
Austria llora la pérdida de una de las voces más mágicas del
mundo lírico
Austria lloró hoy la pérdida de una de las voces más "mágicas"
del arte lírico, la de Luciano Pavarotti, que conquistó como pocos
al exigente público de la Ópera de Viena y del Festspielhaus de
Salzburgo, dos de los más prestigiosos escenarios musicales
del mundo, donde se izaron las banderas negras.
"Es para mí la pérdida de la voz de tenor más bella de mi época,
y además, de una persona que dio mucho a través de su arte e
influyó de forma extraordinaria en los seres humanos", dijo Ioan
Holender, el director de la Ópera Estatal de Viena, donde el tenor
italiano debutó el 24 de febrero de 1963 en "La Bohème", de
Puccini.
En un comunicado, la famosa casa operística recuerda que a
partir de esa fecha actuó en 55 funciones, encarnando un total
de 9 personajes del "bel canto", como "Nemorino" (en "L'elisir
d'amore), "Radames" ("Aida") o "Cavaradossi" ("Tosca"), entre
otros.
En la nota, Holender anunciaba que dedicará "unas palabras" a
su memoria en la representación de la ópera "Carmen" esta
noche.
En cuanto al papel de los "tres tenores" (Pavarotti, Plácido
Domingo y Josep Carreras) en la popularización de la música,
cuestionado entre los entendidos del arte lírico, Holender opinó
que "han logrado hacer mucho muy bien, pero como todo en la
vida, ello no ha tenido únicamente consecuencias positivas".
La Ópera de Viena, en el centro de la ciudad, izó esta
madrugada la bandera negra, un gesto extraordinario de duelo,
pues está por lo general reservado sólo a los miembros de
honor de la casa.
Otra bandera de luto colgaba hoy en la fachada de la principal
sala de conciertos y óperas de Salzburgo, el Festspielhaus,
sede de numerosos espectáculos del famoso festival de
música, ópera y teatro que todos los veranos se celebra en esta
ciudad alpina.
Su presidenta, Helga Rabl-Stadler, lamentó la "gran pérdida" y
recordó que el tenor "fue una persona muy especial que no tenía
ningún temor al contacto con los seres humanos".
"Pavarotti era uno de esos artistas excepcionales que ya con el
primer tono podía hechizar al público y a la prensa. También en
Salzburgo ofreció numerosas veladas extraordinarias", afirmó.
A su vez, el jefe de Gobierno de Austria, Alfred Gusenbauer,
expresó su profundo pesar por la muerte "del artista del canto
del siglo XX", que con su voz abrió el mundo de la música a
millones de personas que de otro modo jamás hubiesen
descubierto la magia de la ópera.
"Tanto si actuaba como solista como uno de los tres tenores, la
magia de su voz se destacaba siempre", recordó en un
comunicado.
"En cualquier papel podía estar seguro de que el público lo
seguiría", dijo la ministra austríaca de Cultura, Claudia Schmied
y máxima responsable de la Ópera de Viena, tras destacar que
las actuaciones de Pavarotti fueron todas "momentos
culminantes de la vida social y musical en cada temporada" en
esta capital
