Punto de partida
Tres años antes de la creación del Grupo de Localización de
Fugitivos una banda de albano-kosovares asaltó el chalet de los
padres de Ana Leal, inspectora de policía. El resultado fue trágico:
ambos progenitores murieron, pero no sólo ellos; Mireia, la hija
de ocho años de Ana, también, falleció en el asalto. Ana Leal
quedó devastada. Su matrimonio se fue al traste y comenzó a
obsesionarse con la investigación del caso.
El cabecilla del grupo asaltante resultó ser Serguei Yakutov,
militar y criminal de guerra en Kosovo que había montado un red
mafiosa finalizada la contienda. Un par de semanas después del
incidente se consiguió detener a Yakutov, pero durante la vista
judicial el furgón en el que era trasladado fue asaltado por un
grupo armado y el criminal fue liberado.



















Aquello fue el golpe de gracia para Ana; entró en una espiral
autodestructiva que estaba a punto de hacerle perder trabajo y
amistades. Entonces, Abel Porto, el comisario, aprovechando la
reciente creación del Grupo de Localización de Fugitivos, le
encargó liderarla como último intento de que Ana mantenga la
cordura. Y, aunque Ana hace las cosas a su manera, la decisión
parece estar funcionando...