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| HALLAZGO MODIFICARA HISTORIA ARQUEOLOGICA DE AGUASCALIENTES México, 10 Ago (Notimex).- Evidencias encontradas en el sitio arqueológico El Ocote (Aguascalientes) muestran la existencia de un asentamiento humano socialmente organizado, basado en la agricultura y con un avance tecnológico importante. Así lo afirmó la arqueóloga Ana María Pelz Marín, adscrita al Centro INAH-Aguascalientes, y añadió que lo anterior echa por tierra la teoría de que la historia de ese estado inicia con la llegada de los españoles. Pelz Marín asimismo dio a conocer los pormenores de lo que considera un hallazgo fundamental que modificará las versiones que se tenían sobre el pasado precolombino de la entidad y de que sus antiguos pobladores fueron grupos nómadas y bárbaros. "Todo inició -dijo- al realizar un recorrido en este lugar, a fin de supervisar la colocación de un andador por parte del gobierno del estado, y que permitiría la visita a las pinturas rupestres localizadas en el Cerro de los Tepehuanes, como parte de un programa Ejidal de Ecoturismo". Los primeros trabajos arrojaron elementos arqueológicos que mostraban la existencia de un asentamiento prehispánico: un basamento en la cima del cerro y con evidentes huellas de saqueo, así como fragmentos de cerámica, utensilios en piedra, y algunos textiles. Pronto se planteó un proyecto de intervención y excavación sistemática, abundó la especialista, quien tiene como fecha de referencia de la intervención el año 2000, por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Un año después iniciaron las investigaciones, con temporadas de trabajo anuales, cuyos resultados más importantes se registraron durante el 2004, al explorar un conjunto de construcciones habitacionales, en las que se hallaron una docena de enterramientos humanos; correspondiendo once a individuos adultos y uno a un menor. A decir de Pelz Marín, en términos arqueológicos se trata de los primeros restos óseos encontrados en posición flexionada lateral -una costumbre en los diferentes entierros del norte del país-, cuyo análisis proporcionará información acerca de los hábitos de vida de los antiguos pobladores del estado. En el contexto del enterramiento se encontraron diversos objetos ornamentales, como collares de concha y barro, "lo que nos habla no sólo de rituales de un grupo jerárquicamente importante, sino también de redes comerciales extensas, ya que estos materiales se extraen del Mar de Cortés o Sinaloa y Nayarit". Entre los elementos localizados hasta ahora, sobresalen puntas de flecha, raspadores y desfibradores, hachas, cinceles y metates elaborados en obsidiana y sílex. También hay artículos fabricados con arcilla, como vasijas, malacates y figurillas; objetos en piel, trozos de textiles, algunas placas ornamentales de turquesa y cerámica policromada o decorada al negativo. "Los distintos objetos encontrados nos indican que estamos frente a un grupo agrícola y sedentario, socialmente complejo, y con relaciones comerciales y culturales con pueblos del área de Guanajuato, San Luis Potosí, Jalisco y Zacatecas, en los que se encuentra la misma técnica de decoración de su cerámica", precisó. Para la investigadora Pelz Marín, si aún no podemos abundar acerca del origen cultural de este pueblo, sí sabemos que se trata de grupos pre o anteriores a los chichimecas, de entre el 300 al 900 d. C, periodos conocidos dentro de la arqueología como Clásico y Epiclásico. Sin embargo, aún faltan los resultados de los estudios osteológicos que iniciarán en breve, aseguró. "Lo que también podemos afirmar, puntualizó, es la relación entre las pinturas rupestres y el asentamiento prehispánico", comentó. De hecho confirmó la existencia en diferentes estructuras del sitio, de otros ejemplares de pinturas, por lo que no descarta la posibilidad de más hallazgos, e incluso de enterramientos humanos. "El problema es que aún no contamos con los recursos suficientes para proveer de seguridad al sitio. De ahí que el Instituto está atento a través de Salvamento Arqueológico, el Consejo de Arqueología y del propio Centro INAH-Aguascalientes, sobre los trabajos que para este 2005 se han programado", adujo. En la próxima temporada de investigación, el proyecto encabezado por Ana María Pelz Marín y el arqueólogo Jorge Luis Jiménez Meza, incluye las tareas de mantenimiento -en las que se aisló con alambre de púas el sitio-, así como la correcta delimitación del área habitacional. El sitio arqueológico El Ocote se encuentra en el municipio de Aguascalientes, a 47 kilómetros al sur-poniente de la ciudad capital, en los límites con el estado de Jalisco, cuenta con una superficie de apróximadamente 25 hectáreas y se levanta en el Cerro de los Tepehuanes. Apenas la semana pasada se dieron a conocer ciertos hallazgos que cambiaron por completo la historia del estado de Aguascalientes. Hasta antes de que aparecieran ciertas evidencias, se pensaba que la historia de Aguascalientes iniciaba con la llegada de los españoles, es decir, que los antiguos pobladores fueron grupos nómadas y bárbaros. Pero en el sitio arqueológico El Ocote se encontraron muestras de un asentamiento humano socialmente organizado, basado en la agricultura y con un avance tecnológico importante, lo que echó por tierra la idea anterior. Sin embargo, el comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que la zona, descubierta en el año 2000, tiene "evidentes huellas de saqueo". Afortunadamente, este saqueo no impidió que los arqueólogos llegaran a las conclusiones que llegaron (quizá porque los criminales no se pudieron llevar las ruinas de los edificios). Pero imagínese, lector, que no hubiera sido así. Imagínese que Aguascalientes se hubiera quedado sin esa información. Nada habría cambiado, sólo Historia... Es seguro que puede haber crímenes más horrendos, pero difícilmente se encontrarán delitos más trascendentales que el saqueo de los sitios arqueológicos. Pero sólo imagínese... Para los investigadores, el saqueo implica la destrucción de contextos arqueológicos, es la destrucción de la evidencia, es como estar leyendo un libro arrancarle las hojas o tener nada más un renglón del párrafo. Imagínese el número de veces en que los saqueadores se han llevado piezas fundamentales impidiendo que todo un pueblo o una nación conozcan un poco o un mucho más sobre quiénes eran y, por lo tanto, quiénes son... Desafortunadamente, hasta ahí llegamos, hasta imaginarnos los datos. Es obvio que en la mayoría de los casos no hay forma de saber qué ha sido robado. Pero, además, se desconocen las cifras aproximadas de bienes arqueológicos saqueados debido a la falta de denuncias, reportes e investigación sobre el tema, y a la falta de un centro donde se concentre esa información. En lo que respecta al INAH, la coordinadora nacional de Arqueología, Laura Pescador Cantón, precisa: "Nosotros no atendemos directamente las denuncias, las atienden los directores de los centros INAH en los estados. No le podría dar un número de denuncias de este tipo, no se concentra el número de denuncias. "Quienes tiene que hacerse cargo son las instancias de administración de justicia, nosotros nos damos cuenta del saqueo siempre a posteriori". Según explica la arqueóloga, si se llegan a encontrar las piezas, éstas se identifican y registran en la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas, y en algunas ocasiones se incorporan a las colecciones de los museos más cercanos a donde se supone pudieron haber provenido. Las piezas no son liberadas por el juez hasta que termina el proceso penal. Y se trata de procesos tardados. Prevenir, antes que lamentar Por la complejidad de la recuperación, más que perseguir el delito, se considera prioritario realizar programas de sensibilización de prevención en dos niveles. El primero: la gente alrededor de las zonas arqueológicas es la que primero se da cuenta cuando se dan los saqueos, entonces hay que hacerlas conscientes de la necesidad de proteger este tipo de patrimonio. Sobre todo, hay que sensibilizar a las autoridades locales. El segundo nivel de prevención es trabajar con las instancias (ministerios públicos, las policías correspondientes) para que detecten el tráfico de piezas que probablemente vengan de saqueos y que éstas sean reincorporadas al patrimonio de la nación. "De repente, se pone de moda lo olmeca..." "Si uno se asoma a los mercados negros europeos y demás, ahí están las piezas, la cuestión es rastrear cómo llegaron. En muchos casos se han detenido colecciones en las fronteras y se han regresado, se ve de qué cultura son y se puede dar uno cuanta de por dónde van los golpes", comenta la doctora Manzanilla. La arqueóloga Laura Pescador Cantón señala que las piezas más cotizadas, en general, son las del área maya, las regiones de Puebla y Tlaxcala por la calidad de la cerámica de las piezas, aunque agrega que "el valor de las piezas para los coleccionistas depende del gusto personal y de la rareza de la pieza". Quizá por eso agrega que "las zonas abiertas al público no son tan susceptibles al saqueo". En la experiencia del arqueólogo Pedro Francisco Sánchez Nava, de la Coordinación Nacional de Arqueología: "Hay mercados que ponen de moda ciertas piezas. De repente, se pone de moda lo olmeca, por su antigüedad, por sus características; de repente, se ponen de moda las piezas del occidente, las piezas que proceden de las tumbas de tiro, también por sus características y por lo bien conservadas que están, toda vez que están en una tumba y se conservan en muy buen estado". Las rutas, las leyes y sus vericuetos "Nos hemos encontrado que a veces estos procesos de saqueo y sus rutas de tráfico están pegadas con redes de narcotráfico. Hay todavía un mercado importante en Europa y se han reforzado los tratados internacionales para tratar de frenar el tráfico de piezas", dice Sánchez Nava. En ese mismo sentido, la doctora Manzanilla afirmó que el estado de Quintana Roo, en especial Cancún, es un lugar clásico de tráfico ilícito de bienes arqueológicos robados; el otro es la frontera norte, principalmente Tijuana. "Algunas veces se pescan y otras pasan, porque claro, los aduaneros reciben algo, pero muchas se han pescado en Estados Unidos y se repatrian a México", aseguró. La investigadora detalló que hay mucho saqueo que no es reciente, sino que fue hecho en los 60, pero las piezas se quedaron en México y de pronto tratan de sacarlas. Aseveró que el saqueo es menor a cuando no existía la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, publicada en 1972, que regula la investigación, protección, conservación, restauración y recuperación del patrimonio arqueológico en nuestro país. En cuanto a los delitos de saqueo, robo, transporte y posesión de piezas arqueológicas, así como a su reproducción, la ley dicta penas hasta de 10 años de cárcel. Por otro lado, entre ladrones te veas, según cuenta Sánchez Nava, entre ellos "se dan muchos fraudes, cada vez más con piezas arqueológicas, donde saben que hay un coleccionista van y le venden piezas que se hicieron antier, a lo mejor con técnicas, materias primas o bancos de material, de arcilla, que se utilizaban desde la época prehispánica, con técnicas prehispánicas, pero son de antier, a veces los coleccionistas invierten fortunas en todos esos fraudes". Es, quizá, lo menos que se merecen. Hay de saqueadores a saqueadores Existen varios tipos de saqueo, desde el que se originó con la Conquista. Un sinnúmero de objetos salieron del país en manos de conquistadores, exploradores, viajeros y traficantes. La mayor parte de estas piezas se encuentran en museos europeos, como el famoso Penacho de Moctezuma en Viena o la máscara de mosaico de Tezcatlipoca en el British Museum. Y algunos de estos saqueadores son legendarios y a las piezas que robaron se les atribuyen místicos poderes. Sobra la famosa calavera de cristal de roca del British Museum, por ejemplo, se dice que es "tan extrañamente hipnótica que se cuenta la historia que el personal de limpieza del museo se negaba a trabajar cerca del objeto durante la noche, a menos que éste se cubriera con una tela oscura". Y eso no es nada comparado con la calavera de Mitchell-Hedges (hay quien ha sugerido que la del British Museum es sólo una copia de la que este aventurero inglés del principios del siglo XX afirmó haber encontrado en Honduras y quien cree que ambas son la misma), de la que supuestas "pruebas científicas" han demostrado que fue hecha antes de que existiera la humanidad. Por cierto, el British Museum supone que su calavera de cristal de roca fue creada el siglo XIX, con cuarzo brasileño yen un torno de joyero. En la actualidad, el saqueo existe desde la pequeña escala hasta el realizado por redes organizadas. En la opinión de la doctora Linda Manzanilla, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM: "Hay muchos sitios que están en sierras muy remotas, en desiertos, en lugares casi inaccesibles, donde los saqueadores, algunos con aparatos igual a los que usamos los arqueólogos, los ubican y excavan". Además, los saqueadores disponen de medios de transporte y canales de comercialización. Muchas piezas aparecen cuando los campesinos aran sus campos, y si se las quedan no se le puede llamar saqueo. Saqueo es cuando hay una comercialización. De hecho, en general se excava sobre pedido, las piezas arqueológicas son objetos cotizados que cuentan con una clientela de coleccionistas. Las condiciones sociales, políticas y económicas han sido, en parte, culpables del saqueo, ya que es gracias a la corrupción que se puede robar el patrimonio de la nación y sacarlo del país. Regístrela, no pasa nada Hay muchas personas que por herencia, hallazgo afortunado, regalo misterioso o por cualquier otra razón tienen piezas arqueológicas que no sólo les gustan sino que les tienen cariño. La buena noticia es que las pueden registrar en el INAH, entregárselas a la nación y, aún así, quedárselas en casa. El INAH acudirá al domicilio donde se ubiquen estos bienes para hacer una descripción detallada de cada pieza, y dictaminar sobre la posible procedencia del objeto y hacer fotografías. Después se otorga una concesión de uso y la persona tendrá que comprometerse a no mover los bienes sin avisar al INAH y a conservarlos y resguardarlos. Las piezas podrán estar sujetas a exhibición, siempre y cuando sea autorizada por el INAH, que actualmente tiene 1,500 coleccionistas registrados en todo el país, quienes tienen piezas sólo para su resguardo y custodia, no pueden lucrar con su exhibición ni venderlas. La concesión se hace a nombre de una sola persona (física, jurídica o moral) y es intransferible y por tiempo indefinido, salvo en caso de muerte, donde el reglamento indica que una persona física puede heredar la concesión, no la pieza, porque es propiedad de la nación. Para registrar sus piezas (en el DF) puede usted llamar a los teléfonos 5542-3465 y 5542-7393, acudir a la ventanilla única de Correo Mayor 11, planta baja, Centro Histórico o entrar a la página de internet www.inah.gob.mx. En el interior de la República debe acudir a las oficinas regionales del INAH (disponibles en el sitio). Una incoherencia Desafortunadamente, las labores de sensibilización de las que se habla en este artículo, si es que ya se están realizando, no parecen ir acompañados de una labor de información: en la página del INAH no aparece la menor pista sobre qué hacer en caso de que uno quiera denunciar un saqueo. Y para el buscador, las palabras "denuncia" y "saqueo" arrojan una leyenda que dice "Tema no localizado o mal escrito". |
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