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28 DE JUNIO DE 1991
VISITA SALINAS AL PAPA NO SERVIRA PARA RESTABLECER RELACIONES
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Por Alfonso Quezada México, DF., 28 jun (EFE).- Las esperanzas de los católicos mexicanos se vinieron por tierra al enterarse de que
la próxima visita del presidente de México, Carlos Salinas, al Papa Juan Pablo II no servirá para restablecer las relaciones diplomáticas
entre su gobierno y el Vaticano.
El jefe del Estado Mexicano inicia hoy viernes un viaje oficial por Alemania, Checoslovaquia, Unión Soviética, Italia y el Vaticano, que
concluirá el 10 de julio próximo.
El miércoles pasado, el ministro mexicano de Relaciones Exteriores, Fernando Solana, dijo que México no estudia la posibilidad de
establecer relaciones diplomáticas con el Vaticano.
Asimismo puntualizó que "la presencia del presidente Salinas, que estará el día 9 en el Vaticano, es de carácter personal, y en
respuesta a la visita que el Papa Juan Pablo II hizo al gobernante mexicano en mayo de 1990, durante su viaje pastoral a México", país
donde el 90 por ciento de los 85 millones de habitantes es católico.
Solana subrayó que México no está interesado por el momento en establecer nuevas relaciones con ningún Estado y dijo que el Papa
es "un personaje de relevada importancia mundial", al que el presidente Salinas desea visitar.
México y el Vaticano tuvieron relaciones diplomáticas por última vez durante el imperio de Maximiliano de Habsburgo, a finales del
siglo pasado.
El 8 de julio de 1865, el Papado anunció que no aceptaría un concordato que afectara los intereses del clero, según pretendía el
gobierno revolucionario mexicano que acabó con la monarquía, y poco después retiró a su Nuncio en México.
A partir de la Constitución Mexicana de 1917, la Iglesia fue desconocida como institución jurídica e independiente y pasó a ser sujeto
del control del Estado e incluso se le prohibió adquirir y administrar propiedades y la enseñanza religiosa.
El Papa Juan Pablo II ha considerado como "surrealista" el hecho de que no existan relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y
México.
El presidente Salinas, sin embargo, ha expresado que las relaciones entre el Vaticano y el Estado Mexicano no han sido fáciles.
Asimismo ha comentado que en la actualidad las relaciones son "respetuosas y cordiales y ya hay principios claramente establecidos".
Desde abril de 1990, el presidente mexicano designó al abogado Agustín Téllez, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, como
su representante personal ante el Vaticano.
En abril de este año, el delegado apostólico en México desde 1978, Girolamo Prigione, aseveró que estaba seguro de que los nexos
diplomáticos entre el Vaticano y México se reanudarían a más tardar en julio próximo, cuando Salinas visitase Roma.
Prigione señaló en esa ocasión que "sólo falta que el presidente (Salinas) se decida, ya que todo depende de la decisión del presidente.
La Santa Sede está abierta a cualquier paso, estamos esperándolo", dijo.
Desde que Prigione asumió el cargo de delegado apostólico, preparó el terreno para la reanudación de las relaciones entre México y la
Santa Sede mediante "discretos" encuentros diplomáticos con funcionarios gubernamentales.
De 1978 hasta la fecha, se ha entrevistado con los presidentes José
López Portillo (1976-82), Miguel de la Madrid (1982-88) y Salinas (1988-94), así como con sus respectivos ministros de
Gobernación (Interior).
Aunque el Vaticano y el gobierno de México no mantienen nexos diplomáticos, el Papa Juan Pablo II viajó a este país en 1979 y en
1990, y en ambas ocasiones fue recibido, aunque no con honores de jefe de Estado, por el entonces presidente López Portillo y por
Salinas. EFE

1990
PROBABLE RESTABLECIMIENTO VINCULOS TRAS 123 AÑOS
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El Papa Juan Pablo II con el presidente de Mexico, Carlos Salinas de Gortari, durante su visita a Mexico. REIDER. 07.05.1990
MEXICO.  

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México DF, 12 feb (EFE).- La designación que en breve hará el presidente mexicano, Carlos Salinas de Gortari, de un representante
personal oficioso ante el Papa Juan Pablo II, podría ser el preludio para que México y el Vaticano restablezcan relaciones diplomáticas
próximamente, tras 123 años de ruptura.
El pasado domingo, en declaraciones a la prensa, el secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez, dijo que la labor de ese
representante facilitará la comunicación y diálogo permanentes entre ambos Estados, que en su opinión son indispensables en estos
tiempos, acerca de asuntos de interés común.
México y el Vaticano no mantienen relaciones diplomáticas desde 1867 y a partir de la promulgación de la Constitución de 1917, la
iglesia en general fue desconocida como institución jurídica e independiente y pasó a ser sujeto de control por el Estado e incluso se le
prohibió adquirir y administrar propiedades y la enseñanza religiosa.
Gutiérrez subrayó que aún se desconoce quién será ese representante, pero confió en que será un mexicano, distinguido en el
conocimiento de la política de este país, del régimen jurídico, de la historia y de la cultura de México, ya que su misión será de especial
sensibilidad, pues "tendrá que ser un hombre experimentado y prudente".
El alto funcionario mexicano hizo ver que ese nombramiento no está motivado por la visita que del 6 al 13 de mayo próximo hará a
este país el Papa Juan Pablo II, la que en su opinión es sólamente pastoral y no ha sufrido variación.
Ese será el segundo viaje que el Papa haga a México, ya que el primero se llevó a cabo en enero de 1979 y en esa ocasión visitó esta
capital y las ciudades de Puebla, Guadalajara, Monterrey y una población del Estado de Oaxaca.
Recientemente, la Comisión Episcopal para la Comunicación Social dijo que la visita del Sumo Pontífice es para reafirmar la fe y que el
Papa no viaja a México a presionar para que se reforme la actual Constitución Política, ni tampoco para que se restablezcan las
relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado, ni para promover los vínculos con el Vaticano.
El arzobispo Primado de México, cardenal Ernesto Corripio Ahumada, ha dicho que la visita del Papa contribuirá a la instauración de
las relaciones de esta nación con el Vaticano, así como al reconocimiento jurídico de la Iglesia católica.
El presidente Salinas de Gortari ha expresado que las relaciones entre el Vaticano y el Estado Mexicano no han sido fáciles.
Asimismo ha manifestado que en la actualidad esas relaciones son "respetuosas y cordiales y ya hay principios claramente
establecidos".
Esos principios, según Salinas de Gortari, son: separación de la Iglesia y el Estado, educación laica en las escuelas públicas "y a partir
de estos principios estoy seguro que podemos modernizar la relación entre el Estado Mexicano y en este caso la Iglesia católica y las
iglesias en general".
1991
DESEO DE RECONOCIMIENTO OFICIAL

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Ciudad del Vaticano, 9 jul (EFE).- El Papa Juan Pablo II recibió hoy, martes, en audiencia al presidente de México, Carlos Salinas,
encuentro durante el cual se expresó el deseo de encontrar "el camino que lleve a un reconocimiento oficial entre México y la Santa
Sede", informó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro.
El presidente mexicano, que concluyó hoy una visita oficial de cinco días a Italia, y que esta mañana estuvo dos horas en el Vaticano,
invitó formalmente al Papa, por tercera vez, a visitar México.
México y la Santa Sede no mantienen relaciones diplomáticas, aunque existe un representante personal del presidente en el Vaticano,
Agustín Téllez.
Según los expertos vaticanistas, tanto la invitación como la declaración de Navarro son "signos evidentes" de un acercamiento tendente
a negociaciones para un reconocimiento oficial entre ambos Estados.
El presidente Salinas llegó a la audiencia acompañado de sus ministros de Asuntos Exteriores, Industria y Comercio, Finanzas y
Turismo.
El Papa aseguró a la delegación mexicana que sigue "con particular interés" sus esfuerzos para dar "una solución a los problemas
urgentes que angustian al país" para lograr "un orden social más justo y participativo".
Juan Pablo II elogió la misión de la Conferencia Episcopal mexicana, que ha "afirmado repetidamente la voluntad de apoyar y sostener
todas las iniciativas tendentes a promover el bien común y el desarrollo integral de los individuos, de la familia y de la sociedad".
El Papa, que alabó el papel desempeñado por México en la solución de la crisis centroamericana, afirmó que es motivo de satisfacción
constatar "el clima de diálogo y mejor entendiemiento entre la Iglesia y las autoridades civiles de México".
Añadió que hacía votos para que se consolide este clima y para que los elementos positivos que están surgiendo "se desarrollen
ulteriormente, en el necesario marco de libertad efectiva y legal que demanda la Iglesia para cumplir adecuadamente su misión
evangelizadora".
El Pontífice señaló que "en un Estado de Derecho, el reconocimiento pleno de la libertad religiosa es, a la vez, fruto y garantía de las
demás libertades civiles", y que "es innegable que la presencia y actuación de la comunidad católica en México contribuye al bien de la
sociedad".
Por su parte, el presidente Salinas afirmó que "se está viviendo hoy en México una oportunidad histórica para construir un nuevo
orden internacional, más justo y más libre", que se apoye en la razón y el derecho "y no en la fuerza".
Salinas dijo que "los buenos oficios del Papa y su autoridad moral son beneficiosos en un mundo que ya no es el que conocimos, pero
cuyo perfil todavía no se ha delineado para abordar los desafíos del siglo que comienza".
El presidente mexicano se despidió del Pontífice diciendo que "los mexicanos no olvidan al Papa" y, dejando de lado el discurso oficial,
le invitó a visitar su país por tercera vez.
México y el Vaticano mantuvieron relaciones diplomáticas por última vez durante el imperio de Maximiliano de Habsburgo, a finales
del siglo pasado
21 DE SEPTIEMBRE DE 1992

SANTA SEDE ESTABLECE RELACIONES DIPLOMATICAS CON MEXICO

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Ciudad del Vaticano, 21 sep (EFE).- La Santa Sede anunció hoy el establecimiento de relaciones diplomáticas con México, después de
casi un siglo y medio de hostilidad.
El anuncio fue hecho en un comunicado oficial difundido por el Vaticano, en el que se subraya que el establecimiento de relaciones
obedece al deseo de ambos estados de promover "relaciones amistosas mutuas".
A partir de hoy, subrayan ambas partes, se inaugura una nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado mexicano
bajo la señal del "mutuo respeto y de la confianza".
El establecimiento de relaciones entre la Santa Sede y México es el resultado del común deseo del Papa, Juan Pablo II, y del presidente
mexicano, Carlos Salinas de Gortari, al que el Vaticano define "un hombre de diálogo y de visión realista".
El Vaticano abrirá en México una nunciatura y el país iberoamericano contará con una embajada ante la Santa Sede.
Juan Pablo II había incluido México en el viaje que efectuará en octubre a América Latina, pero la operación a la que fue sometido el
15 de julio obligó a reducir el programa, dejando las etapas de Nicaragua y del país azteca para otra ocasión y confirmando la de
República Dominicana.
La ruptura de relaciones entre México y el Vaticano se produjo el pasado siglo y se agravó a partir de 1867 con la caída del régimen de
la época y la muerte del emperador Maximiliano. Las persecusiones contra la Iglesia católica que se sucedieron hasta la década de los
años 30 crearon un distanciamiento que ha durado hasta hoy.

18 DE NOVIEMBRE DE 1992
RATIFICAN EMBAJADOR MEXICO ANTE EL VATICANO OLIVARES SANTANA

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México DF, 18 nov (EFE).- Enrique Olivares Santana fue ratificado hoy miércoles por el Senado de la República como embajador de
México ante el Vaticano.
Después de su ratificación unánime, Olivares Santana señaló que la sociedad junto con la Iglesia y el Estado deben consolidar las
reformas constitucionales.
El diplomático presentará sus cartas credenciales ante el Papa Juan Pablo Segundo, el próximo 28 de noviembre.
Agregó que como embajador de México ante el Vaticano, representará a un Estado liberal y afirmó que sus acciones estarán
determinadas en el marco de la ley.
"Hoy se inicia una nueva era en las relaciones diplomáticas entre México y el Vaticano después de más de 130 años de
distanciamiento, por lo que cual estas relaciones deberán consolidarse en una marco de mutuo respeto",

ANALISIS FINAL
RELACIONES IGLESIA-ESTADO: DE SURREALISMO A REALISMO POLITICO
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Por Miguel Angel Agea Ciudad del Vaticano, 21 sep (EFE).- El restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas entre la Santa
Sede y México -rotas desde 1867- anunciadas hoy en el Vaticano supone pasar del surrealismo de una política anticatólica en un país
de honda tradición cristiana y mayoría de católicos a un modo realista de afrontar los problemas aún pendientes.
El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, quien hizo estas declaraciones hoy a EFE, ha evocado las diversas etapas por las que han
pasado las borrascosas relaciones de la Iglesia y el Estado en México, ya desde el inicio de la independencia de España, cuando varios
obispos fueron expulsados al oponerse a las leyes que privaron a la Iglesia de sus bienes y la impidieron desarrollar su misión.
Tras el paréntesis del emperador Maximiliano (1863-67), volvió a desencadenarse la persecución contra la Iglesia, con la pérdida de
sus bienes y del reconocimiento jurídico, que se materializó en la Asamblea Constituyente de Querétaro, en 1917.
Dicha Constitución, aún en vigor, ha negado durante estos tres cuartos de siglo personalidad jurídica a la Iglesia y a sus instituciones,
y ha limitado jurídicamente los derechos civiles de los católicos, aunque en las últimas décadas la letra de la ley ha sido en gran parte
ignorada.
Esta ignorancia práctica de la ley permitió que el papa Juan Pablo II pudiese visitar, en olor de multitudes, al pueblo mexicano -que se
declara católico en un 91 por ciento- en 1979 y en 1990.
Como consecuencia de la Constitución anticatólica de Querétaro, en 1923 fue expulsado de México el delegado apostólico, el
arzobispo Ernesto Filippi, impidiéndose el retorno a este país del nuevo delegado, el arzobispo Serafino Cimino, ausente por motivos
de salud, durante el mandato del anticlerical Plutarco Elías Calles.
Gracias a la oposición de los católicos, alzados en armas contra el Gobierno en la llamada "guerra de los cristeros", el Estado se avino
con la Iglesia a los llamados "arreglos pacíficos", que permitieron una vida de relativa tranquilidad a los católicos hasta el presente,
aunque con numerosas trabas legales.
Las sucesivas visitas del Papa, así como el intercambio de delegados personales entre Juan Pablo II y el actual primer mandatario,
Carlos Salinas de Gortari, y la labor del delegado apostólico, Girolamo Prigione, contribuyeron a preparar el terreno a la reanudación
de las relaciones entre el Vaticano y México.
Por su parte, las autoridades mexicanas han allanado el camino legal con la aprobación de una enmienda constitucional, el 25 de julio de
1991, que abre la puerta al reconocimiento jurídico de la Iglesia y sus instituciones en México, y en concreto permite el culto público
de la religión católica y la apertura de sus escuelas con reconocimiento jurídico, algo impensable hace sólo dos años.
Según el portavoz Navarro Valls, la reapertura de relaciones "no es un fin en sí mismo", sino una especie de "marco que permite una
vida normal de la Iglesia en aquel país", y supone "una aproximación moderna al problema de las relaciones internacionales entre la
Iglesia y el Estado, y para la superación de viejos litigios".
A partir de ahora "se abrirá un diálogo más profundo sobre los problemas pendientes, ya desde el marco de las relaciones diplomáticas
plenas", añadió el portavoz del Papa.
Entre esos problemas, no es el de menor calibre la participación plena de los católicos en la vida pública y el reconocimiento de su
aportación a la construcción social y moral del pueblo mexicano.


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