Jaime Mausan...
Un hombre preocupado por la humanidad y por los misterios
que este planeta encierra, por los efectos ambientales de la
actualidad, por la vida en otros mundos y la energía
sobrenatural. Los grandes misterios del tercer milenio es un
programa de investigaciones profundas y teorias relevantes.
El programa de Discovery Channel, Xtesters estuvo en México
en el mes de septiembre con la finalidad de entrevistar al Lic.
Jaime Maussan sobre la casuística OVNI en México y sobre
todo para intentar reproducir el histórico video del ovni de Las
Lomas del Chamizal, captado en la ciudad de México el 6 de
agosto de 1997 por un autor anónimo, pero que tuvo mas de
varios testigos presénciales en lo que constituye hoy por hoy
una de las evidencias mas contundentes sobre el fenómeno
OVNI.
Un cuadro de video del ovni de las Lomas del Chamizal, video
que el equipo de investigadores del programa Xtesters de
Discovery Channel intentó reproducir obtenido resultados
sorprendentes, espere la transmisión de este programa en los
próximos meses.
El acucioso equipo del programa Xtesters estudio a detalle el
objeto volador del video del 6 de agosto de 1997, para
reproducirlo en maqueta de la manera más fidedigna posible.
Se requirió de la instalación de un riel y una mini grúa para
simular el vuelo del “ovni” de la manera en que lo hace en la
grabación original.
Mostrando profesionalismo sin limites, hasta que su
producción tomo tintes cinematográficos, los Xtesters no
escatimaron en detalles ni en presupuesto, las maquetas de
los edificios fueron fotografías exactas a escala para reproducir
la escena.
Jaime Maussan en todo momento acompaño a los Xtesters
para asesorarlos en su trabajo, en la foto aparece con una de
los testigos principales; Casandra, quien cuando fuera niña
vivió la inolvidable experiencia de ver sobrevolar el ovni entre los
edificios de Lomas del Chamizal.
Los preparativos se realizaron a detalle, el parecido del objeto
volador así como los edificios fueron reproducidos a escala, sin
adelantar resultados, mencionaremos que los resultados de la
grabación fueron sorprendentes.
Más de 20 personas del equipo de los Xtesters participaron en
la producción del video, siempre acompañado y asesorado por
Jaime Maussan y su equipo de investigadores; Francisco
Domínguez Rubén Villatoro, Álvaro Mezquita, Alfonso Garcia,
Pablo Ramirez y Fernando Correa entre otros.
El equipo de Maussan producciones extiende por este medio
una felicitación al equipo del programa Xtesters, por el
profesionalismo manifestado durante el análisis al video así
como en la realización de la producción que pronto estará
transmitiéndose en Discovery Channel de Inglaterra y Estados
Unidos y posteriormente en Latinoamérica, consideramos que
los Xtesters mostraron un escepticismo muy objetivo, además
de entusiasmo por el fenómeno Ovni, admitiendo que
determinadas evidencias son todo u reto para la ciencia actual.
Y SUS ENEMIGOS OPINAN...Había una vez, por ahí de 1989,
poco más o menos, un programa de media hora en
la cadena de noticias Eco, de Televisa, conducido por un sujeto
que se había
destacado durante ya algunos años como promotor del
sensacionalismo y la
exageración, como periodista proclive a exhibir la sangre y el
desastre,
descuidado con sus fuentes y confirmaciones y, en general,
como alguien poco
aseado en el manejo de la información, cosa que está un tanto
reñida con el
correcto desempeño del noble oficio de periodista, y que
derivaba cada vez más
a la promoción de patrañas para anormales.
A su programa invitó el mal periodista a unos estafadores cuyo
nombre,
misericordiosamente, he olvidado, para exhibir como
fenómenos de feria a unos
niños a los que, juraban, les habían enseñado a "ver con los
dedos", truco de
magia que embozaban con el pomposo nombre de
"dermoóptica" "dermóptica" o
"visión extrarretiniana" y que era continuación de los fraudes de
Nina
Kulagina, Rosa Kuleshkova y Uri Geller. Para simular alguna
objetividad, el
presentador invitó a tres de los varios fundadores de una nueva
organización
algo extraña llamada Sociedad Mexicana para la Investigación
Escéptica, SOMIE:
Mario Méndez Acosta (ingeniero), Víctor Vázquez Valenzuela
(psicólogo
experimental) y quien esto escribe (periodista de divulgación
científica).
Los supuestos "profesores de dermoóptica" pusieron
condiciones a tutiplé para
que a los niños no se les tocara, molestara, mirara feo o
afectara en modo
alguno, velando según ellos por el bienestar psicológico de sus
tutelados
(aunque parezca algo raro que diga eso un tipo mientras le
venda los ojos a un
niño de 10 años) y procedieron a hacer el vendado más lento
de la historia
moderna mientras "explicaban" durante veinte minutos cómo
funcionaba eso de ver
sin ojos (que no es hazaña despreciable) y cómo podían
enseñarle eso a todo
niño cuyos padres pagaran. Cuando se detenían a respirar,
cosa poco frecuente,
los "escépticos" metíamos una palabra de ladito, explicando
que el truco era el
mismo que usan los mentalistas de escenario hasta cuando
conducen automóviles
con los ojos vendados, y que la explicación era, sencillamente,
que los niños
veían. (Haga una pausa, véndese los ojos y acomódese el
vendaje para poder ver
por el agujerito que queda entre su pómulo y la nariz, se
sorprenderá de la
claridad con la que puede ver todo a su alrededor mientras
parece estar
vendado. Claro que la mayoría de la gente no se anda
vendando los ojos y, por
tanto, no se imagina lo fácil que es.) Alrededor del conductor del
programa
entretanto se formaba un charco considerable con la baba que
se le desbordaba
por las comisuras de los labios mientras tartajeaba alabanzas
sin fin para los
"dermoópticos".
Llegó el momento en que el niño estaba "bien vendado" (se
acomodó tres veces el
vendaje que "le molestaba", hasta que lo tuvo a modo) y
empezó a leer una
revista colocada ante él, sospechosamente en la línea de visión
que tendría si
viera por el resquicio del vendaje. Víctor Vázquez lo dejó estar
unos segundos
(mientras el presentador de la emisión sufría espasmos de
asombro y narraba el
hecho como si fuera la final de la Copa Mundial de Fútbol) y
colocó una carpeta
de cartulina en la que traía unos papeles de la Facultad de
Psicología entre el
mentón del niño y la revista sobre la que pasaba los dedos bien
entrenados, en
lo que sería su línea de visión. El niño dejó de "ver por la piel" y
se quedó
helado, esperando instrucciones.
Los miserables estafadores en cuestión, como se demostró, lo
que le enseñaban a
los niños era a ver por los resquicios de un vendaje, pero,
sobre todo, les
enseñaban a mentirle abiertamente a sus padres, a sus
amigos, a sus profesores
y a quien fuera, todo con objeto de conseguir su admiración. Tal
era (y es) el
nivel de vileza de estos delincuentes que le cobraban a los
inocentes padres
sumas jugosas por enseñarles la mendacidad, la chapuza y el
engaño a sus
retoños. Y así "velaban por el bienestar psicológico de los
niños".
El periodista en cuestión balbuceó un intento de excusa y
despidió la emisión
mirándonos con verdadero odio.
No sería la primera vez que Jaime Maussán mirara así a los
componentes de SOMIE
(y a los amigos o coequiperos de esa anárquica organización)
que le han hecho
la vida y el enriquecimiento un poco más difíciles al paso de los
años.
Jaime Maussán en realidad, divide las opiniones de quienes se
cruzan en su
camino. Algunos opinan que es un sicótico clásico con delirios
paranoides y
rasgos esquizofrénicos clínicamente interesantes, capaz de
creerse cualquier
cosa y a quien probablemente ya le han vendido varias veces la
Torre Eiffel,
las pirámides de Egipto y el puente Golden Gate, mismos que
siempre ha pagado
en efectivo. Otra corriente de pensamiento dice que, en
realidad, es un vivo
que se finge loco burlándose de la credulidad de los ingenuos y
adobándolos con
mentiras colosales para chuparles como garrapata humana los
tres nutrientes
básicos de la paranormalología: dinero, admiración y sexo.
Para lo primero usa
la venta de vídeos y sus conferencias con las que recorre el
mundo cobrando la
entrada. Para lo segundo tiene a un grupo de incondicionales
adoradores
(arrogantemente autonombrados "Los vigilantes" y mejor
conocidos como "los
maussanitas", según denominación del ovnílogo mexicano
Héctor Chavarría). Y en
lo tercero no nos vamos a meter.
A raíz de los 11 "ovnis" (que quizá ya son ovis) videograbados
en el estado de
Campeche por un avión de reconocimiento de la Fuerza Aérea
Mexicana el pasado 5
de mayo de 2004, el nombre de este siniestro tipo recorrió el
mundo, lo que
debe tenerlo encantado. Pero mucho antes de llegar a este
último capítulo de la
saga de la estulticia organizada de Maussán, estuvo el principio.
Programa nocturno en la televisión mexicana. 7 de junio de
1991. El tema, los
ovnis. Creyentes mezclados con escépticos. Me sientan junto a
Maussán, que es
muy educado. Descubro con horror que le tiene fobia al cepillo
dental y al
dentífrico, y que su aliento tira mulas a veinte pasos.
Las larguísimas siete horas de la emisión me las paso
tratando de esquivar la
fetidez, que no era nada comparada con las papasadas que
Jaimito recitaba cada
vez que le tocaba el uso de la palabra. Acababa de descubrir a
"Billy" Meier y
al parecer estaba en tratos para ser su franquiciatario y poder
mostrar en
exclusiva los vídeos y fotos del maestro suizo de los efectos
especiales. Su
interés por la parte de la divulgación previo pago y su
desmedido entusiasmo,
así como su negativa rotunda a utilizar el mínimo nivel de
racionalidad
sustituyéndolo por un populismo paranoico me hicieron
girarme en un momento
dado y decir, en televisión nacional: "Tú vas a acabar haciendo
de esto un
negociazo para tu beneficio".
Sorpresa con choque emocional, ojos muy abiertos, manos
levantadas... ¿cómo es
posible tamaña barbaridad? "No, yo nunca..." clamaba
Maussán en un paroxismo de
indignación.
No sería tampoco la última vez que el conductor del programa,
Nino Canún,
sentara a los escépticos, tanto de SOMIE como independientes
(entre ellos los
doctores en física Miguel Ángel Herrera de la Fuente y Rafael
Fernández
Flores), junto a un impresionante muestrario del zoológico del
charlatanaje
nacional: ovnílatras, médicos brujos, astrólogos,
hipnománticos, "síquicos"
(equivalente a "vidente" en España), cartomancianos,
quirománticos,
contactados, curanderos, sectarios varios y, con frecuencia, a
Jaime Maussán,
que no se cansaba nunca de que lo revolcaran y demostraran
que su incultura
sólo era equiparable a su desfachatez y capacidad de decir las
más rebuscadas
mentiras sin ruborizarse.
Pero nos adelantamos de nuevo. Volvamos al eclipse de sol
del 11 de julio 1991,
que se pudo ver sobre México y que fue realmente el
lanzamiento estelar de
Maussán como ordeñador de ovnis y desplumador de
congéneres.
Los que se ocuparon de leer la prensa antes del fenómeno se
enteraron de que, en
determinado punto del cielo detrás de donde se vería el eclipse,
se podrían
apreciar en todo su esplendor Venus, Marte y Júpiter, y no
pocos nos volvimos
unos segundos a la hora de la impresionante penumbra del
eclipse para ver a los
tres planetas brillando alegremente.
Un tal Guillermo Arreguín, que al parecer no leía la prensa, se
puso a filmar el
eclipse en la zona sur de la Ciudad de México con su camarita
de video
rudimentaria. De pronto vio a Venus e, ignorándolo todo sobre
la astronomía, se
asombró ante su "misteriosa" luz. La cámara de video, con el
zoom al máximo,
temblaba en sus manos, pero filmó varios minutos con tanta
ampliación como le
fue posible. La demostración de que era Venus son las propias
palabras de
Arreguín: " De repente vi que esa luz no se quitaba" (un
comportamiento
peculiar de los objetos celestes, excepto cometas y meteoritos,
es que no se
quitan tan fácil).
El video apareció en los noticieros de Televisa y pronto cayó en
manos de
Maussán, el hombre capaz de tragarse sin hacer muecas
embustes del tamaño de un
buque tanque mediano.
El 19 de julio de ese mismo año, Nino Canún hizo otro
programa de ovnis que
rompió los récords de la televisión mexicana: 11 horas de
debate soportamos (y
soportó el público) durante las cuales, por suerte, me sentaron
lejecitos de
Maussán. Jaimito empezó entonces a construir su inimitable
falsificación de la
realidad. El tembleque de la cámara con el zoom al máximo y
las compensaciones
de la muñeca de Arreguín daban como resultado que Venus
pareciera describir
triángulos en el centro de la pantalla. Maussán se sacó de la
manga con toda
desvergüenza el "clásico movimiento triangular de los ovnis, a
una velocidad
imposible para cualquier aeronave" que hoy repiten como loros
los ovnilocos más
diversos. Después mostró las imágenes de Arreguín
solarizadas (simple
conversión de color) y afirmó sin despeinarse que con eso
"medía la
temperatura" del "ovni" (seguramente el tarado había visto
alguna termografía y
creyó que se puede medir la temperatura de una imagen visual
solarizándola, sin
necesidad de una cámara térmica o cosa similar). Alguien le
indicó a Maussán
que, calculando la posición del "ovni" respecto del sol según la
toma, eso era
Venus. Maussán alcanzó la cima de la memez asegurando que
el "ovni" estaba
delante de Venus.
En los meses siguientes, Maussán consiguió otros videos de
otros despistados o
vivarachos y procedió no a llevarlos ante la comunidad
científica, sino a
presentarlos en programas de variedades como el atroz
"Siempre en domingo" de
México (cuyo presentador acabó creyéndose un enviado de
alguna deidad), el
lamentable "Sábado gigante" (del pinochetista Mario
Kreutzberger, cuyo alias es
"Don Francisco") y otros muchos, comenzando una larga
carrera de mercader de
patrañas con ayuda de los muchos loquitos, ingenuos o
estafadores que
aparecieron para venderle vídeos o testimonios alucinados y
que desataron una
"oleada" (palabra que emociona los bolsillos de cualquier
ovniorate) ovni.
(Lo que siempre me ha preocupado es que quizá nosotros, al
darle batalla a los
soplapitos de la ufología creyente aquél 7 de junio de 1991,
ayudamos a
inventar la "oleada " de ese año, y de paso participamos en la
creación de tal
monstruo de Frankenstein de la ovnilogía psicodisléptica.)
La nómina completa de las tonterías que suelta Maussán
ocuparía varios
megabytes, pero vale la pena señalar algunas, como que "se
aprende a ver ovnis"
(lo dijo para justificar a un invitado que tenía más vídeos de
ovnis que Billy
Meier, y del que nadie se acuerda ahora). Jura que "sus" miles
de vídeos se han
"estudiado" en "Estados Unidos y Japón" (sin decir que los han
"estudiado"
vividores como James Diletosso, que trabajaba en una
empresa que le prestaba
servicios de cómputo a la NASA, lo que permitía que el tal
Diletosso firmara
sus "análisis" de fotos en papel membretado de la NASA), o
bien, una
verdaderamente de siquiatra, que hay ovnis gigantes orbitando
la Tierra
¡disfrazados de estrellas! y sin que ningún tonto astrónomo se
entere. Y eso
sin mencionar cómo el año pasado, con la impudicia que lo
distingue, predijo en
Yucatán que el 12 de diciembre de 2003 iba a ocurrir algo
especial o un
meteorito chocaría con la Tierra, el caso es que pasaría algo
que cambiaría
nuestras vidas para siempre (no, no pasó, pero la revista de
"ovnilogía"
Inexplicata lo incluyó en su sarta de tonterías).
Es interesante señalar que Maussán promovió a un
"contactado" de Tepoztlán,
México, Carlos Díaz, que resultó más falso que un dólar con la
cara del Pato
Donald, mismo que se fusiló su cuento de los que en su
momento contaron George
Adamsky y Billy Meier, y que llevaba 16 años recorriendo los
medios con la
misma cantaleta y buscando a un crédulo que lo lanzara a la
fama. El crédulo en
cuestión fue Maussán, claro. Carlos Díaz sería luego traído a
España por otro
espécimen del circo maussanita: Giorgio Bongiovanni, famoso
por pintarse
estigmas en las manos, los pies y la cara caricaturizando la
crucifixión de
Cristo y llenándose los bolsillos de plata jurando que las suyas
son heridas
reales (basta ver una foto de sus estigmas para darse cuenta
de que son
totalmente superficiales). En el hato de estos dos suele actuar
también
Diletosso, cómo no.
El Jaime Maussán que hoy homenajean como gurú admirable
los atarantados locales
de la miseria intelectual como Josep Guijarro, Iker Jiménez y
botarates
similares, se ha caracterizado por creer en las más
extravagantes tonterías,
pero su verdadera dimensión se percibe en los casos en los
que, una vez
demostrado el engaño o explicado el "fenómeno", persiste en
su creencia, que no
va a permitir que algunos datos y unos cuantos hechos sólidos
y demostrables le
jodan el invento.
¿Que un tal Jonathan Reed jura que mató a un extraterrestre,
venció en singular
batalla al gobierno estadounidense y tiene un aparato
ultraterreno que no
permite que nadie toque? Maussán le cree a ciegas y se lo lleva
de viaje a
exprimir billeteras, aunque incluso un grupo crédulo como UFO
Watchdog diga que
lo de Reed es un cuento más increíble que un discurso
electoral.
¿Que alguien hace el fraude del ovni de las Torres Gemelas, o
el embuste de los
círculos de las cosechas, o la supuesta autopsia de un muñeco
de goma? Maussán
corre, se apodera de lo que puede del cuento y procede a
venderlo.
En su sitio Web (www.losovnis.tv), nos damos una idea de los
vastos alcances
de
su incuria mental. Allí ofrece hoy nuevas revelaciones de
Giorgio Bongiovanni,
ovnis en Marte, el hallazgo de objetos misteriosos en Marte, la
afirmación de
que según "los científicos", la misión Viking encontró vida en
Marte, el
supuesto estrellamiento de un ovni en Lajas, Puerto Rico; el
refrito número
enemil de los "misterios" del "Área 51", la sugerencia de que el
presidente
Dwight Eisenhower conoció a dos extraterrestres y se tomo un
café con ellos (o
algo así), varios artículos de humanoides alados o de
infantería, fotos de
"ovnis" (¡incluido el de Adamski!, más desprestigiado que
George Bush), cuentos
de Billy Meier, supuestos ovnis y fenómenos en el volcán
Popocatépetl (incluido
el embuste de ciertos "caracteres" que, según se demostró
hace años, son una
ilusión producida por una característica geológica del volcán)...
y un montón
de etcéteras. En el desaforado imaginario maussanesco, el
mundo de los ovnis es
inagotable y todo es real. Lo único sospechoso es la ciencia
que se niega a
creerle a alguien tan inteligente, tan guapo, tan licenciado en
periodismo y
tan acaudalado como Jaimito.
(En ese sentido se parece al irracional Javier Sierra, que
también asegura creer
en absolutamente todo, y es incapaz de dudar incluso de los
fraudes más bastos,
con la salvedad de que Javiercito es todólogo de lo esotérico, y
no deja piedra
sin levantar en su búsqueda incesante de obtener la
admiración de los
ignorantes y el dinero de los ingenuos.)
No hay ningún embuste, cuento, afirmación, aseveración,
alegato, proeza,
imbecilidad, "prueba", video, lucecita, foto, montaje, collage,
globo
aerostático, nube lenticular o relato mariguano del que
Maussán se plantee
siquiera dudar, siempre y cuando tal embuste, cuento, etc.,
afirme la
existencia de los asombrosos extraterrestres que nos vigilan
según su peculiar
teoría. Claro que Maussán no ha realizado absolutamente
ninguna investigación
siquiera interesante, ni falta que le hace cuando puede venderle
un video
fraudulento a una cadena de televisión por la friolera de
120.000 dólares
(http://sinistrad.homeip.net/blog/posts/302.aspx), cifra que se
dice rápido y
que equivale, en México, a unos 113 años de salario mínimo.
Y ahora, finalmente, en un patinazo lamentable, la Secretaría de
la Defensa
Nacional del gobierno mexicano ha optado por darle
precisamente a este
impresentable sujeto de cara de hormigón los videos filmados
por un avión de la
Fuerza Aérea Mexicana. Maussancín no se tardó ni un día en
informar que las
lucecitas en cuestión eran naves inteligentes que demostraban
la existencia de
los extraterrestres, sin necesidad de investigar nada ni cosa
similar. La
historia más o menos completa está en nuestro blog "El retorno
de los
charlatanes" (en
http://charlatanes.blogspot.com/2004/05/derecha-cerril-y-
platillos-voladores.html
y en http://charlatanes.blogspot.com/2004/05/siguen-los-ovnis.
html, más lo que
se vaya agregando) y en los enlaces que allí tenemos a otros
sitios
pertinentes.
Hay que decir, en descargo de los ovnílogos menos propensos
a las alucinaciones
(descargo leve, pero descargo), que la mayoría de los sitios de
creyentes que
aspiran a ser mínimamente serios pertenecen a la escuela de
pensamiento que
considera que a Maussán le faltan varios tornillos, que no tiene
encendidas
todas las luces en el piso de arriba, que no es la bombilla más
brillante del
arbolito navideño, que le faltan varias cartas para tener el mazo
completo, que
no completa el kilo de queso o que sus neuronas están de baja
indefinida.
Lo cual da materia para que pensemos cómo es posible que
en esas circunstancias
haya todavía charlatanazos vendedores de libracos, revistuchas
y desquiciados
rollos radiofónicos que sigan alabando a Maussán como
"investigador", "experto"
y cualquiera de esos mendaces títulos pomposos que les
gusta darse para no
confesar su verdadera identidad como sanguijuelas arrogantes
dedicadas a
engañar a gente de buena fe y escasa información.


Los Grandes Misterios del
Tercer Milenio