

Entrevista con Ciro Gómez Leyva
Ciro Gómez Leyva es uno de los tres conductores de noticias
por televisión más importantes de México. Su papel protagónico
en el conflicto TV Azteca contra CNI Canal 40 fue definitivo. Si no
hubiera salido él a la defensa del Canal 40 y de Javier Moreno
Valle, sin duda otra hubiera sido la historia.
En esta entrevista la conversación se centra en el conflicto entre
las televisoras. Usted puede consultar en la sección entrevistas
de Canal100.com.mx, otra conversación con Ciro Gómez Leyva
en la que habla de sus inicios como periodista y el por qué, en
su momento, aceptó entrar al proyecto periodístico del Canal 40.
¿En qué momento consideras que el proyecto informativo de
CNI Canal 40 toma vuelo?
Ciro Gómez Leyva: Lo tenemos muy claro. El Canal 40 da un
giro completo a partir de 1999, con el programa dominical
Séptimo Día. Sin duda Séptimo Día es el antes y después, es la
emisión que marca un cambio de etapa en la historia del 40 y el
proyecto que allana el camino para que CNI Noticias sea
posible. Séptimo Día nos quitó el miedo a producir en vivo, nos
colocó en otro nivel. A partir de ese programa se dan los dos
proyectos más importantes del 40: CNI Noticias con el
informativo de las diez de la noche y, poco más adelante, la
producción de El Mañanero, con Brozo.
¿Qué signos te hacen pensar que con estos proyectos al aire
el 40 toma vuelo?
C.G.L.: Son muchas cosas. Creo que es el momento en el que
el Canal 40 pierde la timidez, se atreve a hacer más ideas y
crece nuestro rating de manera notable. Es cuando nuestra
convocatoria también crece muchísimo y el 40 empieza a ser
referencia de otro tipo.
¿Por qué te la jugaste con el Canal 40 en sus inicios, cuando
era una estación que tenía todo incierto?
Fue una apuesta por un proyecto al que no se le veían muchas
patas de gallo. Para empezar, fue una decisión personal. Todo
el tiempo ha sido por un gusto. Este trabajo finalmente es muy
divertido, aún en los momentos horribles por los que hemos
pasado, que han sido muchos.
A mí, desde 1999, el 40 me ha sido muy rentable en lo
periodístico, no en lo económico. La gente habla mucho de
heroísmos y de actitudes quijotescas que probablemente las
hubo.
¿En qué sentido rentable?
C.G.L.: En términos de exposición, de difusión y de imagen.
Canal 40, sin duda alguna, me da presencia y me ayuda a que
se me abra la posibilidad para colaborar en Radio Fórmula, la
cadena de radio más importante de México. Te puedo decir que,
salvo en lo económico, Canal 40 ha sido un buen negocio
profesional para mí. En lo económico me parece que pudo
haber sido mucho mejor, pero en términos de resultados
profesionales ha sido rentable.
¿Qué pensaste cuando en 1998 se da la asociación entre
Canal 40 y TV Azteca?
C.G.L.: En ese momento el 40 estaba en una pésima situación.
Yo siempre vi muy convencido a Javier Moreno Valle. Sabíamos
lo que significaba una alianza con TV Azteca. Yo ahí cerré los
ojos y creí ciegamente en lo que estaba haciendo Javier Moreno
Valle. Ni siquiera tuve tiempo para cuestionarlo.
¿En el tiempo en el que sí existió la relación entre Canal 40 y
TV Azteca, ustedes cambiaron los contenidos de sus
noticiarios?
C.G.L.: No, para nada. Incluso uno de los contratos entre Canal
40 y TV Azteca, de los que tanto se habla ahora, dejaba muy
claro que de las 21 a las 24 horas la pantalla era nuestra. Y así
fue, ese horario fue nuestro todo el tiempo.
TV Azteca hizo una serie de cosas terribles durante el tiempo
que duró esa relación, pero, nobleza obliga, jámas se metieron
o mostraron alguna preocupación por la línea editorial. Y mira
que durante la relación con TV Azteca nos tocó pasar por todo el
conflicto universitario que fue muy apasionante y que dividió
enormemente a la opinión pública. Y también durante ese lapso
de relación fue la cobertura de toda la campaña electoral del
2000. Jamás se metieron. Sería una canallada de mi parte decir
que intentaron meterse en los contenidos del noticiero en ese
tiempo en el que sí hubo relación.
¿A qué cosas terribles te refieres?
C.G.L.: Por ejemplo, dejarnos de pagar, cerrarnos la llave y
nunca vender la pantalla del 40. Ellos vendían la del 7 y del 13 y
daban como bonificación la del 40. La cosa más terrible que
hicieron, fue tender un cerco sobre el 40 para que el Canal 40
se muriera y ellos pudieran quedarse con el Canal a un precio
de liquidación. Hacia allá íbamos.
¿Cuando se da el rompimiento con TV Azteca, a la mitad de
año 2000, asumes una actitud similar a la que tomaste
cuando firmaron los contratos en 1998?
C.G.L.: Cuando se dio el rompimiento con TV Azteca ya
estábamos en una nueva etapa en Canal 40. Ya teníamos un
noticiario y ya habíamos sufrido en serio el mantener la relación
con TV Azteca. El 16 de julio del 2000 fue un día muy liberador
para todos los que trabajábamos aquí. La alianza con TV Azteca
había sido un fracaso absoluto. A nosotros nos tocaba pagar la
mayor parte del fracaso. Fue uno de los momentos de mayor
retraso de sueldo en la historia del Canal 40.
Sabíamos que la ruptura era una especie de salto al vacío, pero
fue un motivo de una enorme satisfacción y una decisión que
cohesionó muchísimo al Canal 40.
¿A todo el personal se le avisó?
C.G.L.: Se avisó al aire en Séptimo Día.
¿Pensaron en ese momento que el conflicto iba a llegar a un
momento tan complicado como el que viven ahora?
C.G.L.: Lo que nos sorprende es que la guerra abierta
declarada y violenta la hallan lanzado en diciembre del 2002, y
no en septiembre del 2000. TV Azteca decidió en el 2000 irse a
los tribunales, no se lanzó a destruirnos. Se les hicieron
invitaciones para devolverles sus famosos 25 millones de
dólares, y ellos, muy en su derecho, acudieron a los tribunales y
ahí se mantuvieron. Antes del 27 de diciembre del 2002 no
fueron especialmente agresivos con nosotros en su pantalla. Sí
hicieron todo lo posible para alejarnos anunciantes, pero
dígamos que hasta el 27 de diciembre nosotros no teníamos
elementos para acusar a TV Azteca de haber hecho cosas
siniestras. Sí nos querían causar daño particularmente con
anunciantes, pero habían sido respetuosos. Pero como no
ganaban en los tribunales, decidieron patear el tablero y
declarar la guerra pistola en mano.
¿En ese lapso del 2000 al 2002, tuviste algún momento en el
que pensaste salir del Canal 40 porque el proyecto no lograba
viabilidad financiera o de otro tipo?
C.G.L.: Fue la primavera del Canal 40. El momento más notable
del 40 se da entre el 2000 y el 2001. Es cuando la gente
reconoce al 40, y cuando el Canal se gana fidelidades,
lealtades y televidentes y, con muchos problemas, anunciantes.
En el 2002 hubo una serie de factores que nos llevaron a una
crisis terrible de dinero: viejos y graves errores administrativos,
incapacidad para vender anuncios, persistencia por mantener
al aire programas que no nos daban ni rating ni prestigo ni
dinero, y un problema muy grave de cobranzas que vivieron
todos los medios de comunicación el año pasado. Logramos
remontar esa crisis a principios de diciembre del 2002. La
empresa se puso al corriente en pagos con el 98% de los
empleados, y venía una buena perspectiva de ventas para el
2003 por el interés que mostraban partidos y organizaciones
políticas de anunciarse con nosotros. A mediados del 2002
pensábamos que el 2003 sería un buen año, no espectacular
pero sí bueno. Pero en eso vino la puñalada por la espalda del
27 de diciembre.
¿Eres socio del Canal 40?
C.G.L.: No, no soy socio. Por mi doble posición dentro del Canal
40, porque soy Vicepresidente y Conductor, soy el que tiene el
sueldo más alto. Y dentro de las miserias del 40, está la de que
somos muy democráticos para administrarlas, por lo que
siempre se paga de abajo para arriba y hasta donde alcanza. A
veces llega hasta los que ganan 10,000 ó hasta los que reciben
15,000. De los empleados que quedan con rezagos de pago, el
que está en primerísimo lugar soy yo, el del sueldo más alto. Yo
soy el penúltimo al que le pagan, el último es Moreno Valle.
No sólo no soy socio, sino que el Canal 40 tiene un buen
adeudo económico conmigo.
¿Qué pasó por tu mente el 27 de diciembre cuando te enteras
de la llamada toma del Chiquihuite?
C.G.L.: Ese día no pasó por mi mente nada. Fue uno de esos
momentos en los que lo único que haces es estarte informando.
¿Cómo y a qué hora te enteraste?
C.G.L.: Me enteré en mi casa. Estaba dormido cuando sonó el
teléfono. Eran poco antes de las seis de la mañana. Me
dediqué a tomar decisiones durante todo el día. Entré a
bañarme hasta las 9 de la mañana porque recibí llamada tras
llamada. Moreno Valle estaba fuera de México. Le avisamos. A
Carlos Loret de Mola le tocó escuchar por primera vez el
término: comando armado. A las 10 de la mañana entré a mi
oficina. Fue hasta el 31 de diciembre cuando en verdad tuvimos
tiempo de sentarnos a reflexionar sobre lo que estaba
ocurriendo.
¿Y cuando reflexionas qué piensas?
C.G.L.: Que hicimos lo que debíamos hacer. Nosotros (Canal
40) fuimos víctimas de una agresión y frente a eso teníamos
dos posibilidades: ponernos a llorar y decirle a todo el mundo
que habíamos sido víctimas de una agresión brutal o
defendernos. Optamos por la segunda: nos defendimos como
pudimos. Como sea, creo que ganamos la batalla del
Chiquihuite (que empezamos con una tremenda desventaja).
No sé en qué termine esta guerra, que ha sido brutal y
desgastante.
En este pleito entre TV Azteca y CNI Canal 40 hay muchas
versiones sobre el fondo del asunto. ¿Crees que el problema
es sólo económico entres dos empresas, o juega también la
versión de que el 40 es muy crítico y por eso hay quienes
desean que ya no esté al aire?
C.G.L.: Es muy tentador para un periodista decir que ha sido
alcanzado por el látigo de la censura. Eso significa, antes que
nada, que su trabajo es importante. Por eso nosotros en ningún
momento hemos hablado de censura o de que nos quiere
acallar el gobierno.
Yo creo que aquí se dieron dos cosas: una decisión
enloquecida de TV Azteca para destruir al Canal 40, y no sólo
destruirlo sino humillarlo,
y, por otra parte, la lamentabilísima participación del gobierno
federal, desde el 27 de diciembre del 2002 hasta el 26 de enero
del 2003. Creo que se combinaron esas dos cosas: una
campaña de verdadero exterminio de TV Azteca, y una actuación
lenta, titubeante y contradictoria del gobierno federal. Esa es mi
lectura desde el primer día hasta hoy.
Muchos artículos comentan que el gobierno federal estaría
jugando a favor de que el 40 desapareciera porque es una
pantalla crítica.
¿Crees en esa versión?
C.G.L.: No. Para validar esa versión tendríamos que pensar que
el gobierno tendría que estar haciendo lo mismo con una
enorme cantidad de ventanas críticas que hay en la radio y en la
prensa escrita.
Si tú me dices que a algunos funcionarios del gobierno les
hubiera gustado que la batalla del Chiquihuite terminara con la
muerte del 40, sin duda. Pero también creo que hay gente en el
gobierno federal en puestos muy importantes que movió, lo
poco que podía mover, para que esta injusticia, este atropello
de TV Azteca, no se consumara.
Y te lo reitero: siempre he dicho que este no es un asunto de
censura.
¿No es una decisión gubernamental?
C.G.L.: Sí creo que el gobierno puso muy poca voluntad en
resolver algo que era clarísimo: Canal 40 había sido víctima de
un despojo. Creo que nosotros debimos haber sido restituidos
a las 48 ó 96 horas. El gobierno hizo bien poco por corregir el
atropello, y su intervención a mí me pareció lamentable.
¿Crees que rectificó al final?
C.G.L.: No. Nosotros regresamos al aire por dos mandatos
judiciales. El primero todavía nos lo escamoteó el gobierno, el
del viernes, el fallo de la juez Séptimo Administrativo. Cuando el
gobierno le pasó el caso a un juez penal, en realidad le pasó la
papa caliente que la juez administrativa le había entregado.
Entonces el juez penal respondió al gobierno diciéndole: ya
gobierno, no te hagas tonto, restituye la señal al Canal 40.
Entonces fue cuando el gobierno hizo lo que tenía que hacer:
restituir la señal. Sólo que 31 días después.
¿Estarías pensando que fue Vicente Fox quien titubeó, en
tanto al fin de cuentas es el Poder Ejecutivo el único que
puede renovar, cancelar, refrendar y otorgar la concesiones?
C.G.L.: No sé si fue él, porque no sé cómo toman las
decisiones en el gobierno. Lo que sí te puedo decir como
periodista, es que en muchas ocasiones los he visto titubear,
contradecirse y actuar en sentido contrario de lo que parecía su
decisión inicial. Y creo que la del 40 fue una más. No creo que
en el caso del 40 hayan actuado en forma distinta a como lo
hicieron con el asunto del nuevo Aeropuerto de la ciudad de
México, la aprobación de la reforma fiscal o de la reforma
eléctrica. Hay un problema muy grave de operación política y de
tiempo político en este gobierno. Y me parece que en el
conflicto de Canal 40 con TV Azteca quedó más que manifiesto.
¿El que no creas que el gobierno haya impulsado, animado y
apoyado la toma del Chiquihuite, sino que pienses que TV
Azteca lo hizo porque creyó que así debía hacerlo, significa
que piensas que fue una decisión impulsiva de TV Azteca?
C.G.L.: Hay dos lecturas: TV Azteca hizo lo que hizo, sabiendo
que iba a retar al gobierno (ya nos metimos, a ver si se atreven
a sacarnos). Y la otra es que TV Azteca hizo lo que hizo porque,
de alguna manera, el gobierno federal le guiñó el ojo. Yo me
quedo con la primera, por todo lo que ha pasado.
Yo vi a una TV Azteca desesperada, que tomó quizá la decisión
más absurda de su historia y se lanzó a retar al gobierno, muy
confiados en la fuerza que ellos tienen. Una gran fuerza
económica y de comunicación, y por lo que pudimos ver en el
Chiquihuite, una gran fuerza bruta. Pienso que el gobierno sí se
amedrentó durante un buen lapso del conflicto.
¿Tuviste en esos 31 días contacto con gente de TV Azteca?
C.G.L.: Personalmente sólo hablé con Jorge Mendoza, dos días
después de la toma del Chiquihuite, para reiterarle una
promesa que le había hecho, de que nunca volvería a referirme
a él con un adjetivo, pese a la campaña de linchamiento que
estaban haciendo. Tuve comunicación con Pablo Latapí. Me dijo
que estos ataques no eran nada personal. Ya ves que ahora te
pueden descuartizar y hablar lo que sea, y al final decirte que
"no es nada personal, no es contigo". Y 20 días después hablé
con Pablo Latapí porque escribió en su columna que yo había
insultado a su padre en mi programa de radio, lo cual es una
absoluta mentira. Le dije que yo no me metía con la familia de
nadie. Fue un radioescucha que sacó el nombre de su tío, no
de su padre, y mi posición fue decirle al público que por ahí ya
no se vale meterse. Y con el tercero que tuve comunicación fue
con Sergio Sarmiento, que me invitó a su programa de
entrevistas, como si nada hubiera pasado. Yo le contesté por
correo electrónico que aceptaba a cambio de dos condiciones:
que esperáramos a que se restituyera nuestra pantalla en el
Valle de México y que diéramos tiempo para que los ánimos
estuvieran más calmados. Sergio Sarmiento no dijo esto en su
programa, afirmó simplemente que había rechazado la
invitación, y le volví a mandar un correo para decirle que otra vez
mentía.
Es un hecho inusitado el que un conductor de noticias de
televisión tome partido en un enfrentamiento empresarial de
esta naturaleza y lo haga de mutuo propio, no sólo como
representante de la empresa. ¿Por qué lo hiciste?
C.G.L.: No fue de mutuo propio. Yo llevo 8 años trabajando en
esta empresa. Hoy soy el Vicepresidente. Esta compañía fue
agredida. Una agresión que, yo creo, va mucho más allá que la
agresión misma al Canal 40. Yo dije desde el primer momento,
que parte de esta lucha era contra el encumbramiento del
gangsterismo en México.
Hay gente que me dice: ¿por qué te comprometiste tanto? Y
respondo: porque no tenía de otra. El 27 de diciembre los dos
abogados (Javier Quijano y Fernando Gómez Mont) y yo éramos
las personas con mayor rango del 40 que estábamos en
México. ¿Qué iba a hacer? Decir que como soy periodista debo
de ser neutral y distante. "Ahí se las arreglan, señores, buena
suerte".
Yo pregunto: ¿cómo no tomar una posición cuando veía a mis 7
compañeros que habían sido agredidos, y cuando medio
mundo me estaba buscando para hacer entrevista de radio? Y
en los días siguientes, ¿qué debí decir?: "Disculpen, señores,
pero estoy perdiendo objetividad como periodista y dañando mi
imagen. Mejor me voy".
Esto fue una invasión y yo estaba en el lugar que había sido
invadido. Me la jugué con mi empresa, mis compañeros y mi
causa. No me arrepiento. Y que quede claro: no fuimos
periodísticamente objetivos, porque no podíamos serlo.
Estábamos dando la versión de un lado, el nuestro. Pero
también te afirmo tajantemente que nunca, en ningún momento,
y te hablo de los momentos más cabrones (y ojalá pongas la
palabra cabrones), nunca dijimos una mentira. Que dábamos
una información muy apasionada, eso sin duda. Que no
cotejábamos con la información con la otra parte (con TV
Azteca), de eso tampoco hay duda. Pero jamás dijimos una
mentira.
Más respuestas de Ciro Gómeza Leyva
publicadas en exclusiva en Canal100.com.mx
1.- Sí hubo voces que me dijeron: "no te metas, una cosa son
ustedes y otra Moreno Valle". Yo les respondí: eso es una
canallada. Lo que logramos hacer en el Canal 40 fue porque
Moreno Valle corrió ciertos riesgos y porque estuvo con
nosotros. Pero muchísima gente me dijo: "la gente los quiere a
ustedes y los respeta, pero tiene todas las dudas de Moreno
Valle".
2.- Se criticó mucho mi protagonismo los días del conflicto. Te
puedo decir que el 27 de diciembre dí 24 entrevistas en un día.
Además hice mi programa de radio, dedicado exclusivamente al
tema, y estuve una hora y media en la televisión, también
dedicado exlcusivamente al tema. Debes saber que mi agenda
previa del 27 de diciembre decía: levantarse lo más tarde
posible y desayunar lo mejor que se pueda. Tenía cita con mis
cuates para ir a jugar raqueta. Y después comería con mi
familia e iría al cine. Esa era mi agenda del 27 de diciembre. La
invasión me obligó a salir a defender a esta empresa y a esta
causa. Y por eso di 24 entrevistas ese día y 18 al día siguiente.
Y yo insisto: frente a eso, haber asumido la actitud egoísta de:
"se está manchando mi prestigio de periodista", simplemente
hubiera sido una canallada y una cobardía.
3.- Esa posición de algunas voces que me decían que no
defendiera a Moreno Valle y al 40, cambió claramente a partir
del 6 de enero. Es el día que vamos al Chiquihuite
pacíficamente. Es cuando aparece Sergio Sarmiento en el
noticiero, del "¿y yo por qué?" del presidente Fox, y el día que el
gobierno anuncia que nos va a requisar. Es la fecha en la que
mucha gente llega a la ciudad de México (habían concluido las
vacaciones).
4.- El 8 de enero, día del aseguramiento, desaparecen
completamente las voces de "no defiendas al 40 ni a Moreno
Valle". Muchos de los principales periodistas de México tenían
ya posiciones mucho más radicales que la mía. Es la primera
vez en mi vida que me toca vivir un asunto de medios desde una
de las partes. Me tocó Chiapas, Colosio, el salinismo, el Padre
Maciel y muchas cosas más, pero siempre desde la posición
del periodista. Por eso, uno de los grandes aprendizajes que
tuve en este conflicto fue el valorar el papel de la prensa. Me di
cuenta del peso real que tienen ciertos personajes de la radio,
que yo no suponía. Tuve oportunidad de revalorar el papel de
muchos articulistas y periódicos. Fue un aprendizaje
sorprendente.
5.- Una de estas empresa de punta que se dedican a las
relaciones públicas, mostró gran solidaridad con nosotros en
este conflicto. A primera hora me hacían llegar una carpeta
completita con toda la información sobre el conflicto. Todo lo
que había salido en prensa, en radio y televisión. Fue
asombroso. Revaloro a una gran cantidad de periodistas de
prensa, radio y televisión. Sin ellos no hubiéramos reaparecido
el 27 de enero.
6.- Aventuro esta hipótesis, a la que es necesario quitarle la
parte emotiva. Creo que dos grandes ganadores en la batalla
del Chiquihuite son la radio y la prensa escrita. Le enseñaron a
las dos antenas más importantes de la televisión mexicana,
que la televisión no es invencible. Gran parte del rechazo a lo
que hizo TV Azteca, surgió por la manera en la que se manejó la
información en la prensa escrita y en la radio.
7.- La fuerza que siguen teniendo la prensa escrita y la radio es
verdadera. Les estoy muy agradecido.
8.- Televisa se manejó muy bien. Asumió el papel de lo que es:
Televisa es el líder. Si hubieran tenido una participación más
directa, habrían provocado un desbalance hacia alguna de las
dos partes. La jugaron bien. Cubrieron con regularidad el
conflicto. Jugaron como juega una potencia. Fueron, para
nuestro gusto, demasiado prudentes al retirar nuestra señal de
Cablevisión. Y nos lo dijeron, que había sido una decisión de
prudencia. Pero nos volvieron a poner al aire el 27 de enero.
9.- No creo que, como dices, haya utilizado cualquier cantidad
de adjetivos calificativos en mis declaraciones en relación al
conflicto con TV Azteca. Dije comando armado, acción
gangsteril, la acción cobarde, el ataque a la hora de los
cobardes, la facilidad extrema con la que mienten y, en fin, no
creo que fueran excesivos. Habría qué ver cómo estaban las
cosas del otro lado. Mis adjetivos y mis posiciones fueron
rebasados por muchos periodistas, que también son muy
pulcros y cuidadosos. Yo ya no era el más radical.
10.- Al regresar al aire el Canal 40 se levantó la expectativa, y el
40 deberá estar a la altura. Y deberá hacerlo muy pronto y en las
peores condiciones, porque no se ha acabado la guerra con TV
Azteca.
11.- Yo creo que en algún momento se deberá llegar a un
acuerdo. La guerra ya demostró lo terriblemente desgastante
que es para ambos. No creo que esta guerra se gane con un
laudo final de un juez. Se ganará cuando las partes se siente a
negociar. Deberá llegarse a un arreglo.
12.- Veo a un gobierno atorado, a la defensiva, atrincherado y
titubeante. Y ese no fue el sentido del voto del 2 de julio.
Quisiera ver a un gobierno firme, inteligente, echado pa'
adelante, propositivo y respetuoso. Y te lo digo como ciudadano,
no como periodista.
13.- Me decepciona mucho la actuación del gobierno federal en
el 2002. En especial el caso del aeropuerto, su pésimo manejo
político en su relación con el congreso, las contradicciones
brutales en las que incurre todo el tiempo. Aunque también,
debo reconocer, tenemos buenas señales. De diez, manejaron
la eventualidad de una huelga en Pemex. Cuando este gobierno
se pone a trabajar en serio, cuando usa la cabeza y no las
encuestas, puede funcionar. El problema es que no lo hace con
recurrencia, no es su constante.
14.- El Congreso jugó un papel notable. Aprendí a valorarlo. La
atención que pusieron algunos legisladores como Javier Corral
y muchos más, desde el primer día, fue importantísima para el
sentido que tomaron finalmente las cosas. Sus votaciones por
unanimidad para que se restituyera el Canal 40, fueron claves.
15.- Yo hice un programa en Radio Fórmula durísimo, de
trinchera, el viernes 27 de diciembre. Salí preocupado porque
pensé que me había excedido. Por la magnitud que había
tomado el caso, Radio Fórmula me tendría que decir algo. El
lunes a primera hora me estaba comunicando el director de
Operaciones de Radio Fórmula, don Gabriel Núñez, que tenía
todo el apoyo y el respaldo de don Rogerio Azcárraga para que
transmitiera todo lo que considerara oportuno en mis espacios
de Radio Fórmula. Me comentó que después don Rogerio me
lo comunicaría directamente. Me llamó su vicepresidente, su
hijo, Jaime Azcárraga, y me lo ratificó. Para Radio Fórmula no
sólo mi lealtad y gratitud, sino mi admiración y todo el cariño.
Una de las cosas más hermosas que me ocurrieron en el
conflicto fue saber que traía el apoyo de don Rogerio Azcárraga,
Jaime Azcárraga y Gabriel Núñez.
16.- Yo no tuve contacto con Pedro Cerisola. El 27 de diciembre
nos organizamos perfectamente bien. El contacto con la
autoridad lo establecerían sólo Javier Moreno Valle, Fernando
Gómez Mont y Javier Quijano.
A mí me tocaba operar la casa, evitar que el canal se convirtiera
en una catástrofe, y manejar todo lo que fue difusión. Desde
luego participe en todas las reuniones de grupo. Yo no hablé
con los funcionarios y no los invitamos al estudio de Canal 40.
17.- Crucial e invaluable la posición que asumió desde el
primer momento PCTV. Pudieron decir: esto está muy duro y
mejor le apagamos hasta que se pongan de acuerdo. Y no
dudaron ni un sólo minuto. Nuestras transmisiones en PCTV no
se interrumpieron ni un sólo segundo. En la primera fila de los
agradecimientos especiales debe estar PCTV.
18.- No creo que esta historia sea de buenos y malos. El Canal
40 está metido en este conflicto porque cometió una serie de
errores, algunos de ellos muy graves. El 40 es responsable de
haber firmado un acuerdo con TV Azteca. Sí creo que se
marcaron dos líneas en este conflicto: quienes recurrieron a las
acciones gangsteriles fueron ellos y no nosotros. A lo mejor
nosotros actuamos con la misma vehemencia que ellos, pero
nosotros en los tribunales. La segunda gran diferencia es que
ellos hicieron de la mentira una arma táctica fundamental.
Nosotros no. Nosotros sobredramatizamos las cosas, pero
nunca mentimos. A lo mejor en algún momento nos
precipitamos e hicimos una lectura apresurada, pero nunca nos
planteamos la posibilidad de mentir para favorecernos. No está
en nuestra naturaleza, como sí está en la de ellos. Eso me
interesa que quede claro.
19.- Milenio también está en la primera línea de los
agradecimientos. Milenio me pudo haber dicho desde el primer
día: "para". Pero Milenio me rebasó. La crítica en contra de TV
Azteca y de la actuación del gobierno fue brutal. El dueño de
Multimedios, Pancho González, el director de todo esto Federico
Arreola y el director del periódico, Carlos Marín, desde el primer
momento me dijeron: "estamos contigo". También en Milenio se
publicaron las versiones de TV Azteca. El papel de Milenio en
términos afectivos fue muy importante, como también lo fue en
términos informativos, al igual que El Universal, La Jornada,
Proceso, el Reforma, que al principio le entró con ciertas dudas
pero que al final fue crucial, y el de todos los medios.
20.- El agradecimiento que tenemos es para con los medios
(con la prensa escrita y con los programas informativos de
radio), por haberle puesto atención periodística al caso,
además de por sus contenidos.
21.- La batalla del Chiquihuite se resolvió por la vía judicial, no
porque el gobierno foxista haya intervenido.
22.- Espero que en un diseño estratégico, en el futuro yo ya no
tenga que hacer todas estas funciones. Pero si se repite la
agresión, ahí estaré. Porque frente a la agresión no te queda de
otra. Tú puedes ser el tipo más civilizado del mundo, pero si
estás en un restaurante y agreden a tu familia y a tí, no puedes
decir soy pacífico y no me meto. Ojalá ya no haya guerra con TV
Azteca.
23.- El reinicio de transmisiones del 40 en el Valle de México el
27 de enero fue muy emotiva por varias razones: nos
percatamos de que le podíamos hacer frente a una acción
gangsteril, por todo lo que había pasado y porque nos dimos
cuenta que estábamos vivos. No recuerdo en mi carrera una
noche como esa.
También fue emotiva la del 27 de diciembre, del 6 de enero y el
9 de enero. Pero la noche del 27 de enero fue espectacular y
bellísima.
24.- La posición del 40 es hacer cuentas justas. Si hay arreglo,
retiramos todos los pleitos por lo civil y no empujamos más los
penales. Si esto implica una fotografía de Moreno Valle con
Ricardo Salinas, se toma la foto. Si implica que nos traguemos
para siempre la cantidad de agravios de que fuimos objeto,
también nos los tragamos. Necesitamos estar en paz y
concentrarnos en los nuestro. Queremos un acuerdo. Si
deciden continuar la guerra, ya saben que sabemos
defendernos.
25.- Hoy me queda claro que es fundamental que se den las
reformas a la nueva ley de Telecomunicaciones y a la de Radio
y Televisión. Necesitamos un nuevo marco normativo. Que sea
moderno, enérgico y duro, en cuanto a sanciones.
26.- Si se llegara a dar una figura de ombudsman o de tribunal
civil, y se integrara bien y fuera neutral, sería una ganancia
enorme. No lo he pensado bien, pero si es una figura de
intermediación que tenga autoridad moral, cuyas sanciones
morales tengan un gran peso en los medios de comunicación,
sería hablar de un país bastante más civilizado de lo que
normalmente creo que somos hoy en día.
27.- Yo no creo tanto que la gente nos haya defendido a
nosotros (Canal 40). Pienso que lo que más irritó a la gente fue
lo que hizo TV Azteca. Y después se irritó más con la no acción y
el titubeo del gobierno. Y en un tercer sitio pondría la simpatía
por el Canal 40.
