Valentina atacada por Roque
Valentina está en su habitación y Roque, amenazante, se acerca
a ella con un trozo de cuerda. Forcejean y la heredera consigue
deshacerse de él. Roque huye despavorido. Tras lo ocurrido,
Orestes decide pasar la noche con su prima en su habitación.
Tza Tza, al enterarse de que hay un concurso de belleza, se
propone convertir a su sobrina en la gorda más bonita. Ansiosa
de venganza, Olimpia ordena a Ariadna ganar el concurso para
así humillar a Valentina.
En la casa de los Villanueva, Valentina está en su habitación a
punto de acostarse y, de repente, ve una sombra. No sabe que
es Roque que se le acerca amenazante con un trozo de cuerda.
Al intentar gritar la gorda, éste le tapa la boca pero ella consigue
deshacerse de él. Roque huye despavorido y la heredera va tras
él gritando. De las habitaciones salen los demás miembros de
la familia, pero el agresor ha desaparecido. Juan Ángel va a
revisar la casa. A solas, Orestes decide quedarse en el cuarto
de su prima. Cuando el protagonista le da un beso de buenas
noches, pero, al final, Valentina se aparta y comienza a comer
chocolate. El joven promete comprarle una caja de golosinas
diarias. Ella se niega, pues está a dieta. Entonces, el
protagonista se ofrece para ser su entrenador personal; le
propone comenzar una rutina de ejercicios. Entre tanto, Pacheco
ha ido a la pensión con la nefasta noticia de que por la
desaparición de las pruebas, el tribunal toma en cuenta el
último fallo del caso, donde Olimpia se queda con todo el dinero
de Eva Lanz. Abatida, Tza Tza no lo puede creer. Mientras, en la
casa de los Villanueva, con intenciones de seducir a su esposo,
Olimpia se le acerca cariñosa. Éste la rechaza, asegurando que
no desea estar con alguien a quien no conoce en realidad.
Consternada por la desconfianza que sienten Juan Ángel y
Orestes hacia ella, Olimpia confiesa a Roque que no sabría qué
hacer si Orestes se llegara a enterar de que no es hijo de su
esposo.
Al día siguiente, Valentina despierta con la sorpresa de que
Orestes ha adornado la habitación. El protagonista entra
dispuesto a iniciar los ejercicios. En un parque, cansada
Valentina tropieza y cae sobre Orestes. Ambos ruedan hasta que
él queda sobre ella. El protagonista la mira a punto de besarla.
Evadiendo el beso, Valentina se separa de Orestes. Mientras
tanto, en el jardín Román y Ariadna se detienen exhaustos de
hacer ejercicios. De repente, la joven comienza a sentir un dolor
agudo en el vientre. Cuando Román se dispone a llevarla al
médico, llega Juan Ángel. Su hija llora mientras le pide ayuda,
pues siente que se está muriendo. Lejos de allí, Jordi sale del
hotel dejando sola a Pandora. Ésta piensa en llamar a Valentina
para tranquilizar a su papá. Pero queda inmóvil cuando unos
policías entran buscándola a ella y a Jordi. Entre tanto, Tza Tza,
al enterarse de que hay un concurso de belleza, se propone
convertir a su sobrina en la gorda más bonita. Ansiosa de
venganza, Olimpia ordena a Ariadna ganar el concurso para así
humillar a Valentina. Ninfa descubre que Valentina sólo tiene
ojos para Orestes. Entristecida, la gorda sueña con ser delgada
para agradar a su primo. Para su amiga, la única que puede
lograr ese sueño es ella misma; haciendo ejercicios y dieta.
Valentina en un concurso de belleza
Orestes evade las insinuaciones de Alejandro acerca de si se
enamoraría de una gorda como Valentina. Él asegura que lo que
más valora en una mujer es su belleza interior. Mientras,
Carreño traslada a Jordi y Pandora hasta la estación de
autobuses para que se alejen de Olimpia y Roque. Entre tanto,
Valentina se prepara para el concurso de belleza que está a
punto de empezar. Todo va viento en popa hasta que la heredera
sale a escena y, en ese momento, Román activa el fuego
artificial y una chispa prende fuego a su traje.
Orestes evade las insinuaciones de su amigo Alejandro acerca
de si se enamoraría de una gorda como Valentina. Él asegura
que lo más importante en una mujer es su belleza interior y no la
exterior. Entre tanto, Pandora y Jordi se sorprenden cuando
Carreño, en vez de llevarles a la comisaría tras ser detenidos en
el hotel, les deja en la estación de autobuses para que se alejen
de Olimpia y Roque. Mientras tanto, Valentina se prepara para el
concurso de belleza. La noche del certamen, un impaciente
Franklin espera en la sala de la pensión de Tza Tza a la gorda.
Llega Orestes dispuesto a llevarla al club. Ninguno de los dos la
ha visto en siete días. Tza Tza aparece precediendo orgullosa a
su sobrina, mientras los hombres la miran extasiados.
Pretendiendo llevar a Valentina hasta el club, Franklin y Orestes
discuten. A solas, Orestes confiesa tener claro sus sentimientos
hacia ella. Debido al nerviosismo que invade a la gorda, ésta le
impide que hable de ello. Quedando una conversación
pendiente entre los dos. Al llegar Valentina al certamen, los
periodistas corren a su encuentro. La gorda sonríe mientras
asegura que la verdadera belleza se guarda en el corazón.
Todos la aplauden. Mirando a la protagonista, Roque le informa
a Olimpia que envenenó otra caja de bombones encargada por
su hijo. La malvada mujer sólo espera ver muerta a la gorda.
Ariadna, que participa también en el certamen, envidia a
Valentina por ser el centro de atención de los periodistas.
Román tranquiliza a su novia, asegurando que está todo
arreglado para que ella gane el concurso.
Las participantes se preparan para salir a escena. Beatriz se
percatará de que el vestido de gala de Valentina tiene una gran
mancha roja, alguien lo ha ensuciado intencionadamente. Antes
de que Valentina salga a desfilar, Orestes confiesa a Chiqui que
se ha enamorado perdidamente de Valentina. El desfile
comienza y Valentina aparece en escena. Mientras lo hace,
Román activa el fuego artificial y una chispa prende fuego al traje
de la gorda. Tras los gritos de Valentina, un malévolo Román
dirige una manguera hacia la gorda, mojándola por completo. El
fuego y el agua cesan. Se endereza y sigue desfilando con
dignidad. El público, conmovido, la ovaciona. Chiqui no lo puede
creer. Al terminar el desfile, Valentina se percata de que alguien
manchó su vestido de forma premeditada. Ni corta ni perezosa
se dirige con carácter hacia las demás concursantes, para que
le revelen quién lo estropeó. Con el apoyo de las demás
concursantes, Chiqui intenta pegar a Valentina, culpándola de
haberle robado a Orestes. Valentina la plantará cara.
Valentina hace realidad su sueño
Chiqui insulta a Valentina afirmando que ella está enamorada
de Orestes. La heredera no lo niega. Mientras, Orestes pide
explicaciones a Román tras bañar a su prima de pies a cabeza
con la manguera. Comienza el desfile de traje de baño, pero
Valentina aparecerá con un conjunto playero. Orestes apoyará a
su prima asegurando que es la favorita de todos, incluyéndole.
Chiqui exigirá que la descalifiquen. Al final, Valentina será la
ganadora del certamen. Chiqui se negará a coronarla y Ariadna,
cegada por la envidia, romperá el vestido a su prima.
En candente enfrentamiento, Chiqui insulta a Valentina,
asegurando que ella está enamorada de Orestes. La heredera
no lo niega. Según la modelo, para que el joven se fijara en su
prima, ésta tuvo que entregarse a él. Indignada, Valentina le
propina una bofetada para que la respete. Al tiempo que el
presentador del certamen saluda a los miembros del jurado,
entre los cuales están Orestes y sus padres, Tza Tza se aleja
con Beatriz, tan pronto como la muchacha le notifica que han
estropeado el vestido de su sobrina. Beatriz y su madrina van
hasta la pensión para buscar en los baúles del vestuario teatral
algún traje que pueda servirle a la gorda. Violento, Mientras
Fabiola vigila, Ariadna corta uno de los tacones de los zapatos
de la gorda. No muy lejos de allí, Orestes reclama a Román el
hacerle pasar vergüenza a Valentina cuando la bañó de pies a
cabeza con la manguera. Cínico, Fonseca asegura que pudo
haber sido peor. El protagonista le da un puñetazo. Fonseca le
sugiere a Orestes ocuparse de Chiqui, en vez de estar
defendiendo a la gorda. El joven Villanueva confiesa haber
terminado con la modelo. Esto incita al malévolo joven a planear
un encuentro con la muchacha. En su camerino, Chiqui es
sorprendida por Román, quien entra cerrando la puerta con
seguro. La agarra por la cintura con intenciones de abusar de
ella. A pesar de resistirse, Román domina a Chiqui. Ariadna toca
a la puerta. Logra entrar al tiempo que su novio se esconde. La
modelo intenta disimular sus nervios hasta que su amiga se va.
A solas, Román le aconseja a Chiqui mantener la boca cerrada,
si no quiere ver su cara llena de cicatrices.
Mientras, todas las muchachas se preparan para desfilar en
traje de baño, pero Valentina aparecerá con un conjunto playero.
Orestes apoyará a su prima asegurando que es la favorita de
todos, incluyéndole. Chiqui exigirá que la descalifiquen. Para
Valentina no es necesario mostrar un cuerpo, sino saber lucir y
escoger lo que le quede bien. A solas, Valentina suspira
mientras piensa que aunque es un imposible, Orestes será su
único hombre. El concurso de belleza continúa. Cuando el
presentador del certamen le pregunta por su pasatiempo
favorito, ella confiesa que le encanta cantar. Comienza la
música; la joven canta mientras baila hasta que el tacón se
parte. Valentina pierde el equilibrio. Para salir del percance,
Valentina se quita los zapatos y terminará de bailar. El público la
ovaciona. Optimistas, Tza Tza y Beatriz llegan con un vestido
para Valentina. En el escenario, el presentador del certamen le
pregunta qué pediría para el mundo y la encantadora gorda
responde: tolerancia, para unir a todos los pueblos del mundo y
así vivir en paz. El público la ovaciona conmovido. Entre tanto, las
candidatas esperan el veredicto final. Valentina será la ganadora
del certamen. Chiqui se negará a coronarla. Con odio, lanza la
corona al suelo, con el propósito de que Valentina se arrodille y
la agarre. Cegada por la envidia, Ariadna le rompe el vestido a
su prima. Ésta avergonzada quedará avergonzada en ropa
interior.
Lejos de allí, en una cabaña Pandora intenta explicar a Jordi lo
que hizo Olimpia Mercouri y que la ha atormentado durante
años. En el certamen, Roque notifica a Olimpia que Tiburón
escondió a su hija. Decidirá ir ella misma a cobrarse los malos
ratos que Pandora le ha hecho pasar.
Valentina y Orestes se dejan llevar por sus sentimientos
Viéndose Valentina en el concurso de belleza en ropa interior, se
irá corriendo hasta su camerino donde llorará
desconsoladamente por las humillaciones a las que se ve
sometida por la familia Villanueva. Orestes la llevará lejos de
allí, a un sitio romántico decorado con velas y rosas azules.
Valentina se dejará llevar por sus sentimientos y pasará la
noche con el joven. Mientras, Olimpia irrumpirá en la cabaña
donde está Pandora y Jordi para internar a su hija en un
manicomio.
Viendo a Valentina en ropa interior, Orestes la cubre con un trozo
de tela del decorado. La gorda saldrá corriendo rechazando a
Orestes. En el camerino, Valentina llora sintiéndose
desdichada. Tza Tza descarga su rabia sobre Juan Ángel; le
culpa por haber estado tan ciego y no percatarse de que su
familia está destruyendo a su sobrina igual como lo hicieron con
Eva. A punto de besarla, él asegura haberse quitado la venda y
darse cuenta qué clase de mujer es ella. Entre tanto, Valentina
sale del camerino y camina hacía el campo de golf hasta que
divisa a cierta distancia a Orestes. Corren uno hacia el otro y se
abrazan. Cerrando los ojos, Valentina se imagina que sobre su
rostro caen pétalos de rosas mientras Orestes promete llevarla
hasta el fin del mundo. Al salir de la ensoñación, la gorda
rechaza la compañía del joven. Él se le acerca a punto de
besarla en los labios. Pero se separan cuando escuchan que
Gladiola la busca. La heredera no quiere ver a nadie. El
protagonista se la lleva. Una ira invadirá a Ariadna, pues ella
quería ganar esa corona. De repente, siente una puntada en el
vientre. Fabiola se da cuenta que está sangrando. Juan Ángel
traslada a su hija a una clínica y el médico le informa que la
joven estaba embarazada, pero que perdió el bebé.
Impresionado ante la noticia, Juan Ángel decide dar una lección
a Román por todo el daño que le ha hecho a Ariadna.
Lejos de allí, en un set de filmación de la publicidad, donde todo
está decorado con velas y rosas azules, Orestes llega con
Valentina. La heredera le agradece la sorpresa, pues ha logrado
que todo lo sucedido en el certamen pierda importancia. Él le
promete que nunca le va a falla y la besa. Valentina acusa un
fuerte mareo hasta desmayarse en los brazos de su primo.
Cuando Valentina vuelve en sí, Orestes, preocupado, le propone
ir al médico. Ella se niega, pidiéndole que la deja sola. En
ruego, él le confiesa que esa noche quiere pasarla con ella,
mientras la besa con intensidad y le declara su amor. Seducida
por la mirada de Orestes. Valentina empezará a desnudarse. Él
mira enamorado a su gorda bella. Sus cuerpos desnudos se
fundirá en un abrazo. Mientras tanto, Olimpia decide ir en busca
de su hija Pandora al averiguar donde se encuentra. La malvada
mujer pretende internarla en un manicomio. Entre tanto, en la
cabaña, Pandora duerme mientras Jordi la mira preocupado por
lo que ella conoce de su madre y que tanto la atormenta. En el
porche, Olimpia, acompañada de Roque y unos secuaces
entran en la cabaña. Olimpia está decidida a sacar de allí a su
hija, así como acabar con Jordi. Pandora despierta
sobresaltada. Logran reducir a Jordi. Al salir, Pandora escucha
golpes y los quejidos de Jordi, hasta que suena un disparo.
Pandora grita aterrada. Enfurecida, Pandora logra escapar de
Roque y entra a la cabaña. Allí, encuentra el cuerpo inerte de
Jordi sobre un charco de sangre. La joven lo abraza
desesperada. Olimpia lleva a Pandora a un manicomio donde la
interna.
Valentina y Orestes no ocultan su amor
Después de pasar una noche romántica, Valentina y Orestes
llegan a la mansión cogidos de la mano y reconocen ante la
familia que están enamorados y que desean pasar el resto de
sus vidas juntos. Olimpia no acepta esta relación. Valentina
confiesa a su tío Segundo sus sentimientos hacia Orestes.
Mientras, Franklin encuentra al malherido Jordi y Pandora
permanece ingresada en un sanatorio bajo el cuidado de
Ustáriz.
En un ambiente de mucha ternura, Valentina y Orestes se
entregan al amor. Al día siguiente, Valentina despierta radiante,
sorprendiéndose ante un suculento desayuno que Orestes le ha
preparado. Mientras, Olimpia llega a la mansión en compañía
de Roque y explica a los Villanueva que ha rescatado a Pandora
tras ser secuestrada por Jordi. Ante la sorpresa de todos,
Orestes aparece en casa de la mano de Valentina. Reconocen
ante la familia que están enamorados y que desean pasar el
resto de sus vidas juntos. Olimpia no acepta el amor que siente
su hijo por la gorda. Considera que es un insulto a los
Villanueva y Valentina sostiene que la malvada mujer es la que
no debería pertenecer a la familia. Esto enfurece tanto a Olimpia
que termina golpeando a la heredera. Valentina presiente que la
familia jamás aceptará su noviazgo con Orestes, así como
también que Olimpia no descansará hasta verlos separados
para siempre. Valentina decide confesar a su tío Segundo sus
sentimientos hacia Orestes. Segundo apoya a Valentina en su
lucha por ese amor, ya que él sospecha que Orestes no es hijo
de Juan Ángel. El General pide a su sobrina que luche hasta
conseguir las pruebas que desenmascaren a la oportunista.
Mientras tanto, Franklin encuentra a un lastimado Jordi con sed
de venganza. Entretanto, Juan Ángel, que está en el hospital con
su hija Ariadna, recibe la nefasta noticia de que ella nunca podrá
tener hijos. Conmovido ante el apoyo incondicional de Tza Tza,
Juan Ángel desea expresarle su agradecimiento. Se acerca a
ella y cuando están a punto de besarse, aparece una iracunda
Olimpia. En el sanatorio, Ustáriz da órdenes a una enfermera
para que Pandora no reciba visitas. La enfermera se asombra
cuando recibe el tratamiento para Pandora. Para ella, eso podría
matar a la muchacha. Desacatando al médico, la enfermera
sólo aplica la mitad de la dosis a Pandora. Atónita, la mujer
escucha a una trémula Pandora asegurar que Olimpia la quiere
matar.
Pandora recluida
En la mansión, Franklin se acerca a Orestes y le exige que no se
burle de Valentina. Desea que la haga muy feliz. Mientras,
Pandora, al descubrir que está en un sanatorio, decide huir de
allí. Aprovecha un despiste de Ustáriz para escapar, pero, al
final, es sorprendida por el propio médico. En la casa de los
Villanueva, Valentina y Orestes discuten con Olimpia al creer que
ha enviado a Pandora a Suiza, lejos de su familia. Olimpia, al no
soportar como Orestes defiende a Valentina, envenenará la
cena de la heredera.
En la mansión, Franklin, a pesar de no poder evitar los celos al
saber que Valentina y Orestes han pasado la noche juntos,
espera que el joven Villanueva haga a Valentina muy feliz. Lejos
de allí, en el sanatorio, al despertar, Pandora se percata de su
encierro en un manicomio. Juan Ángel la visita y, al no ser
reconocido por ella, jura vengarse de Jordi, pensando que es el
culpable de su estado de delirio. Aprovechando la angustia que
siente Juan Ángel por su hija, su esposa le propone mandarla a
Suiza para protegerla del joven. Ustáriz entra en la habitación,
Pandora espera que se distraiga para quitarle la inyección con
el sedante que pretende aplicarle. Consigue salir del cuarto,
pero al presenciar que el personal del centro la está buscando,
decide esconderse debajo de un escritorio donde aprovecha
para llamar por teléfono a Jordi, informándole que la tienen
encerrada, pero no podrá seguir hablando porque la descubre
Ustáriz.
En la mansión de los Villanueva, Valentina y Orestes discuten
con Olimpia, al creer que ha enviado a Pandora a Suiza, lejos de
su familia. Llena de ira por cómo su hijo defiende a la gorda,
Olimpia entra en la cocina y, viendo con desdén la comida que
Orestes ha preparado para Valentina, vierte sobre ésta un
veneno con el propósito de que sea la última cena de la
heredera. Insegura, Valentina teme que su felicidad acabe.
Orestes le promete defender ese amor, aunque para ello tenga
que enfrentarse a su madre.
Valentina cree que Orestes le ha engañado
Orestes sospecha que Olimpia está decidida a acabar con
Valentina. El joven finge ante su madre que sólo está con la
gorda por su herencia. Valentina, que escucha la conversación
entre Orestes y Olimpia, cree que el joven la ha engañado de
verdad. En la pensión Gabor, Juan Ángel decide pasar la noche
con Tza Tza, pero, serán sorprendidos por Aquiles. Para el
muchacho, la actriz y su sobrina están logrando acabar con su
familia.
Impresionado, Orestes escucha sin ser visto, a Olimpia y
Roque, mientras insinúan que la gorda tiene sus horas
contadas. Para él, su madre está decidida a eliminar a
Valentina. Orestes decide fingir estar de parte de su madre para
averiguar que está tramando. Por la noche, y mientras Valentina
duerme profundamente, Nereida entra en su cuarto y coloca el
dinero robado bajo el colchón. Olimpia y Roque irrumpen en su
habitación acusándola de ladrona. Atraídos por el escándalo,
Orestes, Aquiles y la servidumbre llegan hasta el cuarto. El
protagonista reprende a su madre por la acusación hacia
Valentina. Roque levantará el colchón encontrando el dinero.
Olimpia exige que la gorda se vaya de la casa. Orestes se
opone. Al quedar a solas, Valentina le confiesa a Orestes estar
asustada. Cree que la sopa que ha tomado para cenar está
envenenada. Tratando de calmarla, Orestes promete dar con el
responsable si su presentimiento es cierto. En el despacho,
Olimpia está enfurecida por fallar en su intento de acabar con la
gorda. Pero no se rinde, piensa darle en cualquier momento una
sorpresa. Orestes acude a hablar con su madre y finge que sólo
está con Valentina por su herencia. Ésta se lo cree y queda
maravillada cuando su hijo le revela las supuestas intenciones
que tiene con la heredera: casarse con ella, quedarse con la
fortuna y luego enviudar. Olimpia abraza orgullosa a Orestes.
Escondida en la puerta, Valentina no puede creer lo que ha
escuchado; piensa que Orestes le ha engañado de verdad.
Sintiéndose desdichada, la heredera no quiere seguir
escuchando.
En la pensión Gabor, Juan Ángel piensa construir un futuro al
lado de Tza Tza. Para la actriz, eso es una locura. Él le ruega que
le permita pasar la noche con ella. Aparece un iracundo Aquiles.
Avergonzada, Tza Tza decide terminar su efímera relación con
Juan Ángel. Para el muchacho, la actriz y su sobrina están
logrando acabar con su familia. Mientras, en el sanatorio,
después de que Pandora intentara una infructuosa huida,
Ustáriz descarga su rabia, propinándole un golpe en el rostro de
la muchacha. La enfermera se marcha desconcertada por la
actitud del doctor. Mientras, en la mansión aparecen Franklin y
Jordi interesándose por el paradero de Pandora. Olimpia
asegura que su hija le rogó la enviara lejos del muchacho, ya
que le temía. Orestes apoya a su madre, midiendo las
reacciones de ésta. Exasperado, Jordi exige conocer dónde está
la joven.
Valentina abandona la casa de los Villanueva
Valentina desolada por las supuestas intenciones de Orestes
de casarse con ella para quedarse con su fortuna, decide irse a
la pensión Gabor con Tza Tza. Allí, sufre un desmayo y su tía
cree que la joven está embarazada. Pero, en realidad, Valentina
padece una anemia severa. Mientras, en la mansión, Aquiles
confiesa a su madre que Juan Ángel ha pasado la noche con
Tza Tza.
Valentina llega a su cuarto abatida, creyendo que Orestes le ha
engañado. Sospecha que el joven intentó envenenarla cuando le
llevó la cena. Mientras, en la sala Villanueva, Orestes defiende a
su madre, tras la insistencia de Jordi por saber el paradero de
Pandora. Para Franklin no hay motivos para permanecer en esa
casa. Valentina aparece en la sala con una maleta para irse con
Carreño. Orestes trata de evitar que su prima se marche,
cuidando las apariencias ante su madre. Pero, la gorda se va de
la mansión con Franklin. Para Olimpia, así es mejor. Aquiles
irrumpe con la noticia de que su padre y Tza Tza son amantes
tras encontrarles en la cama en la pensión Gabor. Tratando de
calmar a su madre, por la infidelidad de Juan Ángel, Orestes le
propone planear lo antes posible su boda con Valentina.
Olimpia cuenta a Chiqui el supuesto plan que tiene con su hijo.
La modelo le apoya, pues le encanta la idea de ser la esposa de
un viudo millonario. A solas y muy a su pesar, el joven continúa
su plan, haciéndole creer a Chiqui que es su único amor. Para
que se lo demuestre, la joven deja caer su vestido, quedando
totalmente desnuda. Orestes no tiene más remedio que
corresponder a los besos de ella. Con la excusa de sentirse
incómodo por estar en casa de sus padres, el protagonista le
propone a Chiqui escaparse con ella un fin de semana.
En la pensión, Tza Tza llora al pensar que Juan Ángel le está
prohibido. Jura olvidar ese amor. Franklin llega con Valentina. Al
día siguiente y durante el desayuno, una demacrada Valentina
se desmaya ante la mirada atónita de los presentes. La
preocupación de Tza Tza crece, cuando su sobrina, ya acostada,
vomita. Piensa en la posibilidad de que su sobrina esté
embarazada. Valentina confiesa a su tía que Orestes y ella
estuvieron juntos. Para quedarse más tranquila, Tza Tza ordena
que le realicen unas pruebas a su sobrina. El médico les
informa que los resultados de los exámenes revelan que
padece una anemia severa. El doctor aconseja a Valentina que
descanse y se alimente bien porque si no su vida puede correr
peligro. Para Valentina su vida ya no tiene sentido. Está harta de
tantas desgracias y decepciones.
Mientras, en el sanatorio, la enfermera se conmueve al ver los
moretones producto de los golpes que le dio Ustáriz a Pandora.
Quiere ayudarla. Emocionada, la muchacha le ruega buscar a
Jordi Rosales. Tomando nota, entra el doctor. Disimulando, la
mujer logra guardar el papel y se lo envía a Jordi.
Inmediatamente, el joven se desplaza hasta el sanatorio para
ver a Pandora, pero, Ustáriz niega conocerla. La enfermera le
hace señas y éste se apodera de una carpeta en donde se
percata de que la joven está recluida en el lugar. Al encontrar la
habitación vacía, Ustáriz asegura que Pandora está en el
extranjero. Pero, en realidad, Pandora está en el sótano de la
casa de los Villanueva donde está retenida por Roque
Orestes se disculpa ante Valentina
Orestes acude a la pensión Gabor para hablar con Valentina.
Pero, ella se niega a verle tra escuchar la conversación que
mantuvo con su madre en la que aseguraba que sólo deseba
casarse con ella para apoderarse de su fortuna. Orestes le
explica que es un plan urdido para desenmascarar a Olimpia.
En la mansión, Pandora, obligada por su madre, hace creer a
Jordi que nunca le ha querido.
Al ver a su sobrina tan desanimada, Tza Tza sospecha que
Orestes tiene algo de culpa por esa depresión. Asombradas,
ven llegar al protagonista, que desea hablar con Valentina. La
actriz se lo impide, pues considera que ese amor entre ellos es
un absurdo. En la habitación de la gorda, Franklin insiste en
saber por qué Valentina está tan decepcionada de Orestes, pero
ella no quiere recordar algo tan doloroso. Al tiempo que Franklin
trata de reconfortar a la gorda, escuchan los gritos de Orestes,
quien llama desesperado a la protagonista. Ella no quiere volver
a verlo nunca más. Oportuno, Benigno se lleva al protagonista,
mientras éste grita que ama a Valentina. Al quedar sola en su
habitación, la heredera se asusta cuando de súbito Orestes
entra por la ventana de su cuarto. Ante el rechazo de la joven, el
protagonista le ruega que le dé una oportunidad para decirle
que la ama. Ella le propina una bofetada, pues escuchó cuando
él le aseguraba a su madre que pretendía enamorarla para
apoderarse de la fortuna que le corresponde. Orestes trata de
explicar a Valentina que él quiere ganarse la confianza de su
madre, para saber lo que pretende hacer contra ella. Cuando
está a punto de besarla, Franklin irrumpe en el lugar y enfurece
al verle.
Mientras tanto, Jordi llega a la mansión con la intención de dar
con el paradero de Pandora, a pesar de las amenazas de
Roque. El fiel sirviente entra urgido, notificando que Jordi quiere
ver a Olimpia. La malvada mujer le propone a su hija Pandora
que convenza al policía de que todo lo sucedido entre ellos fue
una farsa, de lo contrario, le matarán. El policía se sorprende
cuando su novia le da a entender que para ella todo fue un
juego. Jordi sufre ante el rechazo de Pandora. Entretanto, en el
ático, un abrumado Juan Ángel quiere que su tío Segundo le
aclare una duda; si Luis Felipe alguna vez se sintió atraído por
Olimpia. El anciano le revela que su hermano estaba
investigando a su mujer y descubrió que era una farsante, así
como una vergüenza para la familia.
Valentina descubre el secreto de Olimpia
Franklin y Tza se ofenden al encontrar a Orestes en la habitación
de Valentina. Ella pide que la dejen a solas con el joven.
Valentina confiesa a Orestes que está muy enferma. La
heredera harta de que Olimpia siempre se interponga entre
ambos, lanza de rabia su muñeca y descubre, al romperse ésta,
que en su interior hay un sobre con información sobre la
verdadera identidad de Olimpia fruto de la investigación
realizada por su padre. Mientras, en la mansión, Segundo y
Olimpia discuten y éste le dispara en un brazo.
En la pensión, Franklin se ofende al encontrar a Orestes en la
habitación de Valentina. Ella trata de calmarlo; le ruega que la
deje a solas con el protagonista. A su pesar, Carreño cede.
Valentina confiesa a Orestes que no está bien de salud y que
podría morir. Esto desespera a Orestes, pues su vida no tendría
sentido sin la gorda. Tza Tza desea que el joven se vaya de la
pensión, pero él le asegura que si no consigue hacer comer a
Valentina se marchará y no volverá nunca más. Ante la
insistencia del protagonista, la gorda cede. Muy a su pesar, la
actriz acepta que Orestes se quede con su sobrina porque cree
que es la única persona que puede devolverle las ganas de vivir.
Al día siguiente y, antes de irse, Orestes le propone a Valentina
que tan pronto se recupere, la llevará de paseo a un lugar
maravilloso. Valentina confía en que él corresponde a su amor.
Pero, para Tza Tza, esa felicidad no perdurará mientras Olimpia
exista. Harta de que Olimpia siempre aparezca para acabar con
su felicidad, Valentina lanza de rabia su muñeca al suelo y, al
hacerlo, se rompe. En su interior descubre un sobre identificado
como “El lirio de plata”. Recuerda que esa es la investigación
que hizo su padre sobre Olimpia. De súbito, Tza Tza aparece. Su
sobrina decide no contarle nada todavía, aunque Tza Tza la
confiesa que posee una carta de Luis Felipe, donde acusa a
Olimpia de ser una farsante por lo que cabe la posibilidad de
que Orestes no sea hijo de Juan Ángel. Tza Tza sospecha que si
el joven llegase a averiguar que no es un Villanueva, podría
casarse con Valentina sólo para no perder los derechos sobre
la fortuna. La gorda no lo quiere creer. La actriz espera que su
sobrina nunca lamente haberse enamorado del hijo de esa
malvada mujer. A solas, leyendo los papeles dejados por su
padre, Valentina descubre horrorizada que el verdadero nombre
de Olimpia es María Joaquina Crespo; concubina de un
contrabandista llamado José Manuel Sevilla.
En la mansión, Olimpia encierra a Pandora de nuevo en el
sótano tras aplicarle un sedante y asegura que ahí perdurará
hasta que aprenda que a una madre no se le traiciona. La
malvada mujer busca a su marido con intenciones de seducirlo,
pues en sus planes no está abandonar su matrimonio por un
error de una noche de su marido. Pero, Juan Ángel piensa todo
lo contrario; quiere el divorcio. Ante Aquiles, Ariadna y la
servidumbre, Olimpia revela que su esposo quiere separarse.
Sus hijos no lo aceptan. La mujer se hace la víctima. Llegando,
Orestes continúa su farsa al defender a su madre. Ella culpa a
su marido de estar destruyendo a la familia. Al quedar sola, jura
impedir que Juan Ángel y su dinero se les escapen de las
manos.
Mientras, Ariadna escucha sin ser vista, cuando Muñeca le exige
a Olimpia que le aclare lo que tiene con Lorenzo. Haciéndose la
ofendida, Olimpia afirma ser una mujer muy digna. Desde lo alto
de la escalera, Segundo apunta a la malvada mujer, con el
propósito de sacarla de la casa y de la familia para siempre. Al
llamarlo cobarde, el anciano dispara enfurecido. Ella cae con un
tiro en el hombro.
Orestes pide matrimonio a Valentina
Valentina sospecha que Orestes no es hijo de Juan Ángel tras
leer la carta de su padre hallada en el interior de su muñeca.
Pero, decide no hablar del asunto con él para no hacerle sufrir.
Orestes recoge a Valentina en la pensión y para sorprenderla, la
lleva hasta la cima de una montaña, donde se lanza en
parapente. Al llegar a tierra, el protagonista la entrega un anillo
de compromiso y la pide matrimonio. Valentina acepta
emocionada.
Leyendo los papeles del sobre encontrado dentro de su
muñeca, Valentina descubre que Olimpia esperaba un hijo del
contrabandista José Manuel Sevilla. Para la gorda, cabe la
posibilidad de que Orestes sea ese niño. La heredera no quiere
que esta noticia llegue a oídos de su novio para que no sufra.
Beatriz irrumpe, notificándole que su tío disparó a Olimpia. La
heredera se preocupa por lo que pueda hacer la mujer en su
contra. En el sótano de la mansión, un recuerdo invade a
Pandora de manera fulminante, no puede olvidar como Luis
Felipe descargó, antes de morir, toda su rabia
desenmascarando a Olimpia confensándole que conocía el
nombre de su amante: Lorenzo Lorenz. Mientras, Olimpia planea
encarcelar a Segundo por haber acometido contra ella. Para
Juan Ángel eso sería fatal. Al captar la angustia que le embarga,
su esposa le propone no denunciarlo si él se olvida del divorcio,
así como de Tza Tza. Pero él no renuncia a la mujer que ama.
Lejos de allí, en la pensión Gabor, Juan Ángel informa a Tza Tza
de sus intenciones de divorciarse de Olimpia, ya que quiere
casarse con ella. La actriz no lo acepta, porque no pretende
construir su felicidad sobre la desdicha de sus hijos. Juan Ángel
se va derrotado y Tza Tza llora desconsolada. Entre tanto, en la
mansión, tratando de calmarlo, Orestes promete a su tío
Segundo restituir el honor de la familia, aunque tenga que
enfrentarse a su propia madre. El General está orgulloso del
joven, aunque sospeche que no lleve sangre Villanueva.
Más tarde, Orestes recoge en la pensión a Valentina para dar un
paso pese a la negativa de Tza Tza. En un parque, Orestes y
Valentina disfrutan felices del ambiente. Orestes reconoce a la
heredera que de no ser por su compañía, no hubiera soportado
todo lo que ha descubierto de su madre. Ambos prometen que
lo que sienten nunca cambiará, pase lo que pase. Para darle
una sorpresa, Orestes lleva a la gorda hasta la cima de una
montaña, donde se lanzará en parapente. Al llegar a tierra, el
protagonista entrega un anillo de compromiso a Valentina y le
pide matrimonio. Ella acepta emocionada. Al conocer la noticia
la familia Villanueva, Olimpia decide celebrarlo ante el asombro
de la gorda. Como detalle, Orestes regala una caja de
chocolates a Valentina.
Valentina cae en la trampa
Ariadna y Chiqui traman un plan para hacer creer a Valentina
que entre la modelo y Orestes existe algo más que una buena
amistad. Ariadna acude a la pensión y entrega a la protagonista
una invitación de boda de los jóvenes. Ariadna le asegura que
van a contraer matrimonio insinuando a la heredera que su
hermano sólo ha estado con ella por su fortuna y está dispuesta
a demostrárselo. Valentina no da crédito a lo que está
escuchando. Mientras, Chiqui tiende una trampa a Orestes. Le
prepara una despedida de soltero para emborracharlo y poder
pasar la noche con él. Valentina les sorprenderá en la cama.
Nadie en la pensión aprueba la decisión de Valentina de
casarse con Orestes. Pero, la pareja está dispuesta a luchar por
su amor. Para Franklin, Orestes será la peor desgracia de la
gorda. Valentina piensa que quizá el amor que siente por
Orestes no la deja ver la verdad. En el sótano de la mansión,
contrariada, porque Pandora la llama María Joaquina Crespo,
Olimpia le propina una fuerte bofetada dejándola inconsciente.
Malévola, la mujer pondera la idea de eliminarla. Entre tanto,
Ariadna asegura a Chiqui que tiene un plan para alejar a la
heredera de la familia Villanueva. En la pensión, Ariadna lleva a
práctica su propósito. Entrega a Valentina su diario y una
invitación para la supuesta boda de Chiqui y Orestes. Ariadna le
insinúa que su hermano sólo pretende casarse con ella por la
herencia y está dispuesta a demostrárselo. La gorda no lo
puede creer.
Lejos de alli, mientras, Orestes supervisa un set para un
comercial, aparece Chiqui felicitándole por su boda. Le ha
preparado una despedida de soltero. Allí, están todos sus
amigos y unos empleados de la publicidad. Chiqui logra su
propósito: hacer beber cada vez más a Orestes, hasta
emborracharlo para poder fingir ante Valentina que se ha
acostado con él. Al finalizar la fiesta, Orestes se queda a solas
con Chiqui. Él, bastante ebrio, cae profundamente dormido en la
cama del set. Mientras, Chiqui lo desviste acostándose a su
lado. En ese momento, Valentina entra en la habitación
acompañada de Ariadna. Sintiéndose engañada, la gorda sale
corriendo. Chiqui y su amiga ríen malévolas. Al despertar,
Orestes intenta irse, pero está muy mareado y Chiqui se ofrece
a llevarle a la mansión. Ya en la pensión, Valentina decide no ver
nunca más a Orestes; le odia. Tratando de controlar el llanto,
llama a su tía Celeste y le manifiesta su intención de irse lejos
de allí, pues no soporta la maldad de los Villanueva. Celeste le
propone que, al día siguiente, coja el primer vuelo a España.
Mientras, Valentina hace sus maletas, le cuenta a Tza Tza su
desventura. Le confiesa que ha sorprendido a Orestes
manteniendo relaciones sexuales con Chiqui en el mismo lugar
donde estuvo con ella.
Valentina se va a España
Valentina decide irse a España con Celeste al creer que Orestes
sólo desea su fortuna. En el aeropuerto, mientras Valentina se
despide de Tza Tza y Franklin, Orestes llega para pedirla una
explicación por su decisión tomada. El protagonista intenta evitar
que la heredera suba al avión, pero, al final, no puede impedirlo.
Kiko secuestrará a Orestes. Ya en España, Valentina cae al
suelo inconsciente y Celeste decide llevarla a un hospital. Allí, el
médico le informa que estaba siendo envenenada.
Convencida de que lo único que a Orestes le interesa es su
parte de la herencia Villanueva, Valentina decide irse a España,
donde no vea al joven nunca más. Mientras, en la fachada de la
pensión, Orestes dedica a su gorda bella una serenata. Furiosa
ante el escándalo que está organizando el protagonista, Tza Tza
le lanza un cubo de agua helada. En la mansión, Juan Ángel
pide a Olimpia firmar los papeles del divorcio de inmediato. La
mujer rompe a llorar. Juan Ángel no puede evitar conmoverse
ante las lágrimas de Olimpia. De repente, la mujer pierde el
conocimiento después de sentir un fuerte dolor en el pecho.
Después de ser reconocida por un médico, Olimpia está en
perfecto estado de salud. El dolor en el pecho es producto del
estrés. Contrariada, la malvada mujer le ofrece dinero al doctor a
cambio de que diagnostique una enfermedad grave.
Al día siguiente, Orestes oye que Valentina se va del país y no
puede creerlo. Mientras, en el aeropuerto, Valentina se despide
de su tía Tza Tza y Franklin. Para sorpresa de todos, a lo lejos
ven llegar a Orestes en su moto. La gorda se aleja. Un vigilante
impide al protagonista seguirla. Desesperado, pide una
explicación. Franklin le asegura que la heredera no deseaba
verle más. Al final, Orestes consigue escapar de Franklin, pero
llega demasiado tarde porque Valentina ya ha subido en el
avión. Tza Tza le entrega una carta en la que la heredera dice
estar harta de las burlas y mentiras del protagonista. En
España, Celeste recibe en su casa a Valentina con los brazos
abierto, pero ésta sufre un fuerte mareo cayendo al suelo
inconsciente. Su tía la llevará a una clínica en Madrid. Tras
reconocerla el médico, éste lamenta informarles que según los
resultados de los exámenes, la joven estaba siendo
envenenada. Lejos de allí, Orestes despierta sobresaltado; se
percata que está encerrado. Kiko le ha secuestrado. Trata de
sobornar a su captor, éste lo amenaza con matarlo.
cree que Orestes ha intentado acabar con su vida
Valentina cree que los bombones que Orestes le regaló estaban
envenenados. Su sospecha es cierta. El médico le confirma que
los dulces poseen un veneno mortal. Valentina se someterá a
un tratamiento muy fuerte para salvar su vida. Mientras, en
Venezuela, un torrencial aguacero salva la vida de Orestes y
Juan Ángel comunica a Tza Tza que no se va a divorciar de
Olimpia al creer que está muy enferma.
Tras conocer que estaba siendo intoxicada, Valentina sospecha
que el veneno estaba en la caja de chocolate que Orestes le
regaló. La heredera le odia, pues cree que le regalaba los
bombones para deshacerse de ella y quedarse con la fortuna. El
médico se lleva uno de los últimos bombones que Orestes dio a
Valentina, para realizarle unos análisis. Celeste quiere saber
quién le hacía esos regalos. Con dolor, la gorda revela a
Celeste que ha sido el único amor de su vida, el hombre que la
quiso matar: Orestes. Celeste no puede creer que un Villanueva
atente contra la vida de alguno de su misma sangre, sólo por
dinero. Valentina confiesa a Celeste que, según las
investigaciones que hizo Luis Felipe, Orestes no pertenece a
esa familia, pues cuando su madre se casó con Juan Ángel, ya
estaba embarazada de otro hombre. Celeste está impresionada
por lo descubierto sobre el pasado de Olimpia. En ese
momento, entra el doctor y éste confirma que, tal y como
sospechaba Valentina, el bombón contiene un veneno mortal y
debe someterse a un tratamiento muy fuerte porque, de lo
contrario, su vida corre peligro. Ella acepta el reto. Ya en casa,
Celeste recuerda a Valentina que posee una cuenta bancaria
con dinero que su padre le dejó del que podrá disponer tan
pronto se case. Valentina no quiere saber nada sobre el dinero
ya que, por culpa de él, su vida ha sido muy desgraciada.
Lejos de allí, cuando Kiko está a punto de asesinar a Orestes,
se oye un gran estruendo y gritos de gente pidiendo ayuda. Ha
comenzado un torrencial aguacero. El secuestrador huye,
dejando amarrado al protagonista. Un residente del lugar, entra
desesperado. Su familia está en peligro y desata a Orestes para
que éste le ayude, pero, ya es demasiado tarde, la corriente del
río se ha llevado a su familia. En la mansión, Olimpia se
muestra preocupada porque Orestes ha desaparecido sin
avisar. Ninfa le comunica que, al llamarle para conocer su
paradero, un hombre cogió su móvil asegurando que el joven
Villanueva estaba secuestrado. En la clínica, el médico, quien ha
aceptado el soborno de Olimpia, informa a Juan Ángel que la
mujer padece unos problemas cardíacos severos. Es difícil que
sobreviva, si llega a sufrir otro infarto. Aquiles no quiere que sus
padres se divorcien, pues eso mataría a su mamá. Juan Ángel
se siente culpable de lo que está pasando. En la pensión,
lamentando la situación de su esposa, Juan Ángel comunica a
Tza Tza que no va a divorciarse de Olimpia. La actriz se despide
para siempre de él. Mientras, en la mansión, agachada en un
rincón del sótano, Pandora recuerda los numerosos momentos
felices que ha vivido con Jordi. Al tiempo que Jordi ahoga su
depresión en el alcohol. Pasan los meses y un año después,
Valentina es otra mujer. Se convierte en una mujer de escultural
figura
La metamorfosis de Valentina
Celeste desea que Valentina vuelva a Venezuela para hacerse
cargo de los negocios de la familia Villanueva, pero la heredera
no está por la labor. La joven conocerá al dueño de una agencia
de publicidad y éste, impresionado por su belleza, le propondrá
matrimonio, pero ella le confesará que no le ama. Mientras, en
Venezuela, Orestes, no deja de pensar en Valentina a pesar de
su inminente boda con Chiqui.
Celeste, muy desmejorada, desea saber si su sobrina ha
dejado de amar a Orestes. La heredera no quiere saber nada de
ese tormentoso pasado. Se niega a regresar a Venezuela. Su tía
quiere que vuelva para hacer valer sus derechos sobre la casa y
los negocios de la familia Villanueva. Celeste se mareará
perdiendo el conocimiento. Atraída por los gritos, Almudena, la
mujer de servicio, llama al médico. Tratando de tranquilizar a su
sobrina, Celeste le asegura que mientras reciba sus
medicamentos, no tendrá problemas. Almudena recibe otra
carta de Orestes para Valentina. Pero, ella no piensa responder
ninguna de ellas. Valentina viaja a Tenerife para realizar un
anuncio publicitario. En el aeropuerto Jorge Campos, dueño de
una agencia de publicidad, recibe a Valentina en el aeropuerto.
Como le parece muy bella, le propone trabajar juntos en su
agencia. Ella acepta feliz. Pero su sonrisa se congela cuando
mira en un periódico venezolano la noticia sobre el enlace
nupcial Villanueva – Lorenz. Al verla tan afectada, Jorge capta
que Valentina no ha olvidado a Orestes. Al llegar a Tenerife,
Jorge invita a Valentina a cenar, con el propósito de regalarle un
anillo de compromiso, así como pedirle matrimonio. Quiere
hacerla feliz para que olvide todo su sufrimiento. A Valentina le
encantaría aceptar, pero no lo ama. Mientras, Almudena sigue
muy preocupada por la gravedad de la salud de Celeste. La
anciana trata de disimular su malestar. La mujer de servicio
decide avisar a la familia Villanueva, sin su consentimiento.
Roque atiende la llamada de Almudena, quien notifica a Olimpia
el mal estado de salud de Celeste. Olimpia decide viajar de
inmediato a España para intentar que Celeste le entregue la
fortuna de Luis Felipe, antes que muera. Mintiendo, la malvada
mujer dice ir a Suiza, pues el médico de Pandora ha notado
cierta mejoría en la muchacha. Juan Ángel quiere acompañarla,
pero ella se le pide que, durante su ausencia, se encargue de
los preparativos de la boda de su hijo. Al llegar Olimpia a
España, Celeste se enfurece al verla en su casa. La malvada
mujer viene con la intención de acabar con su vida.
Entre tanto, en Venezuela Orestes no deja de practicar deporte,
su afición es el ciclismo. El joven gana una carrera y dedica el
premio a su ausente prima en directo por televisión. En la
pensión, Tza Tza apaga el televisor indignada. Le parece un
descaro por parte del joven Villanueva pronunciar el nombre de
su sobrina, a quien extraña tanto. En la casa Villanueva, todos
brindan por el triunfo de Orestes. Chiqui le hace un pequeño
reclamo por la dedicatoria que hace éste a su prima Valentina
tras ganar la carrera de ciclismo. El joven espera que respete
los recuerdos de Valentina y, a cambio, él se casará con ella.
Para la modelo no hay otra cosa más importante que su boda
con Orestes. Un preocupado Juan Ángel piensa que si su hijo
se casa con Chiqui, será el hombre más infeliz, ya que él no
ama a esa mujer. Pero, como Valentina no contesta ninguna de
sus llamadas, ni cartas, Orestes ha decidido unirse a la modelo,
pues ella le ha perdonado todo lo pasado. Para Alejandro, la
tristeza de Orestes desaparecerá en la noche de bodas, cuando
disfrute del cuerpo de la bella Chiqui. Orestes necesita algo
más que eso para ser feliz. Su amigo sospecha que el
protagonista todavía está enamorado de la gorda. Resignado,
Orestes piensa que su destino es hacer feliz a los demás, sin
serlo él mismo. Mientras, en el sótano de la casa Villanueva,
Pandora intenta escapar de las garras de Roque, pero su
esfuerzo será en vano. En la pensión Tza Tza recibe la
inesperada visita de Juan Ángel. Él le confiesa que no ha podido
olvidarla. Ella lo trata con indiferencia
Valentina llora la muerte de Celeste
Olimpia visita a Celeste y ésta al ver a la malvada mujer en su
casa muere tras sufrir un infarto de miocardio. Valentina
sospecha que Olimpia ha sido la culpable de lo ocurrido. La
heredera jura vengarse tanto de Olimpia como de Orestes por el
daño causado a su familia. El protagonista, al conocer la noticia,
decide suspender su boda con Chiqui. El joven sólo piensa en
una cosa, en viajar a España para traer a Valentina de vuelta a
casa.
Debido a la desagradable presencia de Olimpia, Celeste sufre
un fuerte dolor en el pecho. La malvada mujer le muestra con
malicia las pastillas que la mantienen viva. Para ella vale más
muerta que viva. Celeste cae al suelo tratando de aferrarse al
vestido de Olimpia. Ésta última le muestra unos documentos; le
propone firmarlos a cambio del medicamento. La anciana
acepta. Olimpia lanza el frasco al otro extremo del cuarto.
Desesperada, Celeste trata de llegar hasta las pastillas, pero no
lo logra. Al final, fallece. Valentina llora desconsolada al conocer
que su tía ha perecido. La joven sospecha que Olimpia ha
asesinado a Celeste al saber que estuvo visitando a su tía. En el
cementerio, ante la tumba de su tía, Valentina jura castigar a los
que destruyeron a su familia: Olimpia y su hijo Orestes. Entre
tanto, los abogados informan a Valentina que antes de morir, su
tía transfirió todo su dinero a otra cuenta bancaria, por medio de
una albacea de nombre María Joaquina Crespo. Valentina está
decidida a regresará a Venezuela para reclamar lo que le
pertenece.
En Venezuela, Alejandro no encuentra motivos para que su
amigo se case. Orestes le explica que ha hecho un trato con
Chiqui. Ella se convertirá en su esposa si le comparte con el
recuerdo de Valentina. En la mansión, un tanto suspicaz, el
protagonista ve llegar a su madre del viaje. Olimpia les cuenta
que ha viajado hasta Suiza para visitar a Pandora y que la joven
ha tenido una recaída por lo que permanecerá en ese país
durante un tiempo. Mientras, Pandora sigue encerrada en el
sótano de la casa. Olimpia no descarta la idea de internarla en
una clínica psiquiátrica al comprobar que el encierro está
desquiciando a su hija. La malvada mujer confiesa a Roque que
ha logrado el objetivo del viaje: Todo el dinero está a su nombre.
Orestes escucha la conversación de ambos y muestra su
interés por saber de qué fortuna hablan. Pero Juan Ángel los
interrumpe para comunicarles que Celeste ha fallecido. Olimpia
finge dolor. Para Orestes es una casualidad que su madre
viajara y sucediera esa desgracia. Todos están consternados
por el fallecimiento de Celeste. Por respeto a la memoria de la
difunta, Orestes está decidido a suspender la boda. Olimpia le
recuerda que Celeste siempre estuvo de acuerdo con ese
matrimonio. Pensando en Valentina, Orestes quiere tomar el
primer avión a España para traerla de vuelta. Para disimular,
insinúa a su madre que irá a España para controlar a Valentina,
ya que pronto recibirá la herencia de su padre. Olimpia
considera innecesario ese viaje. Orestes llama por teléfono a su
prima y al contestar, Valentina queda atónita al escuchar la voz
de su amado.
Valentina en la boda de Orestes y Chiqui
Orestes llama a Valentina, pero ésta, al escuchar su voz, entrega
el teléfono a Almudena para que le comente se ha ido a vivir a
París con su marido. Orestes cree que Valentina ha rehecho su
vida y decide no aplazar su boda. La heredera viajará a
Venezuela para asistir al enlace.
Impresionada, Valentina al escuchar la voz de Orestes, entrega
el teléfono a Almudena, quien comunica al protagonista que
después de la muerte de Celeste, Valentina decidió irse con su
esposo a París. El joven, desconcertado, cuelga el teléfono
creyendo que la heredera ha rehecho su vida junto a otro
hombre. El protagonista, contrariado, decide seguir adelante con
su boda. Mientras tanto, en el sótano de la mansión, Pandora
consigue huir de Roque propinándole un fuerte golpe en la
cabeza. La joven acude a Segundo desesperada y le suplica
que le ayude para que su madre no la encierre de nuevo en el
sótano. El anciano le entrega dinero para que huya. Pero, en ese
momento, Roque entra en la habitación de Segundo buscando a
Pandora. El anciano logrará evadir la curiosidad del sirviente
gracias a Benigno que ayudará a Pandora a escapar de las
garras de Olimpia.
Ya ha llegado el día de la boda de Orestes y Chiqui. Un
preocupado Juan Ángel sube al ático para hablar con su tío
Segundo. Considera que el matrimonio de su hijo se puede
convertir en un infierno, pero no puede hacer nada para evitar
ese error. Vestido para la ocasión, Orestes es admirado por su
madre y Chiqui por sus padres. Al novio le llega una caja de
chocolates de Valentina, que, para sorpresa de todos, está en
España. El joven entrega los bombones a Ninfa para que se los
guarde. Juan Ángel sigue pensando que su hijo no ha podido
olvidar a Valentina. La heredera asistirá a la boda de su primo. A
ella le parece una buena oportunidad para comenzar a destruir a
todos los que le han hecho daño.
Rumbo ya a la iglesia, Chiqui se angustia cuando el chofer de la
limosina toma otro camino. Román la ha secuestrado. El joven
abusa de ella, pero eso no la impide acudir a la iglesia para
casarse con Orestes donde aparecerá Valentina. Todos la
mirarán sin reconocer que aquella escultural mujer es la
heredera. En el momento en el que Chiqui esté dando a su
futuro marido el sí quiero, se desmayará al recordar la violación.
Trasladarán a la modelo a la mansión y allí la joven vuelve en sí
proponiendo a los invitados un brindis por su felicidad junto a
Orestes. La familia Villanueva y Valentina brindarán por los
novios.
La falsa de identidad de Valentina
En la comisaría, Franklin interroga a Valentina, en su papel de
Bella de la Rosa Montiel, para averiguar lo ocurrido en la
mansión cuando El Lirio de plata robó a los Villanueva. Al
finalizar el interrogatorio, el policía traslada a Valentina a la
pensión. La joven teme ser reconocida por su tía Tza Tza, pero,
eso no ocurrirá. Mientras, Pandora, haciéndose pasar por Hugo,
encoleriza al ver como Beatriz besa a Jordi en su habitación. El
policía confesará a Hugo que para él, Pandora ya no existe.
Olimpia acosa a Bella de la Rosa Montiel. Quiere saber por qué
estaba en el despacho cuando El Lirio de Plata la encontró.
Bella asegura que entró por equivocación mientras buscaba el
baño. Cuando Franklin pretende llevar a Bella para la comisaría,
como única testigo, Orestes se lo impide. Hay un enfrentamiento
entre los jóvenes. Pero Bella está dispuesta a colaborar con la
policía para que la situación se aclare. Franklin, después de
haber interrogado a la joven, queda impresionado cuando
descubre que la muchacha es amiga de Valentina. Se ofrece a
llevarla a la pensión. Para sí, ella espera que su tía no la
reconozca.
En la pensión, Tza Tza se impresiona cuando ve entrar a
Franklin en compañía de una esbelta joven. Ésta rápidamente
se presenta como Bella de la Rosa. Se emociona cuando sabe
que la muchacha viene de parte de su sobrina. Un suspicaz
Franklin quiere conocer los verdaderos motivos por los cuales
vino al país. Ella, intenta esquivar su curiosidad, convenciéndole
de que sólo estará en Venezuela unos días. Al entrar Valentina
en su antiguo cuarto le vendrán a la mente muchos recuerdos.
Exhausta le pide a Dios que le dé fuerzas para poder cumplir su
promesa. No piensa caer de nuevo en la trampa de Orestes. Él
nunca la amó. Mientras, en la habitación de Jordi, éste duerme y
Pandora, en su papel de Hugo, lo mira embelesado. De repente,
Beatriz irrumpe en el lugar y besa a Jordi, quien despierta
sobresaltado. Pandora aparta a la muchacha y esto enfurece al
policía. A Pandora no le parece bien que Jordi esté besando a
Beatriz, queriendo supuestamente a otra mujer. Para el policía,
Pandora ya no existe. Al día siguente, Tza Tza presenta en la
pensión a Hugo y a Bella. Ambos presienten que tienen algo en
común.
En la mansión, Orestes no deja de pensar en Valentina. Al entrar
Chiqui en la habitación, éste percibe que su esposa está
distante. Cada vez que se le acerca con la intención de intimar,
ella lo rechaza. Él ignora la amarga experiencia vivida por su
esposa. Le ruega dejarla sola. Dando un portazo, un
desconcertado Orestes se va. Al ver a los novios tan tensos,
Olimpia sugiere a su hijo realizar un viaje. Pero él sólo quiere
hacerlo para visitar a Pandora. A Juan Ángel le parece una
excelente idea. Olimpia los observa aterrada.
Valentina y Orestes trabajan juntos
Valentina, en su papel de Bella de la Rosa, acude a una
entrevista de trabajo en la agencia de Juan Ángel donde se
convertirá en la nueva creativa de la empresa siendo Orestes su
jefe. El joven intentará averiguar los motivos por los que
Valentina huyó de él, pero Bella no se pronunciará al respecto.
Mientras, Franklin ofrece a Pandora, bajo su disfraz de Hugo, un
puesto de trabajo en la comisaría al creer que es un periodista
recién graduado.
A Bella de la Rosa, Hugo le recuerda a alguien que no ve desde
hace mucho tiempo. Al creer Franklin que Hugo es un periodista
recién graduado, le ofrece trabajar con ellos en la comisaría. Al
enterarse Tza Tza que, Bella tiene una entrevista laboral en la
agencia de Juan Ángel Villanueva, intenta convencerla para que
no acuda a la cita y Carreño hace lo propio advirtiéndole que
Orestes se fijó en ella y puede hacerle daño. La muchacha les
tranquiliza asegurándoles que será prudente. Al marcharse
Bella, Tza Tza revisa la maleta de la joven con remordimiento.
Consigue el portarretratos y la caja con las cenizas de Eva. En
complicidad con Gladiola, la actriz decide hacerle un
seguimiento a Bella. Sospechan que Olimpia y Bella han urdido
un complot.
Entre tanto, en la mansión Villanueva, el jefe de la familia se
extraña cuando Olimpia le impide ir a visitar a Pandora. Le
asegura que la muchacha está aislada y que no reconoce a
nadie. Para Juan Ángel, su esposa le está ocultando algo que
está dispuesto averiguar. Mientras, en la habitación de Orestes,
éste acepta las disculpas de Chiqui por el desplante en la
noche de bodas. Ella le asegura que sufría estrés nupcial. Algo
distante, el joven la besa antes de acudir a trabajar.
Mientras tanto, Román trata de disimular su desespero por la
presencia de Franklin en su mansión. Carreño sospecha que el
dinero que hurtó El Lirio de Plata, es robado y Morales tiene que
ver en ello. En su inspección, el policía encuentra una prenda de
Chiqui. Lo esconde sin que el joven se dé cuenta.
En la agencia, Alejandro se percata del mal humor de su amigo.
Sospecha que no pasó una gran noche de bodas. Orestes le
confiesa que estuvo pensando en Valentina. Al llegar Bella, Juan
Ángel la convierte en la nueva creativa de la agencia siendo
Orestes su jefe. En la oficina del joven, Bella se disgustará al ver
un retrato de Valentina colgado en una de sus paredes.
Desesperado, Orestes desea conocer las razones por las que
la heredera lo abandonó. Pero, Bella esquivará su alubión de
preguntas. Ante la actitud altanera de Bella, Orestes le ordena
presentar de un día para otro una propuesta de arte adecuada
para un anuncio publicitario. De lo contrario, será despedida.
Mientras y en medio de un operativo, Pandora, en su papel de
Hugo, se siente culpable al ver a Jordi enfrentándose a los
delincuentes sin importarle su vida. Sin poder olvidar sus
sentimientos, Pandora se mortifica por el daño que ha
provocado en Jordi al decirle que no lo amaba. En la comisaría,
en medio de un ataque de histeria, Chiqui culpa a Franklin por el
fracaso de su fiesta de boda. Algo conmocionado, él le asegura
que está investigando. Cuando él le muestra la prenda
encontrada en la mansión de Román, ella trata de disimular su
nerviosismo. Para Carreño, la modelo es amante del mafioso.
Ella lo abofetea, pero como respuesta recibe un beso. Franklin
se conmueve al ver llorar a Chiqui de verdad. A solas, el policía
se siente impotente al desconocer lo que sucedió entre Chiqui y
Román
