Encuentra Navarro a Dios al actuar

Navarro dejó su natal Irapuato a mediados de los 90 para venir al
DF a intentar ganarse un lugar frente a las cámaras.

Actualmente, Silvia protagoniza Mañana es para Siempre, la
telenovela con mayor rating de Televisa
Actuar es su vida, la forma de realizarse y encontrarse con Dios y
con ella misma. Por eso, Silvia Navarro sintió tanto miedo
cuando, hace un par de años, pensó que sus oportunidades de
trabajar en la televisión mexicana se habían terminado.


















Pero a la protagonista de Mañana es Para Siempre, telenovela
con mayor rating de Televisa actualmente, no le preocupaba
quedarse desempleada, sino que ya no podría cumplir con la que
considera su misión en este mundo.

"Amo mi trabajo. Me ayuda a sentirme en contacto con Dios. Hay
gente que tenemos ciertas cosas que hacer en la vida, y me
parece que Diosito me puso en este lugar por algo.

"Cuando estoy actuando, hay momentos en los que logro tal
concentración, que siento que Él está conmigo y me hace tocar el
corazón de las personas. Si no es Dios, no sé que será", dice
Silvia.

En 2007, siguiendo sus instintos y su deseo de tener mayor
proyección, la actriz salió de TV Azteca, empresa en la que había
trabajado durante 10 años.

Su idea era buscar una oportunidad en Televisa. Pero aunque se
rumoreó que protagonizaría la telenovela Pasión (producida por
Carla Estrada), por cuestiones contractuales que prefiere no
detallar, hubo un momento en el que se sintió a la deriva.

"Fue duro. Pero dicen que lo que no te mata, te hace más fuerte, y
aquí estoy: contenta, echándole ganas. Soy muy feliz, porque
ahora estoy en una empresa llena de estrellas y gente
maravillosa a la que conozco cada día. ¡Cómo no voy a estar
agradecida con la vida!", señala.

Esa no fue la primera vez que Silvia veía cómo una nube oscura
amenazaba con destruir sus sueños: poco más de una década
atrás, estuvo a punto de renunciar a su vocación y resignarse a
estudiar agronomía u otra carrera relacionada con el campo.

Era mediados de los 90, y en cuanto terminó la prepa, dejó su
natal Irapuato para buscar una "verdadera" oportunidad en el DF.
Y es que ya había tenido un par de acercamientos con las
cámaras, pues de bebé realizó comerciales para pañales y
cuando era niña hizo casting para la telenovela Carrusel.

Sabía que tenía que prepararse para su nuevo reto, y por eso se
matriculó en la Casa del Teatro, dirigida por Luis de Tavira. Sin
embargo, dejó sus estudios para integrarse a El Circo, emisión
que preparaba TV Azteca.

"Todo iba bien... ¡hasta que se canceló el proyecto! Había hecho
unas pruebas para entrar al CEA (Centro de Educación Artística
de Televisa) y me habían admitido, pero por estar haciendo ese
programa no entré. Me quedé 'como el perro de las dos tortas'",
comparte.

Tras esa serie de contrariedades, Silvia se impuso un plazo de
seis meses para conseguir algo. Si no lo lograba, recuerda entre
risas, estaba dispuesta a regresarse a Irapuato para cuidar vacas.

Afortunadamente para ella, el destino se impuso y las cosas se
fueron acomodando: Raúl Quintanilla, quien había sido su
profesor, la invitó a formar parte del recién creado Centro de
Formación Actoral (Cefac) de TV Azteca.

Al mismo tiempo, la productora Carmen Armendáriz le ofreció la
conducción del programa A la Cachi Cachi Porra, de Canal Once.

"¡Se empezó a arreglar mi vida!", resume la actriz.

Y el panorama mejoró aun más, ya que, a tan sólo tres meses de
haber comenzado sus clases en el Cefac, le llegó su primer
protagónico de telenovela: Perla.

Así, de la noche a la mañana, su sueño dorado parecía haberse
cristalizado. Sin embargo, también sentía morirse de miedo
porque, salvo algunas obras montadas en casas de cultura y las
lecciones que había tomado, la verdad era que nunca había
actuado en forma.

Pero, armada de valor y de la convicción de que estaba en el
camino correcto, decidió enfrentar el reto que le ofrecía TV Azteca.
Y lo hizo tan bien, que de inmediato se convirtió en la actriz
consentida de esa empresa, donde protagonizó seis
melodramas.

Después de 10 años en la televisora que la vio nacer como actriz,
los objetivos de Silvia cambiaron. Y si se propuso ingresar a las
filas de Televisa no fue para pasar otra década de su vida
haciendo telenovelas, sino aprovechar la proyección de esa
televisora para conquistar nuevos horizontes.

"El objetivo primordial de estar aquí era la internacionalización,
llegar a otro tipo de público para que me conociera y, entonces,
poder venderme como actriz en otros lugares.

"Tengo muchas metas: la más cercana es acabar muy bien esta
telenovela (Mañana es...), hacer una película a mediados de año y
salir de México para ver otras opciones de trabajo. No quiero
delimitar mi carrera ni mi vida".