

Sergio Gómez presintió, días antes de ser asesinado, que algo le
sucedería, y confesó a su compañero Humberto Durán que no
temía morir.
“Al principio me dijo algo que me sorprendió, desde el concierto
en Tlalnepantla (la noche del viernes 30 de noviembre), me dijo
que se sentía nervioso, muy raro, y yo lo abracé.
“En Morelia, antes del concierto, me dijo, ¿sabes algo?, no tengo
miedo de morirme y si me muero lo hago feliz porque he llevado
al grupo (K-Paz de la Sierra) hasta donde he querido”, recordó en
conferencia de prensa Humberto Durán, segunda voz de la
agrupación.
El músico aseguró que desconocía si Sergio Gómez había
recibido amenazas anteriormente, pues subrayo que el fallecido
cantante era una persona buena y amigable.
Dijo que la última vez que lo vio fue la madrigada del domingo,
después del concierto en Michoacán, cuando las camionetas
fueron a recogerlos al estadio donde tocaron.
Humberto Durán puntualizó que fue al primero que llamó la
Procuraduría para que reconociera el cuerpo y luego lo llamaron a
dar su respectiva declaración. De ser necesario, dijo, volvería a
emitir su testimonio.
El músico también señaló que nunca les prohibieron tocar en
algún lugar.
Respecto al futuro de K-Paz de la Sierra, Durán señaló que aún
es muy prematuro saber que pasará con el grupo, debido a que
hay mucha gente involucrada, pero que si el pueblo grita que siga
vivo K-Paz, así será.
En la conferencia también estuvieron Juan Gómez (hermano de
Sergio) y Luis Vidal, integrantes del grupo.
El féretro de Sergio Gómez, fallecido vocalista de K-Paz de la
Sierra, llegó hace unos minutos a una agencia funeraria de Félix
Cuevas.
Fanáticos, familiares y medios de comunicación esperaban la
llegada del cuerpo de Gómez, que esta tarde salió de ciudad
Hildago, Michoacán, de donde era originario el cantante.
Las últimas palabras que Sergio Gómez le dijo a Humberto
Durán, segunda voz de K-Paz de la Sierra, fueron: “estoy contento
por lo que he hecho hasta ahora y si me muero mañana, moriré
feliz”. Luego lo abrazó y se fue por su cuenta, en su propio
vehículo, para siempre.
Así describió los hechos Durán en la conferencia de prensa que
ofrecieron él, Juan Gómez, hermano de Sergio y Luis Vidales,
todos miembros de K-Paz de la Sierra, en la agencia funeraria
Gayoso de la capital mexicana, esta noche, poco después de que
tras una larga espera llegaran al sitio los restos mortales del
cantante:
“Nos presentamos en Morelia ante más de 40 mil personas;
después del concierto cada quién se dirigió a su vehículo y no sé
con quién iba Sergio”.
El músico aseguró que desde el viernes había notado muy
nervioso a Sergio Gómez, quien a lo largo de su última noche lo
abrazó en dos ocasiones.
La última de ellas fue para decirle que se sentía satisfecho con lo
que había logrado en la vida y que si moría mañana lo haría feliz,
gesto que Durán interpreta como el previo conocimiento, acaso
intuición, del vocalista de K-Paz sobre su inminente destino.
Los exponentes dejaron en claro que jamás se realizó una
llamada telefónica para pedir rescate a cambio de la libertad del
cantante, y fueron enfáticos en que no se trató de un secuestro,
sino un asesinato expreso.
También dejaron en claro que Sergio Gómez no estaba
relacionado con el narcotráfico y descartaron que su asesinato
hubiera obedecido a un “lío de faldas”, aunque ninguno fue capaz
de aportar una hipótesis diferente.
CANTANDO RECIBEN SU CUERPO A las 7:35 de la noche arribó
a la agencia funeraria Gayoso de Félix Cuevas el féretro con los
restos mortales de Sergio Gómez, líder y vocalista del grupo K-
Paz de la Sierra, una de las agrupaciones de género
duranguense más exitosas de los últimos años.
Adentro lo esperaban varios cientos de personas, entre
reporteros, admiradores y curiosos, además de unos cuantos
músicos.
Lo recibieron con aplausos, porras y canciones. “Mi credo” y “Mi
vecinita”, dos de los temas más conocidos del intérprete, fueron
las primeras en sonar entre los pasillos de la pomposa funeraria,
cuyo atiborrado interior dificultó el acceso no sólo a todos los
admiradores de Sergio, sino al propio cuerpo del cantante de K-
Paz, que tuvo que hacer una larga escala en el pasillo, afuera de
la capilla donde finalmente fue velado.
Una multitud indefinida estaba formada desde horas antes para
entrar a la capilla. La gente, principalmente los representantes de
los medios de comunicación, comenzaron a colmar el sitio desde
las dos de la tarde.
A esa hora llegaron algunos amigos y conocidos de Sergio
Gómez. Entre ellos se encontraba Rafita Balderrama, conductor
de Bandamax, quien dijo del cantante que “era muy buena
persona; lo conocía desde hacía un año, cuando empezó el
programa La Cantina”, y agregó que la última vez que lo vio fue
hace 15 días, en el evento de ayuda a Tabasco, en Texcoco.
Por su parte José Manuel Zamacona, miembro de Los Yonics y
compadre del músico, que escribió e interpretó el éxito “Pero te
vas a arrepentir”, al lado de Sergio con K-Paz, dijo que “tenía
muchos años de conocerlo y que en ese tiempo se formó una
bonita amistad”. Confesó que desde que se enteró, ayer en la
noche, de la noticia, se comunicó con la esposa de Sergio, que
está en Chicago, y la notó devastada, al igual que sus hijos.
También dijo que había compuesto varias canciones que
pensaba interpretar al lado de Sergio y K-Paz próximamente.
Al tiempo que las primeras celebridades llegaban a la funeraria,
lo hacían los seguidores del grupo, esgrimiendo pancartas en
apoyo a la familia del músico y pidiendo justicia a las
autoridades, por lo que ellos llamaban un “asesinato injusto”.
La tarde transcurría y seguían llegando las coronas fúnebres
enviadas por algunos grupos, como Alacranes Musical, quienes
mandaron en su representación a Omar Campos, uno de los
integrantes.
“Estamos todos los integrantes del grupo muy consternados por
lo sucedido, sin embargo, ellos no pudieron estar aquí porque
tenemos compromisos en EU, pero yo estoy aquí en su
representación”, dijo.
Uno de los últimos famosos en aparecer en la agencia fue el
actor Sergio Mayer, quien conoció al cantante a partir del concierto
de K-Paz en el Auditorio Nacional de esta ciudad, hace unos
meses.
“No entiendo por qué pasan estas cosas, Sergio era muy buena
persona y nunca se le vio cantar narcocorridos, todo lo contrario”,
dijo, visiblemente apesadumbrado, en referencia a uno de los
rumores que envuelven a la muerte de Gómez: que en el ámbito
de la música grupera hay nexos entre músicos y narcotraficantes.
Algunas de esas relaciones se han documentado ampliamente y
sobre otras se han hecho presunciones. Pero lo cierto es que en
los últimos años varios músicos del género murieron en
operaciones claramente atribuibles al crimen organizado.
Aunque el temor ha invadido al medio grupero, hasta ahora
ninguno de sus representantes ha declarado que reforzará su
seguridad personal en bailes y conciertos.
Luego de que el Procurador de Justicia de Michoacán, Juan
Antonio Magaña de la Mora, confirmara al programa de La Oreja
que Gómez murió estrangulado, descartando así las versiones
de que su cuerpo fue quemado, el mismo programa transmitió
imágenes de la llegada del féretro a la agencia funeraria.
El paso del cuerpo resultó complicado debido a la cantidad de
personas que lo esperaban a las afueras del inmueble donde
permanecerá algunas horas.
Esta mañana se supo que la procuraduría de Michoacán citó a
los demás integrantes de K-Paz de la Sierra para rendir
declaración ante el hecho.
Se dieron a conocer en el ámbito musical en 2003 en la ciudad
estadounidense de Chicago. La música de K-Paz de la Sierra se
caracterizó por su peculiar estilo a ritmo de “pasito duranguense”.
Sergio Gómez, el fallecido vocalista principal del grupo, ideó el
concepto de K-Paz cuando trabajaba como inmigrante en la
ciudad de Chicago. Así, Sergio reunió a músicos de diversas
agrupaciones para fundar la banda.
Sus temas sonaron primero en las estaciones de radio de
Chicago y entonces el grupo comenzó a ser identificado por la
comunidad mexicana en esa ciudad.
Tiempo después, y gracias al apoyo de su compañía
discográfica, distribuyeron en diversos puntos de Estados Unidos
sus sencillos Con olor a hierba y Jambalaya. Precisamente fue
este último el primer éxito de la banda, pues en tan sólo siete
días logró vender 32 mil copias.
Su primera presentación pública ocurrió el 8 de febrero de 2003
también en Estados Unidos, pero a mediados de ese año sus
canciones comenzaron a sonar en la radio mexicana. Al año
siguiente, K-Paz de la Sierra ya tenía un récord de ventas con dos
discos publicados.
Su primer álbum Arrasando con fuego (2003), vendió más de 200
mil copias, mientras que 20 éxitos con fuerza duranguense
colocó 100 mil unidades en el mercado.
A esos discos siguieron: En vivo, Más capaces que nunca (2003),
Pensando en ti (2004), y Conquistando corazones (2006).
Hasta el momento, la banda había colocado en el mercado seis
álbumes y estaban por presentar su séptima producción titulada
Capaz de todo por ti.
En el 2004 recibieron su primera nominación a los premios Lo
Nuestro en la categoría Grupo Revelación del Año.
La ciudad de Las Vegas, en donde recibieron una estrella en el
Paseo de la Fama este 2007, instituyó el 25 de mayo como el Día
de K-Paz.
Integrantes originales de la banda decidieron separarse este
2007 para formar un nuevo proyecto titulado AK47, sin embargo,
Sergio Gómez conservó el nombre de K-Paz de la Sierra.
El viernes pasado plasmaron sus huellas en una plaza
comercial. Estaban por filmar el video del sencillo Un buen
perdedor, que interpretan junto a Franco de Vita.
La banda se presentó en plazas importantes de la ciudad de
México como el Estadio Azteca, la Plaza de Toros México, el
Palacio de los Deportes y el Auditorio Nacional.
En su página de Internet ,www.kpaz.com.mx, se lee el mensaje
de “Descanse en paz” antes de ingresar a sus contenidos, entre
los que todavía se encuentran las fechas de las próximas
presentaciones de la banda
Consternación e indignación mostró la población en Hidalgo,
Michoacán, por el asesinato de su paisano Sergio Gómez, quien
era muy querido, pues según versiones de familiares y amigos,
siempre ayudó a los más necesitados.
Lágrimas y un iglesia llena en la misa de cuerpo presente se vio
alrededor del ataúd del cantante de K-Paz de la Sierra, quien
murió estrangulado, según versiones oficiales de las autoridades
judiciales de Michoacán.
Sus familiares clamaron justicia por este asesinato, y enfatizaron
que jamás le hizo daño a nadie el cantante del pasito
duranguense.
Incluso expresaron que ayudaba a la gente pobre del lugar donde
nació y hasta dio dinero al ayuntamiento para ayudar en obras de
la comunidad.
Simplemente no lo podían creer, y velaron su cuerpo desde la
noche del lunes y este martes con canciones y lágrimas, hasta
que partió a la Ciudad de México donde llegó casi a las 8 de la
noche.
Descanse en paz.
Los restos mortales de Sergio Gómez, vocalista del grupo K-Paz
de la Sierra llegaron a la agencia funeraria de Félix Cuevas, en la
colonia de Del Valle, donde lo esperan familiares y cientos de
fans.
Con un poco de lluvia, la carroza fúnebre llegó, procedente de
Michoacán, minutos antes de las 20 horas.
Además de familiares y miembros de la comunidad artística, hay
decenas de fans, quienes hacen fila para pasar a despedirse de
su ídolo. Algunos portan fotografías y otros entonan sus
canciones.
Versiones extraoficiales señalan que este miércoles se realizará
una misa de cuerpo presente en la Catedral Metropolitana,
alrededor de las 16:00 horas.
Arturo Pérez Reverte popularizó en su novela ´La Reina del Sur´ el
universo de los narcotraficantes mexicanos, un mundo aparte que
mezcla su gusto por la cerveza Pacífico con los peligrosos alijos
de cocaína y las horas muertas en los bares fronterizos
escuchando los ´narcocorridos´, canciones de no más de tres
minutos en las que se narran las hazañas de los grandes
señores de la droga. ´Los Tigres del Norte´ son los absolutos
reyes de esta modalidad. Ahora, los cantantes ´gruperos´ están
siendo asesinados misteriosamente. Sin ir más lejos, han
muerto ocho en los últimos meses. El último Sergio Gómez, líder
del grupo ´K-Paz de la Sierra´, cuyo cadáver fue encontrado ayer
con huellas de tortura.
Su cuerpo se halló en una carretera de la ciudad de Morelia, en el
estado de Michoacán, y presentaba signos de estrangulación y
excoriaciones en el tórax y el abdomen. Gómez fue secuestrado
junto a otros componentes de la banda el pasado domingo, pero
cuatro de ellos fueron liberados al día siguiente. El representante
del grupo, Mario Olvera, confirmó que el cadáver era de Gómez.
"Es positivo, sus hermanos lo vieron, es su cuerpo. Es muy mala
noticia", dijo. Guzmán afirmó que no están claras aún la causa de
la muerte.
Pero no es el único que ha sido asesinado en los últimos meses.
El sábado, la cantante Zayda Peña, de 28 años, fue asesinada de
un disparo en el corazón en la ciudad de Matamoros, mientras se
recuperaba de una herida recibida en el cuello el pasado viernes,
según informó el detective policial Abel Infante.
´La dama del sentimiento´, como también se la conocía, fue
atacada a tiros en un hotel en el que se encontraba con otras dos
personas, que murieron de inmediato. Peña encabezaba el grupo
´Zayda y los Culpables´, uno de cuyos temas se llama ´Tiro de
gracia´.
Además, en noviembre de 2006, el cantante Valentín Elizalde fue
asesinado junto a su representante y su chófer, poco después de
cantar cerca de la frontera con McAllen (Texas). La policía
investiga un posible vínculo entre la matanza de Elizalde y un
espeluznante vídeo que estuvo disponible a través de Internet con
su tema ´A mis enemigos´.
En diciembre, Javier Morales Gómez, del grupo ´Los implacables
del Norte´, fue asesinado a tiros en un parque de Michoacán, un
estado plagado de guerras por el control de puntos de drogas y
asesinatos.
En febrero, cuatro miembros de un ´Banda fugaz´ también fueron
asesinados tras ofrecer un espectáculo en Michoacán.
Muchos ´narco corridos´ se hacen por encargo, incluso por parte
de los propios narcotraficantes que buscan así glorificar su figura.
De hecho, a pesar de la violencia con que se emplean en sus
estados, muchos de ellos son auténticos héroes en su
comunidad, a pesar de que no suelen llegar a los 35 años y
están marcados por el hierro incandescente de una tierra que
sabe a frontera y a cocaína.












