

Doce años son mucho tiempo. En 1992, Barcelona celebraba su
Olimpiada, Sevilla su Expo, moría Marlene Dietrich y Bill Clinton
se convertía en presidente de EE UU. Ese año, Hombres G
publicaba el que sería su álbum de despedida, Historia del bikini.
De eso, ya ves, hace mucho tiempo.
En Marzo de 2005 se presenta Todo esto es muy extraño, el
nuevo disco de la banda que más pasiones levantó en la Década
de Oro del pop español. Tras la rotunda acogida del recopilatorio
Peligrosamente juntos (Dro, 03), disco de platino el pasado año, y
la subsiguiente gira de reunión, a Hombres G no le quedó más
remedio que rendirse a la evidencia: el público demandaba más y
más. Lo noto, No te escaparás y otras canciones de nueva factura
incluidas en Peligrosamente juntos convivían sin desmerecer
entre éxitos como Venezia, Devuélveme a mi chica o Marta tiene
un marcapasos, y el hambre de Hombres G no hizo sino medrar.
Así las cosas, el primer álbum de David Summers (voz, bajo),
Rafa Gutiérrez (guitarra), Daniel Mezquita (guitarra) y Javi Molina
(batería) en 12 años supone no un simple reencuentro, sino el
comienzo brillante de una nueva etapa. Ante la demanda popular,
han decidido reemprender camino; otra vez más, nos obsequian
con 11 canciones que prueban su talento para construir tonadas
universales, sin fecha de caducidad.
Producido por Nigel Walker (Los Rodríguez, M Clan, El Canto del
Loco), Todo esto es muy extraño ofrece una buena ración de todo
aquello que esperamos de Hombres G. Además del single ¿Por
qué no ser amigos?, recomendable oda a la globalización de la
paz, el disco contiene melodías tan logradas como El diablo
dentro de mí o Si te vas (ambas con arreones notables de
guitarra eléctrica) o la concisa y efectiva Me quiero enamorar.
También retazos de los Hombres G de siempre en las hechuras
de No lo sé (a ritmo de reggae-pop) o la divertida He de saber, el
modo más directo de ligar sin recurrir al “¿estudias o trabajas?”.
Hombres G poseen el infrecuente don de llegar a la gente a
través de sus canciones. De algún modo mágico, sus textos
conectan. Su fuerte son, sin duda, las piezas de amor. Todo esto
es muy extraño atesora romanticismo, al más puro estilo
McCartney, en varios de sus temas: ¿Qué soy yo?; Todos menos
tú; El resplandor o las baladas sentimentales Un poco más y El
cielo herido, interpretada con valentía a guitarra acústica y voz.
En otras canciones colaboran José Carlos Parada (teclado) y
Huma (guitarra), músicos habituales del grupo en sus directos,
más Ricardo Marín (Ariel Roth, Raimundo Amador) a los coros.
En suma, un álbum que viene a refrendar la vigencia de Hombres
G en nuestra escena musical. Ya sabíamos que los chicos
regresaban en forma; ahora, además, podemos prometernos
grandes ratos en su compañía en los próximos años.
Biografía
Hombres G es, sin duda, la banda que más histerias ha
desatado en la historia del pop-rock español. Como si fuesen la
versión madrileña de los Beatles (la comparación es inevitable), a
David Summers, Rafa Gutiérrez, Daniel Mezquita y Javi Molina el
éxito los pilló desprevenidos, viéndose obligados a lidiar con
masas enardecidas durante buena parte de los 80 y
evolucionando luego, sí, como aquellos de Liverpool, del pop
adolescente de sus comienzos hacia terrenos más personales.
Para ellos no hubo precedente.
Según la leyenda, David Summers (voz, bajo) conoció al
guitarrista Rafa Gutiérrez en 1982, formando parte del público en
una grabación del programa Aplauso en TVE. Poco más tarde le
pidió que se uniera a su grupo, con sus amigos Daniel (guitarra)
y Javier (batería), y de modo tan sencillo cobraba cuerpo la
formación clásica de Hombres G. En 1983, la banda debutaba en
el mítico Rock-Ola combinando inspirados textos naive con
guitarrazos de influencia ramoniana, melodías que podrían
recordar a los primeros Beatles y un regusto a la New Wave que
llegaba, también, de las islas británicas. Venezia y Marta tiene un
marcapasos, sus primeros singles, salieron editados en la
independencia y obtuvieron una respuesta tibia. Sería un año
más tarde cuando, bajo los auspicios de Paco Martín, el grupo
grababa su primer elepé, autotitulado. Poco a poco, el single
Devuélveme a mi chica comenzaría a sonar en las radios hasta
ser tarareado por gente de todo tipo. Con este tema, y con el
recuperado Venezia, Hombres G se convertía en un fenómeno
social. Desde finales de 1984 y a lo largo de todo el 85, la banda
vivió en un desenfreno: cientos de miles de discos vendidos, fans
enloquecidas, calles colapsadas a su paso... Mientras la popular
Movida madrileña congregaba a sus adeptos en discotecas y
pubs afines, David, Rafa, Daniel y Javi eran requeridos en
recintos de grandes dimensiones en todo el Estado.
La fiebre continúa con su segundo elepé, La cagaste... Burt
Lancaster (1986), que rescataba Marta tiene un marcapasos y
presentaba temas nuevos como El ataque de las chicas
cocodrilo, Visite nuestro bar o la balada Te quiero. Con este
álbum el grupo da el salto a Latinoamérica, logrando
asombrosas cifras de ventas también al otro lado del charco
Atlántico.
En 1987, Hombres G edita su tercer disco, Estamos locos... ¿o
qué? (que contenía Una mujer de bandera y Temblando),
coincidiendo con el lanzamiento de su primera película, Sufre,
mamón. El estreno del filme, dirigido por el añorado cineasta y
humorista Manolo Summers (padre de David), ocasiona grandes
tumultos en su estreno y el cuarteto, en la cresta de la ola, se
enfrenta a una gira que lo llevaría a Ecuador, Chile, Colombia,
Estados Unidos, México y Venezuela. Con un millón de
ejemplares vendidos en España, David, Dani, Rafa y Javi tocaban
ahora en estadios americanos para decenas de miles de
personas.
En 1988, el grupo publica Agitar antes de usar (con temas como
Suéltate el pelo, Si no te tengo a ti o Nassau) y estrena su
segundo largometraje, Suéltate el pelo. En Voy a pasármelo bien
(1989), las canciones del grupo comienzan a apuntar un cambio
de registro, evolucionando hacia un pop más comprometido y
personal. El reflejo exacto de esta nueva inquietud se halla en
Esta es tu vida (1990), considerado por muchos su disco más
elaborado. De modo paralelo, Summers y Mezquita firman
algunas canciones que serían éxitos en la voz de Luz, en especial
la balada Te dejé marchar.
En 1992, Hombres G se despedía con Historia del bikini para
aletargar hasta 2003. Pasada la euforia juvenil, el grupo creyó que
había llegado el momento de echar el freno y probar una vida
diferente. Desde entonces, Rafa y David siguieron vinculados, de
un modo u otro, al mundo de la música en activo (el cantante, con
una prolífica carrera en solitario y componiendo para películas y
para otros artistas). Daniel Mezquita ocupó un puesto de
responsabilidad en Dro (discográfica que posee todo el catálogo
de la banda) y Javi Molina ha estado dedicado a su bar... Mientras,
los álbumes de Hombres G nunca han dejado de vender.


