Televisa Deportes
Javier Alarcon
Protagonizan Derbez y Chaparro pelea con Javier
Alarcón
Juegan una broma a los televidentes, simulando una pelea por la
poca disposición de los comentaristas de "La Jugada del
Mundial" en participar en un sketch y la carencia de humor en el
mismo
Una vez más el humorista Eugenio Derbez volvió a causar
polémica, pero en esta ocasión no fue por sus atrevidos
personajes, sino por protagonizar una aparente riña con el
comentarista deportivo Javier Alarcón, la cual finalmente se
resolvió de la mejor manera.
Lo que parecía un simple sketch, donde el buen humor de los
personajes de Eugenio Derbez y Omar Chaparro harían de las
suyas, acompañados por el equipo de expertos de “La Jugada del
mundial”, en esta ocasión no dio buen resultado, pues no les
causó ni la mínima gracia.
Ante la poca disposición de los comentaristas por participar en el
segmento humorístico, ambas partes decidieron confrontarse, sin
importar que la emisión estuviera al aire, lo cual resultó
desconcertante para la audiencia, que no se imaginaba que era
una broma más.
Derbez, al intentar salirse del foro fue detenido por Javier Alarcón,
quien le recordó que tiene un contrato que cumplir, por lo que el
cómico simplemente tomó un lugar en la parte trasera del
estudio, donde permaneció más de una hora.
Pero las cosas no quedaron así, pues la supuesta riña como
siempre tuvo un final feliz, y ambas partes se dieron la mano y
terminaron con esta farsa que habían montado para sorprender al
público.
Una lección para Alarcón
Esto es absolutamente personal. No tiene nada que ver con
Televisa, esa gran empresa a la cual estoy profundamente
agradecido y en donde aprendí mucho. Esto tiene que ver con ese
monstruo de vanidad y egocentrismo en que se ha convertido un
joven al que durante algún tiempo creí brillante, y que hasta me di
el lujo de permitirle que seleccionara sus notas para el noticiero
de Guillermo Ortega, a pesar de que tenía que haberlo
supervisado más profundamente.
Vamos regresando de unas vacaciones, y lo primero que hice fue
tomar el teléfono para felicitar a mi amigo Raúl Orvañanos quien a
partir de ya, se va a Fox Sports, siguiendo lo que debe de haberle
indicado su dignidad como ser humano y su calidad como
periodista.
Porque ahora resulta…
Que Javier Alarcón, que cree que es Televisa Deportes (se roba el
concepto que desarrolló Rafael Bustillos con mi apoyo), se le
olvidó que en la vida hay que ser agradecidos y que mucho de lo
que es, se lo debe al hombre que lo sacó de ser un “Don Nadie”,
que lo incluyó en su programa “En la Jugada” (así se llamaba
antes de que por razones mercadológicas se le quedara sólo “La
Jugada”) y lo proyectó apoyándolo en las Copas Mundiales de
Italia 90, Estados Unidos 94 y Francia 98, quizá como a nadie.
Hoy el imberbe Alarcón cree que se merece todo. Y además está
convencido de que ha trabajado como nadie para lograrlo. Yo lo
dudo. A mí no se me olvida haberlo visto jugar a los push ups en
el estudio de Televisa Deportes, o colgarse de las barras del
segundo piso del estudio, haciéndose el chistoso, que, ¡vaya que
si lo era! Eran otros tiempos, era una persona normal.
Pero, decíamos que esta vez se le atragantó el pastel. La
humillación a Raúl Orvañanos a quien sacó del estudio durante el
Mundial, para “atascarse” con sus invitados de a “300 mil dólares
por cabeza” y de allí para arriba, no tiene perdón.
Orvañanos ha sido una figura emblemática, un hombre que goza
de un enorme prestigio bien ganado. Y mire que tras la salida de
Alejandro Burillo de Televisa, se quedó, digamos, como bailando
en la cuerda floja. Hasta que “el hijo prodigo” lo tiró. O más bien,
quiso tirarlo. Raúl está más allá de eso.
Pero a nadie debe de extrañarle.
Se lo hizo a Sonny Alarcón, vivo y muerto. Y a la familia de Sonny.
Ya siendo director de deportes, ni siquiera se molestó en ver que
a la viuda se le pagara el seguro de vida. Eso tuve que hacerlo yo.
A Alarcón se le dieron todo tipo de prerrogativas para que creciera.
Lo hizo Fernando Schwartz, lo hizo Teodoro Cano, lo hizo
Francisco Posada, Domínguez Muro y hasta yo. Estábamos
creando un monstruo, que, como tenía que ser, algún día se iba a
salir de control.
Seguro que habrá quien me insista que me sigue sangrando la
herida. Tal vez, pero no miento. Si acepté renunciar a Televisa,
(renuncié, no me corrieron), fue porque mi trabajo le estorbaba al
joven maravilla y porque lo que menos quería era poner entre la
espada y la pared a quien con tanta gentileza me trató en esos
extraordinarios años de trabajo, Ricardo Pérez-Teuffer, quien ha
proyectado el área de eventos especiales a otro nivel.
¿Pero que explicación va a dar Alarcón al señor Emilio Azcárraga?
¿Con qué mentira va a cubrir el hueco que por su voracidad va a
quedar en el área? Ya sabemos que hay necesarios, Raúl
Orvañanos era uno de esos y lo trató con la punta del pie. Raúl
hace lo que debemos hacer todos, al menos una vez en la vida,
porque ya lo dice aquel viejo dicho, que más o menos va así: El
que por mantener el trabajo pierde la dignidad, termina por perder
el trabajo y la dignidad…
Por supuesto que Orvañanos no lo iba a tolerar.
Pero, mi estimado jovenzuelo, no se te olvide que el mundo da
muchas vueltas, la experiencia nos ha enseñado que ni Xavier
González, ni Pablo Cañedo, ni Fernando Schwartz han sido
inamovibles. Espero que disfrutes tu sucio éxito a costa de
quienes confiaron en ti y les mordiste la mano, porque nadie en la
historia de esa oficina donde hoy te sientes omnipotente, ha
hecho tantos enemigos como tú.
Despedazaste la carrera de los que te enseñaron como Anselmo
Alonso, Daniel Rentería, Heriberto Murrieta, Gerardo Valtierra,
Félix García, Arturo Rivera, Roberto Sosa, Juan Dosal o Fernando
Schwartz. Crees que compras conciencias dando migajas a los
verdaderos grandes como Enrique Bermúdez, Antonio de Valdés,
Alfonso Morales o Enrique Burak. Has atentado contra los que te
mostraron cómo se hacen las cosas como Orvañanos, Benjamín
Hidalgo o Rafael Bustillos, y hasta a Raúl Sarmiento al que
llamas amigo, crees que desplazando a la gente que labró un
camino y forjó una recia institución; poniendo a esos jovencitos
que se someten a tus caprichos con tal de conseguir la chamba,
tienes la silla asegurada.
Yo lo dudo.
Pero hoy, hoy te han vuelto a mostrar la calidad moral y la clase
que debe de tener un Señor. Ojalá que en estos 14 años, le hayas
aprendido algo a Don Raúl Orvañanos.
evalerob@aol.com
Javier Alarcón