Cae gravemente herido novillero Jairo Miguel en Feria de San Marcos.
Fotos: burladerodos.com / Armando Landín Miranda
Por Fernando Barrera. Enviado.
El toreo demostró hoy que es una actividad de hombres, aunque se
tenga cara de niño, el español Jairo Miguel, de 14 años de edad, fue
gravemente herido en la novillada inaugural de la Feria Nacional de
San Marcos 2007. Un aire enrarecido venteaba en la novillada
inaugural en la que además del albaceteño, torearon el colombiano
Ricardo Rivera y los locales José Manuel Montes y Mario Aguilar,
quien a la postre fue el único que cortó oreja. Jairo había estado muy
aseado en su primer novillo, de la ganadería de Chinampas,
voluntarioso con el capote y ágil con las banderillas y pese a no tocar
pelo, la gente entendió la faena del espigado joven y lo premió con
una salida al tercio. Necesitado de triunfos y contratos el hijo del
matador Sánchez Cáceres salió dispuesto a entregar su vida, y en el
afán de triunfo no midió los terrenos de "Hidrocálido", pues quedó en
el viaje natural del novillo y aunque quiso cambiarle el viaje con una
larga de rodillas, no lo pudo lograr. El novillo metió hasta la cepa del
pitón poco más abajo de la boca del estómago, campaneó por largos
instantes al novillero quien cayó boca abajo en la arena, mientras el
astado seguía su viaje natural.
Inerte quedó unos instantes hasta que las asistencias llegaron a
auxiliarle y al momento de levantarle se dio una profusa hemorragia
que le salía del abdomen. El burel, que seguía galopando a lo largo
del anillo provocó que la debida asistencia al novillero fuera un caos,
e incluso el propio torero se levantó e ingresó al callejón por un
burladero, en ese momento un desgarrador grito calló las voces de
las poco más de dos mil personas asistentes. No es metáfora,
respiraba por la herida y mientras su padre y un paramédico lo
trasladaban a la enfermería de la plaza, lo único que se escuchaba
era "que me muero papá que me muero". Un preliminar parte
médico del doctor Carlos Hernández determinó que la herida de
"Hidrocálido" fue penetrante de tórax con pulmón izquierdo expuesto,
estado de salud muy grave. En estos momentos el torero está
siendo atendido en la Clínica Guadalupe y hasta el momento lo único
que se sabe es que su vida pende de un hilo. En tanto, Mario Aguilar
se presentó ante sus paisanos con buenas formas, toreando
despacio y con un valor sereno que le hizo merecedor de una oreja
ganada a ley. Con su segundo estuvo empeñoso, pero la poca
movilidad del de Chinampas, le impidió un mayor triunfo. Montes,
con un toreo bullanguero y festivo, agradó a la concurrencia, pero sus
fallos con el acero le dejaron únicamente con dos vueltas al ruedo.
El caleño Rivera pechó con lo peor del encierro, dos toros parados y
con mucho peligro y el público le reconoció su esfuerzo con sendas
ovaciones.
REPORTE MEDICO MAS RECIENTE
Según las primeras revisiones hechas por el doctor Carlos
Hernández Sánchez, jefe de los Servicios Médicos de la Plaza
Monumental de Aguascalientes, el estado de salud del novillero
español Jairo Miguel es sumamente grave, pero estable.
El galeno explicó que el pitón del novillo de nombre "Hidrocálido"
perforó el pulmón izquierdo, pasó muy cerca de la arteria aorta y
presentó una pequeña incisión en el corazón, lo cual complica su
estado de salud.
Jairo Miguel, de 14 años de edad, es atendido en la Clínica
Guadalupe de esta ciudad y será operado por un lapso de cuatro
horas, y será hasta las 72 siguientes cuando se determine sí el
peligro de muerte ya pasó.
A las afueras de la clínica está el novillero Octavio García "El Payo",
quien reconoció que al momento de ver a su compañero empitonado
supo que la cornada era grave.
"Fui el primero en llegar a recogerlo, me asustó mucho algo que
colgaba y que le salía del pecho por la boca del estómago, después
me enteré que era un pedazo de pulmón", aseveró.
"El Payo" agregó que no cabe duda que esta profesión es para
hombres, y que ellos como toreros saben que percances así pueden
suceder en cualquier momento, "pero impresiona y lo único que se
puede hacer es sobreponerse y demostrar carácter".
Por el nosocomio han desfilado tanto ganaderos como personal de la
plaza de toros, mientras que el padre del novillero, el matador en
retiro Antonio Sánchez Cácerez, se encentra afuera del quirófano en
espera de noticias de su vástago.
Hasta el momento a Jairo Miguel se le han suministrado tres
unidades de sangre tipo "A" Negativo, mismas que fueron obtenidas
del Banco de este mismo hospital y se busca a tres donadores que
reemplacen lo que se ha utilizado.
Una cornada de esta magnitud siempre impresiona. Pero más aún
tratándose de un chaval de 14 años de edad que llegó desde tan
lejos a labrarse un camino como torero. El percance de Jairo Miguel
sirve para recodar que la Fiesta tiene una fuerza tremenda; que es un
espectáculo donde la vida de un hombre pende de un hilo.
Cuando Jairo Miguel se plantó de rodillas para dar una larga
cambiada al octavo de la tarde, el drama de la fiesta irrumpió con una
fuerza inusitada y se apoderó del espectáculo. El novillero cacereño
no alcanzó a desviar lo suficiente la trayectoria de “Hidrocálido” que le
enganchó por el pecho, llevándoselo varios metros por delante
colgado de un pitón.
El rostro de Jairo tenía un rictus de dolor angustioso. Y todavía hizo un
esfuerzo por levantarse y trató de refugiarse en un burladero al tiempo
que las asistencias, como es lógico, se dispersaron cuando el novillo
hizo un amago de acomteter hacia el grupo de personas que habían
saltado al ruedo a auxiliar al torero herido.
En la tronera del burladero consiguieron izar a Jairo. El joven novillero
se quejaba tremendamente de la herida. Estaba lívido. Se notaba que
aquello era grave porque un hilillo de sangre manaba por debajo del
chaleco, a la altura del costado izquierdo. Las asistencias tuvieron
que recorrer medio redondel por el callejón para conducirlo hasta la
enfermería. Unos goterones de sangre quedaron en la arena.
Una cornada de esta magnitud siempre impresiona. Pero más aún
tratándose de un chaval de 14 años de edad que llegó desde tan
lejos a labrarse un camino como torero. El percance de Jairo sirve
para recodar que la Fiesta tiene una fuerza tremenda; que es un
espectáculo donde la vida de un hombre pende de un hilo. Y todo
ocurrió en segundos, cuando parecía que el extremeño iba a
remontar una primera faena de mucha importancia, sobrevino este
terrible desenlace.
Por delante del primer novillo de su lote demostró que posee madera.
Su toreo de capote tuvo donaire y si las verónicas de recibo fueron
sobrias, en el quite por tafalleras apostó, pasándose muy cerca los
pitones de un novillo bravo que no fue fácil.
La gente tardó demasiado en compenetrarse con el torero, que
estuvo firme y decidido en una faena valiosa, con visos de ser el
ejecutante un matador con cierto rodaje y no un chiquillo que apenas
comienza.
Cerca de las tablas demostró un interesante repertorio y cuajó varios
muletazos en un palmo, dotados de inteligencia y serenidad. Y la
oreja de ley que tenía ganada la perdió con la espada.
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