Matrimonio por conveniencia



Marcos no encuentra su ropa. Abril le dice que se la lavó toda como ofrenda
de paz. La ropa queda totalmente arruinada. Marcos se desespera ya que
tiene una importante presentación ante ejecutivos brasileños. Puede
rescatar un equipo informal "caribeño" que, según Abril, va a hacer juego
con los cariocas.

Santiago va a buscar a Marcos y al estacionarse en la puerta del edificio
choca con Vera. Ambos se atraen. Se intercambian tarjetas por trámites del
seguro y se separan.

Llegan Marcos, Santiago y Rubén (protestando por el aspecto de Marcos) a
la presentación. A los brasileños les encanta el look de Marcos. Terminan
quitándose el saco, la corbata y la camisa para quedar en divertidas
playeras sin mangas. Rubén feliz por lo bien que llevó adelante la
exposición Marcos. Santiago siente que le salió bien de casualidad. Marcos
lo goza.

Rubén y Marcos son invitados a almorzar por los brasileños, quienes
partirán esa tarde para San Pablo. Pero antes de salir reciben una llamada
que les comunica que su vuelo se demorará unas horas por desperfectos
técnicos. Marcos invita a todos a su casa que se encuentra hecha un caos:
muebles apilados, baldes, trapos y Abril en cuatro a gatas tratando de
sacar el agua ya que inundó el departamento por un descuido al lavar la
ropa.

Rubén confunde a Abril con la esposa de Marcos: no sabía que éste era
casado, le debe un aumento por bono familiar. Marcos obliga con gestos a
Abril a seguirle el juego y fingen delante de Rubén y los brasileños ser un
matrimonio perfecto. Estando ambos ocupados, llega Sara y revela la
verdad involuntariamente ante Rubén (los brasileños no la escuchan).
Rubén les hace pagar el engaño poniéndolos en todo tipo de aprietos con
preguntas y cuestionamientos interminables. Con dificultad se van zafando
hasta que llega un momento en que tienen que besarse. Esto no se da,
gracias a una oportuna





















intervención del gato. Al salir, Rubén le dice a Marcos que se las va a pagar.

Felipe va a la tienda de antigüedades. Embobado con Vera, le
compra una cabeza de alce y la engancha para que le pase a cobrar por el
bar. Santiago aprovecha la tarde libre para salir con Vera. La invita al cine.
Ella acepta encantada, pero le pide que la vaya a buscar al bar de Felipe.
Felipe prepara todo para el encuentro, cena incluida, pero Vera le dice que
tiene que salir. Llega Santiago y, aprovechando que Vera fue al baño, Felipe
le inventa toda una historia que hace que el muchacho huya despavorido.
Terminan cenando juntos. Felipe muy entusiasmado; pero Vera le sale con
que por primera vez cree que puede tener un amigo varón. Gran desilusión
de Felipe.

Abril y Marcos discuten acaloradamente por el descubrimiento de Rubén.
Ella se defiende ya que le tocó la peor parte: hacerse pasar por su mujer, lo
que jura y perjura que jamás se va a repetir.