Una vida de conspiraciones y guerras que acabará en la horca

Bagdad, 5 nov (EFE).- Sadam Husein, que ostentó durante 24 años el
máximo poder en Irak y hoy acaba de ser condenado a muerte, nació en Al
Awja, una aldea dependiente de Tikrit, ciudad musulmana suní situada a
150 kilómetros de Bagdad, el 28 de abril de 1937.

Nacido en el mismo lugar que el legendario Saladino, y descendiente de
una familia de campesinos, a la muerte de su padre fue educado por su tío,
Khairallah Tolfah, que luego sería gobernador de Bagdad.

En 1956, a los 19 años, se adhirió al partido Baaz y ese mismo año tomó
parte en un fracasado golpe de Estado contra el rey Faisal II. Dos años
más tarde, participó en otro atentado contra Abdul Karim Kassem, verdugo
del monarca y cabeza del nuevo régimen golpista.

Acusado de complot, fue condenado a muerte en rebeldía en febrero de
1960, tras lograr escapar, vestido de mujer y a través de Siria, a Egipto,
donde las autoridades le concedieron asilo político.

Una vez en El Cairo, concluyó sus estudios secundarios y fue admitido en
la Escuela de Derecho -acabaría sus estudios de abogacía años después,
en 1968-, donde se relacionó con jóvenes miembros del Partido Baaz
egipcio, de inspiración izquierdista y panárabe.

En febrero de 1963 los baazistas se alzaron con el poder y Sadam regresó
a Irak, asumiendo el mando de la organización militar del partido. Aunque
el Baaz fue momentáneamente derrocado y Sadam enviado a prisión,
protagonizó otro golpe en 1968, y esta vez se hizo con el poder.























En noviembre de 1969 Sadam fue nombrado vicepresidente del Consejo
del Mando Supremo de la Revolución, convirtiéndose así en el "número
dos" del régimen, tras el presidente, el general El Bakr.

El nuevo régimen pronto se aproximó a la Unión Soviética, y en 1972 firmó
un Tratado de Amistad y Cooperación entre los dos países, a la vez que se
lograron acuerdos con Alemania Federal, Japón y Estados Unidos.

El 16 de julio de 1979, el presidente El-Bakr dimitió por motivos de salud.
Husein asumió entonces los títulos de Jefe de Estado, presidente del
Consejo del Comando Revolucionario, primer ministro, comandante de las
fuerzas armadas y secretario general del partido Baas.

Quince días después, una conspiración urdida en las propias filas del
recién nombrado máximo dirigente de Irak se zanjó con la ejecución de
treinta y cuatro personas, entre ellas miembros del Ejército y algunos de
los más íntimos colaboradores de Sadam Husein.

El 22 de septiembre de 1980, y tras una serie de incidentes fronterizos con
Irán causados por la disputa de la región petrolera de Chatt-el Arab, Irak
declaró la guerra a Irán.

En el conflicto, durante el cual Sadam aumentó la importación de armas de
Occidente, utilizó gases tóxicos en el frente y estrechó lazos con los
regímenes árabes moderados. La guerra entre los dos países duró ocho
años (el alto el fuego se firmó el 20 de agosto de 1988) y en él perdieron la
vida más de un millón de personas.

El 2 de agosto de 1990, apenas dos años después del final de la
contienda, tropas iraquíes a las órdenes de Sadam Husein invadieron al
vecino emirato de Kuwait, el principal sustentador financiero de Irak durante
la guerra con Irán.

Pero en ese periodo, Kuwait frustraba en el seno de la Organización de
Países Exportadores del Petróleo los deseos iraquíes de recortar la
producción para elevar el precio del barril en el mercado.

La crisis originó un grave conflicto internacional, con el desplazamiento de
efectivos militares de varios países al Golfo. Vencido por los aliados
occidentales liderados por Estados Unidos, Husein tuvo que aceptar el
embargo económico impuesto contra su país desde la ONU, organismo
que, al mismo tiempo, acordó inspeccionar y desmantelar el programa
armamentístico (biológico y químico, especialmente) del país árabe.

Finalizada la guerra, Sadam tuvo aún que enfrentarse dentro de su país con
las revueltas chií y kurda, que no dudó en reprimir duramente.

Entre 1991 y 1992, EEUU, Reino Unido y Francia establecieron, sin el
respaldo de una resolución de la ONU, dos zonas de exclusión aérea al
norte del paralelo 36 y al sur del paralelo 32 con el objetivo declarado de
proteger a la población kurda y shíi.

La prohibición aliada fue desde su entrada en vigor permanente fuente de
conflictos que se saldó con el derribo de algunos aviones de ambos
bandos, a los que se sumaron los duros efectos del embargo económico
que se intentaron suavizar con el programa "petróleo por alimentos".

Ni la debilitada situación económica ni la situación postbélica mermaron el
éxito de Husein en las urnas, y el 15 de octubre de 1995 el presidente
iraquí lograba el apoyo del 99,96 por ciento de la población, en un
referéndum, primero en la historia de Irak, celebrado para su continuidad
en el poder hasta el año 2002.

Dos meses antes, Sadam se había enfrentado a la traición de los maridos
de dos de sus hijas e íntimos colaboradores, Husein Kamel y Sadam
Kamel al-Majid, que en agosto de 1995 desertaron a Jordania.

La negativa de los países occidentales a conceder asilo político a los dos
yernos de Sadam, pese a recibir información militar secreta, precipitó en
febrero de 1996 el regreso de esos a Bagdad, donde perecieron en un
asalto, en el que murieron además el padre de los traidores y otros
familiares.

En 1997 comenzaron las desavenencias del régimen con la UNSCOM, la
comisión de la ONU encargada de supervisar el desarme de Irak -ante la
sospecha de que buscaba armamento químico y nuclear-, unos
desencuentros que se prolongarían seis años y que servirían como
pretexto a Estados Unidos para lanzar su invasión de Irak.

En enero de 2002, tras los atentados terroristas en Nueva York y
Washington, el 11 de septiembre de 2001, y la campaña de afgana contra
el régimen talibán, el presidente de Estados Unidos, George Bush, puso
en marcha la "segunda fase contra el terrorismo internacional".

Bush acusó Irak de tener o desarrollar armas de destrucción masiva en
contra de las resoluciones de la ONU impuestas tras la Guerra del Golfo y
de mantener vínculos con el terrorismo internacional.

Sadam Husein, que negó las imputaciones, acusó a su vez a Bush de
manipular la supuesta amenaza que Irak representaba para la paz mundial
y añadió que lo único que Washington buscaba en Irak era el control del
petróleo en Oriente Medio.

El 20 de marzo de 2003, la coalición británico-estadounidense inició la
intervención militar sobre Irak con un bombardeo inicial sobre Bagdad.

El paradero de Sadam Husein se convirtió entonces en una incógnita hasta
que el día 4 del mismo mes, las cámaras de la televisión iraquí mostraron
al dictador, rodeado de incondicionales, y paseando por las calles de la
ciudad.

El 8 de abril, un día antes de que las fuerzas estadounidenses alcanzaron
el corazón de Bagdad, un bombardero B-1 lanzó cuatro bombas de
perforación de bunkers contra un edificio de la capital iraquí, donde se
suponía que Sadam Husein estaba reunido con otros jerarcas del régimen,
y entonces desapareció.

El 13 de diciembre de 2003, Sadam Husein fue capturado en una granja de
la ciudad de Ad Duar, a unos 15 o 30 kilómetros de Tikrit, su ciudad natal.
Según la coalición militar, fue un miembro de una familia cercana a Sadam
quien lo delató.

Las tropas hallaron al dirigente iraquí escondido en un subterráneo
camuflado con tierra y ladrillos, de entre 1,80 y 2,40 metros de profundidad
y dotado con un conducto de ventilación.

Sadam, que no opuso resistencia alguna, apareció sucio y desorientado
cuando fue capturado. Posteriormente fue sometido a un exhaustivo
reconocimiento médico y a una prueba de ADN, que confirmó su identidad.

Quince días después, el 1 de enero de 2004, el Pentágono le reconoció
como "prisionero de guerra", y el 30 de junio traspasó su custodia judicial
al nuevo Gobierno provisional iraquí.

Durante 24 meses, Sadam permaneció bajo custodia de las fuerzas
estadounidenses, a la espera de ser juzgado por un Tribunal Especial
iraquí, auspiciado por Estados Unidos, que el 19 de octubre de 2005 inició
el proceso contra el ex dictador.

El presidente iraquí se casó dos veces, en 1963 con su prima carnal Sajida
Khairalla, hija del tío que le adopto, y maestra de escuela de profesión, con
la que tuvo dos hijos y dos hijas, Raghah y Rana -que tras el
desmoronamiento del régimen fueron acogidas por el rey Abdalá II de
Jordania-, y en 1988, con una mujer también de su clan, Samira Fadel
Shahbandar, que le dio otra hija, y que actualmente vive en Beirut.

Sus hijos mayores Uday y Qusay, considerados los hombres más
influyentes de su régimen, fueron murieron en Mosul el 22 de julio de 2003
por disparos de las fuerzas estadounidenses en Irak, tras ser delatados a
cambio de 15 millones de dólares de recompensa por cada uno de ellos.
EFE

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