En estado vegetativo desde 1990

Schiavo había sido desconectada hace 13 días de la sonda
que le proporcionaba alimentos y agua y la mantenía con
vida en un centro hospitalario del condado de Pinellas Park.

La noticia sobre su muerte fue dada a conocer el jueves,
minutos antes de las 10 a.m. locales, por un sacerdote
amigo de los familiares de la mujer.

El fallecimiento de Schiavo ocurrió un día después de que el
Tribunal Federal de Apelaciones decidiera no intervenir en su
caso para que su tubo de alimentación fuese reconectado.

La corte rechazó lo que el abogado de los padres de la
mujer describieran como la última oportunidad de
mantenerla viva, aquejada de una grave lesión cerebral que
la mantienía en estado vegetativo desde 1990.
El Tribunal Federal de Apelaciones del Distrito 11 aceptó la
pasada madrugada la petición de los padres de Schiavo,
Bob y Mary Schindler, para que haya una nueva audiencia
con el fin de conectar de nuevo el tubo alimentario que ha
mantenido viva a la mujer durante los últimos quince años.

Schiavo lleva desde el pasado día 18 sin recibir alimentos ni
medicación, a raíz de que un juez aceptara la petición de su
esposo, Michael Schiavo, para que se deje morir a la mujer
que ha permanecido en estado vegetativo y tiene un amplio
deterioro de su cerebro desde 1990.

La nueva apelación del matrimonio Schindler estaba basada
en que la semana pasada, cuando el Tribunal de Distrito
Federal de Atlanta rechazó una petición similar, "cometió un
error porque revisó solamente el caso ante los tribunales del
estado (de Florida) y los fallos" realizados al respecto.

Los abogados pidieron por tanto que el Tribunal de Atlanta,
del que dependen las apelaciones federales de Florida, que
reconsiderara los documentos del caso.

No obstante esta es la cuarta vez que este Tribunal rechaza
intervenir en distintas apelaciones presentadas a su
consideración por la familia de Schiavo, que buscaba intubar
de nuevo a su hija a las sondas alimentarias que la
mantenían con vida.
MICHAEL SCHIAVO
LOS PADRES DE TERRI
Cuando el pasado día 18 un tribunal aceptó la petición de su esposo y quien tiene su tutela legal, Michael Schiavo, para
que la dejaran morir, los expertos médicos dijeron que la mujer podría aguantar con vida unas dos semanas.

Desde entonces, los abogados de sus padres lo han intentado todo sin éxito, hasta que hoy el tribunal de apelaciones
número 11 de Atlanta les ha dado una, de momento pequeña, imprevista victoria legal.

Es el mismo tribunal que rechazó sus argumentos en dos ocasiones y que ahora les da la razón en un fallo de urgencia
en el que solicita convocar una nueva audiencia sobre la eventual nueva conexión de la mujer al tubo que la puede
mantener con vida.

En un texto muy escueto, el fallo no precisa cuándo se celebraría la audiencia, lo que ha llevado a los Schlinder y a sus
abogados a instar a los magistrados del Tribunal a que la convoquen de inmediato, debido al grave deterioro de Terri.

Su padre, Bob Schindler, ha dicho que está desfalleciendo y que se nota el "impacto" de su falta de alimentación, aunque
"su organismo sigue funcionando. Todavía la tenemos".

Mary, la madre, rompió el martes su silencio de varios días para hacer un llamamiento conmovedor al marido de su hija,
Michael Schindler, y a su actual compañera sentimental, Jody.

"Michael y Jody, tenéis vuestros propios hijos (dos). Por favor, por favor, devolvedme a mi hija", suplicó.

Hasta ahora, los tribunales han estado del lado de Michael Schiavo, quien insiste en que su esposa le dijo que no querría
vivir en las condiciones en las que se encuentra.

Su abogado, George Felos, declaró a la cadena de televisión CNN que lo que está pasando ahora es lo mejor para la
enferma.

"Obviamente, los padres y hermanos están desesperados. La desesperación puede llevar a distintas percepciones" pero
"sólo puedo decir lo que he visto y Terri está muriendo muy tranquila y rodeada de cariño", declaró el letrado.

Michael Schiavo y los Schindler mantienen una batalla legal desde hace siete años, que ahora ha copado las primeras
planas de todos los medios de comunicación y ha alcanzado a los más altos niveles políticos y sociales del país, y que
amenaza con sentar precedente en una cuestión tan sensible como la de la eutanasia.

En este caso, todo indica que la lucha entre padres y esposo seguirá incluso después de la muerte de Terri.

De hecho, el marido ha solicitado de antemano que, cuando fallezca Terri, se le haga una autopsia para probar que tenía
daños cerebrales irreversibles.

QUIERO VIVIR

"En un esfuerzo por bloquear la orden de poner fin a la alimentación artificial de Schiavo emitida por un tribunal de
Florida, los republicanos urdieron mecanismos sin precedentes para que el Congreso interfiriera en un caso judicial", dijo
Erwin Chemerinsky, profesor de derecho de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte.

Para el académico, ese "esfuerzo viola los principios constitucionales fundamentales del federalismo y la separación de
los poderes".

"La acción del Congreso es inconsistente con las más elementales nociones de los derechos de los estados y la
autonomía de los tribunales estatales", agregó.

Pero no todos los religiosos salieron en defensa de los padres de Schiavo.

El obispo evangélico pentecostal Carlton D. Pearson, de Higher Dimensions Family Church, en Oklahoma, atribuyó la
intervención del Legislativo y Ejecutivo a "complacer" a los ultraconservadores, en parte por su "extraordinaria presencia e
impacto en las elecciones de 2004", ganadas por el actual presidente Bush.

Muchos estadounidenses tampoco aprobaron la interferencia del Congreso, del presidente Bush o de su hermano Jeb, el
gobernador de estado de Florida.

Una encuesta de CBS indicó que para el 82 por ciento de los consultados tanto los legisladores como el Gobierno debían
haberse mantenerse fuera del caso.

Esta fue una posición que compartieron los sectores laicos, los otros protagonistas de la guerra por la suerte de Schiavo,
quien cayó en un estado vegetativo permanente tras sufrir en 1990 un infarto debido a una bajada de potasio por una
severa dieta.

Para estos grupos, muchos de ellos de tendencia liberal, el asunto era un delicado tema familiar y la decisión debía ser
asumida por el individuo sin la intromisión del Estado.

El debate sobre el derecho a vivir o morir continuará en un país polarizado, pero del caso parece surgir una lección: la
necesidad de expresar claramente a sus familiares sus deseos en circunstancias similares a las de Schiavo y plasmarlas
en un documento.

TODOS A UN LADO

La norma "les dice a los estados y a los jueces que sus decisiones no importan", señaló el congresista demócrata Jim
Davis en el pleno, quien conoce bien el caso porque representa a un distrito de Florida, estado en donde se encuentra
Terri Schiavo.

Otra legisladora demócrata de Florida, Debbie Wasserman-Schultz, protestó que el Congreso se inmiscuya en una
decisión familiar y la convierta en un asunto del que tirar ventaja política.


Por su parte, su correligionario Jim Moran enfatizó que la decisión de retirar el tubo fue el resultado de un largo proceso
legal durante el que 19 jueces, de todas las adscripciones políticas, revisaron el caso y llegaron a la misma conclusión:
"Ella está en un estado vegetativo permanente".

Algunos expertos legales han indicado que es probable que la ley sea eventualmente declarada inconstitucional. Pero
para los padres de Terri Schiavo es sin duda una victoria, porque les ha ganado más tiempo.

"Gracias", dijo Schindler a los congresistas una vez frente a la clínica, "la próxima vez votaré por ellos dos veces", agregó,
luego se retiró a un edificio cerca del centro de cuidados intensivos a esperar a que Terri sea reconectada, pero aún no se
sabe cuándo eso ocurrirá.

Terri está en un estado vegetal permanente desde hace 15 años, según expertos que la han examinado y 19 jueces de
Florida que han emitido 10 decisiones distintas sobre el caso.

Su esposo, Michael Schiavo, alega que ella le dijo alguna vez que nunca hubiese deseado ser mantenida viva
artificialmente, pero sus padres sostienen que ella está consciente y puede recuperarse con un trato adecuado.

"Terri estaba muy joven, ella no estaba pensando en la muerte" y los jueces de Florida fueron muy lejos al tomar la
palabra de Michael como cierta, sostuvo Barbara Keller, una mujer de 49 años de edad, residente de la vecina St.
Petersburg, quien dijo sentir el tema muy personalmente porque está en una silla de ruedas y sufre una condición
degenerativa.

Los manifestantes que piden la reconexión de Terri, algunos vinculados a grupos conservadores, religiosos y antiaborto,
han montado campamento frente a la clínica, donde duermen en carpas o al aire libre, o van y vienen diariamente.

Han hecho carteles que rezan "Las cortes no son infalibles" o "Agua+alimento=cena, no asistencia artificial".

"Esto es un caso ridículo", dijo al lado de Keller, Gerald Medley, también residente de St. Petersburg, "Terri se levanta en
las mañanas, se va a dormir por las noches, sus ojos están muy abiertos, se traga su saliva".

Los opositores a la desconexión sostienen que la misma equivale a matar a Terri, negándole alimento por hasta dos
semanas, que es el tiempo estimado que podría vivir sin recibir agua o comida.


Terri permaneció en un estado vegetal permanente desde hace 15 años, según expertos que la examinaron y 19 jueces
de Florida que han emitido 10 decisiones distintas sobre el caso.

LUCHA LEGAL
Los padres de la paciente han librado durante años una lucha con el esposo de Schiavo acerca de si se debe mantener o
desconectar la sonda que alimenta su hija y le permite sobrevivir artificialmente, aunque sólo en estado vegetativo.

En su decisión, el juez James Whittemore, del tribunal federal del Distrito Medio de Tampa (oeste de Florida), determinó
que los intereses "vitales y la libertad de Theresa Schiavo fueron protegidos adecuadamente por el extenso proceso
provisto en los tribunales estatales" de Florida.

Los padres de Schiavo, que se niegan a dejarla morir, recurrieron al tribunal federal para reconectar a la mujer al sistema
alimentario que la ha mantenido viva por más de una década, pero Whittemore se negó a emitir un interdicto provisional
ordenando darle alimentos a la mujer.

El esposo de Terri, Michael, insiste en que ella no hubiese querido vivir por medios artificiales y los tribunales de Florida
le dieron la razón, ordenando el viernes pasado desconectarla para dejarla morir.

La familia contaba con una ley hecha a su medida por el Congreso estadounidense y promulgada el lunes en la
madrugada por el presidente George W. Bush, para que los tribunales federales analizaran el caso, independientemente
de las decisiones de los foros de Florida.

Estos se han pronunciado en más de una decena de veces a favor de Terri.

Los médicos han expresado que la mujer de 41 años probablemente muera en una semana o dos, contando los días a
partir del momento en que se le quitó la sonda.

El viernes, eran evidentes los efectos de la deshidratación de Schiavo, piel escamosa, sequedad de lengua y labios y ojos
hundidos, dijeron los abogados de sus padres.

"Terri se debilita. Vive sus últimas horas. Hay que hacer algo y hacerlo inmediatamente", dijo Bob Schindler. Más tarde
añadió que "la gente que ansía verla morir está viendo cumplir su deseo".

El viernes, la 11ma Corte Federal de Apelaciones de Atlanta rechazó otra apelación de los Schindler para que se le
reinsertara la sonda a su hija, al considerar que ya había fallado sobre la mayoría de los temas y otros asuntos no eran
aplicables al caso.

La misma corte falló tres veces contra los padres en los últimos días cuatro días.

ULTIMAS ESPERANZAS
En la audiencia del lunes, Whittemore preguntó a los abogados de los padres de Terri y a los de su esposo, Michael
Schiavo, cuánto tiempo tomaría el procedimiento para reconectar el sistema alimentario a la mujer si decidiera ordenarlo.

Ambos contestaron que tomaría casi una hora reconectarla, y de uno a dos días que su condición de salud regrese a su
normalidad, pues lleva cuatro días sin alimentarse.

La audiencia fue convocada para que el juez estudiara si emitía un interdicto provisional para que no se le niegue el
alimento a la mujer, desconectada de su sistema alimentario el viernes pasado.

Los abogados de los padres de Terri alegaron que se les violaron sus derechos en los tribunales de Florida, que
ordenaron su desconexión.

Pero los abogados de Michael alegaron que reconectar a Terri constituiría la verdadera violación de sus derechos, por
cuanto los tribunales ya determinaron que ella no quería vivir artificialmente, y el proceso de reconexión sería uno
sumamente invasivo que la forzaría a tomar tratamiento médico ya rechazado


"No diré ni dónde, ni cómo o cuándo" emitiré la decisión, dijo el lunes el juez James Whittemore, del tribunal federal del
Distrito Medio de Florida, en la ciudad de Tampa (oeste), antes de levantar la sesión, que duró casi dos horas.

EL SENADO PARTICIPA

Con ello se inicia otro capítulo legal en el caso de esta mujer, que en 1990, cuando tenía 26 años y hacía un fuerte
régimen de adelgazamiento, sufrió un ataque al corazón que le interrumpió temporalmente el riego sanguíneo al cerebro.

En dos ocasiones le fue retirada la alimentación, a solicitud de su marido, Michael Schiavo, pero después el suministro de
alimentos y líquido le fue reanudado, en 2001 por orden judicial y en 2003 por una orden del gobernador de Florida, Jeb
Bush, que posteriormente fue anulada por vulnerar la constitución del estado.


El caso, que lleva siete años ante los tribunales, saltó nuevamente a la esfera nacional cuando el tubo que alimenta a
Terri Schiavo fue retirado el viernes pasado y los republicanos en el Congreso estadounidense abanderaron la causa de
los padres de la paciente.

En un acto sin precedentes, ambas cámaras legislativas convocaron sesiones extraordinarias durante el feriado del
Domingo de Ramos, en medio del receso de Semana Santa, para invalidar la decisión del juez de Florida.

El Senado aprobó vocalmente, sin voto en contra, la ley que da acceso a los Schindler a los tribunales federales. En
cambio, un grupo de demócratas logró atrasar la votación en la Cámara Baja y forzar un debate de algo más de tres
horas.

SIGUE LA BATALLA

En una sesión de emergencia que comenzó el domingo por la noche y terminó el lunes por la madrugada, la Cámara de
Representantes finalmente dio el visto bueno el proyecto por 203 votos a favor y 58 en contra, con el apoyo mayoritario
de los republicanos y con los demócratas divididos.

El resto de los 435 congresistas de la Cámara no votaron o no asistieron al procedimiento.

Mientras, decenas de personas congregadas frente a la clínica de Pinellas Park (oeste de Florida) en donde está
internada Terri miraban ansiosas por televisión el debate en la Cámara Baja.

Estallaron en júbilo cuando se aprobó la ley de urgencia, poco después de la medianoche, para que el caso de la mujer
sea visto en la justicia federal, que hasta ahora se negó a tratar el caso, incluso el Tribunal Supremo.

Menos de una hora después el texto estaba en el escritorio de Bush, que había adelantado su vuelta a Washington de su
rancho en Crawford (Texas) para firmarlo cuanto antes.

"En casos como éste, donde hay preguntas graves y dudas sustanciales, nuestra sociedad, nuestras leyes y nuestros
tribunales deberían operar con una presunción en favor de la vida", afirmó el presidente en un comunicado.

En el debate de la Cámara Baja se reiteraron los argumentos a favor y en contra de la medida. Los republicanos, que son
la mayoría en el Congreso, caracterizaron la decisión del juez de Florida como una "sentencia" de muerte contra Terri
Schiavo.

"En Estados Unidos no dejamos morir a un animal de hambre... pero eso es lo que está pasando aquí", dijo el
congresista republicano Joseph Pitts.

El republicano James Sensenbrenner, presidente del Comité Judicial de la Cámara Baja, manifestó: "Cuando las
intenciones de una persona en relación a si recibirá tratamiento de vida o muerte son inciertas, la responsabilidad de una
nación compasiva es apoyar el derecho a la vida de esa persona".

Los demócratas que se opusieron al proyecto de ley lo describieron como una violación de la independencia del poder
judicial y de la separación de poderes, que es uno de los principios fundamentales de una democracia.

El legislador Barney Frank, que dirigió el campo de las voces discordantes, dijo que con esta norma el Congreso actúa
como un "súper Tribunal Supremo".

Su colega Steve King puso en cuestión los motivos de Michael Schiavo, que es el guardián legal de Terri, y quien
mantiene que su mujer le dijo antes de sufrir el ataque al corazón que le dañó el cerebro que no querría vivir en la
situación en la que se encuentra ahora.

"No sabemos si hay una póliza de seguros", señaló King. "No podemos evaluar las intenciones del guardián" de Terri
Schiavo, que vive ahora con otra mujer con quien tiene dos hijos.


Algunos expertos legales han indicado que es probable que la ley sea eventualmente declarada inconstitucional. Pero
para los padres de Terri Schiavo es sin duda una victoria, porque les ha ganado más tiempo.

LA ULTIMA OPORTUNIDAD
La norma "les dice a los estados y a los jueces que sus decisiones no importan", señaló el congresista demócrata Jim
Davis en el pleno, quien conoce bien el caso porque representa a un distrito de Florida, estado en donde se encuentra
Terri Schiavo.

Otra legisladora demócrata de Florida, Debbie Wasserman-Schultz, protestó que el Congreso se inmiscuya en una
decisión familiar y la convierta en un asunto del que tirar ventaja política.

Por su parte, su correligionario Jim Moran enfatizó que la decisión de retirar el tubo fue el resultado de un largo proceso
legal durante el que 19 jueces, de todas las adscripciones políticas, revisaron el caso y llegaron a la misma conclusión:
"Ella está en un estado vegetativo permanente".

Algunos expertos legales han indicado que es probable que la ley sea eventualmente declarada inconstitucional. Pero
para los padres de Terri Schiavo es sin duda una victoria, porque les ha ganado más tiempo.

"Gracias", dijo Schindler a los congresistas una vez frente a la clínica, "la próxima vez votaré por ellos dos veces", agregó,
luego se retiró a un edificio cerca del centro de cuidados intensivos a esperar a que Terri sea reconectada, pero aún no se
sabe cuándo eso ocurrirá.

Terri está en un estado vegetal permanente desde hace 15 años, según expertos que la han examinado y 19 jueces de
Florida que han emitido 10 decisiones distintas sobre el caso.

Su esposo, Michael Schiavo, alega que ella le dijo alguna vez que nunca hubiese deseado ser mantenida viva
artificialmente, pero sus padres sostienen que ella está consciente y puede recuperarse con un trato adecuado.

"Terri estaba muy joven, ella no estaba pensando en la muerte" y los jueces de Florida fueron muy lejos al tomar la
palabra de Michael como cierta, sostuvo Barbara Keller, una mujer de 49 años de edad, residente de la vecina St.
Petersburg, quien dijo sentir el tema muy personalmente porque está en una silla de ruedas y sufre una condición
degenerativa.

Los manifestantes que piden la reconexión de Terri, algunos vinculados a grupos conservadores, religiosos y antiaborto,
han montado campamento frente a la clínica, donde duermen en carpas o al aire libre, o van y vienen diariamente.

Han hecho carteles que rezan "Las cortes no son infalibles" o "Agua+alimento=cena, no asistencia artificial".

"Esto es un caso ridículo", dijo al lado de Keller, Gerald Medley, también residente de St. Petersburg, "Terri se levanta en
las mañanas, se va a dormir por las noches, sus ojos están muy abiertos, se traga su saliva".

Los opositores a la desconexión sostienen que la misma equivale a matar a Terri, negándole alimento por hasta dos
semanas, que es el tiempo estimado que podría vivir sin recibir agua o comida.


Terri está en un estado vegetal permanente desde hace 15 años, según expertos que la han examinado y 19 jueces de
Florida que han emitido 10 decisiones distintas sobre el caso.

QUE DESCANSE EN PAZ

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