Termina la buena racha del “rey Midas del rating”

Pedro Damián admite que “Verano de amor” no logró conquistar
a un amplio sector de la aundiencia; sin embargo, el productor no
considera esta etapa como un fracaso

Se le consideró un productor que, como el rey Midas, todo lo que
tocaba lo convertía en oro, en un buen rating. No obstante,
después del éxito de Rebelde y de la agrupación que salió de
ésta, RBD, además de Lola, érase una vez, por primera ocasión
Pedro Damián ve cómo con Verano de amor termina su buena
racha.

Mientras que este melodrama — concluye este viernes— duró
casi seis meses, el éxito de Verano del 98, historia argentina en
la que se basó, se mantuvo al aire dos años. El también actor y
director de teatro explica a  su lectura de esta experiencia.


















—¿“Verano de amor” fue un fracaso?

—Yo lo veo de esta manera: si no pierdes, cómo sabes que
ganas. Es un dicho que escuché y es la verdad. La vida es así. No
lo veo como un fracaso porque el asumirlo significa, desde el
punto de vista emocional, que a lo mejor te sientas deprimido y
quieras cambiar ya todo, y la verdad no. Lo ves como un
aprendizaje, una lección de vida.

Además no fue un fracaso. Evidentemente el haber mantenido un
promedio de 13 o 14 puntos de rating no lo convierte en eso. No
es la cifra expectante que todo mundo quiere ver de pronto, pero
no es un fracaso. Ese porcentaje es igual a millones de personas
que disfrutaron de nuestro trabajo.

—Después de una buena racha con varios productos, como el
exitoso RBD ¿te sientes desilusionado?

—No. (Pero) te caes porque de pronto te dicen que hay que hacer
esto, lo otro, o que hay que recortar la historia o que no. Todo eso
crea confusión y desgaste en el propio público.

Pedro Muñoz Romero (su nombre de nacimiento), quien que se
iniciara en la actuación a los 19 años con el melodrama El amor
tiene cara de mujer, comenta cuáles fueron algunos de los
factores que provocaron el fin de Verano de amor.

“Esta ha sido una experiencia muy valiosa en muchos sentidos.
Ha sido una historia que me ha dejado mucho, me ha enseñado
y me sigue enseñando. Verano de amor se convirtió en una
novela de nicho, es decir, que en lugar de llegar a un mayor
público, como estaba planeado, se redujo a una audiencia juvenil.

“Muchas veces creemos que una historia tiene los ingredientes
suficientes para atrapar a toda la gente, pero de repente te das
cuenta que el público cambia de la noche a la mañana. Hay
muchos factores que intervienen en que un producto tenga la
resonancia tan explosiva como Rebelde, ya sea por cuestiones
de tiempo, de orden, político, o hasta de clima, financiera...
situaciones emocionales colectivas. Sin embargo, hay que seguir
creyendo en la intuición.

—¿Qué te dice la intuición hoy?

—Pues que debo seguir buscando historias que a mí me gusten,
que me emocionen. No importa si es una original o una
adaptación que haya funcionado muy bien. Lo más importante de
nuestro trabajo es transmitir emociones con las que se
identifique la audiencia. Empezaré a leer historias y tratar de
regresar pronto; no me gustaría detenerme demasiado. Si
quieres buscar al gran público y lograr ratings muy altos, tienes
que adaptarte a ellos. Ahora les interesan otras plataformas.

—El primer estelar de Maite, también ex RBD, fue un éxito. Con su
papel dejó atrás ese lado adolescente; se vio más madura. ¿Le
faltó eso a Dulce?

—Dulce María es una de las artistas, sin menospreciar por
supuesto a ninguna de las otras chicas de RBD o demás actrices
de la televisión, cine y teatro, que lo está haciendo muy bien.

Ella es una de las exponentes más interesantes de actrices que
tenemos en este momento.

—Entonces, ¿la telenovela juvenil ya no es algo que funcione
actualmente?

—Pienso que sí. Lo que pasa es que ahora sí tú quieres crecer
en las audiencias, tienes que volverte, lo que en términos
mercadológicos se llama multitarget. La idea es que puedas
generar interés en niños, amas de casa, jóvenes y adultos;
aunque eso es complejo...

Pedro, quien colaboró para lograr el éxito de la famosa banda
Timbiriche —les escribió varios temas—, reitera que tras unas
buenas vacaciones, retomará el camino de los melodramas,
porque “me gustan mucho las batallas”. Pero como actor
¿también las buscará? Esto es lo que responde: “Claro. Viene
una película que se llama Deseo. Es una historia muy
interesante. La dirige Antonio Zavala y produce Ana Roth, una
mujer de larga trayectoria que ha trabajado en películas, como
Titanic.
RebeldeDigital.com