando abrió oficialmente sus puertas al público, el 1 de
junio de 1882, la Biblioteca Nacional de Nicaragua contaba con una
colección de 5.000 títulos, lo que la convertía en una de las más completas
de Centroamérica.
La sede que se eligió para acoger este centro cultural estaba en el primer
piso del costado nordeste del antiguo Palacio Nacional, y su primer director
fue Miguel Brioso Iglesias, a quien sucedió en ese puesto Modesto Barrios,
que nombró Al entonces joven poeta Rubén Darío en un puesto dentro de
esta institución.
Los expertos consideran que el paso de Darío por la Biblioteca Nacional fue
fundamental para su formación literaria, al permitirle acceder a los clásicos
de la literatura española y familiarizarse con los autores franceses.
A lo largo de la historia la Biblioteca Nacional ha sufrido numerosas
vicisitudes, pero algunas de las principales sin duda han sido los
terremotos que asolaron Managua en 1931 y en 1972.
El primero de éstos, en 1931, destruyó el Palacio Nacional, pero no afectó
gravemente los fondos editoriales de la institución, que debieron ser
traslados a otro local en la ciudad, desde donde pasaron a otra ubicación
diferente y, finalmente, en la década de 1950, éstos fue llevados a un local
de dos pisos cerca del Mercado de San Miguel.
En 1952, los 8.000 volúmenes que integraban la llamada Biblioteca
Americana fueron donados por el gobierno de los Estados Unidos a la
Biblioteca Nacional, y para 1969 esta institución contaba ya con unos
80.000 volúmenes.
En diciembre de 1972, el nuevo terremoto de devasta Managua derrumba
los locales de la Biblioteca Nacional y ocasiona un incendio. A esto hay que
sumar el saqueo de las colecciones que se habían salvado del desastre, y
sólo se logran recuperar 7.653 volúmenes.
Con este escaso acervo, sin local y sin equipo, la Biblioteca Nacional inicia
un nuevo peregrinaje por distintos lugares, hasta que después de la
Revolución Sandinista, en 1981, es instalada en un local de unos 1.250
metros cuadrados cerca del Mercado Roberto Huembes.
Desde 1972, las diferentes autoridades que estuvieron a cargo de la
biblioteca lograron elevar la cantidad de volúmenes hasta los 100.000,
adquiridos en su mayoría gracias a donaciones.
En el año 2000, adoptó el nombre oficial de Biblioteca Nacional Rubén
Darío, y entre sus objetivos están dirigir, orientar, desarrollar, supervisar,
preservar, divulgar y promover la red de bibliotecas públicas, posibilitando
el acceso de la sociedad a la educación, la cultura y la investigación.
Asimismo, apoyar el desarrollo de las Bibliotecas Públicas y preservar,
conservar, restaurar y organizar los fondos bibliográficos y documentales
que posee.
También en el año 2000 se establece que el Palacio Nacional de Cultura
sea la sede permanente de la Biblioteca Nacional, que ocupa el segundo
piso de ese edificio, integrando asimismo la Hemeroteca Nacional y la Red
Nacional de Bibliotecas Públicas.
Las salas de que consta la Biblioteca son:
- Sala Rubén Darío: Acoge las obras de Rubén Darío y sobre Rubén Darío,
así como las de todos los autores modernistas. Consta de 2.177 títulos, 29
obras príncipe y 40 obras hemerográficas.
- Sala Ernesto Mejía Sánchez: Acoge el llamado Fondo Nacional, que reúne
10.871 títulos de autores nicaragüenses y de autores extranjeros que
versen sobre temas nicaragüenses, 708 títulos de una colección
Centroamericana y la Colección de libros Fundadores y Antiguos.
- Sala Fidel Coloma: De libros de referencia. Consta de 12.954 títulos de
diccionarios, enciclopedias, almanaques, anuarios, memorias, directorios,
catálogos, estadísticas, bibliografías, atlas, inventarios, etcétera.
- Sala Salomón de la Selva: 13.497 volúmenes de autores extranjeros sobre
todo tipo de materias como filosofía, religión, ciencias, literatura, historia o
geografía.
- Sala de Arte: Localizada en el Centro Cultural Managua y destinada a
apoyar la enseñanza del arte. Posee 4.000 volúmenes.
Desde 2006, la Biblioteca Nacional ofrece también el servicio de asignación
de número ISBN (International Standard Book Number o Número
Internacional Normalizado para Libros), a las obras que se le presenten en
cualquier tipo de soporte, trámite que es de obligatorio cumplimiento para
todos los tipos de obras que se editen, reediten y reimpriman en Nicaragua.
El ISBN proporciona un código único de identificación internacional para
todos los libros que se publican y permite el intercambio de información en
todos los sectores que participan en el comercio de libros.


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