Osvaldo Ríos presentó a su hijo

Es el feliz padre de Alessandro Gabriel

Alessandro Gabriel es el tercer hijo del actor puertorriqueño. "Le
enseñaré la honestidad y la integridad", dice Ríos.

Osvaldo Ríos anda súper feliz por estos días, pues se acaba de
convertir por tercera vez en padre de un varoncito. El pequeño
Alessandro Gabriel nació por cesárea y en perfectas condiciones
el pasado 2 de junio, en el hospital South Miami. El actor nos
contó que su relación amorosa con Kassianna Rosso, a quien
conoció hace siete años, duró apenas dos meses, y aunque
ahora son sólo amigos, están comprometidos con el cuidado del
recién nacido.

"Lloré al verlo"

-Osvaldo, e acabas de convertir en padre por tercera vez, ¿cómo
te sientes?
Es un milagro de vida, siempre da alegría el nacimiento de un
hijo. De hecho, ayer conversaba con mi niño Juliano y me
preguntaba con cuál de los tres me había emocionado más y yo
le contesté: 'El día que seas padre vas a entender lo que te estoy
diciendo'. La emoción es siempre la misma por la llegada de un
niño, sientes que el milagro de la vida te arropa el espíritu, el
alma, todo.


















-¿No existe ninguna pequeña diferencia de emociones?
Fue exactamente la misma emoción que sentí cuando nació mi
primogénito Juliano, cuando llegó Osvaldo Gabriel y ahora
Alessandro. Es igualita, es algo muy intenso.

-¿Qué sentiste cuando viste a tu bebito?
Fue providencial, porque en el momento en que Kassianna
estaba en la sala de cesárea, me entró una llamada de México,
de José Antonio Quintana, de Televisa, quien además será mi
compadre, pues va a ser padrino de Alessandro Gabriel. Justo
cuando estaba hablando con él y me estaba dando una noticia
importante, viene saliendo el niño de la sala de operación, y le
dije: 'Hermano, tengo que colgarte porque está pasando mi hijo
frente a mí', y fue una sensación muy linda.

-¿Cuál fue tu reacción?
Rompí en llanto al verlo y saber que estaba saludable. Osvaldo
Gabriel, que estaba conmigo, también lloró de emoción. Era un
llanto de mucha alegría, de saber que había nacido bien. Lo
primero que pregunté fue si estaba sano, me respondieron que
sí, que nació perfecto. Estuve con él hasta que las enfermeras lo
permitieron, porque nos tuvieron que sacar de la sala; con la
emoción se nos olvidó que no podíamos estar ahí.

-¿Cómo escogieron el nombre?
Mis tres hijos llevan como segundo nombre Gabriel, en honor a
un gran amigo que tuve y que falleció hace muchos años, y
Alessandro, porque habíamos escogido el nombre de
Alessandra, si era niña. Y es que cuando yo nací, originalmente
me iba a llamar Alejandro, pero como fui el primer varón, mi papá
quiso ponerme Osvaldo, igual que él, y Alessandro es Alejandro,
pero en italiano.

-¿Quién fue Gabriel en tu vida como para ponerle su nombre a tus
tres hijos?
Era mi mejor amigo, un gran líder sindical del movimiento obrero
en Puerto Rico, que lamentablemente murió en un accidente. Yo
le dije: 'Si algún día tengo un hijo varón, llevará como segundo
nombre Gabriel, en honor a ti'.

-En una entrevista anterior nos dijiste que querías que el Padre
Alberto bautizara a tu bebé. ¿Todavía sigues pensando igual?
La propuesta sigue en pie. El bautismo es prácticamente un ritual
simbólico en el que se le echa agüita al niño para limpiar todo lo
que implica su mundo material y espiritual, aquí en la Tierra. Me
encantaría que el Padre Alberto pudiera realizar el bautismo.

-¿La familia de Kassianna es católica?
Sí, y si es necesario hacer dos rituales, se hacen los dos, uno
católico romano y otro episcopal; no tenemos problema con eso.
El ofrecimiento está hecho antes y después de su incursión a la
Iglesia Episcopal. Alberto, más que un sacerdote, para mí es un
gran amigo y ser humano.

A quién se parece tu hijo?
Toda la familia dice que a la mamá, pero yo siento que sacó de
mí la barbilla y las cejas; el resto es pura mamá.

-¿Qué vas a enseñarle a Alessandro?
Lo mismo que a mis otros dos hijos: el valor del trabajo, la
honestidad, la integridad y que nunca deje de perseguir sus
sueños. No importa cuántos obstáculos la vida le ponga. El
mayor valor que le puedes dejar a un hijo es la tenacidad, la
perseverancia por aquello que decida hacer en la vida.

-Háblanos de tus dos hijos mayores.
Juliano, el mayor, va a cumplir 20 años, ya está en la universidad
estudiando lo que siempre quiso hacer, que es cinematografía y
dirección de cine. Osvaldo Gabriel es un gran estudiante, acaba
de ganar en su graduación el premio en ciencia, en educación
física y en música.

¿Los has apoyado en sus emprendimientos?
Yo no les pongo límites, creo que no deben existir para los seres
humanos; pienso que no hay metas imposibles, sino hombres
incapaces de conseguirlas. Uno como padre debe facilitar las
herramientas para que puedan alcanzar sus sueños, y no
imponer los objetivos que uno quiere.

-¿Cómo le harás para ver a tu pequeño? Sabemos que estás
separado de la mamá.
Como he hecho igual que con Juliano y Osvaldo. En todos mis
contratos de trabajo siempre pongo dos cláusulas que indican
que necesito dos fines de semana al mes para viajar y ver a mis
hijos. Los mayores pasan conmigo las vacaciones de verano y de
Navidad. Mientras el bebé crece, viajaré dos veces al mes a
visitarlo a Miami. Juliano está estudiando en Orlando, así que
trataré de que esos fines de semana coincidamos para vernos
los cuatro, porque mi centro de trabajo es México, y entonces me
tocará viajar, aunque eso nunca ha sido impedimento. Hasta
cuando trabajaba en España, viajaba mis dos fines de semana al
mes para ver a Juliano, que en aquel entonces era el único hijo
que tenía, y ya después cuando nació Osvaldo Gabriel, nos
reuníamos los tres y siempre pasábamos los veranos juntos.

-¿Vas a cerrar la fábrica?
Sí, creo que tres hijos, en la época que nos ha tocado vivir, es
más que suficiente. No obstante, antes de operarme, pienso
congelar semen en el banco de espermas, por si en el futuro
quiero buscar la niña. Pero si no se lograra, tampoco descartaría
la adopción. Aunque te repito, en esta época, tres hijos son
suficientes, pues es importante dedicarles tiempo de calidad y
amor. El oficio que escogí para ganarme la vida requiere por lo
menos de 12 a 16 horas diarias, de lunes a sábado, pero ellos
se han adaptado muy bien. Cuando Alessandro crezca, será un
gitano viajero igual que sus otros dos hermanos.

-Para terminar, ¿cómo está tu relación con Kassiana?
No tengo comentarios, lo he dicho tantas veces que aburre ya la
respuesta; pues muy bien. Somos padres de una criatura a la
que amamos mucho y esa es la respuesta.
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