
SOBRE LA PRODUCCIÓN: La Creación de Gánster Americano
“Mi compañía vende un producto que es mejor que el
de la competencia a un precio menor que la competencia.”
-
Frank Lucas
La leyenda de Frank Lucas, contrabandista de heroína/hombre de
familia/traficante de muertes/dirigente cívico, apareció publicada
hace siete años en un artículo del New York Magazine por el
periodista Mark Jacobson. En 2000, el productor ejecutivo
Nicholas Pileggi, quien co-escribió los libretos para Los Buenos
Muchachos y Casino con Martin Scorsese, le presentó Lucas a
Jacobson, comenzando una serie de entrevistas en que Lucas
relató su escandaloso ascenso y caída al periodista.
Desde el momento en que vio como el Ku Klux Klan asesinó a su
primo en La Grange, Carolina del Norte, hasta ganar millones con
la venta de drogas, a estar a punto de ser encarcelado por el
resto de su vida, la verdadera historia de Lucas es algo
asombroso.
El subsiguiente artículo “El Regreso de Superfly” presentó la
compleja historia de un agricultor sumamente pobre que se
mudó a Harlem y lentamente evitó ser detectado como uno de los
sospechosos de siempre en el creciente mundo del tráfico de
heroína para así llegar a gobernar un imperio en la ciudad de
Nueva York. Vendiendo un producto más puro a un menor precio
a miles de adictos en las calles durante la época de la Guerra de
Vietnam, Lucas amasó una fortuna calculada en decenas de
millones de dólares hasta que finalmente llamó la atención de
las autoridades. Si no hubiera estado traficando una sustancia
ilegal y mortal, Lucas seguramente hubiera sido considerado uno
de los hombres de negocios más astutos de la década y hasta
del siglo, debido a la compañía que formó con miembros de su
propia familia.
Lucas creció en la pobreza en un pequeño poblado del sur de
Estados Unidos y llegó a Nueva York en 1946 como un
“desgraciado diferente.” Durante dos décadas, trabajó con
Ellsworth “Bumpy” Johnson (quien sirvió de inspiración para el
padrino negro de las películas de Shaft de los ‘70s), haciendo las
veces del brazo derecho del pandillero hasta su muerte en 1968,
aprendiendo cómo trabajaban hampones tan conocidos como
Frank Costello y Lucky Luciano. Cuando Johnson murió, Lucas
tomó las riendas. Le cambió el nombre al juego importando
heroína e inmediatamente puso su sello a la ciudad, colocando
una pistola en la cabeza de cualquiera que se atreviera a retarlo.
Fascinado con el artículo de Jacobson, Brian Grazer, el productor
premiado con el Oscar®, compró los derechos cinematográficos
de la historia para Imagine Entertainment y se reunió con Pileggi y
Lucas para conversar sobre las experiencias vividas por el
pandillero. Muchas de las producciones premiadas de Grazer se
han inspirado en personajes de la vida real que han superado lo
aparentemente imposible – desde 8 Mile-La Calle de las
Ilusiones y Juego de Viernes por la Noche a Una Mente Brillante y
El Luchador. Grazer vio el relato de Lucas como una metáfora de
la codicia del capitalismo de cuello blanco y admite que nunca
antes había escuchado algo parecido.
A Grazer le impresionó la astucia del hampón que “encontró la
forma de hacer un trato con militares del sur de Asia para
conseguir una heroína más pura.” Continúa diciendo, “Después
que estableció el contacto para obtener la droga, tranzó con
oficiales militares estadounidenses para importarla en bolsas de
cadáveres y llevarla de Vietnam a Estados Unidos (la llamada
“Conexión Cadáver”). Pensé que era una idea asombrosa,
original y muy interesante.” El productor se acercó al veterano
guionista Steven Zaillian para que escribiera un libreto basado en
la vida de Lucas.
Zaillian, premiado con el Oscar® y responsable del libreto de
películas tan excepcionales como la obra maestra de Steven
Spielberg La Lista de Schindler y la realización de Martin
Scorsese Pandillas de Nueva York, se reunió con Lucas y el
detective que lo capturó (ahora abogado) Richie Roberts para dar
forma a este increíble relato que cubre décadas. Zaillian también
quedó fascinado con la insólita relación entre el
empresario/hampón multimillonario y el complejo policía-
convertido-en-abogado. Fue así como escribió una arrolladora
parábola que no sólo dramatiza el ascenso y caída de Lucas sino
que también yuxtapone la historia de su principal rastreador y
némesis.
Roberts, quien pasó la última parte de los 1960s y la primera
parte de los ‘70s como detective en el condado de Essex en
Nueva York, fue el hombre finalmente responsable de llevar ante
la ley al famoso personaje. Grazer y Zaillian pensaron que lo que
hacía esta historia tan emocionante era no sólo Lucas, quien vivió
según un estricto código familiar y comunal mientras vendía
veneno a miles en su misma comunidad sino también Roberts,
cuyo destino quedó entrelazado con el de este rey de la droga.
El detective del guión de Zaillian es un mujeriego que luchó para
mantener su vida privada bajo control mientras que vivía para
mantener la ley y el orden. Uno de los pocos oficiales que no
cayó bajo la tentación de una vida de soborno, para Roberts era
muy importante mantenerse exactamente en el lado opuesto de
Lucas.
El primero que trabajó en el proyecto fue Antoine Fuqua, quien
dirigió a Denzel Washington en Día de Entrenamiento en una
actuación que le cual ganó el Oscar® en 2001 al interpretar a
Alonzo Harris, un corrupto oficial de narcóticos del Departamento
de Policía de Los Ángeles. Washington, quien inicialmente se
resistió a dar vida a un hombre cuyo complejo ascenso al poder
se identifica con la muerte de tantos, quedó cautivado con el
libreto y finalmente aceptó interpretar el rol. Quedó intrigado con
la intrincada historia de la vida de Lucas y cree que el empresario
que hirió a tantos trata de redimirse con años de penitencia.
El actor tuvo que esperar varios años más para llevar este
personaje a la pantalla.
Antes del inicio del rodaje en 2004, Universal Pictures detuvo el
proyecto. “Estuve deprimido durante una semana,” recuerda el
productor Brian Grazer, “pero todavía continué creyendo en el
proyecto.”
Durante otros borradores por diferentes guionistas y
conversaciones con varios actores y directores, Grazer siempre
mantuvo contacto con Ridley Scott como su director ideal. Scott
creía en la trayectoria épica que Zaillian había creado – la historia
de un hombre juzgado como mártir y asesino, dependiendo de la
fuente. Fue la fuerza combinada del productor Grazer y el
director/productor Scott lo que resucitó el proyecto e incorporó a
Washington.
“Le había llevado el libreto a Ridley Scott siete u ocho veces y le
había gustado pero siempre tenía otro proyecto pendiente,”
explica Grazer. “En la décima ocasión, aceptó dirigirlo.”
Al director inglés, conocido por sus cuatro décadas de películas
que van desde filmes de ciencia-ficción como Blade Runner y
Alien-El 8vo Pasajero a dramas como La Caída del Halcón Negro,
Gladiador, Thelma & Louise y Hannibal, lo atrajo la ética turbia del
relato y la paradoja final de los dos protagonistas del guión de
Zaillian. Pero todavía pasó más tiempo antes que estuviera listo
para dirigir Gánster Americano.
Scott le pidió a Zaillian que diera más importancia al personaje
de Richie Roberts porque le interesaba la paradoja de que Lucas,
aunque traficaba drogas tenía una vida familiar impecable
mientras que la vida personal de Roberts se había desvanecido y
nadie confiaba en él dentro del departamento de policía porque a
principios de su carrera había encontrado un millón de dólares en
efectivo en el baúl de un auto durante una redada y los había
entregado.
El director quería “explorar esos dos universos, mostrar lo
fascinante de ambos y unirlos gradualmente. Cada vez que sus
mundos se entrecruzaban, los dos personajes se acercaban
más.” Decidió hacer la película si Russell Crowe aceptaba
interpretar el rol de Richie Roberts y Washington regresaba al
proyecto.
Con Crowe y Scott a bordo, Washington decidió aceptar
nuevamente el papel de Frank Lucas. “Brian me dijo, ‘Tengo a
Ridley.’ Ridley es uno de los mejores directores de nuestra era,
así que acepté inmediatamente,” relata Washington. Finalmente
interpretaría al hombre que comenzó robando gallinas y se
convirtió en el rey de Harlem.
Como preparación para el rol, Washington dice, “me reuní con
Frank en una habitación y grabé mi conversación con él. No traté
de imitarlo pero intenté captar su capacidad para cautivar porque
Frank es un engatusador; eso es parte de su personalidad.
Cuando interpreté a Rubin ‘Hurricane’ Carter hice lo mismo, me
reuní a solas con él y capté su verdad o alguna versión de la
misma. Pero a Frank le dije, ‘Únicamente dime lo estrictamente
necesario. No quiero que después me llamen a testificar.’”
Durante su preparación, el actor neoyorquino aprendió más de lo
que esperaba sobre el tráfico de drogas, específicamente, el Blue
Magic de los Country Boys. “En esos días, según dicen, la
heroína se vendía a $50,000 o $60,000 el kilo con una pureza
entre el 50 y 60%,” nos dice. “Frank la encontró con una pureza
del 100% a $4,200 el kilo y la vendió en las calles más pura y a
menor precio que la competencia. Calculen. Ganó una cantidad
increíble de dinero, llegando a recaudar en sus momentos
cumbres alrededor de un millón de dólares diarios.”
Continúa Washington, “Lo que me interesó de la trama no era
convertir en héroe a este traficante de drogas y se lo dije a Frank
cuando lo conocí.” Washington escribió el pasaje bíblico de
Isaías 48:22 (“No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.”) en su
guión durante el rodaje para recordarle las experiencias de Lucas
y su búsqueda de redención.
Dispuesto a colaborar por tercera vez con el director y con el
productor Grazer, Crowe aceptó el rol del complejo y endurecido
oficial de policía Roberts. Le interesó la forma como el libreto de
Zaillian capturaba la época y la forma como la ciudad de Nueva
York corrupta, el municipio de Harlem y el mundo ligeramente
menos complicado de Nueva Jersey operaban como satélites en
la era de proliferación de las drogas. La corrupción era tan
desenfrenada dentro de la Unidad de Investigaciones Especiales
de Narcóticos, según el periodista Mark Jacobson en “El Regreso
de Superfly,” que “para 1977, 52 de los 70 oficiales que habían
trabajado en la unidad estaban encarcelados o bajo
investigación.” Roberts fue la excepción de la regla y Crowe
admira lo que aprendió de ese hombre.
“Había leído cinco o seis diferentes versiones del libreto y sabía
cómo quería interpretar el personaje pero finalmente es el capitán
del barco quien decide,” dice Crowe, recordando las
conversaciones iniciales con Grazer. “Recibí una llamada de
Brian el viernes y el sábado tuve una de Ridley sobre otra cosa y
le pregunté si había leído el último borrador. Me dijo que sí y que
le había gustado mucho. Entonces le pregunté, ‘¿Crees que
pareceríamos glotones si hiciéramos otra película juntos tan
rápidamente?’ Y él contestó, ‘¿A quién le importa?’”
Sin embargo, hacer una película sobre personajes reales,
observa Crowe, no es lo mismo que realizar un documental sobre
sus vidas. “Nuestro guión se concentra en un período y el tiempo
se condensa para relatar una historia,” dice el actor. “Hay cosas
que Richie hace en la película que no hizo. Todo sobre él es
contradictorio. Nada de su vida real tiene elementos tradicionales
y él no es una persona que podemos catalogar fácilmente.”
Con los dos actores principales asegurados, la producción
comenzó la búsqueda del resto de reparto de actores que
interpretaría los 30 roles principales.


