Carlos Loret de Mola

Primero Noticias, lunes a viernes, 6:00 a 9:00 horas, Canal de
las Estrellas

Nació en Mérida, Yucatán, México. Es licenciado en Economía
por el Instituto Tecnológico Autónomo de México(ITAM).
Es conductor del informativo matutino Primero Noticias (1:N) en
el canal 2 de Televisa, y del noticiero vespertino “ Hoy por Hoy”
en W Radio.

Ha sido corresponsal de guerra en Afganistán y Haití. En
Indonesia cubrió los desastres que ocasionó el Tsunami.

Es autor del libro “ El Negocio . La economía de México
atrapada por el narcotráfico” y coautor de “ Bitácora de Guerra”.

Su trayectoria profesional ha sido reconocida con el Premio
Nacional de Periodismo 2005 y con una Mención Especial en el



















Premio Nacional de Periodismo 2001; el Premio del Certamen
Nacional de Periodismo durante 2002, 2003 y 2004; el Premio
de la Asociación Nacional de Locutores en 2002 y 2003, el
Primer Premio Parlamentario de Periodismo en 1998, entre
varios otros.

Carlos Loret de Mola será desde el 11 de octubre el titular del
noticiero matutino del Canal de las Estrellas.
"He dado noticias importantes, pero nunca había recibido una
tan importante como ésta, sin duda se trata del reto más fuerte
de mi carrera, es ir al canal más importante de la televisión
mexicana, en un horario difícil, después de un programa exitoso
con dos comunicadores excelentes como Leonardo y Adela,
estoy nervioso te confieso, me impone el Canal 2", dijo Loret de
Mola.

El periodista retomará el nombre de Primero Noticias para este
espacio.

"No voy a inventar el hilo negro, es decir, habrá sección de
finanzas, de espectáculos, deportes, noticias internacionales,
política, vamos a hacer énfasis eso sí, en un periodismo de
mucho fondo, periodismo de investigación, va a haber muchos
reportajes, muchas entrevistas.

"Vamos a apostar por una forma que sea ágil, dinámica, y por
un fondo que sea de mucha crítica, por ahí estaremos
intentando transitar", aseguró.

En términos editoriales conservará al equipo que lo acompañó
en Nueva Visión, pero también habrá cambios y nuevos
colaboradores, en la conducción, él será el titular.

"Sí, están encomendándome la tarea de aventármelo solito y
pues yo lo que voy a tratar es de repartir mucho el juego, que
haya mucha gente involucrada."

"Todavía no quiero hablar de nombres porque estamos
platicando, estamos haciendo ofertas, estamos recibiendo
respuestas y vamos a esperar", informó el comunicador.

Su labor en radio no la dejará, sólo ajustará sus horarios al
nuevo reto que enfrentará todas las mañanas desde el 11 de
octubre.

De un tiempo a la fecha se ha ido percibiendo una nueva forma
de dar noticias en Televisa. Las protestas por su información
tendenciosa o distorsionada van quedando atrás, al tiempo que
en sus noticieros se reconocen opciones comprometidas,
profesionales, críticas, con intenciones honestas de recuperar
la credibilidad del auditorio. Carlos Loret de Mola forma parte de
este intento. El comunicador, de apenas 26 años, ha logrado
establecerse en importantes espacios y horarios de
comunicación; lo mismo en las mañanas en W Radio, que en la
noche por el Canal 4. Pese a su juventud, Loret de Mola posee
el talento necesario para cubrir estos horarios y perfilarse como
uno de los más importantes líderes de opinión del futuro.

Breve historia de un joven periodista

Carlos Loret de Mola nació el 17 de octubre de 1976 en Mérida,
Yucatán. Proviene de una ilustre familia de periodistas, de ahí
que desde pequeño haya aprendido a amar el olor de la tinta, el
sonido de las rotativas, pero sobre todo, el afán de informar, de
estar en los lugares donde ocurren las noticias y dar testimonio
de ello. “El primer regalo que me trajo Santa Claus fue una
máquina de escribir, a los dos meses de haber nacido.
Entonces estaba felizmente predestinado a este asunto.”

Bajo esta ascendencia, no fue extraño que desde adolescente
ya estuviera decidido a abrazar con pasión el oficio de reportero.
“Empecé en un periódico local de Mérida, tenía 16 años. Salía
en la tarde de la preparatoria y agarraba un camión. Ese camión
me dejaba en la puerta del periódico, y en las ocasiones que se
retrasaba la edición, ese mismo camión me recogía a las cinco
de la mañana en la puerta del periódico para llevarme a la
escuela. Era el hombre más feliz del mundo.”

Sin embargo, al momento de elegir carrera, Carlos no se inclinó
por la licenciatura en Comunicaciones o Periodismo, sino optó
por la licenciatura en Economía, convencido de que a su
vocación de reportero le faltaba complementarse con alguna
otra disciplina. Se graduó como economista en el Instituto
Tecnológico Autónomo de México, y gracias a sus estudios
consiguió su primera oportunidad periodística en la Capital,
como encargado de sección financiera en el equipo de Ricardo
Rocha dentro de Radiópolis. “Poco a poco me dieron a cubrir
fuentes, y un día me dan la oportunidad de ser conductor. Luego
viene la salida de Ricardo Rocha de Televisa y me fui con él a
Grupo Acir, a hacer el noticiario de la tarde; cuando termina la
relación laboral con Acir nos trasladamos al Imer, y llegó un
momento en que sentí que había completado mi ciclo con
Ricardo Rocha. Él fue un maestro para mí y lo sigue siendo,
pero había llegado al tope de crecimiento con él.”

En 2002, Radio 13 contrató a Loret de Mola para hacer el
noticiero “Así es la noticia” mismo que hizo durante un año.
Para agosto del mismo año, Televisa lo buscó para el noticiario
nocturno de Canal 4. Antes, en noviembre, vía Grupo Prisa,
arrancó con el noticiario matutino de W Radio. “La verdad es
que son dos grupos de comunicación impresionantes, a
Televisa no hay que hacerle mayor carta de presentación, la
vemos todos los días, y Prisa es tremenda, es editorial
Santillana, el periódico El País, la CNN en España, la cadena
líder en radio Ser, entonces, es una maravilla estar trabajando
para dos grupos de este tamaño.”

Esta meteórica carrera, ahora coronada con dos
importantísimos espacios en radio y televisión, podrían
desequilibrar a alguien tan joven como Carlos Loret de Mola,
pero él conoce sus ambiciones y sus límites; tiene muy claro el
presente y la forma en que ahora debe enfrentar sus retos.
“Ahora me encuentro en un momento ideal para dejar de subir
peldaños y consolidarme, no vaya a ser que se me caiga la
escalera atrás. Esto quiero hacer: consolidar el espacio
matutino de radio, y en la noche seguir con el espacio de Canal
4, en el horario más importante de la televisión.”

La mala vida de reportero

A Carlos Loret de Mola se le puede escuchar en las mañanas,
se le puede ver en las noches, pero también puede sorprender
en otros espacios informativos, con chaleco de reportero,
micrófono de transmisión o teléfono celular en mano, en pos de
una exclusiva. “A mí me gusta la mala vida del reportero, por
eso cuando se dan noticias como Afganistán, San Salvador
Atenco, o los sismos, no me aguanto, necesito estar allí. Eso
me hace no perder el contacto con la realidad. A veces el cristal
de la pantalla te puede llevar a lugares insospechados e
indeseables, te olvidas de que lo tuyo es ser periodista, ser
reportero, te vuelves en un locutor, y yo no aspiro a ser un lector
de noticias.”

En su afán por dar a conocer la noticia, Loret de Mola no
distingue entre la presunción de la nota exclusiva y la ansiedad
por ofrecerla lo antes posible. Lo mismo puede hacer un enlace
al programa de Joaquín López Dóriga, que hacer una llamada
al noticiario de Javier Solórzano para dar el testimonio más
reciente de los acontecimientos. “Cuando tengo una nota quiero
soltársela a quien se deje, en el espacio más próximo y no
ando con aires de grandeza. No creo que esto impida la
consolidación, al contrario, la fomenta. Ahí está Joaquín López
Dóriga, no lo verás cubriendo la conferencia de prensa todos
los días pero está en la nota, con llamadas telefónicas, en la
jugada, y cuando hay alguna cosa fuerte, él está también.”

Y es que el oficio de reportero le resulta más apasionante que
la veleidad de las cámaras y la fama. “Cuando te gusta tu oficio,
cuando lo que literalmente te embrutece es el periodismo y no
la pantalla, actúas de esta manera. A mí el periodismo es lo
que me vuelve loco, la pantalla es un canal de expresión. El
título de periodista te lo tienes que ganar, yo no me lo pongo. Yo
creo que te lo ganas en la calle, no en el estudio.”

Para poder mantener el ritmo de su versátil carrera, Carlos se
rodea de un entusiasta equipo de reporteros. “Son puros
chavos, nadie tiene más de 35 años, pero todos desde muy
chicos estamos en este asunto y hemos acumulado cierta
experiencia.” Este equipo realiza un noticiario atrevido, un
laboratorio noticioso que experimenta con nuevas formas de
presentar la información. “Todos los días hago mi examen final,
no tengo ninguna trayectoria como para que Televisa me tolere,
sé que si la riego pueden prescindir de mí muy tranquilamente.”

El sacrificio de esta profesión, no es solamente personal,
casado desde hace medio año, el periodista habla de lo que
para su familia significa esta vida: “mi esposa va a ser
canonizada por mantenerse con un individuo con mis horarios,
y que a la semana de casado le avisa que va a la guerra de
Afganistán. Permanecer con el matrimonio fiel no se merece
menos que la gloria eterna. Hablamos todo el día y
eventualmente nos juntamos para comer. El teléfono celular
nos sirve como el nuevo instrumento para conservar la
fidelidad. El fin de semana no hago nada que no sea estar con
mi esposa. Claro, cuando hay una noticia importante pues ni
hablar, pero generalmente son, o grandes tragedias, o cosas
previstas con mucha anterioridad. Pero el fin de semana se lo
dedico enteramente a ella y eso ha permitido consolidar la
relación.”

Los medios

Carlos Loret de Mola, como la mayoría de los periodistas, inició
su carrera en la prensa escrita, “pero fui perdiendo facilidad, soy
muy exigente a la hora de escribir. Quiero pulirme demasiado y
eso hace que sea muy lento escribiendo. Cuando me piden
hacer artículos para una revista, lo sufro y mando cosas muy
breves porque no me acaba de satisfacer.” En contraste, poco a
poco ha ido encontrando en los medios electrónicos los
canales idóneos para su labor. “El radio se me facilita mucho
mas, la televisión aún me cuesta trabajo, porque llevo seis
años en radio y de tele apenas año y medio, estoy en pañales y
se nota que me falta mucho por aprender. No podría decir cuál
me gusta más, porque los dos tienen un sabor distinto; es
como si te gustaran dos mujeres y no te supieras decidir, con la
ventaja que acá sí puedes besar a las dos y no te pasa nada.”

En las mañanas da muestras de agresividad, profundidad e
incisión. “Al no tener apoyo de la imagen, la radio te permite
explayarte, no tienes la premura del tiempo, hoy me di el lujo de
tener una mesa redonda con los siete líderes campesinos que
van a marchar al Zócalo, me alargué una hora; en ese tiempo
en la tele no hubieras podido dar más noticia que esa y no se
puede.” En las noches ofrece al teleauditorio una fina ironía,
además de la frescura que se contagia con sus colaboradores:
equipo joven que da a las noticias un punto de vista renovado y
atractivo. “En tele tienes el apoyo de la imagen, pero tienes que
editar y escribir, es más complicado. También tienes la
penetración, la imagen es una gran ventaja. Una gran imagen
en radio no vale un peso y no hay palabras que la describan, y
se cumple eso de que vale más una imagen que mil palabras,
aunque he descubierto que en la radio una palabra vale más
que mil imágenes, entonces el dicho es de ida y vuelta.”

Hoy por hoy, sentarse frente a las cámaras de televisión en
horario estelar o conducir el noticiario matutino de la estación
con más nombre en América Latina (no por nada llamada “La
Catedral de la radio”) es una gran responsabilidad para este
joven, quien ha entendido mejor que muchos veteranos, su
papel dentro de los medios. “Soy de los que piensa que el
periodista debe informar, yo voy a reportarte lo que pasa en el
sismo, pero a mí no me late eso de recolectar dinero, para eso
está Fundación Televisa, no Noticieros Televisa. Noticieros
Televisa está para reportar el daño, Fundación Televisa está
para ayudar a repararlo, coadyuvar con la sociedad civil, con los
gobiernos, con quien tenga que ser. Lo mío es la información,
que no es cosa menor, porque tú pones los temas en la
agenda, entonces la gente de todo el país ve la tragedia de
Yucatán y dona, pero tú no eres el que va y hace el llamado y
lleva el donativo. Para mí no es mi labor.”

Sea radio o televisión, el joven periodista insiste en lo suyo: en
conseguir su nota, en ofrecerla al público, en estar en el sitio
donde ocurren las cosas y ser el primer testigo de la actualidad.
“Cuando lo que quieres ser y hacer es reportear, es lo que te
satisface y te llena, no hay mayor placer (tal vez otro por allí pero
sería el segundo placer) que conseguir una nota antes que
cualquier otra persona. No podría hacerlo de otra manera, no
podría ver la guerra en televisión ni podría reportear el sismo
desde la comodidad de mi hogar; es mi vocación, y cuando hay
una vocación, ésta manda por encima de cualquier otra cosa.”

La vida tras el micrófono o frente a las cámaras comienza
desde antes de llegar a la cabina o el estudio. “Me gusta llegar
desde temprano a Televisa y decidir qué entra y cómo entra. En
radio todo es improvisado, pero en la tele todo lo escribo yo,
desde las cuatro y media de la tarde hasta las nueve de la
noche estoy redactando el noticiario, me gusta mucho hacerlo,
cómo vas a acomodar las notas para darle determinado sentido
editorial, con qué palabras, eso me da una fascinación muy
especial. Mi equipo de trabajo me considera un redactor más,
un reportero más, y si somos más, el trabajo se aligera.”

De narco, secuestros y guerras

Tres labores noticiosas han marcado de manera definitiva la
carrera periodística de Carlos Loret de Mola: la crisis de
rehenes en el municipio de San Salvador Atenco, la
investigación sobre narcotráfico en la sierra, y la cobertura de la
guerra en Afganistán. “Lo de San Salvador Atenco fue en un
momento político muy especial. Televisa me encomendó una
muy difícil misión y la pude conseguir: entrar a San Salvador
Atenco donde estaba la gente secuestrada, con toda la
reticencia que hay todavía en algunos grupos sociales hacia
Televisa.”

Su contacto con el narcotráfico surgió a raíz de una
investigación con carácter académico que realizó para sus
estudios de economía. “Quería conocer qué tan importante era
el narcotráfico en la economía mexicana. Entonces me fui a
calcular eso con los narquillos, los pequeños agricultores que
han encontrado en el narcotráfico lo que no encontraron en la
economía formal. Encontré ejemplos ilustrativos, por ejemplo,
que en la sierra tarahumara te pagan 150 pesos diarios por
vigilar la marihuana, entonces para ellos esa es la diferencia
entre que se te muera un hijo o sobreviva. Eso te cambia la
perspectiva sobre el asunto. La gran conclusión del libro es que
el 10 por ciento del PIB de México, es decir, 1 de cada 10 pesos,
tiene que ver con el narco, que es muchísimo.” Como producto
de esta investigación, en 2001 publicó en editorial Grijalbo el
libro El Negocio: el tema del narcotráfico desde una perspectiva
diferente: la económica, que ha sido elogiado por especialistas
en la materia.

De estas experiencias, quizá sea la de la guerra en Afganistán
la que más ha marcado la carrera de Loret de Mola, lo mismo
en el ámbito profesional que en el humano. “Es un sentimiento
encontrado, porque mientras estás constatando las peores
atrocidades y los peores horrores de la humanidad, también
estás consiguiendo tus mejores notas, entonces es muy difícil,
pero acabas poniéndote del lado de los civiles. Entiendes que
la guerra no tiene que ver con los discursos de Bush ni con los
videos de Bin Laden, sino con historias de muerte, de
desintegración familiar, de niños que pierden las piernas, de
niñas que se vuelven prostitutas, de esposas que pierden a sus
maridos y no pueden trabajar, son unos dramas sine qua non
que no superas.”

Pero en una guerra, el aprendizaje rebasa al suceso que se
pretende cubrir: el aprendizaje incide en la propia personalidad,
en la forma íntima de encarar el mundo y la vida. “Hay que
aprender a administrar el miedo porque no puedes tener tanto
miedo como para no salir de tu choza a trabajar, pero tampoco
puedes tener tan poco miedo que le pierdas el respeto a la
realidad, porque te matan. La experiencia de administrar el
miedo te deja marcado para toda la vida. A mí me pasa todavía
que cuando voy a ver una película de guerra, siento como si
estuviera ahí, el subconsciente es la mejor de todas las
memorias.”

Pese a los horrores, la pasión por el periodismo es más
poderosa. El deseo de informar es más importante para Loret
de Mola, y ese deseo le impide tener reservas para acudir al
lugar donde se hacen las noticias. “Me muero de ganas de ir a
Irak, porque cuando tienes la vocación de estar en los lugares
donde se genera la noticia no te conformas con quedarte en la
oficina. Si ahora hay un levantamiento armado en Guerrero, de
inmediato agarro mi carro y me voy a Acapulco. Cuando es lo
que te gusta, no tienes otra opción.”

Carlos Loret de Mola es el conductor de noticieros más
importante de la nueva generación. Años había esperado la
televisión una nueva figura para dar noticas, y ahora Televisa lo
encontró.
Loret de Mola sabe que su carrera apenas empieza y que el
problema para él ya no es llegar, lo es el mantenerse a la
cabeza de un informativo y ser cada día más influyente.
Cuando está al aire no oculta su gusto por las frases cortas.
Mientras más directas y lapidarias, mejor. Y aquí apuntamos
algunas nuestras que se refieren al mismo Loret de Mola:
Asegura que no está dispuesto a aceptar la más mínima
censura. Es periodista de tiempo completo. Muy jóven está ya
en una cumbre. Capacidad tiene para escalar cimas más altas.
Habrá qué ver con el tiempo si tiene el temple, la madurez y el
peso humano suficiente para no dejarse manipular y no perder
el piso.

JOSE ANTONIO FERNANDEZ: Eres un hombre muy joven que
ya ocupa un lugar destacado en los medios informativos de
México. ¿Qué edad tienes?
CARLOS LORET DE MOLA: Tengo 26 años.

J.A.F: ¿Eres parte de la familia de periodistas Loret de Mola?
C.L.M.: Así es. Mi abuelo, Carlos Loret de Mola, fue político y
siempre periodista. Y mi padre también es periodista. Se
dedica a la publicación de libros.

J.A.F: Son libros tremendos (como Alcobas de Palacio,
Conciencias peligrosas y
otros más).
C.L.M.: Son libros devastadores, en todos los sentidos.
Yo empecé en este asunto joven, a los 16 años, en un periódico
de Mérida. Después tuve experiencia en la televisión local.
Luego me vine para México. Hice un tiempo radio con Ricardo
Rocha y decidí independizarme, por decirlo así, pero seguí en la
radio.
Y ahora incursiono en la televisión, de manera afortunada para
mí.

J.A.F.: ¿Estudiaste en Mérida?
C.L.M.: No, estudié aquí en México, en el ITAM, la carrera de
Economía. ¿Por qué? Porque cuando llegó la hora de decidirme
por una carrera, todas las personas a las que les pregunté me
dijeron: "Considera que esto del periodismo es mucho de
práctica y tú ya lo has venido practicando. Mejor concéntrate en
otra disciplina que te pueda servir de complemento".
Y saber economía me ha servido de mucho. De hecho empecé
en radio en México cubriendo la fuente de finanzas.

J.A.F.: ¿Estudiaste Economía sabiendo que no ibas a ser
economista?
C.L.M.: Yo lo tenía muy claro: estudié Economía sabiendo que
me dedicaría al periodismo. De hecho, yo ya era reportero
cuando estaba estudiando Economía. Fui consciente de que lo
que aprendía en la universidad era para aplicarlo en mi
disciplina periodística.

J.A.F.: La comunicación tiene hoy todo un gran bagaje de
conocimientos. ¿Cómo te has hecho de conocimientos teóricos
de comunicación?
C.L.M.: He tenido que hacerlo, porque ya más tarde me percaté
que haber estudiado Economía, si bien no era una decisión del
todo desafortundada, tampoco había sido una decisión del todo
afortunada porque me di cuenta que sí me hacía falta ese
bagaje teórico de las carreras de Comunicación o Periodismo.
¿Qué he hecho para remediarlo? Enterarme de cuáles son los
libros de comunicación y periodismo que se llevan en la
carreras y los he ido leyendo. También el ejercicio práctico me
hace reflexionar sobre mi actividad. Y, además, te puedo decir
que soy prácticamente un observador périto que le doy
seguimiento a los periodistas que para mí merecen la pena de
tomarlos como ejemplo.
No me apena decirlo: soy un observador que está tratando de
construir un estilo propio, y absorbo de ellos constantemente y
aprendo de cómo hacen sus entrevistas, cómo presentan su
información y estructuran sus programas, y cómo arman las
cabezas de sus espacios. Voy asimilando todo en aras de
construir un estilo propio.

J.A.F: ¿Crees que naciste para ser periodista?
C.L.M.: Creo que sí, que en mi caso está probado. Mi primera
crónica la publiqué a los 7 años de edad. Y me fascinaba ir al
periódico, al diario de Irapuato. Mi familia tenía periódicos y los
dirigía. Iba a los talleres y me encantaba el olor de las rotativas y
de todas las máquinas con las que se hacían los ejemplares.

J.A.F: ¿Pescaste el periodismo por tu papá?
C.L.M.: Curiosamente, y contrario a lo que mucha gente puede
pensar, la carrera de mi padre se desarrolló muy independiente
a la de mi abuelo, y la mía se ha desarrollado también de forma
muy independiente a la de mi padre.

J.A.F: ¿Cómo es eso?
C.L.M.: Cada quien jala por su lado. Incluso hay celo profesional
y diferencias abismales de opinión en algunas cuestiones. Y no
sólo de opinión sino de manera de ver las cosas, de qué nos
parece cierto y qué creemos falso, en este duelo de
percepciones que se ha vuelto la vida real.
Te puedo decir que casi no tengo contacto con mi padre. En lo
que a trabajo se refiere, nada. Eventualmente lo veo, pero vive
fuera y eso dificulta el contacto. Yo no le estoy hablando para
preguntarle cómo ve el día a día de las noticias. Cada quien
hace su chamba por su lado.
Debo decirte que no puedo negar la influencia familiar en mi
ejercicio periodístico, pero también he tenido otras influencias
importantes, y entre ellas destaco la de Ricardo Rocha, que ha
sido para mí un verdadero maestro. Lo considero mi maestro. Y
en esta segunda etapa, de más detalle y profesionalización, he
aprendido mucho sobre todo de Joaquín López Dóriga, de
Javier Solórzano y de Carmen Aristegui.

J.A.F.: ¿Platicas con ellos a diario?
C.L.M.: Tenemos todos los días en Televisa una junta a las diez
y media de la mañana, a la que asiste el Vicepresidente de
Noticias, el Director Adjunto a la Presidencia, Joaquín López
Dóriga y todos los conductores de noticias. Ahí no hay línea,
sino que discutimos los temas y comentamos lo que sucederá
en el día. Se da un intercambio muy padre, muy aleccionador de
ideas, y al salir cada quien se va a formar su noticiero. Ahí se
presentan todas las corrientes de pensamiento. Y con Carmen
y Javier estamos en contacto todo el día. Cuando lo veo
oportuno incluso entro a sus noticieros a dar información.

J.A.F: ¿Qué le aprendiste a Ricardo Rocha?
C.L.M.: Le aprendí la importancia de darle al periodismo un
sello social. Es algo que a mí nunca se me va a quitar. Yo
quiero ponerme del lado de la sociedad, como se ha colocado
Ricardo en diferentes momentos. Olvídate de los partidos, de
las ideologías personales y de los intereses. Otra es que yo
jamás recibí de Ricardo Rocha un asomo de sugerencia,
menos aún de censura. Y eso me parece que es muy valioso. Y
me mal acostumbró, porque después me pasé a Radio 13 y no
permití nada. Luego entro a una Televisa reformada, donde ya
las sugerencias no se dan. Y ahora estoy en W Radio en donde
tampoco hay línea. A mí la actitud de estas empresas me
parece muy bien porque yo ya no doy un paso atrás.
Creo que la mía es una formación privilegiada, porque todavía
hay muchos lugares en los que el asunto de las sugerencias y
la línea están a discusión, son medios en donde hay
"márgenes de maniobra".
Y los periodistas que aprenden a ejercer su profesión en esos
lugares reflejan ese "margen de maniobra" al momento de dar
esa información al aire.
Yo ya no cedo con la libertad de ejercer el periodismo, soy un
radical, pase lo que pase. Y te puedo decir que desde el poder
hay presiones. Tambien desde la empresa privada y de otros
grupos (no desde dentro de Televisa ni de W). Y me refiero a
empresarios y a la Iglesia que también presiona de manera
descomunal. Y la sociedad igualmente presiona, porque
quieren escuchar lo que les gusta y no necesariamente lo que
es. Pero de alguna manera yo ya vengo blindado para resistir
esas presiones.

J.A.F: ¿Cómo se dan esas presiones?
C.L.M.: Yo creo que es legítimo y válido el que traten de
cabildear sus asuntos. Me llaman y me dicen, siempre en tono
muy político, que me escucharon en la mañana y me hacen
saber su punto de vista. Las presiones más preocupantes
llegan por el lado del dinero. Ya no es el chayo al periodista.
Aprietan por el lado de la publicidad para que sea el
concesionario o el dueño del medio el que trate de presionar al
periodista.
Yo afortunadamente estoy trabajando con concesionarios que
están absolutamente comprometidos con los medios de
comunicación, y antes de que me contraten sí les digo: "Mira, si
tú vas por esa línea, yo te respeto, pero si me vas a contratar a
mí, yo no le entro a esas chingaderas. De plano.
Si tú me haces una llamada de presión, yo te renuncio al día
siguiente".
Como periodista soy radical. Después de toda la sangre que ha
corrido de tantos periodistas que han estado antes de nosotros,
las nuevas generaciones ya no podemos dar un paso atrás,
sería absolutamente deshonesto. Sería pecar de
desmemoriados y escupir sobre la tumba de mucho
periodistas que murieron para dejarnos una bandeja tan bien
pulida como la que hemos recibido.
Nos falta nada más un cachito en el recorrido.

J.A.F.: ¿Qué cachito?
C.L.M.: Es el cachito de la indepencia total. Los medios
electrónicos deben dar todavía ese paso. En los medios
electrónicos hay todavía muchas tentaciones. Desde el poder
hay muchas tentaciones por el control, y hay quienes se están
dejando. Pero ya falta poquito.
Las cosas que hoy decimos en la tele eran impensables hace 6
años, y no te digo en la prensa y en el radio. A este proceso no
se le puede dar marcha atrás.
Vicente Fox está perdido en el poder, no se haya ni se
encuentra, y está teniendo esas tentaciones autoritarias. Y
también las está teniendo Martha Sahagún.

J.A.F.: ¿Cómo te defiendes de las presiones?
C.L.M.: Aguantando. Pero debo decirte que es muy difícil
defenderse si no tienes el respaldo de tu medio. A mí se me
hace fácil porque sí lo tengo, tanto el de Televisa como el de W.
Cuando tú tienes el respaldo de tu medio es otra cosa. Te
sientas a conversar con ellos (con los que presionan), y a lo
mejor en una de esas te ofrecen suficientes argumentos para
convencerte. Pueden tener la razón y ser víctimas de una crítica
infundada. Pero en ocasiones sólo se acercan para grillar. Hoy
la peor de las presiones es cuando simplemente quitan la
publicidad. Aprietan por el lado de la cartera y ahí es donde el
medio debe hacerse fuerte y no ceder en la libertad de
expresión.

J.A.F.: ¿Te ha sucedido?
C.L.M.: No ha sido explícito, pero no lo podría descartar. Son de
esas ocasiones en que dices: es demasiada coincidencia para
que no sea lo que pienso. Pero no me atrevería a decirlo
abiertamente.

J.A.F.: ¿Pero sí existe?
C.L.M.: De eso no hay duda, ¡claro que existe!
Tan existe que los medios "cuates" reciben más publicidad que
los medios que no son "cuates". Quienes tenemos esa
vocación de no ser "cuates" ni de hacernos de "cuates" en el
gobierno, digamos que provocamos que a nuestros
vendedores les cueste más trabajo el vender espacios para
colocar publicidad.

J.A.F.: Gozas de altos ratings.
C.L.M.: Afortunadamente sí. A mí la palabra rating me incomoda,
prefiero llamarle audiencia.
El rating es simplemente un espejo de los contenidos. ¿Qué
pasa? Por la vía fácil se puede obtener mucho rating, que es
poner en pantalla sexo, violencia y sangre. Pero ese es un
camino que a mí no me interesa explorar. Me interesa la vía
difícil, la que conjugue la información de fondo, sin dar marcha
atrás en la libertad de expresión, con información que también
pueda resultar atractiva para la gente y que no necesariamente
sea de sangre, sexo o violencia.
La audiencia llega también por la forma en la que
se presentan las noticias. Me gusta hacer el noticiero de tal
manera que la gente no tenga chance de aburrirse. Le hemos
dado peso específico a la información internacional, que casi
siempre es desdeñada.
En el canal 4 tenemos un gran margen de libertad. Nuestra
audiencia anda por encima de los 10 puntos, que es el rating
más alto del canal. Si consideramos el Valle de México
solamente, es el segundo noticiero de más rating de Televisa.
Primero está el de Joaquín y después nosotros (digamos que
ahí vamos con Lolita Ayala). Siento que es todo un triunfo, pero
yo quiero doce puntos. En radio hemos llegado a casi un punto
de rating. Te puedo decir que Gutiérrez Vivó logra dos y un poco
más.
Me enorgullece llegar a esos puntos de audiencia sin recurrir a
las fórmulas tradicionales. Eso me hace sonreír y me obliga a
estar todos los días metido en la formación del noticiero.
Frente a nosotros está todos los días el noticiero Hechos del 7,
que es el único que le ha hecho mella a los noticieros de
Televisa. Y te puedo decir que cuando empezamos nos
ganaban 5 a 0. Y ahora estamos 3 a 2 favor de nosotros.

J.A.F.: Con algunas excepciones, la mayoría de los conductores
de noticias que hoy liderean en la televisión mexicana son de
cuarenta para arriba. Tú tienes 26. Vas a la velocidad del rayo.
C.L.M.: Yo no canto victoria, Sin duda llegué rápido, pero eso no
me alienta para nada porque una cosa es llegar y otra
quedarse. El chiste es quedarse. Si a mí mañana me sacan del
aire, en tres meses no habrá quien se acuerde. Perdón por la
frase trillada, pero lo importante es mantenerse, sin importar a
qué hora llegues. Yo también coincido con el análisis de que
hay un vacío. De que algo pasó. Lo difícil no es llegar a la
carretera y pagar la caseta, sino cruzar del otro lado. Porque en
el camino hay chocados, desvielados, otros seguramente se
desilusionan y a algunos más se les ponchan las llantas. En
fin, creo que hacer por años el mismo espacio con entusiasmo
no es algo que se dé tan fácilmente.

J.A.F.: ¿Cuál es tu compromiso como periodista?
C.L.M.: Para empezar ya no quiero moverme de empresa. En
los últimos tres años he cambiado demasiado. Estuve en Acir,
en Imer con Rocha, luego en Radio 13, después en W Radio y
ahora también en Televisa. Mi propósito de año nuevo es no
moverme (aunque esto no depende al fin de cuentas del todo
de mí). Hoy tengo un horario privilegiado en radio y en televisión.
Creo que si subo un peldaño más, me voy a caer, porque ya
estuvo bueno. Debo esperar ya un momento y madurar. Yo
tengo que echarle el doble de ganas porque no cuento con toda
la experiencia de mis otros compañeros.
Mi tarea es hoy consolidar esos espacios. Que dentro de tres
años no digan: "Loret no supo aprovechar su momento".

J.A.F.: ¿Has sentido que se te mueve el piso?
C.L.M.: Sí, claro que sí. Somos humanos y de pronto se te sube.
Ahí tienes que anclar.

J.A.F.: ¿Cómo le haces para anclar?
C.L.M.: Tengo una esposa que es muy buena para eso. Somos
muy amigos. Otra cosa que me ha servido es que yo hago el
noticiero de principio a fin.
Nunca llego a leer. La parte más padre, más entusiasta del
noticiero, la que requiere mayor capacidad y destreza, es justo
esa fase de armado cuando moldeas la información de
acuerdo al sentido editorial que le quieres dar. Escribo todo lo
que leo en el noticiero. Eso le da un sentido especial y a mí me
mantiene en el trabajo de redacción y en la friega diaria. No
ando sólo posando. No soy un lector. Yo soy reportero y tengo
esa formación. Cuando se dio la guerra de Afganistán fui. Voy a
los huracanes, a lo del aeropuerto y a donde esté la notica. Eso
es lo que más me gusta. Creo que el hacer labor de reportero
me obliga a tener contacto siempre con la realidad y de alguna
manera es un blindaje.
Me gusta mucho hacer entrevistas y, por formación, realizó un
reportaje a la semana. Y cuando se da alguna cosa fuerte, pido
de rodillas que por favor me manden a mí.

J.A.F.: ¿Qué has aprendido de Joaquín López Dóriga?
C.L.M.: Es una enciclopedia de la información. A mí me
sorprende siempre. Sabe sacar la nota, tiene muchísimos
contactos, es un reportero en el sentido más estricto de la
palabra. Lo admiro porque es reportero estando tan arriba.
Joaquín está detrás de la nota todo el día.

J.A.F.: ¿Qué se hace para estar detrás de la nota?
C.L.M.: Cuando uno comienza como reportero, estar detrás de
la nota es esperar en la banqueta a que termine la reunión del
funcionario para perseguirlo hasta su camioneta, preguntarle
qué sucedió y enterarte en dónde va a ser la siguiente reunión
para estar ahí también. Ya de este lado son telefonazos, son
comidas, es hablarle a la gente correcta en el momento justo,
es obtener información antes que nadie más, es tener
contactos y fuentes y lograr acceso a documentos que permitan
ir reventando las noticias. A mí no me interesa ser un líder de
opinión, porque no me importa opinar de los asuntos y que la
gente piense igual o diferente a mí. Lo que me interesa es ser
un líder de información, es ser el primero que va a decir las
cosas. El que las investigó primero, el que primero se enteró y
las soltó, el que detonó la noticia. Eso es lo que quiero como
meta. Sé que estoy muy lejos todavía, pero es mi meta, es lo
que quiero.

J.A.F.: En este afán de conseguir la nota, ¿qué pasa si te
acercas demasiado al poder?
C.L.M.: No hace falta en lo absoluto. Debes saber cómo
manejarlos a ellos (los del poder, los que generan la noticia),
porque son una raza muy singular. Yo no estoy cerca del poder y
no quiero estar cerca del poder.
Mientras más cerca del poder estás, es más difícil ejercer la
libertad de expresión. Tienes que estar lo suficientemente cerca
para que no se te vaya la nota, y lo suficientemente lejos para
que al tenerla la puedas decir.


Más respuestas de Carlos Loret de Mola publicadas en
exclusiva por Canal100.com.mx

1.- Un periodista puede tener amigos políticos, eso es muy del
gusto de cada quien. Lo que pienso, a mi corta experiencia, es
que no se trata de procurar de manera premeditada ser amigo
de un político, porque a la hora de que hay que criticar a la
mejor debes callarte porque ese fue el compromiso.

2.- Hay tres coberturas periodísticas que me ha fascinado
realizar:
Primera: la guerra de Afganistán, en donde descubrimos un
campo de entrenamiento de Bin Laden y una fábrica de armas
químicas. Ahí conviví con la muerte todos los días las 24 horas.
Me ubiqué a diez kilómetros de donde acribillaron al periodista
Julio Fuentes. Sin duda esa cobertura de Afganistán me marcó.
Segunda: estuve viviendo una temporada en las sierras de
Sinaloa, Chihuahua y Durango con narcotraficantes de menor
escala. Yo estaba investigando el efecto económico del
narcotráfico en el país. Escribí un libro sobre ese trabajo
periodístico que se llama El Negocio.
Tercera: el trabajo periodístico que hice sobre el conflicto de los
pobladores de Atenco con el proyecto de construir un nuevo
aeropuerto de la ciudad de México en esa zona del Estado de
México. Cuando el conflicto se puso al rojo vivo pedí (aquí en
Televisa) que lleváramos una unidad móvil para transmitir en
vivo. Era muy peligroso porque el pueblo estaba enardecido y
habían secuestrado a funcionarios del gobierno. En Televisa
confiaron en mí y los líderes del pueblo también. Pusieron una
condición, que transmitiéramos todo en vivo y sin cortes. Y así lo
hicimos. Entramos al pueblo y hasta donde tenían a los
secuestrados. La gente de San Salvador Atenco no quería que
yo hablara a favor de ellos ni que el gobernador Montiel no
apareciera en pantalla, los de Atenco sólo pedían tener voz en la
televisión. Querían ser escuchados y que la gente conociera su
punto de vista. Yo les ofrecí que todo sería en vivo, que verían en
televisión las entrevistas que yo haría en el mismo momento.
Aceptaron y los hicimos.

3.- Aún cuando en Televisa estamos viviendo una apertura
informativa total, hay gente que todavía desconfía de Televisa.
Hay que pagar por los pecados que se cometieron (en Televisa)
en el pasado. Los que más desconfían son los grupos que se
vieron más afectados en el pasado por las políticas editoriales
de Televisa. Hay que pagar ese precio.

4.- Cuando los habitantes de San Salvador Atenco se dieron
cuenta de que estuvieron más de diez minutos en vivo en
televisión diciendo lo que se les daba la gana, terminaron por
regalarme un machete. Hice la cobertura periodística normal, la
que se debe de hacer. Al día siguiente transmitimos en vivo un
debate entre el Procurador del Estado de México y el líder de
Atenco.

5.- La gente que está más informada y enterada, se da cuenta
que la actitud de Televisa no es la misma de antes.

6.- La responsabilidad periodística es saber separar los
intereses personales y de empresa de los intereses
nacionales. Nuestro objetivo tiene que ser presentar la
información, realizar las denuncias y olvidarnos de cuánto nos
puede beneficiar como comunicadores en lo personal, y a
nuestros jefes como empresa.

7.- Lo mejor hoy es apostar por la pluralidad. Es casi un seguro,
porque todo mundo te respeta y adquieres credibilidad. Hay que
presentar todos los ángulos posibles de la noticia. La sociedad,
que está evolucionado muy rápidamente, se da cuenta quien
tiene la verdad o la razón.

8.- La única riqueza a la que podemos aspirar los
comunicadores es la credibilidad. Es la que nos da de comer
y por la que nos contratan. El problema de la credibilidad es que
la puedes perder en una nota, aún cuando te haya costado
construirla años.

9.- En el 2000 fueron muchos los empresarios, algunos
destacadísmos de radio, que se entregaron a Labastida
y no les salió la jugada.

10.- Si a mí me dicen entrevista a ese cabrón, en ese momento
es entrevistar a esa persona y como sea lo hago. Yo me siento
vulnerado en mi orgullo si no consigo lo que me pidieron.

11.- Yo trabajaba con Ricardo Rocha como reportero y un día
me llamó Luis Vázquez, quien es el Productor General de
Noticieros de Televisa, y me dijo que si quería hacer un casting
porque estaban por iniciar un nuevo proyecto de noticieros para
Canal 4 y buscaban un conductor. Fui a la media hora. Hice el
casting y antes de que llegara a mi casa ya me habían hablado
para decirme que me habían seleccionado.
Cuando me contrataron, Leopoldo Gómez, Vicepresidente de
Noticieros, me dijo que yo tenía total libertad para elegir los
contenidos del noticiero. Esa política para mí es inmejorable.

12.- Yo pido consejos, porque sé que no siempre tengo todos
los pelos de la burra en la mano. Hay notas a las que no les
encuentras la cuadratura o no sabes lo que puede haber detrás.

13.- En materia de contenidos, el que decide en el noticiero es
el conductor, no el productor. Al menos así es en mi caso. Yo
jerarquizo las noticias. La noticia más importante del día es la
que durante más tiempo va a ser recordada. Y te pongo un
ejemplo: me da mucho orgullo decir que cuando salió la noticia
de la clonación, en nuestro noticiero la colocamos como la más
importante, y no nos equivocamos. Muchos periódicos la
pusieron como nota regular o menor. Nosotros le dedicamos
como 20 minutos. Hicimos entrevistas, buscamos opiniones y
dimos cuanta información encontramos sobre el asunto. A los
dos días todo el mundo estaba en el tema de la clonación de
lleno.

14.- En la época de la represión, periódicos como Excélsior se
distinguían a nivel internacional por sus entrevistas con
personalidades de todo el mundo. Era la época en la que los
medios hablaban poco de lo que pasaba en México y por eso
buscaban notas del extranjero. Ahora que se habla casi todo el
tiempo sólo de México, yo pienso que no debemos olvidar lo
que sucede en el extranjero.

15.- Hemos perdido la costumbre de contrastar con la realidad
los dichos del poder. Hoy los políticos no necesitan comprobar
las cosas, sólo basta con que las digan. En los noticieros
tenemos que contrastar las declaraciones con la realidad,
porque hoy en día caemos fácilmente en difundir sólo guerras
de declaraciones.

16.- Yo no sé si TV Azteca tenga o no la razón en el conflicto con
CNI, lo que me queda muy claro es que nadie puede hacerse
justicia por propia mano. Eso es inaudito. Lo que es
francamente atroz es que los mexicanos nos hayamos dado
cuenta de que el Estado se va de vacaciones. Finalmente nos
dimos cuenta de que no era el Estado sino los hombres del
poder los que andaban de vacaciones, pero que en el país
seguían sucediendo cosa de primera importancia. En la
temporda vacacional de diciembre del 2002 sucedieron notas
de esta magnitud: llegó Gloria Trevia, se aprobó el presupuesto,
se detonó el asunto de la clonación, sucedió lo del Canal 40 y
estuvo a punto de estallar una de las crisis más graves en el
campo mexicano. Yo estuve trabajando todas las vacaciones.
Nunca me faltaron noticias.

17.- Lamento que se esté poniendo en riesgo un proyecto
periodístico de la talla del de Ciro Gómez Leyva.

18.- A mí no me preocupa que el Presidente Fox conteste a las
críticas, lo que sí me preocupa es que utilice elementos del
Estado para defenderse de las críticas, porque entonces ahí la
pelea es desigual. Ejemplo: si yo critico al Presidente y me
llama el vocero para pedir espacio para su réplica, yo le
contesto que está en todo su derecho. El problema es que la
tentación del poder sea presionar por el lado del apretón de
tuercas, ya sea por el lado de la publicidad o de las llamaditas.
Es una frontera muy peligrosa la que se está recorriendo. Una
prueba: los últimos meses algunos periodistas tuvieron que
declarar en la Procuraduría porque querían que revelaran sus
fuentes. Y un periodista no debe revelar sus fuentes, primero
me meten al bote que revele mis fuentes.

19.- Yo no pido una licencia de juventud, sé que si quiero jugar
en las grandes ligas me va a lanzar el pitcher que ha estado en
cuatro series mundiales y debo enfrentarlo.

20.- El noticiero que yo conduzco lo ven a diario entre 7 y 9
millones de personas.

21.-Yo prefiero pecar de pesimista que de optimista, porque no
quiero a la fuerza presentar una realidad que no es. El
optimismo lo saborean desde el poder, y no estamos ahorita
para hacerle el juego a nadie. Prefiero presentar una realidad
pesimista, porque dicen que el optimista es un pesimista mal
informado. La lección de periodismo número uno es la
siguiente: a diario entran cuatro mil barcos al muelle, la nota es
el que se hundió. Hay que obligar al poder a hacerse cargo de
los problemas.

22.- Yo creo que el periodista por antonomasia debe de ser
incómodo. No se trata de ser mamón, pero sí de ser escéptico.
Debe señalar e incomodar. Si no incomodas quiere decir que
seguramente faltó parte de la investigación. Por ejemplo: está
muy bien el cambio de la democracia, pero si va a haber este
cambio prometido pues vamos a entrarle a los Amigos de Fox.
A lo mejor es una piedrita en el zapato, pero no debe evadirse.

23.- No hay mejor impulsor de la audiencia, del rating, que un
buen reportaje. El contenido es la estrella del noticiero.

24.- Yo pienso, al igual que Joaquín López Dóriga, que el
periodista debe informar, no formar. Debemos de ser
respetuosos con los contenidos en cuanto a violencia, sexo y
horarios, pero nuestra labor es informar. No podemos educar
desde los noticieros, yo no estudié para maestro.

25.- El compromiso como periodista es tomarle una fotografía a
la realidad y presentarla al público. El asunto es dónde se
coloca el fotógrafo. Hay quien toma la foto para que se vea el
bosque bonito y hay quien dispara desde la coladera.

26.- En radio y televisión, hoy por hoy, tengo la misma libertad.

27.- No tomo ni fumo, trato de llevar una vida sana y soy feliz así.
Voto pero no tengo partido político. Voto por las personas y no
por los partidos.