Fecha de nacimiento: Jueves 7 de febrero de 1947
Entidad: Madrid
País: España
Nacionalidad: Mexicana
Profesión: Periodista

Actividad Principal: Reportero, columnista, comentarista en
radio y televisión.
Autor de la columna "En Privado", que se publicó hasta el 3 de
Octubre de 2003 en "El Heraldo de México" y que reinició su
publicación el 28 de febrero del 2006 en "Milenio Diario";
conductor del programa informativo de Radio Fórmula "López-
Dóriga"; y de "El Noticiero" de Televisa.
Empresas: Organización Radio Fórmula y Televisa.


Joaquín López-Dóriga ha demostrado en 38 años de ejercicio
periodístico que es posible ejercer el oficio con incuestionable
objetividad y apego al valor supremo de la verdad.
A través de sus trabajos en la televisión, la radio y la prensa
escrita se ha consolidado como eje motriz de la información.
Joaquín López-Dóriga se inicia como reportero en “El Heraldo
de México” en 1968. El 14 de septiembre de 1970 forma parte
del equipo inicial del noticiero 24 Horas, de Jacobo
Zabludovsky, en Televisa, llegando a ser jefe de información.


















En 1977 es colaborador de la revista Siempre, de José Pagés
Llergo.

En noviembre de 1978 es designado Director General de
Noticieros y Eventos Especiales de Canal 13 de la televisión del
Estado.

Siendo entre uno y otro evento columnista político del diario
Novedades.

Funda en 1981 la revista Respuesta y el programa de radio
Respuestas.

Siete años más tarde es Director de Noticias de “IMEVISION”.

Para 1989 es ya un importante columnista político del diario El
Heraldo de México, ciclo que culmina el 3 de octubre de 2003, al
cumplir 35 años de actividad profesional y fecha en la que se
consolida la venta del periódico.

Actualmente es director y conductor del programa de radio con
más alta audiencia del mediodía: López-Dóriga, en la Cadena
Nacional de Radio Fórmula e internacional por los Estados
Unidos, que se transmite a través de 72 estaciones de radio.
Programa que cumplió 13 años de transmisiones el pasado 3
de mayo de 2006.


















Condujo hasta el 1 de marzo de 1998 el único programa de
televisión en México especializado en entrevistas, titulado Entre-
vistas, que se transmitió por la Cadena Nacional de Multivisión y
el sistema “Direct TV”.

A partir del 30 de mayo de 1998 y hasta el 6 de septiembre de
1999, fue director general y conductor del programa periodístico
de investigación Chapultepec 18 que se transmitió los sábados
de 23:00 a 24:00 horas a través de XEW canal 2 y vía satélite por
el Sistema Internacional de Noticias ECO, que cubría toda
América Latina, Europa y parte de África del Norte.

En su carrera periodística, ha sido corresponsal de guerra en
Vietnam, en el Medio Oriente y Bangladesh, además de cubrir el
golpe de Estado del Presidente Salvador Allende en 1973 y la
muerte del Jefe de Gobierno Español Francisco Franco, así
como la del Papa Paulo VI y Juan Pablo I, y procesos de
elecciones de los papas Juan Pablo I y Juan Pablo II. De este
último realizó todas las coberturas de sus visitas a México. Así
como los encuentros en el Vaticano de los mandatarios
mexicanos.

En octubre de 2003, realizó la cobertura de las bodas de plata
del pontificado de Juan Pablo II y el proceso de la enfermedad y
muerte de Juan Pablo II.

Ha asistido a múltiples asambleas de la ONU, del BID, Banco
Mundial, y del Fondo Monetario; sus crónicas han presentado
los trabajos de las Cumbres del Grupo de Río, las Cumbres
Iberoamericanas, la del Niño y el cincuentenario de la ONU en
Nueva York, así como la de la Tierra en Río de Janeiro y las
cumbres de las Américas.

A lo largo de su carrera ha entrevistado a personajes de la talla
de Juan Pablo II, Yasser Arafat, Moshe Dayan, Ronald Reagan,
James Carter, Raúl Alfonsín, Fidel Castro, Salvador Allende,
Octavio Paz, Pablo Neruda, Carlos Fuentes, José Saramago,
Kurt Waldheim, Valery Giscard, Francois Miterrand, Adolfo
Suárez, Felipe González, Helmut Kohl, Indira Gandhi, Alberto
Fujimori, Ernesto Samper, José María. Aznar, los reyes de
Jordania, Babrak Karmal.

Los presidentes mexicanos: Luís Echeverría, José López
Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y
Vicente Fox.

Ha publicado dos libros, Crónicas del poder y Domiro, este
último en forma conjunta con el periodista Jorge Fernández.
Asimismo participó en el testimonio editorial que Televisa
presentó de la cobertura de la Nueva Guerra; en Irak.

Ha recibido varios premios, entre los que destacan el Premio
Nacional de Periodismo que otorga el Gobierno de la República
en el género de entrevista en 1977 y en 1981 al mejor reportaje
por el programa Entre dos fuegos, cobertura informativa de la
crisis de El Salvador.

Este último programa es premiado también por el Club de
Periodistas de México.

El Gobierno de la Revolución de Nicaragua le entregó un
reconocimiento por la cobertura informativa de la Revolución
Sandinista.

El Club de Periodistas de México, también reconoce su trabajo
radiofónico entregándole el Premio Nacional de Periodismo
1995, 1996, 1997, 1998, 1999, 2000, 2001 y 2003 al mejor
programa de radio López-Dóriga que se transmite por Radio
Fórmula.

En septiembre de 1997, recibió el Premio José Pagés Llergo
que entrega la revista Siempre en el Género Reportaje.

Miembro del Jurado Premio Nacional de Periodismo y del
Premio José Pagés Llergo, de la revista Siempre en 1998.

La Universidad Iberoamericana le entregó un reconocimiento
por sus 30 años de trayectoria profesional. Motivo que también
determinó que la Comisión del 68 de la LVIII Legislatura,
reconociera el esfuerzo de su quehacer profesional.

La Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y Televisión
(AMPRYT) también lo reconoció por sus programas de radio y
televisión López- Dóriga y Chapultepec 18 entregándole el
Calendario Azteca de Oro 1998.

Del 6 de septiembre de 1998 y hasta el 30 de marzo de 1999,
encabezó y condujo el informativo Primero… Noticias, que se
transmitía de lunes a viernes de 5:57 a 9:00 AM por el Canal 2
de Televisa.

En 1999 fue reconocido por la Asociación de Editores de
Periódicos Diarios de la República Mexicana A C (AEDIRMEX)
como el mejor columnista del año y por el Club de Periodistas
de México que le otorgó el Premio Guillermo González
Camarena a la información periodística por Televisión por la
serie Chapultepec 18.

A partir del lunes 3 de abril de 2000, dirige y conduce El
Noticiero de las 22:30 horas a través de Televisa.

Al finalizar el año 2000, el Club de Periodistas de México en un
hecho que calificó de inédito otorgó dos premios a Joaquín
López-Dóriga; el Premio Emilio Azcárraga Vidaurreta, por la nota
más oportuna por televisión y el Premio Ing. Guillermo González
Camarena por información periodística por televisión.

En el marco del XXXI Certamen Nacional de Periodismo, el
jueves 6 de diciembre de 2001, Joaquín López-Dóriga, recibe
los premios Bernal Díaz del Castillo y Emilio Azcárraga
Vidaurreta, por crónica e información más oportuna.

En noviembre de 2002 GENERACCIÓN reconoció al espacio
informativo López Dóriga en Radio Fórmula por la inmediatez de
la información, además de constituir una fuente fidedigna, así
como la posibilidad que da a la reflexión y el análisis premiando
la gran calidad de la producción.

También en 2002, la Cámara Nacional del Autotransporte de
Carga (CANACAR) reconoce la importante labor informativa de
Joaquín López-Dóriga en Televisión, Radio y Prensa escrita.

La Delegación Cuajimalpa otorgó a Joaquín López-Dóriga en
enero de 2003 la presea al mérito ciudadano José María
Morelos y Pavón como una acción concreta por impulsar la
generación de una cultura ciudadana, y sus logros al servicio de
su comunidad.

En abril recibió las Alas de Plata, premio nacional a lo más
destacado de los medios de comunicación.

La Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos AC
(FAPERMEX) le otorgo en mayo de 2003 el primer Premio
México de periodismo en la categoría de entrevista.

En junio de 2003 el Consejo de Directivos del Club de
Periodistas de México, Delegación Veracruz y la Organización de
Comunicadores de los Estados AC Prensa, Radio y Televisión,
en asamblea general acordó otorgarle la Medalla Defensor de
la Libertad y Promotor del Progreso durante los festejos del “Día
de la Libertad de Expresión”.

En agosto de 2003, la Asociación Mexicana de Radio y
Televisión (AMPRYT) acordó por unanimidad otorgar el premio
Calendario Azteca de Oro como el Mejor Periodista de la
Televisión Mexicana.

La Academia Nacional, AC le confirió la Gran Orden de la
Reforma Francisco Zarco.

El Forum de Alta Dirección que preside S. M. El Rey D. Juan
Carlos I entregó el Master de Oro por su trabajo de calidad para
la comunidad.

Integrante del primer Patronato del Club Universidad Nacional.

El 9 de diciembre de 2003, el pleno del Senado de la República
por unanimidad de la votación lo elige como miembro del
Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos (CNDH).

El club Primera Plana, reconoció los más de 35 años de
ejercicio periodístico.


Entrevistas  

Ha entrevistado diversos personajes del mundo entero como
Juan Pablo II, Yasser Arafat, Moshe Dayan, Ronald Reagan,
James Carter, Raúl Alfonsín, Fidel Castro, Salvador Allende,
Octavio Paz, Pablo Neruda, Carlos Fuentes, José Saramago,
Kurt Waldheim, Valery Giscard, François Mitterrand, Bill Gates,
Adolfo Suárez, Felipe González, Helmut Kohl, Indira Gandhi,
Alberto Fujimori, Ernesto Samper, José María Aznar, George
Bush, Condoleezza Rice, Laura Bush, los reyes de Jordania,
Babrak Karmal. A los ex-presidentes mexicanos Luis
Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos
Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox.


Libros  


Joaquín López-Dóriga es autor del libro Crónicas del poder

Reconocimientos  [editar]Ha recibido varios premios, como el
Premio Nacional de Periodismo por parte del Gobierno de
México en el género de entrevista en 1977 y en 1981  al mejor
reportaje por el programa Entre dos fuegos, con cobertura de la
crisis de El Salvador.

En 1997, recibió el Premio José Pagés Llergo por parte de la
revista Siempre en el Género Reportaje.


Joaquín López Dóriga El reportero

Quizá, acogido a aquel artificio del vaso medio lleno o medio
vacío, Joaquín López Dóriga se define a partir de lo que dice
que no es. Y a cada palabra golpea la yema de su dedo sobre
el escritorio.   


"Para que quede claro, mi quehacer es el periodismo. No tengo
otra cosa; no tengo oficina de relaciones públicas, ni taxis, ni
camiones, ni autobuses, ni gasolineras, ni agencias
aduanales, ni carritos de hot dogs, negocios en el aeropuerto,
ni table dances, ni teatros, ni cines, ni antros, ni discotecas,
tampoco hago relaciones públicas, ni represento a nadie.

No me levanto a correr ni juego tenis, ni golf, no me gusta la
jardinería, ni la cocina, ni la mecánica, ni la numismática, ni la
filatelia. Yo me dedico a reportear, me duermo y despierto
pensando en ello."

Es claro, sin embargo, que Joaquín López Dóriga es el
periodista con la mayor audiencia en la televisión mexicana. Es
un reportero, como se hace llamar, con un oficio tal que ni sus
críticos más radicales le pueden regatear. Es, también, un
hombre que de tanto empeñarse en no ser actor de la noticia,
ha terminado convertido en ello gracias a su obsesión por la
nota.

Pero sobre todas las cosas, el periodismo ha significado para
Joaquín López Dóriga permanecer en la rueda de la fortuna -
imagen con la que metaforiza a los medios de comunicación-, y
salir de una sola pieza, de lo que en su caso han sido bajadas
estrepitosas.

El fondo

La noche del 4 de septiembre de 1981, Joaquín López Dóriga
Velandia tocaba fondo, para entonces ya había sido cesado por
la hermana del presidente en turno, Margarita López Portillo,
mediante un operativo con agentes de la Federal de Seguridad.
Así sacaron de su oficina al entonces director general de
Noticiarios y Eventos Especiales de Canal 13. Por la noche
enfrentó un problema circulatorio serio, debido a la
combinación de su alergia a la nicotina y su adicción al cigarrillo.

Hacía siete meses había perdido dos dedos del pie izquierdo, y
con esta crisis volvió a la silla de ruedas. Mientras tanto, en el
ámbito periodístico, simplemente volvió a empezar. Atrás
quedaron las expectativas de un reportero que despuntó
rápidamente, su proyecto de noticiario para Canal 13 llamado
Siete Días, el Premio Nacional de Periodismo y, sobre todo, la
cercanía con el entonces presidente José López Portillo, a la
que muchos no dudaron en tildar de amistad.
Quizá por eso, a la menor provocación repite que lo único que
tiene es su oficio, a él se ha asido como un náufrago cada vez
que ha sido necesario y siempre regresa a salvo al puerto.

Así es Joaquín, quien nació en Madrid el 7 de febrero de 1947. A
la viudez, su madre, María José Velandia, decidió emigrar a
México donde radicaban sus papás, que apoyaron
económicamente a su hija y sus dos nietos: Joaquín (de nueve
años de edad) y María Cristina.

Cursó la primaria y la secundaria en el Instituto Cumbres. Más
tarde, a causa de una especie de prejuicio dejó a un lado las
inquietudes periodísticas que había mostrado desde niño y que
se acentuaron a partir de la secundaria. "Era la segunda mitad
de los años 60 y pensaba que ésta era una carrera poco seria,
así que decidí estudiar leyes en la Universidad Anáhuac."

Y la coyuntura vino con la llegada del hombre a la Luna, hecho
que por cubrir para El Heraldo de México desde Cabo Kennedy,
no presentó el examen de derecho internacional, la única
materia que le falta para culminar sus estudios de licenciatura.

Gracias a esa decisión, a principios del nuevo milenio, Joaquín
López-Dóriga cuenta con 30 años de carrera y un equipaje
ligero para abandonar el cuadro, cuando sea necesario.
"Preparo cada programa con mucha pasión sí, pero como si
fuera el primero; cuando lo termino, pudo haber sido el último,
pero bien hecho."

A propósito del paso del tiempo, acepta la imagen de un buen
vino, para decir que el tiempo también mejora a los hombres.
Hoy no sólo se otorga pequeños lujos como los trajes Zegna, o
sus zapatos Rogport, los más cómodos que ha tenido.

Cierto, ya no es el mismo muchacho que compartió aventuras
con Raúl Sánchez Carrillo y quien lo recuerda no sólo como un
excelente reportero, además como un galán noviero y un
amante de la velocidad: "Fue un gran motociclista como yo; por
los años de 1979 a 1981, más o menos nos íbamos a
Acapulco, a Cuernavaca, él en su Honda 1300 y yo en una
Kawasaki 900. Al Teacher, como le decían, y a la Muñeca, como
me dicen, nos conocían como galanes por eso".
Entre éste y el periodista de hoy hay una historia por contar.

Las andadas

"Conocí a Joaquín en 1968. El señor Alberto Peniche Blanco lo
conoció por medio de su mamá, y lo puso a reportear para El
Heraldo, lo que me brindó la oportunidad de conocerlo. Entre
otras cosas cubrimos juntos la refriega del 2 de octubre de
1968, en la que mataron a una novia que era edecán del Comité
Olímpico Mexicano. Fue en la Cuarta Delegación que vimos su
cuerpo; él la reconoció por el uniforme", rememora el periodista
Raúl Sánchez Carrillo.

"En ese momento vi los primeros cadáveres de mi vida -señala
López-Dóriga- y ese sólo hecho me marcó mucho, porque
además yo todavía era estudiante, tenía 19 años de edad, e
hice la cobertura como auxiliar de redacción. Entonces
aportábamos, acarreábamos la información y lo que El Heraldo
no podía contar, lo mostraba con páginas enteras de fotografías
y el gobierno era tan torpe que se metía en los contenidos de
los textos."

Casi dos años después, en septiembre de 1970, López Dóriga
ingresa al equipo del noticiario 24 Horas de Jacobo
Zabludovsky. "Él me comentó sobre el nuevo noticiero, yo iba a
Copenhague, a la asamblea del Banco Mundial y del Fondo
Monetario Internacional por El Heraldo y me pidió que le enviara
información, cuestión que hice, con la venia de don Gabriel
Alarcón.


"Unos cuantos días después de mi regreso Zabludovsky me
inquirió por qué no había seguido enviando información",
explica Joaquín. Así trabajaron juntos durante ocho años,
tiempo durante el que López Dóriga llegó a ser jefe de
información del noticiario, no sin dejar de aprender de aquél.

El 6 de noviembre de 1970 le correspondió al joven reportero la
tarea de escribir la nota sobre la muerte de Agustín Lara.
Cuando iba a entregar su nota a su jefe Jacobo Zabludovsky,
éste le dijo: "Seguro que mañana algún cursi va a publicar: se
apagó el farolito". Joaquín dobló sus cuartillas y rehizo la nota.

Zabludovsky asegura haber descubierto en López Dóriga dos
características fundamentales, estilo para redactar y tenacidad.
"Además era un muchacho muy jovencito y me pareció que era
una buena edad para que trabajáramos juntos."
Para 1977 Joaquín es colaborador de la revista Siempre de
José Pagés Llergo; un año después dejó de ser el reportero de
la fuente financiera para Televisa y asume la dirección general
de Noticiarios y Eventos Especiales de Canal 13 de la
Televisión de Estado.

"Abandoné Televisa debido a un proyecto de noticiario que le
planteé al director de Canal 13, y que fue aprobado. El mismo
Emilio Azcárraga Milmo me felicitó y me apoyó para que lo
realizara", recuerda López-Dóriga negando que su
nombramiento haya sido resultado de una "supuesta" amistad
con el entonces presidente José López Portillo.

Fue entonces cuando Adriana Pérez Cañedo conoció al famoso
Teacher, mote que obtuvo por su habitual saludo: ¿qué hay
teacher? Patricia Conde, Amaya Escudero, Tita Mendoza y yo
leíamos algunas notas con él. También estaban en el equipo
Pedro Ferriz de Con y Raúl Sánchez Carrillo. "Descubrí a un
hombre responsable y un profesionista disciplinado, que no
admitía el menor error", dice la periodista.

"Jamás olvidaré -continúa Pérez Cañedo-- que una compañera
llegó tarde al noticiero y le dijo: 'Perdóname, se me ponchó la
llanta del coche'. Joaquín le dijo: 'mira no tienes que mentir,
dime la verdad'. Ella insistió en su argumento, entonces
Joaquín le pidió a su chofer que revisara la cajuela del coche de
su reportera. Así lo hizo y como no había ninguna llanta
ponchada la suspendió recitándole una de sus frases
preferidas: no quieras enseñarle a curtir chiles a Clemente
Jacques".
El noticiero de López-Dóriga, Siete Días logró arrebatarle
audiencia a 24 Horas y provocó que cambiara de horario.

"Creo que el periodismo que ha hecho desde aquel entonces
hasta ahora, sigue siendo el mismo, de una gran entrega, de
mucha responsabilidad y disciplina; aunque ese periodismo
era otro, aburrido y acrítico. Finalmente era el noticiero del
presidente", apunta Adriana Pérez Cañedo.

Precisamente esta condición de Siete Días fue el detonador de
su fin; aparentemente Joaquín López Dóriga se negó a
favorecer en su espacio informativo al tapado Javier García
Paniagua, como se lo pedía Margarita López Portillo.

A la salida de Canal 13, el equipo se dio a la tarea de hacer la
revista Respuesta, cuyo lema era: "una actitud independiente".
Luego se organizó la productora de un noticiario nocturno, que
transmitía por ABC radio y que fracasó por falta de recursos
para pagar su tiempo en el aire.

De 1984 a 1987 el periodista fungió como director de noticias
de Imevision. Sobre este periodo Fernando González señala en
el libro Apuntes para una historia de la Televisión Mexicana que
"probablemente la crisis económica que vivió México por esos
años, así como los constantes cambios en la dirección general
del Instituto Mexicano de la Televisión, fueron hechos que se
conjuntaron en lo que para muchos era el final de su carrera
como periodista.

"Graves problemas de salud y acusaciones de malos manejos
administrativos en Imevisión constituyen el horizonte personal
de López Dóriga a finales de los años ochenta. A pesar de ello,
su prestigio sigue incólume después de siete auditorías y un
desistimiento de demanda por parte del socio principal de TV
Azteca."

La misma publicación se refiere al retiro por cuestiones de
salud y reproduce una idea recurrente en el periodista: "Fui
como un ave Fénix que todos los días resurge de sus propias
cenizas de la noche anterior, y doble, porque además en 1992
me diagnosticaron cáncer, pero finalmente no pueden con uno".

Para 1989 el informador ya es un importante columnista político
del diario El Heraldo de México y de la agencia de noticias UPI.
Regresa a los medios electrónicos en la primera mitad de los
noventa. Primero en la radio conduciendo el programa que aún
conserva en la cadena nacional Radio Fórmula y más tarde en
la televisión con el programa Entre-vistas que se transmitió por
Multivisión.

Hijo pródigo

A golpe de nota diaria el periodista se rehizo en la radio y su
columna. Para el 30 de mayo de 1998, López Dóriga volvía a ser
noticia. Como el hijo pródigo regresaba a su casa, Televisa.
Entraba por la puerta grande y empezaba un rápido ascenso
conduciendo el programa sabatino Chapultepec 18.

Tan sólo dieciséis meses después, conducía Primero Noticias
y un año posterior a esto, exactamente el 30 de abril del 2000,
sucedía a su antiguo maestro, Jacobo Zabludovsky en el
espacio noticioso más importante de la televisión mexicana.

Previo al cambio López Dóriga prodigaba entrevistas, en las
que defendía el nuevo perfil de la televisora.

Hoy todavía esgrime los mismos argumentos: "Televisa ha
tenido la virtud e inteligencia de transformarse como se ha
transformado el país, me refiero en esta etapa. Es un país
diferente, es una Televisa diferente".

Y vaya que él sabe de esa capacidad transformadora, aunque
sus críticos la llamen capacidad camaleónica. Muchos
periodistas y analistas de medios cuestionan la que en su
momento fue demasiada cercanía con José López Portillo; o
más recientemente con el entonces presidente Carlos Salinas
de Gortari; o el haber asumido el proyecto de comunicación de
Estado con la dirección de noticiarios de Canal 13; o esa
sutileza tan suya, de las verdades a medias.

"No es que diga cosas que no son. Le falta decir otras que
están ahí y que no se dicen", explica la investigadora de la
Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, de la División de
Ciencias de la Comunicación, Alma Rosa de la Selva.

Continúa la académica: "Con el retiro de Zabludovsky Televisa
acepta que ha perdido credibilidad, por problemas internos se
desprende de Ricardo Rocha. Entonces encuentra a alguien
más acomodaticio, López Dóriga, más afín a las políticas
informativas de esa empresa.

"El es un buen reportero, con oficio sí, más maduro ahora,
también; pero se ha ido ajustando a las circunstancias. No
manifiesta abiertamente una postura ni la mantiene, en lo que
es un espacio -el noticiero- que busca ser aséptico, no objetivo,
sino más bien aséptico".

Finalmente De la Selva, como muchos mexicanos, se pregunta
si el periodista más visto de la televisión mexicana asumirá por
fin el compromiso de informar a una audiencia cada vez más
exigente. "Hay una especie de espera por el cambio, pero ello
les exige un trabajo periodístico más profundo. Y parece que no
quieren dar el paso por lo que políticamente implica eso.

No quieren tener fricciones con los nuevos poderes, no quieren
tener fricciones con el foxismo", dice De la Selva.

Éste es hoy Joaquín López Dóriga, un periodista con un gran
compromiso por delante que a pesar de sus gustos por los
barcos y el placer de disfrutar a sus hijos, se dedica en cuerpo y
alma al periodismo. "Los sábados mientras me baño estoy
pensando en lo que voy a escribir, sin embargo, el día entero es
para la familia, así como la mitad del domingo, porque por la
tarde escribo -mientras escucho a Wagner-- la columna que
publico el lunes en El Heraldo."

-¿Y de qué manera le afecta ser el periodista más visto?
-Sólo soy un reportero. Nada más.
-¿Qué tanto ego tiene?
-Un 150 por ciento.

Responde con esa amplia sonrisa suya y luego abre las
puertas de un mueble ubicado detrás de su sillón en la oficina
de Chapultepec 18. Perfectamente ordenadas, se encuentran al
menos seis camisas nuevas, aún envueltas.
Después de todo, como se dijera de Cassius Clay acerca de su
capacidad para aguantar los embates pugilísticos: su ego es
enorme, pero si no lo tuviera no podría aguantar lo que aguanta.
El Noticiero con Joaquín López Dóriga

           
Joaquín López-Dóriga