Prevalece en Guerrero conflicto agrario surgido antes de la
Revolución
Del universo de 50 conflictos agrarios que aún prevalecen en
Guerrero, sólo hay uno que es anterior a la época de la
Revolución Mexicana, donde están involucrados indígenas de los
ejidos de Ocuapa y Tlacoapa, región de La Montaña. De acuerdo
con datos de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), la disputa
entre ambos ejidos, uno compuesto por mixtecos y el otro por
tlapanecos, data de 1883, es decir, 27 años antes del inicio del
movimiento revolucionario. Ese año, las comunidades de
Ocuapa y Tlacoapa celebraron un convenio para identificar los
linderos de cada una de éstas, no obstante, la segunda reclamó
que la primera poseía mayor superficie a la pactada. Como
resultado del reclamo, se promovió un juicio de amparo que
concluyó con una resolución de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación (SCJN), que ordenó que se respete el convenio
establecido en 1883. En acatamiento, la SRA ha llevado a cabo
trabajos técnicos para llegar a la solución del conflicto. Durante
los últimos años, el problema ha provocado enfrentamientos
permanentes, retenciones, quema de viviendas en noviembre del
2005, cuando vecinos de la localidad de Moyotepec, del núcleo
agrario de Ocuapa, irrumpieron a El Capulín, localidad del núcleo
de Tlacoapa. La tensión por el conflicto agrario entre los pueblos
de El Capulín y Moyotepec provocó en aquél entonces un amplio
despliegue de policías enviados por los gobiernos federal y
estatal. Rigoberto Ramos Romero, actual delegado de la SRA,
afirmó que el interés del presidente Felipe Calderón Hinojosa es
atender todos los conflictos que implican para la sociedad la
alteración de una convivencia en paz y estabilidad social. Agregó
que durante muchos años, el convenio entre miembros de las
localidades donde dirimieron una línea divisoria les permitió vivir
en paz durante muchos años, pero una vez, después del reparto
de tierras, resurgieron las diferencias. Durante los últimos
meses, los habitantes de ambas localidades han logrado
generar un clima de estabilidad, pues se mantienen a la espera
de una solución de definitiva a través de un acuerdo que beneficie
a las partes.

