Indisciplinado, parrandero, desorganizado, mujeriego,
impuntual, pero inteligentísimo, alegre, simpático,
bondadoso, generoso y muy trabajador y profesional.
Así era Germán Valdés, Tin Tan.
Gilberto Martínez Solares me platicó en una entrevista
que cierta vez Germán no llegó al estudio donde
filmaba una película. "Por un amigo supimos que se le
había ocurrido irse a Londres con la Chula Prieto, una
bella estrellita, a ver la clausura de la Olimpiada de
1948 en la que Humberto Mariles y el equipo ecuestre
de México ganaron medallas de oro. Cuando regresó,
me encontró a la puerta de los estudios y me dijo:
--Don Gil, no sabe que pena tengo, pero fíjese que
cuando salía de la casa, al despedirme de Rosita
(Rosalía Julián, una de las hermanas Julián,
cantantes, con la que estaba casado. Su hermano
Ramón se casó con la otra hermana) me dio un beso
tan apasionado que me regresé y me quedé con ella
dos días en la cama...
El productor, que nos escuchaba --sigue relatando



















Martínez Solares--, le lanzó una fría mirada de
reproche ante tanto cinismo, pero Germán, sin
inmutarse, le mentó la madre y se metió al foro".
Eran sus años dorados. El cine mexicano contaba con
actores como Pedro Infante, Jorge Negrete, y
productores como Felipe Mier podían darse el lujo de
enviar circulares a los países latinoamericanos
anunciando que estaba por filmarse otra película de
TinTan. Se hacía una sinopsis y se listaba el reparto,
para a continuación ofrecer la exclusiva a alguna
compañía de cada país e invitarla a enviar entre
25,000 y 30,000 dólares para financiar la cinta. Así,
recordaba Martínez Solares, se reunían cantidades
impresionantes de dinero: entre 800,000 y un millón
de dólares. Se gastaban 300,000 en una película y el
resto era ganancia, aún antes de exhibirla.
Cuando se enviaban las copias de la cinta a los
países participantes, se recibían de regreso muchos
dólares más. Hasta 100,000 dólares en un año. Por
eso TinTan podía darse esos lujos, como hacer viajes
repentinos! a Europa y además comprar cada año un
Cadillac o irse los fines de semana a Acapulco, a
pasear en su yate, el Tintavento, nombre que
llevaron 3 embarcaciones que tuvieron final de
película: una se quemó, la segunda se estrelló
durante un huracán contra el kiosco del zócalo
acapulqueño y la tercera se hundió en el muelle de
Icacos.

Esta es la historia del primer Tintavento:

Cuando se empezó a quemar el primer Tintavento, el
propietario, medio dormido, tomó una cubeta y lanzó
el contenido contra las llamas. El líquido era gasolina
que salpicó el brazo del improvisado bombero;
desesperado éste corrió por la cubierta con la
extremidad convertida en antorcha hasta que se
arrojó al agua. Allí lo alcanzó su esposa; quien se
encontraba en el yate; ambos treparon a un bote
salvavidas y él, pese al dolor, empezó a remar con
todas sus fuerzas para alejarse del fuego. Largos
minutos después descubrió que no avanzaba, pues la
lancha se mantenía atada al yate. Para su fortuna la
cuerda se quemó y al fin pudo enfilar hacia la orilla.


Germán Valdés

Nombre real Germán Genaro Cipriano Gómez
Valdés Castillo
Nacimiento 19 de septiembre de 1915
Ciudad de México,  México
Defunción 29 de junio de 1972
Ciudad de México,  México
Ficha en IMDb
Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo,
mejor conocido como Tin Tan (Ciudad de México, 19
de septiembre de 1915 - † 29 de junio de 1973) fue
un actor mexicano de cine, quizá el cómico mexicano
más apreciado en la actualidad a la par de Cantinflas
o quizá por encima de éste, pues cuenta con gran
aceptación y vigencia entre la juventud mexicana que
lo ha adoptado como símbolo, ya que es común ver
estampada la imagen del cómico-pachuco en playeras
utilizadas por los jóvenes o incluso difundida por las
bandas de rock mexicano que a manera de homenaje
interpretan sus canciones.

Lo caracterizaba su gracia y su versatilidad, pues era
además buen cantante. Hizo célebre en su tiempo al
personaje del pachuco.

Fue hermano de Ramón Valdés, el famoso Don
Ramón del programa El Chavo del Ocho, y de
Manuel "El Loco" Valdés también cómico y padre
del cantante Cristian Castro.
Su hija Rosalía Valdés
fue una cantante en los ochenta.



El Cómico Pachuco  

Germán creció en Ciudad Juarez en donde entró a
trabajar en la radiodifusora local. Uno de los
personajes a los cuales imitaba en esa época era el
músico Agustín Lara. Paco Miller, empresario
capitalino que andaba de gira con su caravana de
actores por la frontera, lo escuchó actuar y lo invitó a
unirse a la compañía. La aventura terminó en la
capital con un contrato para trabajar en centro
nocturno al lado del que por ese entonces se
convirtió en su compañero de escena: Marcelo
Chávez.

Es precisamente su contacto con la vida en la frontera
lo que lo empuja a llevar al personaje del pachuco al
escenario. La imagen del pachuco en esa época
estaba muy marginalizada por la sociedad, que no
podía negar su existencia e importancia en un México
cada vez más influido por la cultura de los Estados
Unidos. En 1945, el controvertido personaje
encarnado por Germán, duramente criticado por José
Vasconcelos y defendido públicamente por Salvador
Novo y José Revueltas, llega finalmente al cine con la
cinta "El hijo desobediente".


Tin Tan y la Música

Su grabación más famosa fue la canción "Bonita", de
Luis Arcaraz, quien alguna vez declaró que la mejor
interpretación de su obra se la debía al cómico
pachuco. La canción es interpretada por el cómico en
la película "Músico, poeta y loco" en su afán de
enamorar al personaje que interpreta su coestelar en
la cinta, la actriz Meche Barba. Igual de memorable es
su interpretación de "Contigo" en "El rey del barrio",
esta vez, buscando en la ficción de la historia, el
corazón de Silvia Pinal.

A finales de 2005, el grupo mexicano "Maldita
Vecindad" sacó a la venta un álbum homenaje
llamado "Viva Tin Tan". Este disco, junto al disco
"Antología" producido por la hija del cómico, Rosalía
Valdés, y una biografía de su padre, "La vida inédita
de Tin Tan", escrita por ella misma, pasan a formar
parte del renacimiento y revalorización del impacto en
la cultura nacional que del cómico se hace en la
actualidad.

Tin Tan fue el mexicano escogido por Los Beatles para
aparecer en su portada del disco "Sgt Pepper and
Lonely Hearts Club Band"; sin embargo, él no pudo
asistir y en su lugar les envió un jarrón mexicano que
aparece en dicha portada.


Tin Tan y el Cine

La temporada en centro nocturno se prolongó varios
años con un éxito constante, lo que llamó la atención
de los productores cinematográficos de la época. No
pasó mucho tiempo para que fuera invitado por René
Cardona para hacer un pequeño sketch en la película
"Hotel de Verano" (1943) y una pequeña participación
en la coproducción mexicoamericana "Song Of Mexico"
(1944).

Sus primeros cinco trabajos en el cine los hace de la
mano del director Humberto Gómez Landero, pero la
consagración definitiva vendría cuando comienza a
trabajar con el director Gilberto Martínez Solares, a
partir de "Calabacitas tiernas", convirtiéndose junto a
Cantinflas en el cómico más cotizado del país. Hacía
equipo inseparable con comediantes de gran calidad,
entre los que se contaban su carnal Marcelo, Famie
Kauffmann "Vitola", el enano "Tun Tun" y sus
hermanos Ramón y Manuel. Entre sus escenas más
memorables, la protagonizada junto a Pedro Infante
en la película de este último "También de dolor se
canta", es un clásico del cine mexicano.

En la década de los sesenta comienza a sacrificar la
calidad por la cantidad en su arte y sus actuaciones
pierden la frescura y la magia de sus inicios,
llevándolo a caer cada vez más en papeles
secundarios de películas de poca trascendencia. Sin
embargo, en esta época todavía brilla con el doblaje
inolvidable del oso Baloo en "El libro de la selva" , y el
gato Tomas O´Malley en "Los Aristogatos" de Walt
Disney .


Curiosidades  
Tenía ojos de color verde.
Al menos al principio no le gustaba el mote de Tin Tan.
Casado en tres ocasiones, tuvo seis hijos legítimos.
Su nombre aparece mal escrito (Germán Valdez) en
las películas Song of Mexico (1945) y
El hijo desobediente (1945).


Filmografía  
Acapulco 12-22 (1975)
Noche de muerte (1975)
La mafia amarilla (1975)
La disputa (1974)
El capitán Mantarraya (1973)
Las tarántulas (1973)
Chanoc contra el tigre y el vampiro (1972)
El increíble profesor Zovek (1972)
En esta cama nadie duerme (1971)
Trampa para una niña (1971)
Los cacos (1971)
Abel y el otro caín (1971)
El ogro (1971)
Gregorio y su ángel (1970)
Chanoc en las garras de las fieras (1970)
El quelite (1970)
Duelo en El Dorado (1969)
Seis días para morir (1967)
Chanoc (1966)
Loco por ellas (1966)
El ángel y yo (1966)
Especialista en chamacas (1965)
Tintansón Crusoe (1965)
Puerto Rico en carnaval (1965)
Los fantasmas burlones (1965)
Face of the Screaming Werewolf (1964)
Tin Tan el hombre mono (1963)
Fuerte, audaz y valiente (1963)
El tesoro del rey Salomón (1963)
¡En peligro de muerte! (1962)
Pilotos de la muerte (1962)
Viva Chihuahua (1961)
Locura de terror (1961)
¡Suicídate, mi amor! (1961)
El duende y yo (1961)
El pandillero (1961)
Tin Tan y las modelos (1960)
Rebelde sin casa (1960)
Variedades de medianoche (1960)
Vivir del cuento (1960)
La casa del terror (1960)
El fantasma de la opereta (1960)
El violetero (1960)
Una estrella y dos estrellados (1960)
La tijera de oro (1960)
Vagabundo y millonario (1959)
Escuela de verano (1959)
Dos fantasmas y una muchacha (1959)
El que con niños se acuesta (1959)
Ferias de México (1959)
Tres lecciones de amor (1959)
El cofre del pirata (1959)
Paso a la juventud (1958)
Música de siempre (1958)
Quiero ser artista (1958)
Viaje a la luna (1958)
Refifi entre las mujeres (1958)
Escuela para suegras (1958)
Las mil y una noches (película) (1958)
La odalisca No. 13 (1958)
Locos peligrosos (1957)
Teatro del crimen (1957)
Las aventuras de Pito Pérez (1957)
Los tres mosqueteros y medio (1957)
El gato sin botas (1957)
El campeón ciclista (1957)
El médico de las locas (1956)
El vividor (1956)
El sultán descalzo (1956)
Lo que le pasó a Sansón (1955)
El barba azul (1955)
El Hombre inquieto (1954)
El vizconde de Montecristo (1954)
Me traes de un ala (1953)
Reportaje (película) (1953)
Dios los cría (1953)
La isla de mujeres (1953)
El mariachi desconocido (1953)
El vagabundo (1953)
Chucho el remendado (1952)
El bello durmiente (1952)
El ceniciento (1952)
¡¡¡Mátenme porque me muero!!! (1951)
Cuando las mujeres mandan (1951)
¡Ay amor, cómo me has puesto! (1951)
El revoltoso (1951)
Simbad el Mareado (1950)
También de dolor se canta (1950)
La marca del zorrillo (1950)
El rey del barrio (1950)
Soy charro de Levita (1949)
Calabacitas tiernas (1949)
No me defiendas compadre (1949)
Músico, poeta y loco (1948)
Con la música por dentro (1947)
El niño perdido (1947)
Hay muertos que no hacen ruido (1946)
Song of Mexico (1945)
El hijo desobediente (1945)
Hotel de verano (1944)


Nunca se ha precisado si, como ha dicho, Germán
Valdés Tin Tan nació en el puerto yucateco de
Progreso,
en la capital de la República o en Ciudad
Juárez, Chihuahua. Una de las versiones afirma que
nació en México, D.F. el 19 de septiembre de 1915.
Fue en la capital donde realizó sus estudios primarios.
Cuando él tenía 12 años, su familia se estableció en
Ciudad Juárez y Germán estudió hasta la secundaria.
En 1934, antes de cumplir los 20 años entró a
trabajar de mozo en la radiodifusora XEJ. Poco
después actuaba en un programa llamado El barco de
la ilusión, donde trabajaba como locutor y hacía el
papel del marinero Tobías.

Cuando se construyó en la XEJ el primer teatro
estudio para radiodifusión, ésta radiodifusora se
convirtió en el centro de presentación de varias
compañías teatrales. Una de ellas era la de Jorge
Maulmer y su medio hermano Edmundo Hernández
Gijón, conocido artísticamente como Paco Miller, el
ventrílocuo creador de Don Roque.

A Germán, a quien por haberse dejado la barba
apodaban "la chiva", le gustaba imitar al músico
poeta Agustín Lara. En una ocasión le ordenaron que
probara un micrófono recién reparado y se puso a
imitar a Lara.

"Lo hacía tan bien, que creyeron que se trataba de
un disco", le gustaba contar a Germán. Entonces la
dieron la oportunidad de seguir imitando al "Flaco de
oro" en un programa que se llamó Tintín Laralá, en el
que hacía parodias de las canciones del compositor e
imitaba a otros artistas de la época.

Nace un pachuco

A los 23 años Germán Valdés se casó por segunda
vez, con Magdalena Martínez, allá en Ciudad Juárez.
Con ella tuvo un par de hijos. En ese entonces, hacia
1938, el dueño de la estación de radio, Pedro
Meneses, decidió crear un personaje, Topillo Tapas,
para presentar al mexicano del otro lado de la
frontera.
--Le compré -cuenta Meneses- un traje de essos que
los negros de Chicago llamaban Zoot Suit. y que
consistía en llevarle la contraria a los consejos de
economía de Roosevelt: un absurdo atuendo en el
que todo es enormemente amplio y largo; el saco, los
pantalones, la corbata, el sombrero luciendo una
descomunal pluma, los zapatos y la cadena que
describe un anchísimo arco sobre el lado derecho del
pantalón." Así nació el pachuco La emisora contaba
con un teatro estudió que fue escala obligada para
las compañías artísticas que recorrían el norte del
país. Una de ellas, la dirigida por Jorge Maulmer y su
medio hermano Edmundo Hernández Gijón, más
conocido como Paco Miller, el ventrílocuo creador de
Don Roque. En una de sus visitas a Ciudad Juárez la
compañía llegó sin Donato, su cómico de planta, quien
había sido detenido en El Paso por posesión de
marihuana. Topillo Tapas sustituyó a Donato durante
las presentaciones, y tuvo tanto éxito, que Miller
decidió incorporarlo a su grupo. La compañía viajó a
San Francisco y Los Ángeles y realizó una gira por la
costa mexicana del Pacífico y luego por el centro del
país, donde Valdés debió cambiar su nombre de
batalla, pues había ya una pareja conocida como
Planillas y Topillos. Para evitar una demanda legal se
pusieron a buscar un nombre. Germán contó en una
entrevista a un reportero de la revista Contenido el
origen de su nombre: "Cuando me inicié como cómico
no me llamaba Tin Tan, sino Topillo Tapas. En el
mismo año de 1943 anduve de gira por el interior de
la república con el empresario Jorge Mualme. Todo iba
muy bien, excepto dos cosas: mi nombre de Topillo
Tapas, que no pegaba, y un argentino llamado
Alfredo Landón, que actuaba con unos enanos
acróbatas, y que a cada momento me decía:

--¡Che, pero quién ha dicho que vos sos cómico! ¡Vos
sos un payaso!

--¡Suéltame, Marcelo, --decía exaltado--.¡Suéltame! ¡A
éste le rompo la nariz!

--¡Cálmate, hombre!, me contenía Marcelo.

Y después de unos días solucionamos los dos
problemas. Jorge Mualme me dijo: No te preocupes
por el nombre. Voy a pensar uno que suene bien. En
Aguascalientes te voy a dar la sorpresa. ¡Y vaya si fue
sorpresa! Cuando vi en un cartel el nuevo nombre
casi me fui de espaldas. No me gustó nada. Lo peor
fue cuando todos mis compañeros me miraron
muertos de risa. ¡Tin Tan! ¡Hasta las campanas me
parecían odiosas cuando me lo recordaban!

--No te preocupes, me dijo Jorge Mualme--, el nombre
es bueno. Mira, en Sudamérica hubo hace poco un
cómico con ese nombre y se hizo famoso. Sólo que en
Ecuador hablaba mal de Perú, y en Perú echaba
pestes contra Ecuador. Hasta que un día
descubrieron su juego y casi lo matan. Me convenció.
Desde entonces soy Tin Tan, y no me arrepiento. En
cuanto al argentino, un par de bromas bastaron para
calmarlo.

El acostumbraba dejar cerca del foro. Las pantuflas
con que aparecía en escena. Salía de su camerino y
de paso se las ponía. Así que lo único que hicimos fue
clavarlas en el piso y gritar: --¡Che, corre, sales a
escena! Sali&oaacute; disparado, sus pies entraron
limpiamente en las pantuflas y ¡Cataplum! Lo
rescatamos de un agujero que hizo en la
escenografía. Y eso no fue todo. En Torreón, Marcelo
insertó un anuncio en El Siglo . Le costó dos pesos 40
centavos, y decía: "Compro toda clase de animales
domésticos a buen precio. Ver a Alfredo Landón,
domicilio..."
Al día siguiente desde las seis de la mañana lo
despertaron para ofrecerle gatos, perros, pájaros,
etcétera. El desfile prosiguió el resto del día. Claro, el
Che desde entonces nos tuvo pavor...


Marcelo

El primero de noviembre de 1943 se anunció en los
periódicos de la capital la compañía de Maulmer y
Miller, en la que figuraban Agustín Lara, Miguelito
Valdés, la Panchita, Tata Nacho, Mercedes Caraza,
Los Calaveras, María Victoria, Meche Barba y Tin Tan,
"el cómico que no se parece a nadie, nuevo as del
teatro en México". Su sueldo era entonces de 40
pesos diarios. El día 5 se inició la temporada en el
teatro Esperanza Iris y el 12 del mismo mes se
incorporó al elenco Mario Moreno Cantinflas, lo que
permitió subir las entradas. El 22, Valdés empezó a
trabajar en la XEW, un programa llamado Bocadillos
de buen humor. El 12 de diciembre, al terminar la
temporada en el teatro Iris, de inmediato fue
contratado para presentarse en el Follies y luego en
El Patio, el centro nocturno más importante de los
años 40. Sobre cómo conoció a Marcelo, Tin Tan
contaba: "Por 1943 trabajaba en la XEJ de Ciudad
Juárez como locutor, cancionista, maestro de
ceremonias, escritor de scripts, operador, mecánico,
barrendero, etc. Por entonces pasó el empresario
Paco Miller y lo contrató para ir con otros artistas a
California. En el grupo iba Marcelo, con quien
incidentalmente se unió para formar un número
cómico. "De regreso a México debíamos actuar en
Nogales. Hasta entonces nuestro número consistía en
hacer bromas y chistes, pero en el tren Marcelo y yo
ensayamos varias canciones, entre ellas la célebre
Guata Titara tira tau. Cuando estuvimos frente al
público de Nogales le dije a Marcelo:
--¿Qué pasó, carnal, la cantamos? --¡La cantamos!,
dijo. Y nos la echamos. "Al terminar escuchamos un
aplauso fuerte y prolongado. Marcelo me miró, y yo
miré a Marcelo. Los dos miramos hacia atrás... ¡Era a
nosotros a quien aplaudían! Tres veces cantamos, y
desde entonces hemos seguido cantando. Después
vinieron tonadas como Yo estoy triste, el Pachuco y
otras".

En diciembre de 1964, la revista Contenido publicaba
en su sección Experiencias Imborrables una
entrevista con los hermanos Valdés, Germán (Tin Tan)
y Manuel (El Loco). El artículo se llamó Locuras que si
hacen ruido, y en ella Tin Tan contó las siguientes
anécdotas:

En 1963 Tin Tan y Marcelo efectuaban una gira por
Costa Rica. Se presentaron en el teatro de San José
ante un lleno completo. El dueto salió una vez y
actuó; el público rió y aplaudió. La siguiente vez
sonaron castañuelas, taconazos, oles y música
española. Tin Tan bailaba como endemoniado una
jota. El carnal Marcelo rasgaba como loco su guitarra.
Tin Tan saltó, dio un zapatazo y ...¡Zaz!, que se
hunde el piso. La trampa del foro, vieja e invadida de
polillas, no aguantó el salto del cómico mexicano.

--Dame la mano, dijo Marcelo sin soltar su guitarra.

-- No puedo, ¿No ves que me voy al fondo?,
respondió Tin Tan, sostenido con los codos. Abajo,
todo era negro. En el fondo había agua y trozos de
hierro. Una angustia mortal lo invadió, pero logró
dominarse y con un salto salió del agujero. El público
no se perdía del espectáculo y, parados en los
asientos, todos contemplaban la escena
sobresaltados. Pálido, Tin Tan se incorporó con ayuda
del no menos asustado Marcelo. Entonces alguien
que se encontraba entre el público gritó:

--¡Otra vez, Tin Tan!, ¡Yo no te vi!. Todos soltaron una
carcajada, y a pesar de que tenia un terrible raspón
en la espalda, Tin Tan se puso de nuevo a hacer
bromas. Al día siguiente, después de tomarle varias
radiografías, un médico comprobó que el comediante
no tenía ninguna lesión.

Entonces, dijo al reportero "reí con más ganas,
aunque en el fondo se decía que sí eso le hubiese
sucedido en los Estados Unidos, les hubiese puesto
una demanda por 50,000 dólares". En otra ocasión,
allá por 1943, Tin Tan cantaba en el cine Alameda de
Guadalajara cuando Marcelo le dijo: Fíjate en la
chamaca que está en primera fila. ¡Cielo Santo!, Una
señora tan gorda que casi no cabía en la butaca,
seguía el ritmo y cantaba al unísono con el dueto de
comediantes. Eso no era lo raro. Lo alarmante es que
sobre las piernas de la mujer dormía un bebé que a
cada rítmico movimiento de la dama estaba a punto
de caer sin que ésta se diera cuenta. "Yo seguía
cantando. El público daba palmetazos. La señora se
estremecía como gelatina, el niño se caía... No pude
más y le dije:

--¡Cuidado, señora, se cae su niño!-- El público se
quedó perplejo, pero al momento estalló en
carcajadas.

La época de oro


En 1948 empezó a dirigirlo Gilberto Martínez Solares,
con quien hizo Calabacitas tiernas, cinta en la que
también actuaron Rosita Quintana, el Che Reyes y el
Carnal Marcelo, su patiño desde varios años antes.
De la relación entre Martínez Solares y Tin Tan, el
crítico Emilio García Riera ha dicho que al encontrarse
por primera vez, fue "como si el primero llevara al
segundo a una parranda que ambos hubieran
deseado mucho tiempo atrás". De ahí que
Calabacitas tiernas, tenga "el ritmo que le impone la
euforia titanesca y una desbordante gracia que se
expresa con toda libertad". Es, agrega García Riera,
"la gracia de quien se sabe en estado de gracia entre
tanta gente dispuesta a divertirse, también sin
sentirse limitada por consideraciones de buen gusto o
sentido común." Para el crítico, el éxito de Germán
Valdés se debe al que "fue el primero que gozó de
verdad en el universo propuesto por el género,
mismo en el que tantos cómicos y cantantes solían
mostrarse rutinarios y aburridos". Lejos de la rigidez
que le impusiera Gómez Landero, con Martínez
Solares el cómico disfrutó de una gran libertad
interpretativa, la que exhibió en Soy charro de levita,
No me defiendas compadre, Simbad el mareado y El
rey del barrio, en la que brilló el talento de Juan
García, El Peralvillo, un guionista con muy buen oído
para el habla popular. Entre 1949 y 1952, los años de
la mejor época, Tin Tan actuó en 17 películas. Además
de Martínez Solares, fue dirigido por Ismael Rodríguez
en Mátenme porque me muero (1951) y por Rafael
Baledón en Isla de mujeres (1952). Desempeñó
papeles especiales en Cuando las mujeres mandan,
filme cubano de José González Prieto, Mi campeón, de
Chano Urueta, y También de dolor se canta, de René
Cardona, cinta en la que sostuvo un picante diálogo
salpicado de caló y tatacha con Pedro Infante.


Precisamente en El Patio lo vio el cineasta René
Cardona, quien estaba filmando la película Hotel de
verano, y ofreció al cómico 350 pesos por hacer una
escena en la que, ante el asombro y la curiosidad real
de los actores, sostenía un diálogo en tatacha, el
lenguaje de los pachucos. Así se inició la carrera
cinematográfica del que fuera, después de Cantinflas,
el cómico más popular del cine mexicano. No fue sino
hasta 1945 cuando hizo su primer papel estelar, en El
hijo desobediente, de Humberto Gómez Landero,
quien lo dirigió también en Con la música por dentro
(1946), El niño perdido (1947) y Músico, poeta y loco
(1947). En esa época, asociado con Carlos V. Salazar
y Antonio Fuentes, fundó la empresa Tin Tan Films, S.
de R. L.

José Vasconselos y Tin Tán

El lenguaje Tintanesco, que de inmediato ganó la
simpatía del público, fue objeto de críticas severas,
como la publicada en Novedades por José
Vasconcelos, el 4 de junio de 1944, un ataque contra
el "pochismo lingüístico" de "espectáculos mediocres,
cuando no vulgares". "Las buenas escuelas primarias
de Nuevo Laredo y Coahuila --escribió el llamado
Maestro de la Juventud-- y el esfuerzo de patriotas
ilustrados han logrado contener el abuso de la
jerigonza tintanesca. ¡Pero ahora ocurre que es la
capital la que fomenta, aplaude y disfruta el
pochismo!" Salvador Novo, de mejor humor,
respondió el 20 de junio en el mismo periódico:

"los deturpadores de Tin Tan yerran el tiro. El buen
señor es un efecto, no una causa, de una corrupción
más grave que la simplemente lingüística. Nos
molesta porque mientras Cantinflas es la
subconsciencia de México, Tin Tan es su incómoda
conciencia".


Pese a que a lo largo de su carrera firmó varios
contratos de exclusividad, las compañías le permitían
libertades como la de actuar en papeles especiales
para otras empresas, abandonar sin explicación el
rodaje o salirse del set para fumar marihuana.
Generoso como era, no podía negar los préstamos
que le solicitaban sus amigos y los vividores que lo
rodeaban. Poco sensato para gastar, adquirió varios
cabaretes que iban a la quiebra en cuanto él dejaba
de actuar en ellos. Además de Manuel El Loco Valdés,
don Ramón y El Ratón Valdés, Tin Tan tuvo otro
hermano, Rafael, gerente de una sucursal bancaria
que manejaba las cuentas del cómico.

Las esposas fueron 3: Magdalena Martínez, con la
que tuvo 2 hijos; Micaela Vargas, madre de otro par,
y Rosalía, una de las hermanas Julián, viuda en 1973,
con 2 niños más. A partir de 1953 comenzó una
decadencia que se prolongaría a lo largo de los
siguientes 20 años. Valdés aceptaba cuanto papel le
proponían y llegó a darse el caso de que se
estrenaran simultáneamente 5 "churros" suyos, a
cual más detestable. En la década de los 70, ya en
completa decadencia, aceptó hasta papeles
secundarios.


Así apareció como Tsekub en la serie Chanoc, en la
que ni siquiera lo salvó la dirección de Gilberto
Martínez Solares. En la misma época participó en un
bodrio llamado El increíble profesor Zovek, de René
Cardona, el que también lo dirigió en La disputa y
Noche de muerte, películas que se proyectaron con
pena y sin gloria, como evidencia de que los días de
grandeza de Tin Tan habían quedado muy atrás. El 29
de junio de 1973 el cómico falleció. Con su muerte iba
a iniciarse una justa revaloración de la crítica y un
culto que se oficia por televisión para deleite de los
Tintanómanos, enfrentados con regocijo a la
"incómoda conciencia" de México que advirtió
Salvador Novo.
Germán Valdés Tin Tán