Culebrón en la casa de la mujer más rica de Francia, la heredera
de L'Oreal

El culebrón familiar ha estallado en casa de la única heredera
del fundador del imperio L'Oreal, Liliane Bettencourt, de 86 años y
mayor fortuna de Francia, quien asegura, en una entrevista que
publica hoy un diario galo, que no quiere ver más a su hija,
Françoise.

"¿Qué mosca le ha picado a mi hija?", proclama la anciana, cuya
fortuna se estima en unos 17.000 millones de euros (unos
23.670 millones de dólares) y a quien Françoise
Bettencourt-Meyers acusa de dilapidarla con un fotógrafo, al que
al parecer ha donado varios cientos de millones.



















En sus declaraciones al "Journal du Dimanche", la hija del
fundador de L'Oreal, Eugène Schueller, estima que quizás han
sido "los celos" los que empujaron a Françoise a presentar una
denuncia por abuso de confianza en relación con los regalos al
fotógrafo François-Marie Banier.

"Es muy desagradable (...) es que da pena", comenta madame
Bettencourt al aludir en el diario a las acusaciones de su hija, que
al parecer ha criticado que haya intentado "adoptar" al fotógrafo,
de 61 años.

Bettencourt recuerda que Banier le apoyó "mucho" cuando murió
su marido, pero insiste en que tienen unas "relaciones muy
francas. Le veo con su novio, que es encantador, culto e
inteligente", agrega.

Banier no es precisamente un desconocido: Louis Aragon y
François Mauriac fueron sus mentores en unos primeros
devaneos literarios y ha expuesto fotografías y pinturas en el
centro Georges Pompidou de París, en la romana Villa Farnese y
se menciona entre sus amigos a Patrice Chéreau e Isabelle
Adjani.

Pero Bettencourt quiere dejar claro en el dominical francés que la
mayor parte de su herencia será para su hija, por lo que no
entiende la intervención de Françoise ante la Justicia.

En su denuncia, Françoise Bettencourt-Meyers apunta, sin
nombrarle directamente, al fotógrafo Banier.

El asunto saltó a la luz pública hace unos días, cuando la revista
"Le Point" se hizo eco de una información del sitio en Internet
"Backchich.info", donde se aseguraba que Banier recibió sumas
multimillonarias de Bettencourt y obras de arte.

Posteriormente, hasta el prestigioso diario "Le Monde" llevó el
asunto a sus páginas, en las que se pudo leer que la heredera
se negó a someterse a un examen médico en relación con la
investigación por la denuncia de su hija.

El abogado de la dama declaró a ese diario que ella considera
que hizo las donaciones con total conocimiento de causa.

Ahora en la entrevista en la que la rica heredera desata su enfado
contra la futura multimillonaria Françoise, la vieja dama reconoce
que se le pidió someterse a un examen psiquiátrico.

"Fui a ver a uno muy bueno, que me dijo: todo está bien. Todo lo
había preparado mi hija, ella misma me lo dijo. Es que hay que
oirlo. Eso es lo más difícil", se queja Liliane Bettencourt.

Y sigue y no para: "¿ajuste de viejas cuentas? En todo caso,
hemos entrado en el terreno de la maldad. Lo que resulta
divertido es que no me afecta, quizás sea que estoy loca.
Afortunadamente, tengo sentido del humor".

Y en cuanto a con quién se gasta su dinero, Liliane Bettencourt,
que en ningún momento pronuncia en la entrevista el conocido
lema de L'Oreal ("porque yo lo valgo") parece tenerlo en mente
cuando zanja el asunto de la siguiente manera: "haría falta que mi
hija se diera cuenta de que soy una mujer libre".