Niega El Vaticano crisis del sacerdocio católico
Un alto funcionario del Vaticano, el cardenal Francis Arinze, negó
que exista una "crisis" del sacerdocio católico y diferenció las
dificultades personales de algunos ministros de un problema
generalizado.
En entrevista con Notimex el prefecto emérito de la Congregación
para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos reconoció
que "algún sacerdote podría estar en alguna dificultad
irrecuperable".
"El sacerdocio no está en crisis, algunos sacerdotes pueden
estar en crisis pero esto ocurre cuando el presbítero no entiende
lo que es verdaderamente el sacerdocio, pero perdónenme, no
se trata de una crisis global", insistió.
Uno de los debates abiertos dentro de la Iglesia romana es sobre
la viabilidad moderna del sacerdocio, especialmente desde la
perspectiva del celibato al cual están obligados todos los
ministros católicos como norma disciplinaria.
Diversas agrupaciones, sobre todo en Europa y Estados Unidos,
han declarado públicamente su deseo a una revisión de esta
regla alegando problemas sexuales de algunos presbíteros o la
escasez de vocaciones religiosas.
Arinze calificó de "pequeños grupos" a quienes presentan este
debate como algo general además de asegurar que la mayoría
de los sacerdotes viven su vocación y la viven con alegría.
"Se pueden ver muchos coches en las calles, eso no quiere decir
que el sábado por la noche no hubieron accidentes, seguramente
alguno no llegó a casa pero no son la mayoría y mucho menos es
razón para prohibir el uso de los coches", apuntó.
Son una "pequeña minoría" quienes tienen problemas y "hay
solución", dijo. Según el purpurado "demasiados fieles laicos"
pueden contraer matrimonio, por lo tanto "no existe escasez de
laicos casados".
"Entonces el sacerdote debe hacer las cosas que le
corresponden, hacer los sacrificios que conforman su vida, no se
debe dejar tirar o resbalar de la opinión pública que crea una
crisis donde no existe", sostuvo.
Según el purpurado hay curas que critican a los obispos y al
Vaticano, pero no se trata de sacerdotes en crisis, sino de
personas en crisis con la autoridad, en crisis con el reclinatorio
de la capilla porque no se acuerdan cuándo rezaron por última
vez.
Algunos sacerdotes dicen que serían grandes santos si
estuvieran en otra diócesis y tienen un problema con el obispo,
pero eso no es verdad, en realidad son personas tristes con su
vida, dijo.
"Son arquitectos de su propia miseria. Construyen prisiones, con
grandes portones de bronce, se meten adentro, ponen la llave en
el bolsillo y gritan que están prisioneros", señaló.
"No deben decir que la culpa es del obispo, del Vaticano o la
Curia Romana –indicó- deben decir mea culpa, mea culpa, mea
máxima culpa".
El cardenal africano aclaró que un presbítero católico no es un
soldado y un obispo no es capitán sino, más bien, ambos son
ministros de Cristo por la fe y deben tener unidad en el
apostolado.
"Los ataques de quienes no aman a la Iglesia nos enseñan que
el sacerdote es muy importante, él tiene contacto con la gente en
la parroquia, allí manda. Por eso debe rezar, si no se vuelve como
un fruto seco", sentenció.

