ASESINOS EN SERIE EN EL MUNDO:

LOS MÁS PROLÍFICOS (con más de quince víctimas mortales):

ERZSÉBET BÁTHORY, “la mujer vampiro” y la mayor asesina en serie de la
Historia. Era una mujer alta, delgada y bella, que perteneció a una de las más
importantes familias húngaras del siglo XVI, pues su familia estaba
emparentada con los reyes de Transilvania y de Polonia.
Fue obligada a casarse a los 15 años con el Conde Ferenc Nadasdy, con el que
tuvo cuatro hijos, a los que pronto alejó de su lado. Pero desde que falleció su
marido en 1604 hasta 1610, cuando la descubrieron y finalmente encerraron en
su castillo, asesinó a 700 muchachas, que trabajaban a su servicio, después de
haberlas torturado, efectuándoles cortes con tenazas, cuchillas y alfileres para
conseguir extraer su sangre para lavarse con ella, en la creencia que así
mantendría su juventud y tersura.
Se hizo experta en conjuros y ayudada por una bruja y de otras tres personas,
asesinó a jóvenes doncellas, en la creencia de que gozaba de impunidad,
apuntando en una lista al menos el nombre de 600 de ellas. Cuando las
desapariciones se conocieron empezaron las denuncias y Erszébet fue detenida
junto a sus cómplices. Estos fueron condenados a la hoguera, tras serles
arrancados los dedos, a otro lo decapitaron, y ella debido a su procedencia fue
condenada a ser emparedada viva en su castillo de Cjesthé, con una sola ranura
para darle la comida. “La mujer vampiro” aguantó viva cuatro años y nunca se
arrepintió sino que se justificaba diciendo “Eran mis tierras, eran mis gentes.. “.

PEDRO ALONSO LÓPEZ, "EL MONSTRUO DE LOS ANDES".- Pedro Alonso
López, vendedor ambulante colombiano, es acusado de asesinar a 310 niñas en
Ecuador, Colombia y Perú. Alonso fue encontrado por su madre cuando tenía 8
años manteniendo relaciones sexuales con su hermana. Se marchó de casa y
se lanzó a vivir a la calle donde fue violado y recibió varias palizas.
En Colombia fue arrestado y condenado a 7 años por robar un coche, pero en
prisión sus cuatro compañeros de celda lo violaron. Cuando tuvo ocasión mató a
los cuatro, por lo que añadió dos años a su condena.
En 1978 recobró su libertad y se encaminó a la cordillera de los Andes, donde
empezó su larga carrera de asesino de niñas, a las que encandilaba
ofreciéndoles dulces. En Perú, adonde se había dirigido para escapar de la
Policía colombiana, fue capturado por los indios que le torturaron durante varias
horas cuando le sorprendieron tratando de secuestrar a una niña, pero la
intervención de un misionero protestante le salvó de ser quemado vivo. Fue
entregado a la Policía quién sin someterlo a interrogatorio lo deportó a Ecuador.
De nuevo en Ecuador valiéndose de sus suaves maneras y prometiendo dulces y
juguetes empezó sus matanzas. Pero fue detenido el 9 de marzo de 1980 en
Ecuador, cuando una inundación de Amabato dejó al descubierto varios
cadáveres, y días después fue descubierto al intentar secuestrar a una niña.
Gracias a que las autoridades judiciales introdujeron al sacerdote Córdoba
Gudiño en su misma celda para que se ganase la confianza de Alonso López,
consiguieron que este confesase que había asesinado a unas 110 niñas en
Ecuador, unas 100 en Colombia y más de 100 en Perú. Posteriormente confesó
esto a los investigadores, les llevó a las tumbas y estos encontraron los
cadáveres de 53 niñas entre 8 y 12 años.
Fue acusado de violar y asesinar a cerca de 100 niñas en Ecuador, pero las
autoridades ecuatorianas sólo pudieron probar su participación en el asesinato
de 16, por lo que fue condenado a 16 años de prisión (el máximo que permite la
legislación ecuatoriana), y también le acusaron de agresiones a otras 80 niñas.
Tras cumplir su condena de 14 años y 5 meses de encarcelamiento ( por buena
conducta) fue deportado a Colombia, donde ingresó en un psiquiátrico del que
escapó en junio de 1998.
En Colombia parte de las pruebas que lo acusaban de haber violado y
asesinado a 11 niñas de Espinal se quemaron en un incendio que arrasó el
edificio del juzgado en 1991
Según análisis psiquiátricos, López sufre alteraciones debido a una doble
personalidad y él mismo asegura que su otro yo “Jorge Patiño” fue quién le
indujo a cometer los asesinatos. Sin embargo, en 1994 confesó que Jorge
Patiño era “un mal amigo” que era el que asesinaba a las niñas, y al que mató. El
“Monstruo de los Andes” fue repudiado por su propia madre.





















DANIEL CAMARGO tienen muchas cosas en común con Pedro Alonso López.
Los dos nacieron en Colombia, ambos perpetraron la mayoría de sus crímenes
en Ecuador, donde asesinaron a varias decenas de niñas y los dos coincidieron
en el penal de Quito, donde se hicieron amigos.
Camargo llegó a Ecuador a finales de 1984 tras fugarse de una cárcel de
Colombia, en la que permaneció 10 de los 25 años de su condena. Daniel
Camargo fue llamado “Sádico de Cundinamarca” o “Monstruo del Charquito” y
según algunos medios también asesinó a muchas mujeres en Brasil, Bolivia,
Colombia, Perú y Venezuela.
Daniel Camargo, fue asesinado en noviembre de 2004, de ocho puñaladas por
el reo ecuatoriano Giovanny Noguera, que era primo de una de las víctimas de
Camargo, quién incluso le cortó una oreja para guardarla como “amuleto”
Camargo cumplía una pena de 16 años- la máxima sanción prevista por las
leyes ecuatorianas- , tras ser acusado en febrero de 1986, de violar y asesinar a
71 mujeres y niñas ecuatorianas, aunque sólo fue condenado por 36 casos. Pero
su condena en Ecuador se había reducido a 14 años “por buena conducta”.

HAROLD SHIPMAN, "EL DOCTOR MUERTE".- Este británico, que se suicidó en
prisión el 13 de enero de 2004, a los 58 años de edad, es el tercer mayor
asesino en serie de la historia, sólo por detrás de la húngara Erzsébet Báthory y
del colombiano Pedro López Monsalve, que en los años 70 asesinó entre 300 y
400 chicas.
Shipman aprovechaba su condición de médico para matar a sus pacientes con
una inyección letal de morfina. En el 2000 fue condenado a cadena perpetua por
el asesinato de 15 pacientes (todas ellas ancianas), en su clínica de médico de
familia en Hyde, y se inició una investigación que elevó el número de víctimas a
215. La mayoría de sus víctimas, asesinadas entre 1995 y 1998, fueron ancianas
que vivían solas.
Sin embargo, tras realizar una profunda investigación durante seis años, la juez
Janet Smith concluyó en enero de 2005, que Shipman había asesinado a 250
pacientes a lo largo de sus 23 años de carrera profesional. Además se recoge el
testimonio de un compañero de prisión de Shipman, que afirma que este le
confesó haber matado a 503 personas.
Se considera probado que Shipman mató desde 1975 a 171 mujeres y 44
hombres de entre 41 y 93 años, sin que se haya esclarecido el móvil de los
asesinatos. "El doctor muerte" fue descubierto por la falsificación del testamento
de una de sus víctimas, pero fue el único caso en que el móvil fue económico.
Actuó con impunidad pese a que en 25 años certificó la muerte de 300 pacientes
más, que el médico que más certificados había expedido en Reino Unido. Sus
colegas le consideraban un médico abnegado, ya que era un hombre afable,
sonriente, bien vestido y muy atento con sus pacientes.
Harold Shipman no mostró remordimiento alguno por haber asesinado a 215
pacientes, según se deduce de las cartas que envió a un matrimonio amigo,
durante los meses que estuvo en prisión a la espera de juicio.
Shipman era adicto a la petidina, estupefaciente de la familia de la morfina. Al
parecer su madre falleció de cáncer cuando él tenía 17 años y fue tratada con
morfina para paliar los dolores. Shipman estaba casado y tenía cuatro hijos.

LUIS ALFREDO GARAVITO CUBILLOS, “LA BESTIA”, colombiano, asesinó al
menos 189 niños y adolescentes de entre 6 y 16 años, casi todos varones, en
varios departamentos de Colombia y Ecuador. El mayor asesino en serie de
Colombia, embaucaba a los niños, todos de origen humilde, ofreciéndoles
comida o dulces, y los llevaba a parajes apartados donde los violaba, asesinaba
y enterraba sus cuerpos.
En 1988, aparecieron los primeros restos en Pereira (Colombia). Se encontraron
un total de 36 cuerpos. En octubre de 1999, Garavito fue detenido y confesó el
asesinato de 140 niños. El 17 de enero de 2000, Garavito, que ya se había
confesado autor de la muerte de 182 niños, se atribuyó además los crímenes de
ocho niños más por los que se culpaba a otros cinco hombres.
Pero los investigadores a cargo de su caso advierten de que el asesino en serie
es una persona que sufre una obsesión y que coleccionaba recortes de prensa
sobre asesinatos de niños, por lo que no descartan que pueda estar
atribuyéndose crímenes que no le corresponden. Sin embargo, tras investigar las
pistas que él les daba, siempre acababan encontrando restos de niños donde él
les indicaba.
Luis Alfredo Garavito Cubillos fue condenado el 26 de mayo de 2000 a 835 años
de prisión en las primeras 32 causas judiciales que afrontó por la violación y
muerte de 189 niños en menos de un decenio. En noviembre de 2001, fue
condenado a 1.853 años de prisión por el asesinato de 172 niños. Hasta el juicio
la fiscalía había comprobado su autoría en 138 asesinatos, pero el
procedimiento siguió abierto. En agosto de 2003, confesó que quitó la vida a
otros 23 niños y a cinco adultos.
El 29 de septiembre de 2004, un juez penal de Villavicencio (capital del
departamento del Meta), donde cometió algunos de los asesinatos y abusos
sexuales, le condenó a 31 años de prisión por el homicidio de seis niños,
aunque sobre él pesan otras sesenta condenas. este juez se abstuvo de
condenar al asesino por otros siete crímenes, debido a que los restos de las
víctimas no fueron identificados. Según fuentes de la investigación, Garavito fue
violado durante su adolescencia y era alcohólico.
Garavito estuvo preso en una cárcel de Villavicencio hasta 2002, cuando fue
trasladado al penal de alta seguridad de Valledupar (norte) y más tarde a Calarcá
(oeste de Colombia).

JAVED IQBAL, ingeniero químico pakistaní, fue juzgado y condenado a muerte en
marzo de 2000 por la violación y asesinato de 100 niños y jóvenes en su país
natal. Iqbal actuaba junto a otros dos compinches, ambos adolescentes, que
también fueron hallados culpables y condenados a altas penas de cárcel.

YANG XINHAI.- Un asesino en serie que mató a 67 personas fue sentenciado a
muerte por el tribunal de la ciudad de Luohe, provincia central de Henan, el 2 de
febrero de 2004. Yang Xinhai, de 35 años, asesinó a 67 personas e hirió a otras
10 en una serie de crímenes en los que el móvil era violar a las víctimas y
robarles sus pertenencias.
Yang fue acusado de perpetrar 26 crímenes en Henan y en las provincias
nororientales de Shandong, Anhui y Hebei desde 1999 hasta su detención el 3
de noviembre de 2003 en la ciudad de Cangzhou (Hebei), después de que la
policía lo reconociera en una feria local.
El condenado, originario de Henan y ex presidiario, estaba considerado por la
policía como uno de los asesinos en serie más peligrosos de la historia reciente
de China y había pasado varios años en prisión y en un campo de trabajo por
violación, allanamiento de morada y robo a mano armada.
Tras su liberación en 1999, y después de que su novia lo abandonara por su
pasado criminal, empezó a asesinar con métodos crueles, hasta el punto de
exterminar a familias enteras de campesinos. Según la policía, Yang es un
vagabundo perturbado, de carácter introvertido, que disfrutaba matando y que
incluso llegó a desplazarse en bicicleta de un asesinato a otro a principios del
2000.

ZHANG GUANQING.- Presunto asesino de 65 personas, Zhang Guanqing es
buscado por la policía de cuatro provincias chinas (Shandong, Hebei, Henan y
Anhui) por asesinato y violación y es considerado el mayor asesino en serie de la
historia de la República Popular de China. Se da el agravante de que fue
sentenciado en el pasado a varios años de trabajos forzados en un campo de
reeducación "laogai" por homicidio y violación, pero fue amnistiado por motivos
desconocidos.

ANDREI CHIKATILO, "EL CARNICERO DE ROSTOV", fue condenado a muerte en
octubre de 1992 por el asesinato de 52 personas. La sentencia fue ejecutada el
16 de febrero de 1994. Chikatilo era un tranquilo profesor y padre de familia ruso,
militante del Partido Comunista, que entre 1978 y 1990 acabó con la vida de 21
muchachos, entre los 8 y los 16 años, 14 chicas, entre los 9 y los 17 y 17
mujeres. Torturaba a sus víctimas antes de violarlas y mutilarlas, tras lo cual
ingería parte de los cuerpos. Todos sus crímenes tuvieron lugar en Rusia,
Ucrania y Uzbekistán.

ANATOLI ONOPRIYENKO, ucraniano, asesinó a 52 personas, entre los que se
encontraban diez niños y cuatro ancianos, entre 1989 y 1996. Los psiquiatras
encargados de examinarle, aseguraron que Onopriyenko estaba en su sano
juicio, cuando cometió los crímenes y que en muchos casos actuó con
premeditación y alevosía. El móvil aparente era el robo, aunque muchas de sus
víctimas no tenían objetos de valor. En abril de 1999, fue condenado a pena de
muerte, pero la sentencia no se hizo efectiva porque en 2000, se abolió la pena
de muerte en Ucrania.

ROBERT WILLIAM PICKTON .- La fiscalía canadiense acusa a Robert William
Pickton, un porquero, de ser el peor asesino en serie de la historia de Canadá
con 27 acusaciones de asesinato. Las víctimas son parte de las más de 65
prostitutas que desaparecieron de las calles de Vancouver entre la década de los
80 y 2001.
Tras años de investigaciones y protestas de familiares y trabajadores sociales,
que acusaron a la policía local de Vancouver de falta de interés en el caso, la
Policía Montada detuvo en febrero de 2002, a Robert William Pickton, de 55 años,
como el principal sospechoso de la desaparición y muerte de varias mujeres.
Después de un año de excavaciones en la granja de cerdos que Pickton posee
cerca de Vancouver, la fiscalía canadiense añadió nuevos nombres a la lista de
casos atribuidos a Pickton. Las autoridades advirtieron que el caso no estaba
cerrado y que podría enfrentarse a nuevas acusaciones de asesinato en primer
grado relacionadas con las desaparecidas, ya que en la granja se encontraron
muestras de ADN de al menos 31 de las desaparecidas.

PETER KÜRTEN, "EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF".- Fue condenado a nueve
penas de muerte y decapitado en 1931. Asesinó alrededor de 50 niños y solía
beber la sangre de sus víctimas, ya que padecía hematodipsia (obsesión
compulsiva por consumir sangre, asociada con desvíos sexuales). Su cadena de
crímenes se produjo entre 1925 y 1930. Confesó todo a su mujer cuando vio su
retrato robot en los periódicos.

GARY LEON RIDGWAY.- El "asesino de Green River", estadounidense de 54
años, admitió en octubre de 2003 haber dado muerte a 48 mujeres en los
ochenta, lo que le convierte en el mayor asesino en serie de EEUU. Su confesión
se debió a un acuerdo judicial para librarse de la silla eléctrica a cambio de la
cadena perpetua, a la que fue condenado en diciembre siguiente.
La mayoría de las víctimas eran prostitutas, a las que odiaba y "quería matar el
mayor número posible", dijo. Casi todos los crímenes ocurrieron en el estado de
Washington, durante la primera cita con las prostitutas en casa del asesino o en
un camión de su propiedad. Ridgway, que era chapista de profesión, estranguló
a varias después de mantener relaciones sexuales con ellas.
Era considerado sospechoso desde 1984, pero no fue detenido hasta el 30 de
noviembre de 2001, cuando las pruebas de ADN lo vincularon con algunos
crímenes. Había sido acusado de siete, pero se le consideraba sospechoso de
otros 49 entre 1982 y 1984, además de otros homicidios, entre ellos el de dos
mujeres en 1990 y 1998, que fueron esclarecidos con la ayuda de Ridgway.
El 18 de diciembre de 2003, Gary Leon Ridgway, fue sentenciado a cadena
perpétua. Ridgway evitó la pena de muerte por un acuerdo con la justicia
mediante el cual ayudó a la policía a la localización de los restos de sus víctimas,
asesinadas en las últimas dos décadas.
Se le describe como un hombre aficionado a orgías, al alcohol, la caza y la Biblia.
Según la policía, Ridgway, de complexión frágil, 70 kilos de peso y 1,55 metros
de estatura, era aficionado a las prostitutas, de las que hablaba con frecuencia a
sus amigos.
Asimismo, continuamente instaba a sus compañeros de trabajo a asistir a la
iglesia y buscar la salvación eterna. Le gustaba ir de puerta en puerta
promoviendo a su iglesia Pentecostal, y según su segunda esposa, de la que se
divorció en 1981, veía la televisión con una Biblia en su regazo y frecuentemente
lloraba después o durante los servicios religiosos a los que asistía.

WALTRAUD WAGNER, “LA BRUJA” O “EL ANGEL DE LA MUERTE”, e IRENE
LEIDOLF, ambas austríacas y ayudantes de enfermera, fueron detenidas el 7 de
abril de 1989 junto a otras dos compañeras, Stefanie Mayer y Maria Gruber, bajo
la acusación de provocar la muerte a 42 ancianos enfermos entre 1983 y 1989 en
el hospital vienés de Lainz. Las acusadas, ayudadas casi siempre por Wagner,
suministraban grandes dosis de calmantes (como Valium, Rohypnol y Dominal
Forte) con el supuesto objetivo de poner fin a su sufrimiento.
El 15 de mayo 1992 el Tribunal Supremo de Austria confirmó, en segunda
instancia, la condena de marzo de 1991 a cadena perpetua para dos de las
enfermeras: Waltraud Wagner, considerada culpable de quince asesinatos y 17
tentativas, e Irene Leidolf de cinco asesinatos y dos intentos. Stejanija Mayer fue
condenada a 20 años de cárcel y Maria Gruber, a la que sólo se atribuyen dos
intentos, tuvo su sentencia reducida de quince años de cárcel a trece.

MARCEL PETIOT, francés, prometía ayuda a familias judías para escapar de la
Francia ocupada por los nazis. Robó, asesinó y quemó en su caldera a 27
personas hasta que, en marzo de 1944, fue detenido por la Gestapo.

TED BUNDY, estadounidense, un simpático y conquistador estudiante de
Derecho, que violó y asesinó a más de 20 mujeres jóvenes, la mayoría
estudiantes y tres de ellas colegialas, entre enero de 1971 y febrero de 1978 en
varios estados de EEUU. Fue ejecutado en silla eléctrica el 24 de enero de 1989.
Según algunas fuentes, sus víctimas podrían ser 36.

THIERRY PAULIN, francés, asesinó a dieciocho ancianas en París entre 1984 y
1987. Detenido en diciembre de 1987 en el centro de París, se confesó autor de
veintiún asesinatos, aunque sólo estaba acusado de 18. Los asesinatos de
ancianas crearon una verdadera sicosis en la capital. Toxicómano y juerguista
noctámbulo, Paulin penetraba en las viviendas de las ancianas, en su mayoría
octogenarias, para robarles sus ahorros y mantener así un lujoso tren de vida. El
asesino, natural de la isla Martinica (Antillas francesas), murió el 17 de abril de
1989 a causa del SIDA en un hospital de Frenes.

JEFFREY DAHMER, "EL CARNICERO DE MILWAUKEE", asesinó a 17 hombres,
la mayoría de raza negra, en los años 80 e inicio de los 90. Contactaba con ellos
en bares gays donde les invitaba a su casa, una vez allí, les drogaba, violaba y
asesinaba. Dahmer practicaba la necrofilia y finalmente se comía los cuerpos. La
última de sus víctimas logró escapar y le denunció. En su apartamento se
encontraron tres cuerpos disolviéndose en ácido y siete calaveras. Fue
condenado a 900 años de prisión, pero fue asesinado en 1994, cuando apenas
llevaba dos años de cárcel.

MOHAMED BASIDJE, ALIAS "BIYE" Y ALI GHOLAMPOOR.- Un tribunal de Teherán
condenó el 14 de octubre de 2004 a la pena capital al mayor asesino en serie de
Irán, acusado de haber segado la vida de diecisiete menores de edad, una
prostituta y dos compañeros de trabajo. Mohamed Basidje, alias "Biye",
secuestraba niños y adolescentes, en su mayoría descendientes de refugiados
afganos, en barrios marginales de Teherán con ayuda de un cómplice, Ali
Gholampoor, condenado a quince años de prisión.
Mediante tretas y artimañas, el infanticida llevaba a sus víctimas a una zona
desértica cercana a la capital iraní y allí las violaba y asesinaba a golpes. Una vez
cometido el crimen, enterraba sus cuerpos en la arena y depositaba encima un
animal muerto para disimular el mal olor que emanaba de los cadáveres.
Tras su detención, en septiembre de 2004, "Biye" confesó haber asesinado
durante un año a al menos 22 menores, además de a una prostituta y a dos
hombres que trabajaban con él en la fábrica de ladrillos de Jatun Abad, al sur de
Teherán. El equipo de agentes de los servicios especiales y de perros
entrenados para la búsqueda de desaparecidos sólo localizaron 17 cadáveres.

MICHAELA ROEDER, “EL ANGEL DE LA MUERTE”, enfermera alemana, fue
condenada a cadena perpetua en 1989 por el asesinato de 15 pacientes
inyectándoles Catapresan, fármaco que frena la actividad del corazón. Los 17
asesinatos (15 probados) ocurrieron en la unidad de vigilancia intensiva del
hospital San Pedro, de Wuppertal (RFA), entre el 6 de febrero de 1984 y el 5 de
febrero de 1986.
La propia Michaela confesó tras su detención, el 14 de marzo de 1986, que aplicó
la inyección mortal a ocho pacientes, todos ellos recién operados y sin
esperanzas de vida, y que lo hizo para ahorrarles sufrimientos.

ROBERT LEE YATES.- Estadounidense de 50 años, asesinó a 15 personas. Fue
condenado el 3 de octubre de 2002 a morir mediante inyección letal en el estado
de Washington por la muerte de dos mujeres en Tacoma en 1997 y 1998. La
condena fue dictada por el mismo jurado que lo sentenció en 2000 a 408 años
de cárcel por el asesinato de otras 13 personas, principalmente prostitutas, entre
los años 70 y 90. Un día antes del veredicto, Yates, padre de cinco hijos, señaló
ante el jurado que estaba arrepentido de haber quitado la vida a "tantas personas
maravillosas e importantes".
Durante el juicio, el ex piloto de helicópteros de la Guardia Nacional reveló que
envolvía la cabeza de sus víctimas con bolsas de plástico, las mataba de un
balazo y después mantenía relaciones sexuales con los cadáveres. En 2000
Yates, quien aseguró haber encontrado a Dios en la cárcel, confesó haber dado
muerte a 10 prostitutas en Spokane entre 1996 y 1998. También dijo haber
asesinado a una pareja en 1975 así como a otra mujer en 1988.

CHARLES CULLEN .- El 2 de marzo de 2006, Charles Cullen, enfermero de 46
años que asegura haber dado a muerte a más de 40 pacientes desde que 1987
hasta su detención en 2003, fue condenado en EEUU a once penas de cadena
perpetua consecutivas. La condena, por la cual no podrá aspirar a la libertad
condicional hasta dentro de 400 años, fue dictada por el juez Paul Armstrong,
quien señaló que el condenado "abusó de los antiguos fundamentos de los
profesionales de la salud".
Cullen fue acusado del asesinato de 22 personas en el estado de Nueva Jersey
y del intento de homicidio de otras tres, aunque ha confesado haber tomado
parte en unas 40 muertes. Tras recibir esta condena, Cullen debe enfrentarse a
otro juicio en su contra en el estado de Pensilvania, donde se le acusa de siete
muertes y tres intentos de homicidio.
El asesino se libró de que se solicitara la pena de muerte tras llegar a un
acuerdo con la Fiscalía mediante el cual se comprometió a facilitar información
para poder aclarar sus propios crímenes. Su confesión dió lugar a una
investigación masiva en Nueva Jersey y Pensilvania, que puede llevar a la
exhumación de cadáveres y la revisión de historiales médicos.
En diciembre de 2003 declaró ante el juez por la muerte de Florian Gall, un vicario
en el condado de Hunterdon, y por intentar matar a una mujer en el Somerset
Medical Center, en Somerville, mediante sobredosis de un medicamento para
afecciones cardíacas. Cullen trabajó algo más de un año en dicho centro médico,
pero fue despedido el 31 de octubre, después de una investigación interna
abierta tras los resultados anormales en las pruebas de laboratorio efectuadas a
varios enfermos. Según sus declaraciones, actuó así para aliviar el dolor y
sufrimiento de los enfermos.
El enfermero trabajó en otros tres hospitales de Nueva Jersey, además de dos
centros médicos de Pensilvania. En total, Cullen habría trabajado en diez
hospitales de ambos estados desde 1987. Cullen admitió haber utilizado dosis
letales de medicamentos para matar a sus pacientes, ya que pretendía "aliviar el
dolor y el sufrimiento" de los enfermos, aunque se determinó que no todas sus
víctimas sufrían enfermedades graves.
A pesar de la labor de los investigadores y la colaboración del asesino, no se ha
podido establecer con seguridad la magnitud de los crímenes, por las lagunas
de memoria de Cullen y por la ausencia o imprecisión de los registros médicos.
Cullen había sido despedido de cinco trabajos como enfermero y había
renunciado a otros dos, a raíz de las dudas sobre su desempeño profesional.
Sin embargo, las clínicas y hospitales donde prestó servicios nunca
compartieron la información respecto a Cullen, lo que le permitió encontrar un
nuevo trabajo y continuar con sus crímenes.
En 2006 hay cerca de 20 demandas abiertas contra centros sanitarios en los que
Cullen trabajó y cometió sus asesinatos.

KASPARS PETROVS, "EL Raskolnikov de Riga" .- En febrero de 2005, comenzó
en Letonia el juicio de un asesino en serie que mató a 38 ancianas para
robarlas.
Kaspars Petrovs, de 29 años, confesó que se dedicaba a seguir por la calle a
mujeres de edad avanzada bien vestidas hasta su casa y, tras cerciorarse de que
vivían solas, se presentaba como empleado de la compañía de gas, las
asesinaba y las robaba.
Petrovs, con antecedentes penales por atraco y llamado por la prensa "el
Raskolnikov de Riga", en alusión al personaje de la novela de Dostoyevski
"Crimen y castigo", cometió 38 asesinados en la capital letona en los últimos dos
años.
En total, es acusado de 53 episodios, que también incluyen otros ocho intentos
de asesinato, varios casos de atraco y el robo de objetos por un valor total de
35.000 dólares. Según la legislación de Letonia -que ha suspendido la pena de
muerte-, puede ser condenado a penas desde 15 años de prisión con
confiscación de bienes hasta la cadena perpetua.

STEFAN L.- Enfermero de 26 años conocido como “el enfermero de la muerte”
mató al menos a 29 pacientes en tan sólo 18 meses, en el hospital de
Sonthonfen, Alemania, según él “por compasión”, al inyectarles una solución
letal. La Policía de Kempten, Baviera (Alemania) reveló estos datos en febrero de
2005.
La Fiscalía de Kempten acusa al enfermero de asesinato en seis casos, de
homicidio en otros 22 y en otro de homicidio consentido, después de haber
exhumano los 42 cadáveres de personas fallecidas desde principios de 2003, y
de constatar en 23 de ellos, la presencia de medicamentos que no habían sido
prescritos y que, combinados, tuvieron un efecto mortal.
El enfermero admitió ser responsable de la muerte de 16 personas que habría
cometido para librar de su sufrimiento a pacientes gravemente enfermos, pero
en seis casos la enfermedad no era grave, y seis de los pacientes estaban
conscientes cuando les mató. Stefan fue sometido en un análisis psiquiátrico.

HUANG YONG.- La justicia china ejecutó el 26 de diciembre de 2003, de un
disparo en la cabeza a Huang Yong, de 29 años, acusado de matar a 17
adolescentes en la provincia central china de Henan. Huang había sido detenido
el 22 de noviembre de 2003 y condenado a la pena máxima el 9 de diciembre.
En 2002-2003, Huang asesinó a adolescentes a los que conocía a través de
Internet o de salas de recreo, que convencía para que visitaran su casa con
promesas de trabajo o regalos, y una vez allí los ataba, estrangulaba,
descuartizaba y posteriormente los enterraba en su jardín o bajo el suelo de su
vivienda, lugares donde se encontraron 17 cadáveres (aunque Huang confesó
haber matado a 25).
Huang fue arrestado después de que Zhang Liang, de 16 años y presunta víctima
número 26, lograra escapar e informar a la policía local. Zhang relató que,
después de tres días de torturas y varios intentos de estrangulamiento, pidió
clemencia a su asesino, tras asegurarle que estaría dispuesto a adoptarle como
padre y a servirle toda su vida.

YOO YOUNG-CHUL.- La policía surcoreana arrestó en julio de 2004, a un
presunto asesino en serie sospechoso de 19 homicidios en poco más de un
año, la mayoría de mujeres y personas adineradas. Yoo Young-chul, de 33 años,
tras su arresto confesó ser responsable de las muertes que habían sembrado el
pánico en Seúl.
El sospechoso albergaba un profundo odio a las mujeres y a los ricos desde que
le abandonó su esposa en 2002, mientras se hallaba en prisión por robo. Yoo
afirmó que había pensado en matar a su ex mujer pero desechó la idea en
consideración por el hijo de 11 años de ambos.
A cambio optó por prostitutas y personas de los mejores barrios de Seúl, porque
atribuía su baja condición y su mala suerte a la gente adinerada.

null
Get Premium Tickets at TicketsNow

Your Ad Here
This file is not intended to be viewed directly using a web browser. To create a viewable file, use the Preview in Browser or Publish to Yahoo! Web Hosting commands from within Yahoo! SiteBuilder.